Jueves - 24.Mayo.2012

Grandes Secciones
Actualidad
Autores
Biología humana
Avances científicos de relevancia ética
Fe y ciencias
Ciencia
Filosofía
Teología
Espiritualidad
Religión
Derecho
Familia - educación
Etica
Valores
Cultura
Literatura
Interés por el lenguaje Interés por el lenguaje
Grecolatinos Grecolatinos
Sección «promesa» Sección «promesa»
Cuentos Cuentos
Escritos sobre la literatura Escritos sobre la literatura
El jardín de los clásicos El jardín de los clásicos
Otros clásicos Otros clásicos
El valor de la literatura El valor de la literatura
Narraciones breves Narraciones breves
Escritos de paco sánchez Escritos de paco sánchez
Escritos sobre obras maestras Escritos sobre obras maestras
Libros de creación Libros de creación
Los escritores y sus obras Los escritores y sus obras
Libros
Cine
Vídeos culturales
Testimonios
Archivo
Blog de N. López Moratalla
Los secretos de tu cerebro
Blog de A. Orozco
Blog informal. Notas. Avisos de Arvo.net.

«CABRÓN» (Paco Sánchez)

ver las estadisticas del contenido recomendar  contenido a un amigo
Documento sin título

«CABRÓN»

Según el periódico de ayer, un juez estima que llamar «cabrón» a alguien no es delito, porque el lenguaje se ha banalizado. El caso es que insultar resulta cada día más difícil.

Por Paco Sánchez


SEGÚN el periódico de ayer, un juez estima que llamar «cabrón» a alguien no es delito, porque el lenguaje se ha banalizado. No sé si habrá banalizado el lenguaje o la realidad que representa. El caso es que insultar resulta cada día más difícil. Ocurre como en esos restaurantes atiborrados de gente: el volumen va subiendo poco a poco hasta que todos se hablan a gritos. Entonces, sólo si un ruido brusco consigue el silencio, se pueden recomenzar las conversaciones en un tono normal. Pues lo mismo: tanto insulto termina en incomunicación. Además, puestos a herir, hay palabras más eficaces que esas que se berrean en manada o que se espetan como dagas en conversaciones con público (que haya público estropea mucho la cosa). Por ejemplo, llamarle «aburrido» o «aburridor» a alguien. No hace falta ni decirlo, basta con insinuarlo con un gesto, con un levísimo movimiento de cara. Y ya está: el otro se siente desolado. Lo descubrí cierta vez en que algunos oficinistas privados estaban jugando con mi problema como si se arrojaran bolas de papel de mesa a mesa. Nadie daba una solución. Pero me salió la palabra mágica: «Señorita, me estoy aburriendo». Funcionó, y eso que era por teléfono. Pero está feo. Sobre todo, en verano.

-------------------------------------------------

La Voz de Galicia y Arvo Net, domingo 27 de julio de 2003

 

© ASOCIACIÓN ARVO 1980-2005
Contacto: webmaster@arvo.net
Director de Revistas: Javier Martínez Cortés
Editor-Coordinador:Antonio Orozco Delclós

 

03/07/2005 ir arriba
COMENTARIOS añadir comentario
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba

v01.99:0.39
GestionMax
TIENDA   Novedades   rss   contacto   buscador   tags   mapa web   
© ASOCIACIÓN ARVO | 1980-2009    
Editor / Coordinador: Antonio Orozco Delclós