| El Cristianismo es ante todo una religión, sin embargo también proporciona una perspectiva de la realidad, una visión del mundo totalmente original. Y este el punto de partida del lúcido análisis escrito por Julián Marías. Un pequeño gran libro que sale al paso con valentía de los tópicos al uso, escrito con claridad y con dosis de buen humor. El filósofo reflexiona a lo largo de 17 breves capítulos, sobre la Creación, la Providencia, la Encarnación, el Pecado, la Salvación y la Condenación, la condición de persona, la libertad y la responsabilidad.
Las páginas están cuajadas de ideas fecundas que invitan a pensar en lo que está pasando y porqué está pasando. Hay una constante a lo largo del libro que por su importancia se en varias ocasiones: La infidelidad más grave de los cristianos al Cristianismo –afirma Julián Marías- es la que tiene mayor actualidad en nuestro tiempo: el olvido de la otra vida, la atenuación de la perspectiva de la muerte y la perduración de la vida personal (...) la idea de que no hay más que esta vida, reduce a Dios a una mera referencia nominal en la que apenas se piensa. Aunque no se renuncie al Cristianismo, se lo vacía de contenido. Esta es la situación de gran número de personas que se consideran cristianas, católicas (...) en las que esa condición no es decisiva, no es lo que sirve de apoyo a sus vidas. A partir de aquí viene todo lo demás: una fraternidad que por negar su fundamento –somos hermanos, porque somos todos hijos de Dios- no puede llegar a ser fraternidad, el absurdo de quienes reducen el cristianismo a lo meramente material con el pretexto de ocuparse de los pobres, el subjetivismo moral que equipara las relaciones humanas con la ley del más fuerte, el oscurantismo religioso como consecuencia de la pérdida de la noción de pecado, y un largo etcétera de tópicos y coartadas a las que planta cara con decisión el análisis de Julián Marías.
Javier Paredes
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