Lunes - 27.Marzo.2017

ROME REPORTS
Grandes Secciones
Actualidad
Autores
Biología humana
Avances científicos de relevancia ética
Fe y ciencias
Ciencia
Filosofía
Teología
Espiritualidad
Religión
Derecho
Familia - educación
Etica
Valores
Cultura
Literatura
Libros
Noticia de libros Noticia de libros
Libros de creación Libros de creación
Biografías Biografías
Ciencia · libros Ciencia · libros
Ensayo · pensamiento Ensayo · pensamiento
Espiritualidad Espiritualidad
Libros de historia Libros de historia
Formación cristiana Formación cristiana
·teología Teología
ética. ética.
Filosofía Filosofía
Ediciones promesa Ediciones promesa
Ediciones rialp Ediciones rialp
Ediciones eunsa Ediciones eunsa
Casablanca comunicación Casablanca comunicación
libros libres LIBROS LIBRES
Cine
Vídeos culturales
Testimonios
Archivo
Blog de N. López Moratalla
Blog de A. Orozco
Blog informal. Notas. Avisos de Arvo.net.

EL DIABLO ES CONSERVADOR (Coro Bonsón)

ver las estadisticas del contenido
Documento sin título

EL DIABLO ES CONSERVADOR

Diabluras de la Modernidad, por Coro Bonsón. Toda rutina amenaza con empequeñecer horizontes; con matar la capacidad creativa del hombre; con anular su iniciativa y convertir su existencia en un infierno de deberes y equilibrio interesados. Por algo el diablo es conservador.

Diabluras de la Modernidad
Por Coro Bonsón


El diablo es conservador. Si Voltaire levantara la cabeza suscribiría esta afirmación. Marx enarbolaría el estandarte de su juego de palabras. Quizá Darwin lo esgrimiera contra algunos colegas de ciencia. Paradójicamente, todos la utilizarían en sentidos muy diversos. Sin embargo, es el filósofo Alejandro Llano , del brazo de Claudio Magris , quien la utiliza para blandir la espada renovadora y persistente del humanismo cívico. Con ella asalta, justamente, a los padres del progreso ilustrado y propone salidas para los hijos de la Modernidad.




SE CUENTAN POR DECENAS las fábulas en las que la inventiva humana, en su afán por dar sentido al obrar, ha divisado el abismo de la perdurabilidad. Desde el consabido mito del Judío Errante hasta la comercial sucesión monótona de la película El día de la marmota . La humanidad ha caído en el error de entender lo inmortal como un transcurrir temporal sin fin, que fácilmente desemboca en la apatía y en la muerte. Y es que la eternidad a la que aspira el hombre está intrínsecamente ligada a la novedad, al presente vivo y espontáneo de la libertad; al resurgir.

Toda rutina, por esta razón, amenaza con empequeñecer horizontes; con matar la capacidad creativa del hombre; con anular su iniciativa y convertir su existencia en un infierno de deberes y equilibrio interesados. Por algo el diablo es conservador. Y gusta de conservar las estructuras sólidas que, impenitentes, impiden que el hombre desarrolle sus facultades propias. Con palabras de Claudio Magris : “Él diablo es conservador porque no cree en el futuro ni en la esperanza, porque no consigue ni siquiera imaginar que el viejo Adán pueda transformarse, que la humanidad pueda regenerarse. Este obtuso y cínico conservadurismo es la causa de tantos males, porque induce a aceptarlos como si fueran inevitables y, en consecuencia, a permitirlos”.

El filósofo Alejandro Llano recopila, bajo este título, trece ensayos de diversa temática y fondo común. Olvida los pesimismos de algunos pensadores contemporáneos y continúa en la línea de sus anteriores obras: La nueva sensibilidad (1989) y Humanismo cívico (1999). Vuelve a combatir el lastre del Estado y el mercado modernos en la vida social y consigna una profunda convicción: si se habla de sociedad porque existen hombres, el humanismo deberá ser la bandera de las comunidades. Humanismo entendido como arbitrio de voluntades libres; conjunción de iniciativas creativas y responsables, tanto más innovadoras cuanto más humanas.

Evidencias disonantes

Los goznes del cambio de milenio llevan a la Modernidad al siglo XXI. El imparable avance del tiempo marca distancias con la revolución industrial, y aquellos grandes cambios de mil ochocientos cumplen hoy su segundo centenario. Sin embargo, el armatoste intelectual parece haberse parado. Las últimas décadas han visto brillar, con resplandores prestados, toda clase de híbridos artísticos, conjunciones filosóficas y construcciones ideológicas a la carta . Miradas al pasado en busca de sentidos perdidos, asentadas sobre aquella profecía de Francis Fukujama : “La lucha por el reconocimiento, la voluntad de arriesgar la vida por una causa puramente abstracta, la lucha ideológica mundial que exaltaba la audacia, el coraje, la imaginación y el idealismo serán reemplazadas por el cálculo económico, la resolución incesante de problemas técnicos, los asuntos ambientales y la satisfacción de demandas cada vez más exigentes por parte de los consumidores”. La novedad ha muerto.

Frente a la carga pesimista y resignada de tal afirmación —cuando menos teórica—, Llano enuncia evidencias disonantes de la situación mundial: tras la caída del Muro y de la URSS, dos tercios de la población no llega al nivel de subsistencia digna; muchos pueblos siguen luchando por las libertades más elementales, y la destrucción del medio ambiente se erige en realidad amenazadora. Ante tales perplejidades, el autor afirma: “La simplificación que hemos padecido, por inercia del proyecto moderno, consiste en intentar apresar la creciente complejidad de una sociedad cada vez más diversificada con las redes unívocas del Estado, del mercado y de los medios de comunicación social”. Estos diagramas han dado coordenadas equívocas que desdibujan la realidad. Y esta, forzada en un vestido demasiado estrecho, comienza a hacer jirones la tela. “La vitalidad sofocada emerge por los entresijos del sistema y las marcas del imperio. Sus raíces se hallan en el ethos , en las formas de vida tradicionales o trascendentes. Su manifestación más arriesgada es el nuevo nacionalismo. Su fuerza menos alienable es la vieja religiosidad”.

Llano vuelve así a enarbolar la bandera de la nueva sensibilidad, de la iniciativa y la responsabilidad social como relevancia pública de las virtudes cognoscitivas y morales. “Sólo un esfuerzo de desburocratización, de desmercantilización y de transparencia nos permitirá descubrir que la trama básica de nuestra sociedad compleja no viene dada por las transacciones de dinero, poder o influencia sino que emerge de las conexiones interpersonales de la solidaridad”.

Líneas de acción

”Lo más grave de la época actual —apunta uno de los capítulos— reside en la falta de un pensamiento que esté a la altura de los tiempos y de la condición humana. La paradoja de un pensamiento que ha perdido su finalidad propia: la orientación de toda la vida hacia la verdad como perfeccionamiento último del hombre” Con metáfora actual y evocadora se le diagnostican a la sociedad actual dos enfermedades: bulimia consumista y anorexia cultural. Mas ¿qué remedio reparador podrá aplicársele al paciente? El autor busca la fórmula en la botica de los clásicos. No con la nostalgia de un paraíso irremediablemente perdido, sino con el ánimo de “volver a injertamos en un flujo de vida que nunca se agostó del todo, y del que han surgido los mejores frutos de una civilización que ha olvidado cuál era la savia que la nutría”.

Aquellos pensadores de la antigua Grecia, hombres como nosotros, afrontaron la responsabilidad de la verdad frente a la eficacia. Contemplaron la realidad con proximidad y viveza, libres de todo fanatismo y conscientes de que el mundo no puede transformarse por completo. Confiaron en la supremacía del espíritu sobre la materia como el modo natural de ser del hombre.

Los clásicos enunciaron el habitar sabio que Llano propone para la sociedad actual. Y lo hicieron a partir del mundo de lo radicalmente humano. “El mundo de las solidaridades primarias, el brotar mismo de las iniciativas sociales, el cañamazo de las relaciones cívicas, la sustancia misma del ethos o cultura en sentido radical. Allí donde el hombre y la mujer son sólo hombre o mujer, no mercancía ni súbdito, no objeto de regateo o cálculo; el ámbito de la plena confianza y correspondencia, el lugar de lo insustituible y entrañable: lo que de suyo nunca está sometido al cambio transaccional”.

A lo largo del libro, el discurso de Llano se centra en distintas parcelas de esas realidades simplemente humanas . La familia, ámbito primero y configurador de la identidad personal; la educación, elemento sustancial para la integración del hombre en su entorno, para la búsqueda de sentido y el arranque de la realización personal; la empresa en cuanto institución transformadora, catalizador de iniciativas ciudadanas y espacio de cohabitación de libertades; la religión como reconocimiento del propio lugar en el Universo, como descubrimiento del auténtico rostro del hombre que se reconoce criatura.

De manera más o menos velada, los diversos textos acaban conectando entre sí cada faceta de la realidad. Enuncian que todos los problemas sociales, culturales y políticos terminan remitiendo a cuestiones éticas y antropológicas.

Construir en común

El carácter dialógico —donal— de la persona humana lleva a Llano a enunciar una antropología de la dependencia . Frente a la autosuficiencia y la autonomía, trofeos de la modernidad, la nueva sensibilidad sabe que el hombre depende y que, en esa dependencia, en su capacidad de relación y de misericordia, está su grandeza.

En esta línea, se proponen cinco claves incoadoras de todo actuar, cinco herramientas de la solidaridad humana: el principio de gradualidad, por el que se comprende que todo lo humano tiene matices, que admite grados, variedades y variaciones; el principio de pluralismo, que resalta el valor de la diferencia, que dedica a cada cual un papel en el mundo y no enfrenta a la eficiencia con la misericordia; el principio de integralidad, que conduce a abrirse a todas las facetas de lo humano; y, por fin, el principio de solidaridad, que encamina a “hacerse cargo de lo que pasa” a comprender a los demás.

Y como la complejidad es lenta y el matiz lleva tiempo, un planteamiento de este tipo se construye a largo plazo.

Para Llano lo importante es la fecundidad formativa (frente a la eficacia a corto plazo). En cada nivel, lo sustancial es aprender, no enseñar Un aprendizaje compartido en el que debe existir un continuo diálogo ínter-personal. “La profundización de la cultura de una organización inteligente —concepto este ampliable a toda la existencia humana— viene dada por la hondura y cohesión de la libertad concertada de sus miembros”. Sólo así se conjugan eficacia y humanismo.

Esbozos de futuro

En el prólogo del libro, el propio autor afirma que muchos de estos ensayos podrían haber servido de prólogo a los dos libros ya citados que tratan ampliamente estas cuestiones. La temática es similar y, con frecuencia, las propuestas se repiten. Sin embargo, la diferencia de género y de formato presenta matices diferenciadores con las obras anteriores. La brevedad de los textos de El diablo es conservador permite la mención de facetas muy diversas, cuyos problemas quedan esbozados y que mueven a reflexión.

Llano se presenta como un crítico agudo de la sociedad consumista, de los medios de comunicación superficiales y del individualismo egoísta del primer mundo. Frente a las falacias inmutables y conservadoras, enarbola con audacia el estandarte del humanismo cristiano y combate no sólo la rutina diabólica, sino la indiferencia agnóstica. El ritmo rápido, ameno y cargado de buen humor de los párrafos facilita una lectura cargada de intuiciones y sugerencias que apuntan hacia una meta bien trazada: la sociedad de lo humano .


Publicado en la revista “Nuestro Tiempo”
Octubre de 2001. nº 568.

 

© ASOCIACIÓN ARVO 1980-2005
Contacto: webmaster@arvo.net
Director de Revistas: Javier Martínez Cortés
Editor-Coordinador:Antonio Orozco Delclós

 

10/07/2005 ir arriba
COMENTARIOS añadir comentario
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba

v02.14:0.36
GestionMax
Novedades   rss   contacto   buscador   tags   mapa web   
© ASOCIACIÓN ARVO | 1980-2009    
Editor / Coordinador: Antonio Orozco Delclós