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TIMBRES (Helena Ospina)

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TIMBRES

"En el caso de la poesía, cada vate tiene su “timbre” propio que le acompaña desde la cuna hasta la muerte y que refleja el contexto exacto de su vivencia poética, consigo mismo, con los demás y con Dios".

Por Helena Ospina
Catedrática Facultad de Letras
Universidad de Costa Rica


La “unidad de vida” el artista la vivirá en “sintonía” con su experiencia personal y en relación con el entorno en el cual le toca desplegar su actividad creadora. Por eso la “sintonía” –la modulación– de esa búsqueda será diferente para cada artista[1].

En el caso de la poesía, cada vate tiene su “timbre” propio que le acompaña desde la cuna hasta la muerte y que refleja el contexto exacto de su vivencia poética, consigo mismo, con los demás y con Dios.

Como cada artista habrá de tejer esta “urdimbre” relacional a su manera, su voz poética será la suya, la propia, reflejo de su intuición, penetración, resolución de ese misterio propio del hombre. Por eso es que no podemos disociar la voz del contexto, desconocer esa relación vital ineludible, donde se teje la vida y se cuece la palabra.

Unos poetas tendrán un timbre “lapidario”, escueto, plasmación ascética y formal -temperamental- de un estilo[2]. Otros poetas tendrán, en su acento, un tono melódico, huella en el tiempo –en factura moderna– de ese gemido inmemorial del “vivo porque no muero”[3]. A cada vate, su herida. A cada diapasón, su tono. Todos en paz y en armonía. Cada uno que refleje, a su manera, su don. Que la herida es la misma cuando hablamos del Amor divino: lo único que difiere es la forma de cómo expresarla y cómo aquietarla.



[1] Palabras durante la presentación del poemario Divina herida de Helena Ospina, en colaboración con la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura de la Universidad de Costa Rica. Centro Cultural de México. San José, Costa Rica. 17-VIII-2000.

[2] Como el poemario del poeta chileno, José Miguel Ibáñez Langlois, Poemas dogmáticos II. Santiago de Chile; Editorial Universitaria, 1994 .

[3] Como en el poemario del poeta de La Antigua Guatemala, Gustavo González Villanueva, Glosa del amor bien pagado. San José: Ediciones PROMESA, 1991.

 

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01/07/2005 ir arriba
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