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EL APORTE DE LA TRILOGÍA POÉTI (Helena Ospina)

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EL APORTE DE LA TRILOGÍA POÉTICA "SPLENDOR"

Al trabajo del artista y a la proyección social de su creación artística

Helena Ospina
helenaospina@hotmail.com
Catedrática, Facultad de Letras
Universidad de Costa Rica
Directora, PROMESA edicionespromesa@hotmail.com
Proyecto Cultural de Interrelación de las Artes

XIII Congreso Internacional
de Lingüística y Filología de América Latina (ALFAL)
Escuela de Filología, Lingüística y Literatura
Instituto de Investigaciones Lingüísticas
Vicerrectoría de Investigación
Universidad de Costa Rica
18/23-II-2002

Abstract

En mi trilogía estética sobre el esplendor de la belleza(1) basada en tres poemarios escritos de 1990 a 1995 (Splendor formae, Splendor Personae, Splendor gloriae) se aborda el tema del compromiso del poeta en tres ámbitos: un compromiso con la lengua para explorar todos los resortes expresivos de la misma (Splendor formae); un compromiso consigo mismo y transformación de sí mismo a raíz del trabajo poético (Splendor Personae); y un compromiso social con el entorno cultural que debe transformar y elevar (Splendor gloriae). Splendor formae –Hacia un concepto de poesía–(2) hace la propuesta de un Ars poética; explícita el acto creador como Poiein (construcción); y explora la génesis del acto creador como diálogo del artista con el Creador: El Verbo y el alma. Splendor Personae –Poética de una vigilia–(3) invita a los artistas a trabajar y dejarse transformar, al convertir su obra en morada del amor. Splendor gloriae –Estética de una belleza esponsalicia–(4) plantea la poesía como recreación lúdica al contacto con la fuente de la belleza.
_____________________________

Introducción

1. Experiencias innovadoras

Propuestas que generen cambios
Una primera etapa: El esplendor de la forma
Una segunda etapa: El resplandor de la persona
Una tercera etapa: El esplendor y la gloria de la creación
Conclusiones


Introducción


La invitación al XIII Congreso Internacional de Lingüística y Filología de América Latina (ALFAL) se presenta como un convivium de investigadores involucrados en las producciones culturales de América Latina. Entre sus objetivos específicos señala dos que me llamaron la atención y a los cuales hará referencia mi ponencia: “conocer experiencias innovadoras y sus aportes dentro del contexto social de cada país” y “presentar propuestas que generen cambios en las concepciones teóricas”.

1. Experiencias innovadoras

Es mi deseo compartir con ustedes una experiencia innovadora en el campo de la poesía y su aporte social, no sólo al país sino también al ámbito hispanoamericano(5), norteamericano(6) y europeo(7). Desde 1982 dirijo un proyecto cultural llamado PROMESA(8) de Interrelación de las Artes. Para la celebración de su XX aniversario presentaremos, durante la clausura del Congreso, un espectáculo representativo de este esfuerzo de la imbricación de la poesía con la música y la danza. Está basado en el poemario del poeta de La Antigua Guatemala, Gustavo González Villanueva, Canciones del amor bien pagado(9). La fortaleza de este proyecto está en la poesía. En la poesía radica el núcleo germinal de su expresividad artística. En las imágenes, metáforas, símbolos y alegorías(10), los artistas encuentran la fuente para su creatividad en la música y en la danza. Con un pequeño equipo nuclear de artistas jóvenes, talentosos, que aman su oficio(11), y la guía veterana de artistas ya consagrados(12) se van creando espectáculos que surgen de la poesía. El vínculo de la poesía con las artes es de “interrelación”; no de yuxtaposición(13). Es sustancial; no accidental(14). Los artistas trabajan el poemario a una –en equipo colegiado–, y de las imágenes poéticas van surgiendo las inspiraciones para la música y la danza. Es un trabajo de criba donde los artistas gozan de una gran libertad, pues cuando el poema se da al público –como solía decir Paul Valéry– el poema deja de pertenecer al autor y pasa a ser patrimonio de la humanidad. Y cuando una forma poética es hermosa –y goza de esa unidad insoslayable que quería Valéry entre la musicalidad sonora y el sentido–, la creatividad fluye porque la belleza genera siempre belleza, invita a nuevas creaciones y recreaciones de la belleza.

Propuestas que generan cambios

El segundo de los objetivos específicos del Congreso se refiere a la presentación de “propuestas que generen cambios en las concepciones teóricas”. Presentaré para ello mi trilogía estética sobre el esplendor de la belleza. Hablaré desde el punto de vista del artista que incursiona en su propia obra y trata de explicarse a sí mismo y a los demás, el porqué de ciertas luces medulares –implícitas en sus poemarios– que constituyen una ruptura con algunas concepciones que el artista tiene sobre su trabajo y sobre la proyección social de su creación artística.
Refiriéndose a mis poemarios, el Dr. Jorge Chen afirmó que estamos en presencia de “meta-poemas” que constituyen una verdadera indagación estética. Me animaré pues a aclararme y explicar en qué consisten esas aportaciones. Explicaré la génesis de esta trilogía y lo haré por etapas, las etapas que la vieron nacer y que fueron marcando un ascenso en la elevación de miras de ciertas concepciones teóricas.

Una primera etapa: El esplendor de la forma

Mi trilogía nació poco a poco. Nunca pretendió constituir una propuesta. Resultó serla a los ojos de los críticos, obligándome a reflexionar sobre ella. Comenzaré hablando de la visión que la alimentó desde la infancia, y señalaré luego la pincelada teórica y práctica que se puede deducir de ella, pincelada que poco a poco fui sustentando y explicitando(15) con la finalidad de luchar por seguir siendo fiel, a lo largo de mi vida, a una visión e intuición de la belleza, presentes desde la infancia.

Comenzaré por afirmar lo siguiente: todo artista tiene una visión del arte y de su expresividad. La mía nació en el entorno familiar, en Cali, Colombia, gracias a unos padres que dieron lo mejor de sí para la educación de sus cinco hijos. Mi padre(16), ingeniero civil, sólo concebía una sola vocación para sus hijos varones: la de ser ingenieros: mi hermano mayor, Eduardo Antonio, se hizo ingeniero químico(17). Mi madre(18), más flexible, habiendo estudiado en Inglaterra(19) y Francia(20), contemplaba la vocación a las artes como una posibilidad abierta también a sus hijos varones. Gracias a su influjo, mi hermano Sebastián estudió teatro con Lee Strasberg en Nueva York; y mi hermano menor Luis, cine, en la Universidad de California(21). A las mujeres –María del Pilar y Helena– nos correspondió, en el reparto de las vocaciones, la de la música y el ballet.

Un hecho histórico influyó decisivamente en esta visión sobre el arte y la belleza. Grandes maestros europeos escogieron la ciudad de Cali para su exilio después de la segunda guerra mundial. Mi madre entró en contacto con ellos, brindándoles nuestra casa para que pudieran continuar ejerciendo sus talentos y ganarse la vida. Se iniciaron las clases de ballet en el jardín de atrás de la casa con el profesor ruso Wladimir Woronzoff quien decía haber bailado con Anna Pavlova. Su imagen la tengo grabada y la he encontrado inmortalizada en el lienzo de Degas, con su palo de madera marcando el ritmo en el suelo, palo que también utilizaba para golpear a la bailarina cuando una posición de ballet no estaba del todo exacta y limpia. También se iniciaron las clases de música y de piano con el profesor belga León Simar (Prix de Rome) y su esposa Andrea. Con las amistades de mi madre se llenaron las clases de alumnos.
¿Por qué es importante este detalle de la infancia? Volvamos a la afirmación inicial: toda persona tiene una visión del arte, y esa visión –en la mayoría de los casos– se fragua en la infancia, en el entorno familiar y cultural que vive, el cual define para la persona unas coordenadas bien precisas que marcarán indeleblemente su estilo.

¿Cómo calificaría yo ese entorno familiar cultural, responsable de la visión que sustento del arte y de su cultivo? Era un ambiente de hogar, de disciplina, de exigencia, de corrección en los modales, de aprender a alternar responsabilidades de familia, de trabajo, de estudio, de convivencia con los alumnos que llegaban a recibir clases a casa. Era un ambiente de respeto, de aprender a vivir la generosidad, porque nuestra casa se convertía, en las tardes, en un "pasadiso" para que otros entraran y salieran a recibir sus clases. El tiempo era aprovechado al máximo.

El Prof. Simar era un experto en Historia del Arte. La apreciación de lo bello en las diferentes civilizaciones empezó a formar parte de ese aprendizaje con la proyección de diapositivas. Mi padre nos había suscrito a una colección de Historia del Arte del Metropolitan Museum de Nueva York que llegaba por correo y por entregas en desplegables de láminas a colores; se trataba de reproducciones de pinturas famosas que luego había que ubicar en las revistas por autores, escuelas y estilos. Era una motivación hermosa para aprender y educar la retina en la apreciación de lo bello.

¿Qué pincelada teórica y práctica puedo deducir de esa primera infancia? Teórica: la de la belleza, la de su primacía, la de su cultivo. Belleza como armonía, orden, elegancia, cultivo del espíritu, finura, sensibilidad exquisita del alma. Práctica: la de un ambiente acogedor, familiar, de exigencia, de sacarle jugo al tiempo, porque el talento se trabaja, se cultiva en horarios, disciplinas que se aprenden a conjugar con otras ocupaciones. Toda esta exigencia vivida en la danza y en el piano se encuentra plasmada en los poemas de mi Cantata a las artes(22).

Una cosa me quedó clara de niña: el artista, en su proceso de formación, sigue teniendo obligaciones de familia y de estudio. El talento no es un “privilegio” que te exima de tus deberes; el talento es un don, como tal se recibe, se reconoce, se trabaja, pero sin descuidar lo demás. Las obligaciones familiares incluían los pequeños encargos de enderezar un cuadro torcido, limpiar una pared manchada, arreglar un gancho para que la cortina colgara recta… Estos detalles tan insignificantes enseñaban al niño que hay dos maneras de “ser” y de “estar” en el mundo: “recto o torcido”, “limpio o sucio”, “bien colocado o a medias”; y si pasamos estas categorías a los planos del “hacer” artístico, vemos la repercusión que tienen en la perspectiva, en la armonía, en la nitidez y limpieza de una acuarela o de una posición de ballet. Las obligaciones de estudio incluían la simultaneidad de exámenes finales del colegio con los recitales de piano y las presentaciones de ballet en el teatro; todo tenía que salir, salir bien, con el mismo tenor de calidad. Había que aprender a esforzarse por llegar a todo y hacerlo bien.

Podría resumir, en una sola palabra, esa experiencia artística de la infancia: ¡arte cabal de personas cabales! (23) Vislumbraba, desde entonces, la relación que luego captaría y explicitaría entre arte y persona(24), entre el cultivo de las virtudes y su reflejo en las obras de la persona.

Podría afirmar que en este período de mi vida se incubó el poemario Splendor formae. El esplendor de la forma… La forma bella… La forma bien hecha, nítida, sobria, pulida. Luego vendrían los años de estudios universitarios –de Humanidades en Bruselas(25), de Arte en Grecia, Creta(26) y Roma(27), y los de Literatura Francesa en Georgetown University con el seminario doctoral del Profesor Jean Bucher(28) sobre Paul Valéry– que darían contenido (con su poesía y sus estudios sobre Leonardo da Vinci, diálogos sobre la arquitectura y la danza, y ensayos sobre poesía en Variété) a esta primera visión e intuición de la belleza.

En resumen, en la infancia encontré el rumbo que luego me haría descubrir la perennidad de la forma clásica en la expresividad artística, y cómo ésta estaba íntimamente entrelazada con la exigencia personal. No podía haber un arte cabal –con la perfección formal que requiere– si no había detrás una persona cabal que se exigiera a sí misma en la configuración de esa forma plástica. Años más tarde encontré en los tratados de estética del filósofo español Alfonso López Quintás, especialmente en su obra La formación por el arte y la literatura(29), la confirmación de esa intuición de la infancia. Para López Quintás la virtud es la “fuerza” –virtus– que nos permite cumplir las exigencias de la creatividad(30). Podría afirmar que esta propuesta –de la relación entre arte y persona– sigue generando cambios en concepciones teóricas, en una época donde no se da la importancia debida a la formación de la personalidad del artista, para que pueda rendir “obras cabales”, bien hechas, fruto de personalidades recias, enterizas y trabajadoras.

2.2 Una segunda etapa: El resplandor de la Persona

La juventud es la etapa de los ideales, de los grandes amores, los que configuran el arte y la persona. El amor puede llegar a convertirse en morada de la poesía.

El poemario Splendor Personae, aunque se escribe en el otoño de mi vida, hunde sus raíces en las pasiones dominantes de mi juventud, donde la poesía es efluvio del verbo humano y divino. Todo el poemario está bañado en esta catarata. Una de sus secciones –Dardo divino– plasma el vuelo del amor en saetas de fuego. El poeta vive en la criba continua del dolor y del amor. El precio de su lucidez es el dolor. Pero el dolor es fuente de amor e impulso fecundo de creatividad. En María Antonia Labrada vine a encontrar, años más tarde, en su obra Sobre la razón poética(31), esta hermosa afirmación: “La poesía sufre el martirio del conocimiento, padece por la lucidez, por la videncia.” (32) Todo el poemario de Splendor Personae está inmerso en esta lucidez acuciante que lleva como “stigmata”. Esta lucidez es la que explica el subtítulo del poemario Poética de una vigilia, vigilia del poeta que ve, que sufre, que ama, que plasma, que busca dejarse fundir en el Amor por el Amor, para poder llegar a decir que ya no es él quien resplandece a través de su poesía, sino Aquél a quien ama.

¿Qué pincelada teórica y práctica aporta este poemario? La de la madurez de vida que exige el arte para poder penetrar en el misterio del hombre, para poder convertirse en resplandor de la Persona que ama. ¿Qué contribución hace este poemario? El hacer ver la futilidad del “arte por el arte”. La poesía tiene que ser poesía “con hombre dentro”, como afirmaba el poeta y crítico chileno José Miguel Ibañez Langlois(33). El arte que no lleva savia es “mueca muda, vacía”, “malabarismo formal”, y en eso queda… Allí yace su sepultura; no “renace indefinidamente de sus cenizas” como quería Valéry. No traspasa el corazón, no se yergue como conciencia lúcida para arropar al hombre en su indigencia; no le aporta una razón de esperanza, de lucha.

El arte vive de la sinceridad. El elogio que más agradezco al crítico literario Carlos Porras del diario Tiempos del Mundo(34), cuando dedicó una página entera a PROMESA en su XX aniversario, fue señalar que mi poesía lleva el sello de la sinceridad –sin “cera”, sin cuento, sin rodeos–; breve, sobria, pulida: “Esta cualidad (la sinceridad) sería la más destacable del libro. Divina herida es un poemario que se siente sincero de principio a fin. Ya se trate de poesía mística, romántica, erótica o de contenido social, si hay algo que el lector de poesía no soporta es la sensación de estar siendo engañado. Es algo extraño y, en buena medida, hasta inexplicable, pero en la poesía es palpable cuando nos hablan con franqueza y cuando nos engañan. Como decía Alejo Capentier, ‘no se puede alabar el sadismo sin practicarlo y sólo puede hablar de milagros el que ha visto uno'”.

2.3 Una tercera etapa: El esplendor y la gloria de la creación

Este poemario –Splendor gloriae– surge de un solo tirón bajo el impacto de la lectura de López Quintás. El arte asciende a un nivel de compromiso, de compromiso con el pulchrum(35). Splendor gloriae plasma la Estética de una belleza esponsalicia. El arte abandona el coto cerrado; deja de agotarse en sí mismo. Se abre a la trascendencia. Busca los esponsales con el Ser de la Belleza y quiere, en agradecimiento, vivir toda su creación como un canto de alabanza a Quién le dio el don de la visión y el talento de la creación artística.

¿Qué pincelada teórica y práctica aporta este poemario? ¿En qué sentido genera cambios en las concepciones teóricas? En María Antonia Labrada encuentro la respuesta: “Del malestar de la cultura sólo puede hacerse cargo una conciencia profundamente desasida de sí –en términos de capacidad o poder– y por ello radicalmente ética. De hecho este malestar real de la cultura se está convirtiendo en un factor de crecimiento cultural de primer orden, en la medida en que está desplazando al imperio de la razón tecnológica y permitiendo el progresivo avance de la razón poética en todos los campos de la vida cultural” (36). La razón tecnológica tocó fondo en el siglo XX, mostrando su incapacidad radical para hacer feliz al hombre. Sólo queda la razón poética. Labrada concluye: “El hombre tiene como misión destacar el esplendor y la gloria de la creación. Esta mirada sobre el mundo es fecunda, creativa, porque el descubrimiento de posibilidades en la naturaleza, que sólo pueden ser actualizadas mediante el concurso libre del hombre, mueve a su realización. La contemplación de la realidad bajo razón de belleza es fecunda” (37).

Conclusiones

Una trilogía poética sobre el esplendor de la belleza… Vista en perspectiva, podría decir que resume el andar del hombre, del poeta que poco a poco, con la ayuda de otros y de la gracia –todo estado poético es, en definitiva, un estado de gracia como diría Valéry– va aprendiendo a elevar la mira de su oficio, para acometerlo como tarea, como proyecto vital, aprendiendo a ver su talento como don, esforzándose por corresponder a él. En este trayecto descubre el sentido de su misión y de su vocación: el don es recibido. El poeta no se lo da a sí mismo. Descubre un buen día que lo tenía(38). Tiene un origen y una finalidad “porque la poesía es de Dios, y es lengua de Dios” como afirma el académico colombiano de la lengua David Mejía Velilla(39) . Y en este trovar en el amar descubre la razón de ser de su poiein. En esta tarea no está solo. Puede unirse a otros, compartir sus afanes y desvelos, sus vigilias por descubrir el rostro de la belleza. Capta la íntima relación que pueden tener las artes entre sí. Convoca a través de su verbo a la belleza, buscando nuevas expresiones de la misma. Cuando el arte se ve en esta perspectiva, la forma bella eleva a la persona y a la cultura, se transforma en resplandor del Ser de la belleza, y busca a quienes contagiar para seguir destacando nuevos visos al esplendor y gloria de la creación. La formación para esta visión se gesta desde temprana edad. La responsabilidad de quienes deben ayudar a dar los primeros pasos en este andar es inmensa; habrán de dar cuenta de tantos “Mozart asesinados” –como decía Saint-Exupéry en Tierra de hombres– que no llegaron a desarrollar la plenitud de su vocación y ser felices, porque no tuvieron maestros que les exigieran y mecenas que les impulsaran.

Helena Ospina (40)

BIBLIOGRAFÍA


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Notas:

1 Esta trilogía fue dada a conocer en 1997 en el VII Congreso de Filología, Lingüística y Literatura de la Universidad de Costa Rica, en un espacio que se destinó al estudio de la estética ospiniana. Posteriormente, en 1998 fue analizada desde el punto de vista literario en un Encuentro Cultural en la Universidad de Costa Rica llevado a cabo por iniciativa del entonces Director del Departamento de Lengua y Literatura de la Escuela de Lengua, Lingüística y Literatura, con los ponentes Dr. Jorge Chen Sham, Dr. Víctor Valembois y M. L. Peggy Von Mayer. En el 2000, la estética implícita en esta trilogía fue analizada por la filósofa Dra. Cecilia Echeverría en el VI Congreso de Cultura Europea.

2 Helena OSPINA. Splendor formae: Hacia un concepto de poesía (Ars poetica-Poiein-El Verbo y el alma). San José: PROMESA, 1995.

3 Helena OSPINA. Splendor Personae: Poética de una vigilia (Poesía, oh Espíritu divino-Un trovar en el amar-Breviario de la Purísima-Dardo divino). San José: PROMESA, 1997.

4 Helena OSPINA. Splendor gloriae: Estética de una belleza esponsalicia. San José: PROMESA, 1998.

5 En el ámbito hispanoamericano: desde 1991 en Guatemala y Costa Rica con la apertura de la Colección de Poesía. Esta Colección cuenta con 44 títulos y 6 voces hispanoamericanas: el poeta de la Antigua Guatemala (Gustavo González Villanueva), la poetisa cubano-guatemalteca (María Rosa Noda), la poetisa colombiano-costarricense (Helena Ospina), los poetas costarricenses (Antonio Yglesias y Victoria Garrón de Doryan), el poeta español-mexicano-guatemalteco (Javier Suárez-Guanes), el poeta español (Pedro Antonio Urbina). Y de próxima publicación: la antología poética de los académicos de la lengua colombiana: el P. Eduardo Ospina, S. J. y David Mejía Velilla. Algunos de estos poemarios han sido galardonados con premios nacionales e internacionales: H. Ospina, Cantata a las Artes (finalista, Premio Literario Joaquín Gutiérrez Mangel, XX Aniversario de la Facultad de Letras, Universidad de Costa Rica 1995); H. Ospina, Divina herida (finalista, Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo, Madrid 1998); H. Ospina, Eva-María: drama del genio femenino (representa a América Latina en el Jubileo del Mundo del Espectáculo, Roma 2000).

6 En el ámbito norteamericano: en 1998 en California, mediante la presentación de la ponencia del Dr. Jorge Chen Sham: “Las dos columnas del templo de Salomón”. En el 2001 mediante la investigación del Dr. Luis A. Jiménez: “Andadura de vida de Helena Ospina: Reclamando la autoría en la poesía autobiográfica” del Modern Language Department del Florida Southern College, Profesor Visitante de la Facultad de Letras de la Universidad de Costa Rica.

7Desde 1996 en el ámbito europeo, mediante comunicaciones y work shops (talleres) en los Congresos de Cultura Europea, organizados por el Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Navarra (1996, 1998, 2000); ponencias y espectáculos presentados en el 7th International Interdisciplinary Congress on Women en Noruega (1998); en los Simposios Internacionales de Filosofía y Teoría de la Cultura en San Petersburgo, Rusia (1998, 1999); y en el Encuentro Internacional XXI Asamblea General de la Asociación de Licenciados y Doctores Españoles en Estados Unidos (ALDEEU), Centro de Idiomas (Parque San Francisco) León, España (2001).

8 PROMESA nace en 1982 gracias a la iniciativa personal del matrimonio del Ing. Carlos Manuel Fonseca Quesada y de la escritora Helena Ospina Garcés. PROMESA brinda un servicio al mundo cultural, buscando ser fermento de iniciativas de intelectuales, artistas y críticos que conciben su quehacer profesional como un ámbito de encuentros abierto a un sentido trascendente de la vida. Su labor editorial inicial se dirige a los campos de la Familia y de la Educación.

En 1990 abre sus puertas al mundo del Arte lanzando la Colección de Poesía que cuenta ya con cuarenta y dos poemarios y varios ensayos de formulación de su Estética: “Arte y persona”, “Persona y cultura”, “La dimensión ética de la experiencia estética”. Su producción editorial manifiesta un interés constante por diversificar la línea temática de producción, la proyección institucional y la calidad de los servicios que brinda al entorno cultural.

El lanzamiento de cada obra constituye un verdadero encuentro cultural en el cual se involucran las distintas disciplinas artísticas y ponencias de humanistas, científico-sociales, escritores y filósofos. Cantata a las Artes inauguró en 1996 la plasmación escénica de interrelación de las artes, en un intento de visualizar el verbo poético en la música y la danza. Stabat Mater: Romances de la Pasión (Auto Sacramental), inició en 1998 una serie de representaciones en Costa Rica, la Antigua Guatemala y Colombia. Cal y Canto de la Antigua Capitanía se presentó con una exposición de pintura. Íntimo anhelo se declamó con un recital de piano. Gracias, Padre se recitó a dos voces con fondo musical. Splendor Personae se musicalizó. Bouquet de Violettes se declamó con fondo musical. Eva-María, Divino artífice y Divina herida se presentaron como Suite de Ballet. Andadura de vida, Canciones del amor bien pagado y Llama que arde se escenificaron con música.

Su producción poética ha sido llevada a seminarios, congresos nacionales e internacionales. En 1993 la Directora de PROMESA pronunció la lección inaugural del Seminario “La mujer y la cultura hoy” sobre “Hacia un concepto de poesía: una experiencia personal de interrelación entre la literatura y las artes”, en el Instituto Femenino de Estudios Superiores (IFES) de Guatemala. En 1997, la colección de poesía fue analizada en tres espacios: “Representantes de la poesía centroamericana”, “Una invitación a la reflexión estética” y “Estética y poesía en Helena Ospina” en el VII Congreso de Filología, Lingüística y Literatura de la Universidad de Costa Rica. En 1998, la trilogía estética del esplendor de la belleza (Splendor formae–Splendor Personae–Splendor gloriae) fue presentada en “Propuestas estéticas para un desarrollo integral de la cultura” en el V Congreso “Cultura Europea” de la Universidad de Navarra. En 1999, Eva-María fue escenificada como Suite de Ballet para el 7th International Interdisciplinary Congress on Women en Noruega; y la trilogía de La Antigua (Loa en la Antigua Guatemala: Cavalcavía del tiempo –Cancionero y Romancero Antigüeño – Cal y Canto de la Antigua Capitanía) fue presentada en el VII International Symposium on Philosophy and Theory of Culture: Symbols, Images, Stereotypes of Contemporary Culture en San Petersburgo, Rusia. En el 2000, la Trilogía del Jubileo La Creación: Eva María–Stabat Mater–Divino Artífice se presentó con poesía, danza y música en el VIII International Symposium on Philosophy and Theory of Culture: Intellect, Imagination, Intuition en San Petersburgo. Estas producciones representan una experiencia estética de la literatura que invita a vivir creativamente y a descubrir toda la riqueza del arte como resplandor de la persona.

Algunas de sus obras han sido galardonadas con premios nacionales e internacionales: Cantata a las Artes (Premio Literario Joaquín Gutiérrez Mangel en el XX Aniversario de la Facultad de Letras de la Universidad de Costa Rica, 1995), Divina herida (Finalista en el Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística, España, 1998), y Eva-María (en representación de América Latina en el Jubileo del Mundo del Espectáculo, Roma, 2000).

El Consejo Editorial de PROMESA cuenta con personalidades del ámbito nacional e internacional que orientan e inspiran las políticas editoriales de la empresa a fin de enriquecer el contenido y la forma de la dinámica cultural. En su sede tiene un Centro de Documentación especializado en familia, educación y cultura, una Videoteca, y desarrolla talleres de formación para estudiantes y profesionales en estas áreas.

9 Gustavo GONZÁLEZ VILLANUEVA. Canciones el amor bien pagado. San José: PROMESA, 2000.

10 Cfr. Jorge Mario CABRERA. “Alegorías y símbolos del amor bien pagado”. Ponencia en el Encuentro Cultural con motivo de la presentación del poemario de Gustavo González Villanueva, Canciones del amor bien pagado en el Centro Cultural de México en Costa Rica, 31-V-2001.

11 En 1997 se incorporó al Proyecto Cultural PROMESA el “Dúo Armonía”, integrado por los esposos Pablo Vargas Dengo (compositor y pianista) y Rocío del Valle (soprano). Musicalizaron el poemario Splendor Personae, presentado en la Embajada de Colombia. En palabras del Dr. Jorge Chen, la musicalización del poemario fue un acierto y recordó lo que los antiguos griegos hacían: la poesía declamada con el acompañamiento de instrumentos musicales.

En 1998 se incorporó al Proyecto la bailarina Gloriana Alán quien diseñó la coreografía, el vestuario e interpretó el poemario Eva-María (Suite de Ballet) musicalizado por el Dúo Armonía. Esta obra se presentó en el VII Congreso Internacional Interdisciplinario sobre la Mujer en Noruega, narrado en inglés por la actriz costarricense, Annabelle de Garrido, gracias a la traducción de M. L. Alvaro Salas de la Universidad de Costa Rica. En el 2000 se presentó en el VIII Simposio Internacional sobre Filosofía y Teoría de la Cultura en San Petersburgo, Rusia; y en diciembre del mismo año clasificó el “Magníficat” para representar a América Latina en el Jubileo del Mundo del Espectáculo en el Estudio de Cine de la Titanus.

En el 2001 se incorporó como coordinadora artística del Proyecto de Interrelación de las Artes la profesora de interpretación teatral de la Universidad de Costa Rica, Irene Arroyo. Dirigió el espectáculo Imaginario poético (Andadura de vida- Llama que arde-Canciones del amor bien pagado) que se presentó en el Centro Cultural de México y en el IX Congreso de Filología, Lingüística y Literatura de la Universidad de Costa Rica. Este espectáculo estuvo precedido por la lectura de las interpretaciones críticas que de los tres poemarios hicieron los colegas: el Dr. Jorge Chen y el Dr. Luis A. Jiménez de Andadura de vida; la M. L. Sol Argüello de Llama que arde; y el M. L. Jorge Mario Cabrera de Canciones del amor bien pagado.

12 Annabelle de Garrido, tres veces premio nacional en Costa Rica a la mejor actriz; y Antonio Yglesias, dramaturgo, cineasta y poeta, laureado nacional e internacionalmente. Annabelle de Garrido fue quien escribió el guión del Auto Sacramental Stabat Mater: Romances de la Pasión, basado en los poemarios: Loa en la Antigua Guatemala: Cavalcavía del tiempo de Gustavo González Villanueva y Stabat Mater de Helena Ospina; la dirección artística y narración del Auto Sacramental estuvo a cargo de Antonio Yglesias, la interpretación principal, a cargo de Annabelle de Garrido; y la música original, del Dúo Armonía. Dicho Auto Sacramental tuvo varias presentaciones en Costa Rica, Colombia y Guatemala. Gracias a las gestiones del Señor Embajador de Guatemala en Costa Rica, el Lic. Guillermo Argueta Villagrán, de grata memoria, ante el Ministerio de Cultura y de Relaciones Exteriores, fue posible la presentación del Auto Sacramental en Guatemala de la Asunción y en La Antigua el 15-VIII-1998.

13 La declamación de la poesía es frecuente que se haga con algún instrumento musical. A esto es lo que yo llamo “yuxtaposición” entendida como “acompañamiento” musical: poesía con “música de fondo”. Pero en nuestro proyecto cultural de interrelación de las artes, el poema es el núcleo germinal para la creatividad del músico y del bailarín. Los artistas estudian el poemario: sus imágenes sugieren ritmos y melodías a los músicos; líneas de movimiento a la bailarina. Los discuten juntos con la narradora y/o actriz principal, bajo la guía de una persona con experiencia en dirección teatral que es quien ayuda a dar unidad a los aportes individuales de cada artista en su campo, para que resulte un conjunto armonioso: o sea, de interrelación. El poeta deja en completa libertad a los artistas para que exploren su poemario. Se respeta la autonomía de cada oficio: el del músico, el del bailarín y el del hombre o mujer de teatro. Y muchas veces el poeta ve el espectáculo, por primera vez, el mismo día que se estrena al público.

14 Con esta afirmación quiero decir que la presencia de cada arte es sustancial; no es accidental. Cada arte juega un aporte sustancial, y no de accidente coyuntural o circunstancial. Las artes tienen todas el mismo rango, aunque la poesía sea la que haya hecho surgir la expresividad en los otros campos. Cada arte tiene el lugar de “sustantivo”; no es un “adjetivo” de la poesía, si pudiéramos hablar así. Por eso la llamo yo a esta experiencia: “interrelación” de las artes.
15 H. OSPINA “Principios de la acción creadora en la persona del artista”, ponencia presentada en el IX Congreso de Filología, Lingüística y Literatura “Joaquín Gutiérrez Mangel” en la Universidad de Costa Rica, octubre 2001.

16 Mi padre, Eduardo Ospina Delgado, hijo de ingeniero, Sebastián Ospina Bernal, quien jugó un papel importante en la construcción del ferrocarril del Pacífico en Colombia.

17 Mi hermano Eduardo Antonio Ospina fue elegido en Colombia en el 2001 como ingeniero del año.

18 Mi madre, Georgina Garcés Martínez de Ospina, fue una verdadera mecenas de las artas en nuestra ciudad natal, Cali. En la sede de nuestro hogar muchos artistas recibieron de ella el impulso y los medios para que pudieran ejercer y desarrollar sus talentos en la formación de futuras generaciones de artistas.

19Mi madre viajó a Europa con la familia de Hernando Llorente e Isabel Martínez de Llorente, su tía materna. El Dr. Llorente desempeñó cargos diplomáticos en Bruselas y París. En Inglaterra, mi madre estudió en Westgate.

20 En el Couvent des Oiseaux en París.

21 Mis hermanos Sebastián y Luis recibieron en el Festival de Cine de Cartagena del 2000, el premio nacional a la mejor película y el mejor guión por su film Soplo de vida.
22 H. OSPINA. Cantata a las artes. San José: PROMESA, 1995.

23 Esta expresión –“Arte cabal”– fue la que utilicé muchos años después, para calificar el arte de la pintora colombiana, Blanca Sinisterra, en una tertulia en casa de la hija (María Eugenia Carreño de Llorente) de la pintora ya fallecida, en Santafé de Bogotá en 1998 (Cfr. Videoteca de Encuentros Culturales de PROMESA).

24 “Arte y persona” es el título de la primera comunicación que presenté en el IV Congreso de Cultura Europea, en la Universidad de Navarra en 1996.

25 Cours Supérieurs du Sacré-Coeur (1961-1962).

26 Voyage d'Humanisme, organizado por la Universidad de Bruselas, bajo la dirección del Chanoine Van der Bruwaene, quien había desarrollado en el Sacre Coeur de Ixelles el tema de la escultura griega previo al viaje.

27 Sacre-Coeur de Trinité des Monts, en la Plaza de España. Roma (1962).

28 Institute of Languages and Linguistics, Georgetown University, Washington, D. C. (1964-66).

29 Alfonso LÓPEZ QUINTÁS. La formación por el arte y la literatura. Madrid: Rialp, 1993.

30 Ibid., p. 21.

31 Ma. Antonia LABRADA. Sobre la razón poética. Pamplona: EUNSA, 1992.

32 Ibid., p. 38.

33 José Miguel IBAÑEZ LANGLOIS. Introducción a la literatura. Pamplona: EUNSA.

34 Carlos PORRAS. “Un canto de alabanza construido de pequeñas imágenes” en el poemario Divina herida de Helena Ospina. Diario Tiempos del Mundo, Sección Arte & Cultura, 14 de febrero del 2002, pág. A10.

35 Cfr. Antonio Ruiz Retegui. Pulchrum, Reflexiones sobre la Belleza desde la Antropología cristiana, Madrid 1998.

36 LABRADA, op. cit., p. 28.

37 Ibid., p. 22.

38 Tomé conciencia de mi vocación poética en el otoño de mi vida y fueron surgiendo sin parar los poemarios: Ars poética (1991), Poiein (1993), Abrid las puertas (1994), Cantata a las artes (1995), Crisol. Fuego. Gemas (1995), Splendor formae (1995), Stabat Mater (1995), Eva-María (1996), Splendor Personae (1997), A la mar (1998), Divino artífice (1998), Splendor gloriae (1998), Divina herida (1999), Andadura de vida (2000).

39 Presentación en Pedro Antonio URBINA. Incesante clamor. San José: PROMESA, 2002.

40 Catedrática de la Facultad de Letras de la Universidad de Costa Rica. Licenciada en Francés (UCR). Bachelor of Science in Languages & Linguistics (Phi Beta Kappa), Georgetown University. Diplomada en Orientación Familiar por la Universidad de Navarra. Diplomada en Humanidades (Medalla de Oro), Cours Superieurs du Sacré Coeur, Bruselas. Diplomada en Lengua y Literatura Francesa, Universidad Católica de Lille, Francia. Diplomada en Arte, Sacré Coeur, Trinità dei Monti, Roma. Miembro del Comité Científico de los Congresos de Cultura Europea de la Universidad de Navarra (Pamplona). Coordinadora para Costa Rica de los Congresos Universitarios Internacionales UNIV (Roma). Miembro del Consejo de Edición del Proyecto ARVO www.arvo.net (Salamanca). Representante del Poder Ejecutivo en la Junta Directiva de la Fundación Víctor García Hoz (Costa Rica). Ha sido miembro fundador de la Facultad de Letras de la Universidad de Costa Rica; Subdirectora de la Escuela de Lenguas Modernas; Coordinadora de la Sección de Francés; miembro del primer Consejo Editorial de la revista Káñina de Artes y Letras de la UCR. Miembro fundador del Instituto de Colaboración y Educación Familiar (ICEF). Miembro fundador del Colegio Iribó, del Servicio Pedagógico de la Asociación para el Desarrollo Educativo y Cultural (ADEC) y de la Secretaría Permanente de los Servicios Pedagógicos de Centroamérica. Autora de 14 poemarios: Ars poética (1991), Poiein (1993), Abrid las puertas (1994), Cantata a las artes (1995), Crisol. Fuego. Gemas (1995), Splendor formae (1995), Stabat Mater (1995), Eva-María (1996), Splendor Personae (1997), A la mar (1998), Divino artífice (1998), Splendor gloriae (1998), Divina herida (1999), Andadura de vida (2000); de un ensayo La mujer, valores permanentes (Ediciones Universidad de La Sabana) y de artículos en revistas de Colombia, Costa Rica, España. Directora de la Editorial PROMESA.

 

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01/07/2005 ir arriba
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