Este encuentro pretende retomar el diálogo con el mundo del arte, diez años después de la Carta que le dedicó Juan Pablo II, el 4 de abril de 1999. (Puede verse lo aquí publicado al respecto: Comentarios a la "Carta a los artistas" de Juan Pablo II)
Se trata de un encuentro que busca "superar un divorcio" desde que el arte "renunció a la trascendencia" y la Iglesia "se pudo a la defensiva", según explica, en "L'Osservatore Romano", el director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci.
"El arte abandonó el templo, relegó en una estantería polvorienta las grandes narraciones bíblicas, los símbolos, las figuras, las parábolas sagradas y se encaminó por las vías 'laicas' de la contemporaneidad".
"Abandonó la concepción según la cual la obra de arte encarna una visión trascendente del ser, dedicándose a experimentar con el lenguaje, a complejas investigaciones estilísticas, a elaboraciones autorrreferenciales y finalmente a simples provocaciones", añade monseñor Ravasi.
Se espera por tanto, por parte del Papa Benedicto XVI, muy sensible a estas cuestiones, que relance "un diálogo con la esperanza de que resurja una alianza profunda".
(texto: ref. Zenit)















