Martes - 09.Febrero.2010

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NIETZSCHE COMO ARTISTA Capítulo I, 1ª parte (Ll. Pifarré)

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por Lluís Pifarré

I N D I C E 



CAPITULO I.- AMISTAD Y RUPTURA CON WAGNER 

1.- LOS INICIOS EN EL MUNDO DEL ARTE 
2.- ESTUDIOS DE FILOLOGIA
3.- LOS FELICES TIEMPOS DE TRIBSCHEN
4.- LAS ÓPERAS WAGNERIANAS
5.- EL FRACASO COMO COMPOSITOR
6.- LA GRAN EMPRESA MUSICAL
7.- EL ARTE COMO TOTALIDAD
8.- LOS FESTIVALES DE BAYREUTH
9.- LA INEVITABLE SEPARACIÓN
10.- LOS ATAQUES A WAGNER
11.- EL ARTE COMO REDENCIÓN


CAPÍTULO II.- LA NATURALEZA COMO IMPULSO CREATIVO

1.- LA DESPEDIDA DE BASILEA
2.- CONTRA LOS FILÓLOGOS
3.- EL ARTE COMO CONTEMPLACIÓN
4.- EL SUFRIMIENTO COMO FUENTE DE CREATIVIDAD
5.- LA SOLEDAD DEL ARTISTA
6.- LOS VERANOS EN LA ENGADINA


CAPÍTULO III.- LA SINFONÍA DEL ZARATUSTRA

1.- UNA OBRA ARTÍSTICA
2.- UN LIBRO INSÓLITO
3.- GÉNESIS DE SU ELABORACIÓN 
4.- LA ESPERANZA DE UN NUEVO FUTURO
5.- POEMAS SOBRE LA NATURALEZA
6.- EL GRAN REGALO


CAPÍTULO IV.- APOLO Y DIONISO COMO SÍMBOLOS ARTÍSTICOS 

1.- LA DUALIDAD MITOLÓGICA
2.- EL TRANSFONDO DE LA NATURALEZA 
3.- LA SIMBIÓSIS ENTRE MÚSICA Y POESÍA
4.- EL CORO COMO ORIGEN DE LA TRAGEDIA
5.- LA TRAGEDIA GRIEGA
6.- LA NUEVA COMEDIA
7.- LA RETÓRICA SOCRATICA
8.- EL ESPÍRITU DE LA MÚSICA
9.- LA OPERA COMO ARTE DECADENTE
10.- EL NUEVO ARTE GERMÁNICO


CAPÍTULO V.- EL ARTE COMO AFIRMACIÓN DIONISÍACA

1.- CRÍTICAS A "EL ORIGEN DE LA TRAGEDIA”
2.- LA GENIALIDAD DEL PUEBLO GRIEGO
3.- EL MITO COMO SUPERACIÓN DE LA INMANENCIA
4.- DIONISO SÍMBOLO DE LA UNIÓN PRIMORDIAL
5.- EL ARTE DIONISÍACO COMO FUNDAMENTO
6.- NIETZSCHE COMO IMPULSOR DE DIONISO
7.- LA DECADENCIA DEL ESPÍRITU SOCRATICO
8.- EL RETORNO DEL ESPÍRITU DIONISÍACO
9.- LA INSPIRACIÓN COMO ESFUERZO
10.- EL ARTE COMO CATEGORÍA SUPREMA
11.- LA INSPIRACIÓN COMO REVELACIÓN
(Consideraciones Finales)




CAPITUL0 I.- 


AMISTAD Y RUPTURA CON WAGNER. 


1.- LOS INICIOS EN EL MUNDO DEL ARTE 


A través de diversos apuntes autobiográficos que Nietzsche fue redactando a lo largo de su vida, se pone de manifiesto que ya desde su infancia y su adolescencia se sintió inclinado por la tendencia artística hacia la poesía y la música. En esta época de su vida transcurridos en el hogar familiar de Naumburg, Nietzsche encuentra la atmósfera adecuada para desarrollar su instinto musical, ya sea asistiendo a las clases de piano que recibe en la escuela del Sr.Weber, en la que muestra rápidos progresos, o bien en casa de su amigo Gustav, cuyo padre el Sr. Krug, era un ferviente amante de la música. Estas favorables circunstancias le permitieron que al cabo de poco tiempo ya pudiera componer una serie de sonatas para piano (1).

Sus aficiones por la poesía y la literatura, pudo desarrollarlas prontamente gracias a su amistad con W. Pinder, un joven y precoz poeta, y también a través de sus estudios de secundaria realizados en la Escuela de Pforta, de fuerte tradición clásica (2). En cartas dirigidas a su hermana, le escribe que en este internado de estilo gótico, tiene ocasión de leer en latín a Virgilio, Livio, Cicerón, Salustio... y en griego la Ilíada, Heredoto, Lysias. A más de conocer a estos autores de la antigüedad, también pudo acceder al conocimiento de autores de la literatura clásica, especialmente a través de las obras de Shakespeare y las poesías de Lord Byron (3). 

Durante este período de sus estudios secundarios, ya da muestras de su carácter independiente, y de una actitud de ir a contracorriente en sus preferencias culturales, como se pone de manifiesto en un trabajo sobre Holderlin en el que muestra su estima por este original poeta, por entonces desconocido y poco valorado en Alemania (4). En la primavera de 1861, el joven Nietzsche, al escuchar al piano la interpretación que hace su amigo Gustav Krug de algunas escenas de Tristán e Isolda, tiene la oportunidad de conocer por primera vez la música de Wagner, produciéndole un saludable y fuerte impacto (5). Es interesante resaltar el trabajo que escribió, titulado Fatum e Historia, en el que ya aparecen prefiguradas las cuestiones fundamentales de su pensamiento: su incipiente ateísmo, la transvaloración de los valores, la relatividad de los sistemas morales, la inocencia del devenir, el concepto del “superhombre”, el rechazo de la igualdad humana, etc. 

En estos años de su formación artística y literaria, aprovecha cualquier ocasión para escribir diversos poemas y variadas composiciones musicales (6). Algunos de ellos ya relevan una notable e incipiente escisión entre las enseñanzas religiosas de inspiración luterana recibida en su ambiente familiar, y su dificultad para admitir cualquier verdad absoluta o cualquier sentido trascendente de la vida. En este estado interior, su amor por la música cubre gran parte de sus intereses vitales y siente el vivo deseo de poder dedicarse enteramente a ella: “Cuando no oigo música -le escribe desde Pforta a su madre- todo me parece muerto” (7). En el verano transcurrido en Naumburg, ya finalizados sus estudios secundarios, escribe breves ensayos en los que ya se resaltan algunos rasgos fundamentales de su naturaleza, al destacar el poder de la voluntad como fuerza mediadora para luchar contra los obstáculos, y para entresacar de las propias energías interiores todo el sentido artístico que el espíritu germinalmente ya contiene: “la lucha es el alimento constante del alma que sabe sacar aun de sí suficiente belleza y dulzura” (8). 

Dada su afición por los estudios humanísticos, era inevitable que su estancia en Pforta le despertara su interés por la antigüedad clásica, circunstancia que le influyó en su elección por la filología, aunque en el fondo no respondía a sus deseos más íntimos y elementales, pues le apartaba momentáneamente de su tendencia vital hacia las actividades artísticas: “en la última época de mi vida en Pforta, abandoné, conociéndome mas a mí mismo, todo plan vital centrado en el arte; el hueco así abierto fue ocupado por el estudio de la filología" (9). C.P. Janz dirá al respecto que ‘Nietzsche paso a ser un artista de la filología que nunca le llenó del todo, ni le satisfizo plenamente” (10). 

Finalizado el verano se traslada a la Universidad de Bonn, para realizar estudios de teología, según los deseos de su madre. A pesar de ello, sus poemas y composiciones musicales no decayeron del todo, a despecho de las dificultades que tenía para su elaboración, aunque pronto abandonó la teología, con disgusto de su madre, para iniciar los estudios de filología. En su desplazamiento a Bonn, tiene la oportunidad de conocer junto con su compañero P. Deussen, las hermosas llanuras, llenas de colorido, de las comarcas del Rhin que en contraste con el ambiente cerrado y gris de Pforta, le produjeron unas fuertes impresiones que despertaron su natural instinto creativo, y le inspiraron la composición de varias canciones, de las que algunas las ofreció como regalo a la hermana de su compañero de viaje.


2.- ESTUDIOS DE FILOLOGÍA 

A pesar de su pasión por la música, decide iniciar los estudios de filología en el curso académico de 1865. Ello le supuso renunciar a proseguir las clases iniciadas en su infancia, circunstancia que explicaría algunas de sus deficiencias técnico musicales (11). En el curso 1865-66, se desplaza a la Universidad de Leipzig, atraído por el prestigio del que gozaban sus profesores de filología. En este ambiente académico, tiene la oportunidad de conocer el pensamiento de Schopenhauer, que le reveló el contenido trágico de la vida y el sentido pesimista de su filosofía, revelación que le confirió a Nietzsche este “talante dolorido y sombrío” que le acompañó a lo largo de su vida. 

Sus estudios filológicos le fueron más llevaderos al compartirlos con su afición por la filosofía que le servía de válvula de escape, y a pesar de que llegó a dominar la filología a gran altura, consideraba que esta disciplina le ofrecía imágenes de un mundo antiguo y grandioso, pero ya fenecido. Su instinto artístico que afloraba constantemente en su espíritu, hizo que muy pronto sintiera estos estudios como un peso opresor y entorpecedor de sus planes para un futuro que le desazonaba profundamente. 

En sus años de estancia en Leipzig tuvo ocasión de alimentar su afán artístico, mediante la asistencia a conciertos y representaciones teatrales (12) Nietzsche todavía mantenía en Leipzig una cierta distancia y una actitud crítica respecto a la música de Wagner, aunque admiraba su energía y vitalidad, y le atraía la atmósfera sentimental de obras como Lohengrin, Tanhäuser y Tristán. Este recelo se desvaneció, cuando en Octubre del 68, tuvo la oportunidad de escuchar el prólogo del Tristán y la obertura de Los Maestos Cantores, y se sintió plenamente conquistado por la música de Wagner. A su amigo Rohde, que había conocido a primeros de año de 1867, le escribe para transmitirle su entusiasmo: “Frente a esta música me resulta imposible adoptar una posición distanciadamente crítica; toda fibra, todo nervio se estremece en mí y hace mucho tiempo que no tenía un sentimiento de éxtasis como el que se apoderó de mí al escuchar esta última obertura”(13). E. Windisch, que había invitado a Nietzsche para que colaborara en la revista Literarisches Centralblatt, y le alentó, entre otros, a ser catedrático en Basilea, le facilitó el conocimiento en persona de Wagner en la noche del 8 de Noviembre del 68. Nietzsche tenía entonces 24 años (14). 

Respecto a esta incipiente amistad, J. Janz escribirá: “Wagner el gran mago también en el trato personal con los hombres, conquistó inmediatamente al joven Nktzsche. Los hombres valiosos e inteligentes que Nietzsche había conocido hasta el. momento eran eruditos y literatos. En Wagner encontró por primera vez un artista creador de gran estilo, que desveló todos los sueños y deseos que en él latían, amortiguados y secretos. Lo que en esta ocasión descubrió Nietzsche, no fue tanto la aureola de gloria que rodeaba a Wagner, cuanto el poder de una personalidad singular y realmente independiente, llena de vitalidad, que se le ofrecía en su libertad mas plena, un hombre cuya música y cuya naturaleza misma teman que conmocionar hasta lo mas profundo los nervios sensibles y los sentidos del joven filósofo que se había visto obligado a mantener en el letargo sus intensos instintos musicales. Junto al poder de su música tenía, además, un gran objetivo espiritual: la renovación de la cultura alemana, un objetivo que ardía asimismo en el alma de Nietzsche. ¿Y cómo supo el viejo cazador de hombres ganar un aliado para su causa en este joven lleno de entusiasmo! ¿Acaso no vino a encontrarse Nietzsche aquí con lo que había vivido en la lectura de Schopenhauer: el gran hombre? ¿Un nuevo guía?” (15).

Después de conocer personalmente a Wagner, Nietzsche leerá con interés y pasión sus poemas y sus escritos estéticos. Concretamente la obra de WagnerÓpera y Drama, despertó e intensifico en él, su deseo por una posible renovación de la cultura alemana tal como expondrá en el Origen de la Tragedia. A finales del 68 le escribe a Rhode: “Puedo decir que mi audición de la música wagneriana es una intuición jubilosa, incluso una experiencia por la que, con intensidad asombrosa me encuentro a mí mismo”(16). 


3. LOS FELICES TIEMPOS DE TRIBSCHEN 

En el mes de Abril del 69, Nietzsche llegaba a Basilea desde Leipzig, para hacerse cargo de la cátedra de filología clásica en la Universidad. Apenas transcurrido un mes de su labor docente, le faltó tiempo para aprovechar el fin de semana con la intención de visitar a Wagner en la villa que éste tema alquilada en la colina de Tribschen, en el lago de los Cuatro Cantones, cerca de Lucerna. Al llamar a la puerta de la casa, Nietzsche sintió una cierta zozobra, pues dudaba de que Wagner le reconocería medio año después de su primer encuentro. Su duda se desvaneció al atravesar el umbral de la casa y comprobar que era bien acogido. Después de este recibimiento, en el que también conoció a Cósima, el joven filólogo se incorporó plenamente en el dorado y artístico ambiente de Tribschen, durante las diversas visitas que les hizo en el período de tres años. 

Durante sus estancias en Tribschen, Nietzsche tuvo la fortuna de observar en la intimidad y en directo, como Wagner pugnaba y elaboraba al piano alguna de sus composiciones y creaciones musicales, como fue el caso de Sigfrido y el Crepúsculo. Las personalidades de Wagner y su mujer Cósima ejercieron en él un fuerte magnetismo, y cuando tuvo ocasión de leerles algunos de sus escritos, especialmente el borrador de El Origen de la Tragedia, que fue ampliamente comentada, pudo comprobar la positiva impresión que les causó, tal como lo reconocía la misma Cósima al manifestar que Nietzsche era: “una persona agradable y muy culta”. 

El lugar era tan maravilloso por su paisaje y su belleza natural, como por la atmósfera artística e intelectual que se respiraba. Nietzsche le comentará a C. von Gersdorff: “Como en otras ocasiones, he pasado unos días en su encantadora villa, junto al lago de los Cuatro Cantones, y siempre me encuentro con su maravillosa naturaleza, nueva e inagotable” (17), y llevado de su entusiasmo le escribirá, en aquel entonces, su todavía gran amigo Rohde: “Queridísimo amigo, todo lo que allí aprendo y veo, oigo y comprendo, es indescriptible. Créeme, Schopenhauer y Goethe, Esquilo y Píndaro viven todavía”(18). La admiración y el hechizo de Tribschen, la “isla de los bienaventurados”, como la llamaba Nietzsche, produjo en él una profunda conmoción anímica que le abrió nuevos horizontes artísticos, y le dejó para el resto de su vida una imborrable huella, incluso en la época que más distanciado estuvo de Wagner y más desprecio sintió por él (19). Pasados los años, recordará en Ecce Homo con triste y tierna nostalgia, aquellos tiempos inolvidables de Tribschen: “Por nada del mundo quisiera yo apartar de mi vida los días de Tribschen, días de confianza, de jovialidad, de azares sublimes, de instantes profundos” (20). 

En los primeros meses en los que pudieron mejorar su mutuo conocimiento, Nietzsche llegó a sentir una gran admiración por la personalidad que iba descubriendo en Wagner, rayana en la idolatría: “Reina en él un idealismo tan grande e incondicional, una humanidad tan profunda y conmovedora, una gravedad vital tan elevada, que a su lado me siento como ante algo divino” (21). Eran los tiempos en los que impartía sus clases en la Universidad y en el Pedagogio de Basilea (22), una actividad docente que tuvo una duración de casi diez años, en los que tuvo ocasión de explicar a los clásicos griegos, lo que le permitió conocer a fondo la cultura helénica, aspecto que tanto le influyó en su concepción del arte y de la vida (23). 

El ambiente de Tribschen y su proximidad con Wagner, despertó en él un renovado impulso creativo que se tradujo en el afán por volver a componer piezas para piano, actividad que había dejado de lado al iniciar sus estudios universitarios. Ello le llevó a revisar antiguas composiciones suyas, como su estimadaEco de una noche de San Silvestre o el manuscrito de su Meditación a Manfred lo que le produjo una fuerte excitación anímica, al revivir intensamente sus interrumpidas actividades musicales. A su amigo E. Rhode le dirá: “lo que no guarda relación alguna con la música, me produce autentica repugnancia y horror” (24). 

Como manifestación de esta euforia artística, aparece en estos años su característica tendencia a utilizar una serie de apelativos con nombres de personajes mitológicos, y que aplicará a algunas de las personas a las que profesaba afecto y admiración. Así por ejemplo, el filósofo Empédocles, se convertirá en Dionisos, puesto que su doctrina de la “transmigración de las almas” de origen pitagórico, le sirvió a Nietzsche para elaborar su futura doctrina del “eterno retorno“, Corina, la poetisa de origen beocio y supuesta maestra de Píndaro, se tranformará en Ariadna, la hija del rey Minos (25), y Ariadna a su vez, se convertirá en Cósima, a partir del momento en que Nietzsche tuvo la oportunidad de acompañarla -Wagner les había precedido- al festival de música de Manheim a beneficio de Bayreuth, en diciembre de 1871. Allí pudieron compartir juntos unas inolvidables jornadas musicales, y Nietzsche quedó admirado por la elegancia espiritual y elevada cultura de Cósima. Después de escuchar la llamada Muerte de Amor de la escena final del , Nietzsche le comunica a Rohde, pletórico de entusiasmo: “Me siento maravillosamente confirmado en mis conocimientos musicales... por lo que esta semana he vivido en Manheim en compañía de Wagner. Me siento como alguien a quien finalmente se le cumple un presagio. Pues ¡exactamente esto es música y no otra cosa! ¡Y cuando hablo de lo dionisíaco es exactamente eso lo que entiendo por la palabra “música“ (26).

4.- LAS ÓPERAS WAGNERIANAS 

La ópera del Tristán e Isolda fue una de las creaciones de Wagner que más le seducían a Nietzsche, tanto fue así, que tuvo ocasión de verla en varias ocasiones, para experimentar como el decía, su “fuerza salutífera”. En esta ópera, Wagner se inspira con los motivos de la literatura trovadoresca de la Edad Media, y su tormentoso y trágico desarrollo reproduce los terribles acontecimientos determinados por el impacable destino de la tragedia griega. De ahí, la especial atracción que tenía para Nietzsche el destino trágico del héroe Tristán, sobrino del rey de Cornualles, marcado desde su nacimiento por grandes desgracias, y que posteriormente destaca por su fuerza y su orgullo, por su indomable valentía, en la que su anhelo mas esencial es descubrir su verdadera identidad y esclarecer su destino, en el marco de una sociedad fuertemente jerarquizada y guerrera. Para reconocer su identidad, Tristán necesita que se desvanezca la luz del día, pues bajo su luz es un simple vasallo del rey, y anhela ocultarse en el dominio del “reino de la noche”, hogar y patria de los héroes románticos, cuya dulce tenebrosidad ampara y aísla su amor por Isolda. Ésta, no consigue disolver en el ánimo de Tristán, el mundo que le oprime y le humilla. Desesperado Tristán, bebe el veneno que espera le conduzca a la muerte liberadora, e Isolda decide seguirle en un supremo acto de amor y de correspondencia. 

En esta muerte liberadora, el engaño y los fútiles delirios de la luz diurna se han esfumado, frente al contrapunto de la verdad luminosa de la oscuridad nocturna. Son los sagrados instantes de la fusión de los dos seres en uno sólo, como expresión del gozo dionisíaco, de su ser universal que recupera su dispersa unidad. La terrible muerte del héroe cede su importancia ante la posibilidad de transfigurarse en una nueva unidad que lleva a los amantes a la consagración de la eterna noche. 

Para Nietzsche, la muerte física de los dos amantes, que no soportan vivir en el engaño de la aparente luz diurna, es una viva y clara representación de la disolución de las individualidades, según la concibe la voluntad de negación de la metafísica de Schopenhauer, en la nueva unidad ahistórica y acrónica de la eterna embriaguez dionisíaca. Tanto el texto, como la bellísima y sensual música de la escena de la Muerte de amor, trascienden los limites del yo y del tú, del mundo de la apariencia apolínea. La transfiguración de quienes no quisieron seguir siendo Tristán e Isolda en un mundo de crueles y objetivas realidades singulares, produce la música espacial de las esferas pitagóricas, el puro sonido del universo. La disolución de la conciencia individual, como supremo deleite, expresa el triunfo de la naturaleza irracional, el sentido último de la voluntad de poder cósmica que arrastra el destino trágico de los amantes. Se cumple la jubilosa victoria del sentimiento y del instinto sobre la luz de la razón diurna, asomando en nuestros espíritus el insondable abismo de la gozosa noche, el profundo misterio de nuestra intima y oculta naturaleza. Nietzsche, refiriéndose al sentido trágico de los dos héroes wagnerianos que les arrastra a su decidido rompimiento contra los convencionalismos sociales, dirá: “Se nos aparece como la lucha de los individuos contra todo lo que les enfrenta como necesidad aparentemente invencible: contra el Poder, la Ley, la Tradición, los convencionalismos y ordenes enteros de las cosas. No cabe para los individuos vida mas hermosa que prepararse para la muerte e inmolarse en la lucha por la justicia y el amor” (27).

Nietzsche también sintió una gran predilección por varias óperas wagnerianas, atraído por la poderosa vitalidad y la sublime grandeza de sus héroes(28). EnEl Holandés Errante, el triste y desolado héroe destinado eternamente a navegar por el mar sin poder morir, lo interpretará como el símbolo de la soledad del ser humano, enfrentado a su destino individual, en la que germinará su concepción de la eternidad cíclica del universo, que del algún modo preanuncia su futura doctrina sobre el eterno retorno de lo mismo. El sombrío navegante holandés, siente un profundo cansancio vital de su eterno naufragar, que le lleva al deseo infinito de su aniquilación, de no volver a ser jamás, de su anhelo por la nada. Así exclamará: ¡Día del Juicio! ¡Día primero y nuevo! ¿Cuándo resonará el golpe exterminador que aniquile el mundo todo? Cuando todos los muertos resuciten entonces me sumiré yo en la nada, ¡Eterna aniquilación, acójeme en tu seno!(29). 

En Lohengrin, Nietzsche sentirá realzado su instinto aristocrático, al escuchar en un alemán culto, la narración que le transporta a contemplar en una atmósfera de romántica ensoñación, al resplandeciente y aristocrático caballero Lohengrin, que procedente de las tierras del mítico Grial, se hace misteriosamente visible a través de su poético y musical viaje, remontando las plateadas aguas del río Escalda, montado en una barca tirada por un majestuoso cisne. Nietzsche verá en esta tierna y refinada obra de Wagner, la romántica contraposición entre el mundo de la mezquina realidad que representa Telramund, y el mundo de la anhelada idealidad representado por Lohengrin, el misterioso y sublime caballero que se ofrece a ser el esposo de la dulce Elsa, hija del duque de Brabante, a condición de que no trate de indagar su origen. Cuando años mas tarde, Parsifal el padre de Lohengrin, disparando su flecha abatió al cisne que volaba sobre el lago, y fue retirado en los brazos de los caballeros del Grial, Wagner quiso plasmar con esta escena del Parsifal, la inevitable muerte del Romanticismo cultural, que en Lohengrin se mostraba en todo su apogeo.

Con la obra de Los Maestros Cantores, en la que no aparecen ni dioses ni héroes mitológicos, Nietzsche evocará su anhelo por el advenimiento del nuevo arte alemán, sumergido en el clima de exaltación nacional en la que se desenvuelve esta ópera. En este patriótica atmósfera, Wagner enfrenta el arte nuevo y jubiloso representado por el atractivo Walther, y el arte viejo y caduco representado por Berckmesser. En un ambiente festivo y primaveral, el melódico zapatero y poeta “meister" Hans Sachs, anuncia ante las diferentes corporaciones gremiales que enarbolan sus estandartes, el torneo de canto que se va a celebrar en la verde pradera de Nuremberg. El pueblo formado por alegres coros polifónicos proclamarán vencedor del torneo a Walther, por su imaginativa y fresca improvisación y por el renovado lirismo de sus cantos. Los “Meistersinger” ratificarán el veredicto, y le ceñirán a Walther la corona de laurel y mirto. Nietzsche pudo revivir con esta obra, su ansiado sueño por un arte alemán nuevo, inspirado en el espíritu dionisíaco, tal como proclama en su obra de juventud El Origen de la Tragedia, y cuando la muchedumbre de las voces corales, en la solemne escena final, proclaman con sus maravillosos cantos: “Aunque se desvaneciera en la niebla el Sacro Imperio Romano, siempre nos quedaría el Sacro arte alemán”, sentiría sus sentimientos enaltecidos y sus ilusiones renovadas de esperanza, ante la gozosa promesa de un nuevo y jubiloso despertar del espíritu germánico.

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(1).- En el año 1854. a los 14 años, el adolescente Nietzsche, ya escribe un pequeño tratado titulado Sobre la música, en el que manifiesta su preferencia por los autores clásicos: Beethoven, Mozart, Schubert, Bach, Haydn, Mendelshon, y muestra su rechazo por la que se consideraba como música del futuro de autores modernos como Berlioz o Litz. Elabora pequeños ensayos de composición, y en 1856 ya tocaba las sonatas de Beethoven y su segunda sinfonía. También compone alguna obertura, una sencilla sinfonía para piano y violines, y algunas sonatas, una de ellas dedicada en febrero del 57 a su madre con motivo de su cumpleaños. Son todavía piezas bastante defectuosas tanto formalmente como desde el punto de vista técnico-compositivo.

(2).- Nietzsche ingreso en la Escuela de Pforta, para realizar sus estudios de secundaria como alumno interno, en el curso académico 1858-59.

(3).- Las obras de Nietzsche que aparecen citadas en este libro, pertenecen a las OC. de la Edición de G. Colli y M. Montinari, Berlín-New York. Publicadas por Walter de Gruyter, 1967-1978. Las cartas escritas por Nietzsche corresponden al libro: Friedrich Nietzsche: Correspondencia, 6ª Edición de Karl Schlechta, Edt. Labor, Barcelona, 1974. Las citas de las obras correspondientes a La Voluntad de Poder y Nosotros los Filólogos, que fueron publicadas a título póstumo, pertenecen a las O.C. de Ed. Prestigio, Buenos Aires, 1970.

4) Es importante la influencia de Holderlin en el pensamiento de Nietzsche, pues este místico y panteísta poeta fue un apasionado admirador de Grecia y un inmortal cantor de los clásicos, y a través de la esencia de su poesía, ajena a cualquier moral, intenta expresar la sublimidad de la naturaleza a través de la fuerza exaltadora de su entusiasmo cósmico y dionisíaco. Es relevante anotar que en este período de su juventud, Nietzsche ya empieza a mostrar su temperamento taciturno y su tendencia a aislarse de los demás, como se puso de manifiesto en la excursión que hizo con sus compañeros de Pforta, pues mientras ellos se fueron a la bodega del pueblo, Nietzsche, que tenía entonces 16 años, subió sólo a la torre de Schönburg, y la momentánea soledad que sintió en su interior le impulso a escribir un poema muy propio de su temperamento: “sin otra compañía que la mía/ que ellos se entreguen en los sótanos a sus libaciones/ hasta caer en el suelo/ yo practico mi oficio de señor”. En cuanto a las composiciones musicales de este período, se puede señalar el motete que compuso para su madre en las Navidades del 1858: Jesús sustento mío, y la fantasía para piano que interpretó con su hermana en Navidad del 59. También trabaja en un Oratorio para Navidad que deja inconcluso, pues en el año 1861 abandona las composiciones de tema religioso. En la escuela de Pforta formaba parte del coro musical.

(5).- G. Krug, el amigo de la infancia, era, al igual que su padre, un entusiasta wagneriano. En abril del 62, dio unas conferencias a sus amigos sobre la obertura del Fausto de Wagner, y también de diversas escenas del Oro del Rhin.

(6).- En este periodo, escribe un poema basado en la leyenda nórdica de Ermanarich, y dos poemas para su amigo Granier. Siendo todavía un adolescente, ya causaba bastante impresión improvisando al piano, y también en esta temprana época de su vida ya empieza a sentir los fuertes dolores de cabeza que tanta influencia tuvieron en sus estados anímicos y en su producción creativa.

(7).- Carta del 27 de Abril 1863. En la primavera de este mismo año, escribe unos versos que ya expresan un estado interior de desconfianza acerca de la verdad de Dios, o de cualquier otra posible verdad. Así escribe: “Y poco mas quedó en las hojas que la escritura en caracteres sangrientos/ la escritura que a un sueño blanco atrajo a un Dios/ ese Dios era yo y ese sueño se engañaba a sí y a mi mismo me engañaba/”. Este vacío que sentía dentro de sí, le llevaba a sentir una cierta nostalgia sobre la realidad de la muerte: “Ay si en mi cansancio del mundo pudiera volar lejos/ y como la golondrina hacia el sur caminar hasta mi tumba”.

(8).- Ensayo escrito en Naumburg en junio de 1864.

(9).- F. Nietzsche, Correspondencia, carta a E. Rohde, primavera 1869, p 15.

(10).- C.P. Janz, F.Nietzsche, Vol. I, p. 107. En la citada autobiografía comenta algunas impresiones poéticas que tuvo en este verano del 64: “recuerdo del modo más grato las primeras impresiones que causaron en mi Sófocles, Esquilo, Platón..., sobre todo en aquella de sus piezas que aun es mi preferida, el Banquete y después los líricos griegos”

(11).- Al iniciar la secundaria, Nietzsche interrumpió los estudios musicales iniciados en su infancia, lo que le obligó a realizarlos por su cuenta, de forma “autodidacta”. Esto explicaría que Wagner, Von Lübow y otros autores, encontraran muchos defectos técnicos en sus composiciones, En este periodo de sus estudios en Bonn, compone una serie de canciones según textos de Puschkin, Petöfi, Chamiso, etc., y se puede decir que son sus mejores composiciones líricas. Acude a escuchar bastantes conciertos, y con su amigo Gasmamm interpretan el Manfred de Schumann. En verano asiste durante tres días al festival musical de Colonia. El mismo formo parte del coro gigantesco de 600 cantores, que interpretaron el Israel en Egipto de Haendel, el Fausto de Schumann y la sinfonía en la mayor de Beethoven. En el mes de Julio compone la desgarrada canción Joven Pesacora, que dedicó a su hermana Elisabeth. Fue su última composición durante mucho tiempo.

(12).- En esta hermosa ciudad, Nietzsche participó en algunas ocasiones con el coro de Riedel, y tuvo ocasión de escuchar a Offenbach, Rossini y posiblemente la representación del Tanhauser. Colabora en el Allgemeine Zeitung con críticas musicales.

(13).- F. Nietzsche, Correspondencia, carta abril de 1967

(14).- Nietzsche, preso todavía por la excitación, le informa a Rohde, al día siguiente de este encuentro que tuvo lugar en casa del Prof. Brockhaus, casado con una hermana de Wagner. Entre otras cosas le dice: “Llegamos al agradable salón de los Brockhaus, en la que habían los familiares cercanos, Richard y nosotros dos. Soy presentado a Richard y le expreso brevemente mi respeto: se informa con detalle sobre mi grado de conocimiento de su música, censura agriamente las representaciones de sus óperas y se burla de los directores que gritan a su orquesta en tono afable: ¡Señores míos, ahora pasión!.., Antes y después de la mesa Wagner interpretó todas las partes importantes de los Maestros Cantores, imitando las diferentes voces con gran desenvoltura. Es sin duda un hombre muy vivo y ardiente, que habla de prisa, lleno de ingenio y que sabe alegrar una reunión íntima. Entretanto mantuve con él una larga charla sobre Schopenhauer y no sabes que placer fue para mí oírle hablar de él con gran entusiasmo, de lo que le debe, de como le considera el único filósofo que ha comprendido la esencia de la música”. Correspondencia, carta del 9 de noviembre.

(15).- C.P. Janz, op.c. Vol I. p 216-217. Thomas Mann se pregunta con admiración en su ensayo R. Wagner y la Música: ¡Qué simpatía vital debía desprender este hombre cuyo trato personal Nietzsche nunca dejó de calificar de la circunstancia más feliz de su existencia!” Ed. Plaza Janés, Barna 1986, p 9.

(16).-Correspondencia, carta diciembre de 1968, p 14. En Enero del 69, en la ciudad de Dresden, puede escuchar la representación de los Maestros Cantores, y que vuelve a oír en Karlsruhe, durante la primavera. En este mismo mes, Wagner le envía un saludo epistolar desde la ciudad suiza de Lucerna.

(17).- Ibidem, carta a Carl von Gersdorff, 4 agosto 1969, p 18.

(l8).- Ibidem, carta diciembre, 1878, p 28.

(19).- “Con Wagner he sellado una alianza, le comunica a Rohde, no puedes imaginarte cuán cercanos estamos ahora, ni hasta que punto convergen nuestros diversos proyectos”, Correspondencia,carta 28 enero 1872, p 39. En otra carta que le escribe en octubre de este mismo año, le comenta: “Yo, por mi parte, doy por un espectador como Wagner todas las coronas de laurel que el presente pudiera concederme; y satisfacerle a él tiene para mi un encanto mayor y mas elevado que cualquier otra cosa”. Ibidem, p 45.

(20).- F. Nietzsche, Ecce Homo. del aptdo: Porque soy tan inteligente, a 5. El viajero que visita estos lugares, puede hacer comódamente la distancia de 3 Km. que separan Lucerna del pueblecito de Tribschen, aunque en la actualidad ya no se pueden admirar los prados. de cañaverales que acompañaron a Nietzsche en el recorrido que hizo a pie en su primera visita, puesto que se han construido grandes y modernas naves industriales. No obstante, al divisar la suave y verde colina en cuya cima esta la mansión de Tribschen (actualmente convertida en museo Wagner), el viajero comprueba con emoción que tanto la finca como sus alrededores, están casi iguales, según muestran los testimonios gráficos, tomados en aquellos seis años en los que habitó Wagner junto con Cósima y sus hijos. Indiscutiblemente el marco es bello y encantador, tal como ya había relatado Nietzsche, pues enfrente de la finca se abre la superficie del lago de los Cuatro Cantones. Y en el cercano horizonte se divisan las imponentes formaciones de los alpes Berneses, y por detrás de la casa, el espacio aparece protegido por el soberbio macizo del Pilatos que cierra este maravilloso y romántico lugar. En 1866 Wagner le escribe a un amigo, refiriéndole algunos aspectos de este rincon de Tribschen: “Esto es hermoso y sagrado por encima de cualquier representación”, y a su protector el rey Luis II de Baviera le dice: “A donde quiera que dirija la mirada desde mi casa me encuentro rodeado por un auténtico mundo encantado; no conozco ningún lugar mas hermoso en este mundo ni mas acogedor”. Max Fehr: R Wagner Scweizer Zeit, vol. II, Arau, 1953, p 227.

(21).- Correspondencia, carta a Carl von Gersdorff, 4 agosto 1869, p 19.

(22).- En la actualidad todavía se utiliza la vieja Universidad en la que Nietzsche ejerció su docencia. En cuanto al Pedagogio ubicado en la gran plaza de Basel, frente a la catedral de la Iglesia Reformada, el viajero puede visitar las aulas donde Nietzsche impartía sus clases.

(23).- En el informe del Pedagogio del curso 1869-70, sobre los temas que impartió el Prof. Nietzsche, se dice: “En la primera mitad del semestre se leyeron los Trabajos y los días de Hesíodo, la Apología de Platón, el libro XII y XIII de la Ilíada. En la segunda mitad se leyeron la Electra de Sófocles, el Protágoras de Platón y las Coéforas de Esquilo. En el semestre de verano los Erga de Hesíodo, Académica de Cicerón, Edipo Rey de Sófocles, el Agamenón y las Coéforas de Esquilo, la Medea y las Bacantes de Euripedes. De esta ultima los alumnos hicieron un trabajo describiendo lo esencial del culto de Dioniso. En los cursos siguientes, hasta el de 1878-79 que fue el ultimo, Nietzsche siguió explicando a varios de estos autores, a los que hay que añadir a otros muchos más: los libros IX y X de la Ilíada, las Euménides de Esquilo, las Filípicas de Demóstenes, la Apología, el Fedón, el Banquete, la República y el Georgias de Platón, el Prometeo de Esquilo, las Alcestes de Eurípides, la Retórica de Aristóteles. También comentó a Empédocles y Diógenes Laercio, y se leyeron a Homero, Anacreonte, Herodoto, Isócrates, Tucídides, Jenofonte, Plutarco, Lísias, Esquines, Luciano, Píndaro, etc.

(24).- F. Nietzsche, Correspondencia, carta diciembre 1870, p. 28.

(25).- Ariadna enamorada de Teseo, hijo de Egeo rey de Atenas, le entregó el ovillo de hilo para que pudiera sacarla del laberinto construido por Dédalo. El laberinto estaba vigilado por el Minotauro. Teseo logra rescatar a Ariadna y consigue matar al Minotauro.

(26).- La asociación wagneriana de Manheim organizó este festival musical, en el que Wagner actuó como director de orquesta. El programa constaba de La Marcha del Emperador, la obertura de La Flauta Mágica de Mozart, la Séptima Sinfonía de Beethoven, el preludio del Lohengrin y el de los Maestros Cantores. Como clausura se tocó la escena final de la llamada Muerte de Amor, cuyas tonalidades musicales son de una belleza misteriosa y sensual indescriptibles.

(27).- F. Nietzsche, Correspondencia, carta a E. Rohde, julio 1872, p 42. Según el boceto de Wagner, al héroe Tristán, sobrino de Marke, rey de Cornualles, le acompañó la tragedia desde los inicios de su vida, pues su padre murió antes de nacer Tristán, y su madre falleció en el momento de dar a luz al héroe

(28).- En Richard Wagner en Bayreuth, p 17, Nietzsche escribirá: “Considerando a Rienzi, al Holandés Errante y a Senta, A Tanhauser y a Elisabeth, a Lohengrin y a Elsa, a Tristán y a Marke, a Hans Sachs, a Wotan ya Brunildha, se les descubre a todos ellos una corriente soterrada de ennoblecimiento y grandeza moral que fluye cada vez mas pura y acrisolada ".

(29).- En la composición de esta ópera, Wagner se inspiró en el angustioso recuerdo de la travesía que realizó en barco, cuando se dirigía de Dinamarca a Londres en la que sufrieron una fuerte y peligrosa tempestad. En esta obra ya se pone de manifiesto la gran capacidad dramática del entonces joven compositor, tanto para aprovechar las experiencias vividas, como para extraer de los mitos y leyendas nórdicas su esencia arquetípica y hacerla presente en sus creaciones.

Continua >>>>>

 Etiquetas: Arte, Estética, Nietzsche, Pifarré
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22/11/2009 ir arriba

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