«EL CABALLERO OSCURO»
Autor:
Gustavo de Prado
Fuente: Arvo.net,
Fecha:
14.11.2007
Dirección: Christopher Nolan.
Intérpretes: Christian Bale, Heath
Ledger, Aaron Eckhart, Michael Caine,
Maggie Gyllenhaal, Gary Oldman, Morgan
Freeman.
Duración: 152 m. Género: Acción.
Valoración: Mayores de 13 años.
Christopher Nolan es un director que maneja
con soltura las estructuras narrativas
complejas. Véanse su inaugural Memento
o El truco final. En esta
ocasión logra la mejor película de
superhéroes realizada hasta el momento.
Probablemente está llamada a convertirse en
un clásico. Nolan crea ambientes agobiantes,
imprime giros inesperados a la acción y el
ritmo es de tal precisión que del primer
fotograma al último no deja hueco para mirar
el reloj. 152 minutos en los que todo está
donde debe de estar.
Hay muchos personajes y muchas vueltas en el
montaje. Exige atención pero el avance es
vertiginoso, va a más y se vuelve mejor. A
su alrededor se articulan efectos
especiales, la puesta en escena y la música.
Todo ello adquiere valor gracias a unas
interpretaciones pletóricas que saben llenar
de vida a unos personajes con profundidad.
Es ahí donde la película logra convertirse
en algo grande. La pregunta de fondo busca
al héroe, la honestidad, la posibilidad de
su existencia o no.
Gotham City
es la ciudad y el primer personaje. Es la
ciudad de la corrupción y el crimen, el
lugar abocado al mal. Batman no se resigna a
ello. Su labor de superhéroe es un intento
por redimirla. Batman cree que puede
salvarla. Nolan fotografía en tonos oscuros,
planificando las escenas con un algo de
angustia, con muchos encuadres de picados y
contrapicados. La ciudad parece densa,
agobiante.
El Joker.
El trabajo que hace el recientemente
fallecido Heath Ledger para dar vida a El
Joker es una de las grandes interpretaciones
de la historia del cine. Logra que nos
olvidemos de El Joker que interpretó Jack
Nicholson. Se ha dicho que El Joker es un
anarquista. Pienso que es bastante más. El
Joker quiere demostrar que no existe el
héroe, que todos los seres humanos somos
débiles y malvados. Tan malignos como él. El
Joker obliga a la gente a posicionarse,
cuestiona su ética, coloca a las personas en
situaciones límite. Su lógica es
demoledoramente ingeniosa, brillante,
inteligente. Es un malvado con una enorme
capacidad de atracción. No es hipócrita.
Piensa que la humanidad es mala y, por
tanto, él lo es. Pretende demostrar a los
demás que también lo son. En los momentos
difíciles nos saltamos nuestras creencias
para sobrevivir. Pasando por encima de todo.
Por eso, los principales objetivos de El
Joker son el fiscal Harvey Dent y Batman.
Harvey Dent.
Es el fiscal del distrito, candidato a la
alcaldía. Hombre incorruptible, un
intocable, una de las pocas personas
honestas que viven en Gotham City. Así que
El Joker utilizará sus puntos débiles: su
novia (la antigua novia de Batman), su fama,
quizá su vanidad. El Joker es conocedor de
la máxima corruptio optimi, pesima.
Así que se afana en lograr que la
destrucción de lo mejor desemboque en lo
peor.
Batman.
Por devolver la paz a los ciudadanos de
Gotham City, Batman ha renunciado a su
novia, a una vida normal, a la fama. Es el
señor de la noche, el caballero oscuro.
Contempla con agrado a Harvey Dent y, con
una mezcla de dolor y satisfacción, acepta
que su antigua novia haya encontrado un buen
partido. Así que ésas son las debilidades de
Batman. ¿Qué ocurriría si aquello en lo que
confía Batman se pervirtiese? ¿Seguiría
creyendo en la honestidad? El Joker
intentará dejarle huérfano de ideales para
que también el superhéroe se corrompa.
La historia sigue a El Joker. Todos van
siempre un paso por detrás de él. Sus
maquinaciones se van volviendo cada vez más
retorcidas. De ahí arrancan secuencias
fascinantes: la del atraco al banco a modo
de presentación, la de la cárcel, la del
secuestro de Harvey Dent y su novia, la del
hospital, la de las bombas en el los barcos.
En cada una de ellas nos maravillamos de la
maldad de El Joker. Sus carcajadas
histéricas son el colofón a las muertes que
dispensa. Batman va por detrás, intentando,
sin suerte, anticiparse a un final que
parece decantado. Tendrá que convertirse en
el caballero oscuro para que sus ideales
queden por encima de los de El Joker.
Hay unas cuantas escenas de acción bien
pergeñadas y con su dosis de
espectacularidad, especialmente la
persecución en el túnel con la trasmormación
del batmóvil en la batmoto. Pero Nolan cuida
mucho de que esas secuencias no devoren el
núcleo de la tensión que está desarrollada,
realmente, en la psicología de los
personajes, en el modo en que interactúan
entre ellos.
El punto más frágil de la historia está en
la conversión de Dos Caras, quizá tratado de
un modo demasiado abrupto. Los seguidores de
los cómics quizá no necesiten más pero,
dentro de la película, se echa en falta un
mayor desarrollo. En cualquier caso, el
conjunto logra una calidad extraordinaria,
un salto cualitativo en el tratamiento de
los superhéroes: profundo sin dejar de ser
entretenido.
El caballero oscuro
marca un antes y un después. A partir de
ahora las películas de superhéroes tendrán
que derivar hacia los tonos de la pura
acción con sus puntos de comicidad, o bien
construirse con una fuerte carga dramática
si quieren rivalizar con este Batman que,
decididamente, gana la partida a todos los
demás superhéroes.