| Autor: Rüdiger Safranski
Título: El mal o el drama de la libertad
Tusquets, Barcelona 2000, 286 págs.
La teodicea o justificación de Dios (Leibniz) aborda la importante cuestión del mal como obstáculo para el conocimiento de Dios. En este marco puede encuadrarse el presente ensayo del filósofo alemán Safranski en su investigación acerca del origen del ma l, remontándose tanto a los relatos bíblicos como a las teogonías griegas. La otra cuestión sobre el porqué del mal nos lleva al tema de la libertad frente a la experiencia del mal. Se trata pues de un sugerente ensayo más narrativo que sistemático, como es natural, y que puede interesar a los estudiosos de la teodicea pero que requiere cierta formación para superar sus carencias. Una de ellas se refiere, a mi entender, al escaso conocimiento de la teología bíblica, por lo cual no resulta fácil reconocer aquí la doctrina católica sobre la creación, el hombre como imagen de Dios, y el pecado original.
Sin embargo es interesante la síntesis que hace del pensamiento de autores que han abordado la cuestión del mal, como Max Weber, Max Sheler, Freud, Nietzsche, Kant, o Platón, y también de personajes como Job, Agustín de Hipona, Sade o Hitler. Ha sabido adentrarse en el pensamiento vital de San Agustín viendo uno de los hitos más importantes sobre el mal y la libertad admitiendo incluso la gracia de Dios. Merece destacarse también el análisis del totalitarismo de Hitler y sus funestas consecuencias, aunque sorprende que se olvide del comunismo de Stalin como otro sangriento totalitarismo, pues comprendemos que Hitler pese hoy tanto sobre el pensamiento alemán, aunque estamos acostumbrados a que muchos intelectuales solo miren hacia una dirección.
Salvando estas limitaciones el presente ensayo del Safranski describe bien el pensamiento sobre el mal y el drama de la libertad humana. Además el autor considera la religión como un bien para el hombre que encuentra en ella fuerza para evitar la caída en el nihilismo y la sinrazón. Se abre a la esperanza basada en el reconocimiento de un Dios vivo, aunque sin llegar a aportar propuestas bien fundadas para superar el mal con el bien. En suma, esta ensayo analiza bien la tremenda enfermedad del hombre que sufre el mal, y abre una puerta a la esperanza, pero no parece haber captado la propuesta cristiana -que no es una religión más- y que armoniza Providencia y libertad, o Fe y razón como ha expuesto con profundidad la encíclica de Juan Pablo II Fides et ratio .
JESÚS ORTIZ LÓPEZ
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