Miércoles - 23.Mayo.2012

Grandes Secciones
Actualidad
Autores
Biología humana
Avances científicos de relevancia ética
Fe y ciencias
Ciencia
Filosofía
Teología
Espiritualidad
Religión
Derecho
Familia - educación
Etica
Valores
El valor de la vida humana El valor de la vida humana
El valor del trabajo El valor del trabajo
El valor de la libertad El valor de la libertad
El valor de la familia El valor de la familia
La vejez El valor de la vejez
El valor de la muerte El valor de la muerte
El valor de la sexualidad El valor de la sexualidad
El valor de la moda El valor de la moda
El valor de la política El valor de la política
El valor de la verdad El valor de la verdad
Descanso, diversión, deporte Descanso, diversión, deporte
Valores de la mujer Valores de la mujer
El valor del sufrimiento El valor del sufrimiento
Matrimonio: amor, fidelidad Matrimonio: amor, fidelidad
Alegría y optimismo Alegría y optimismo
El valor de la literatura El valor de la literatura
Maternidad / paternidad Maternidad / paternidad
El valor del esfuerzo El valor del esfuerzo
 amistad, amor amistad, amor
Arte, belleza, elegancia Arte, belleza, elegancia
Sonreir, pensar y viceversa Sonreir, pensar y viceversa
El valor de ser católicos El valor de ser católicos
Economía Economía
Demografía Demografía
Cultura
Literatura
Libros
Cine
Vídeos culturales
Testimonios
Archivo
Blog de N. López Moratalla
Los secretos de tu cerebro
Blog de A. Orozco
Blog informal. Notas. Avisos de Arvo.net.

RESPONSABILIDAD DE LOS VIP (José Ramón Ayllón)

ver las estadisticas del contenido recomendar  contenido a un amigo
Documento sin título

RESPONSABILIDAD DE LOS VIP

Las responsabilidades frente al bien común no son iguales en todos los ciudadanos. Es mala la borrachera de un muchacho que viaja en un autobús, pero no tiene la misma trascendencia que la borrachera del conductor.

Por José Ramón Ayllón


La dignidad de la persona queda realzada en el deber de colaborar al bien común . A diferencia del animal, el hombre posee la capacidad de abrirse a lo común. Por eso, cuando antepone constantemente el bien privado, se asemeja al animal y traiciona su condición de persona. Pensar lo contrario es tanto como pensar que el desarrollo humano debe apoyarse en el egoísmo.

Edith Stein cuenta en sus memorias cómo se puso al servicio de la Cruz Roja cuando la Primera Guerra Mundial interrumpió sus estudios universitarios: "Ahora mi vida no me pertenece, me dije a mí misma. Todas mis energías están al servicio del gran acontecimiento. Cuando termine la guerra, si es que vivo todavía, podré pensar de nuevo en mis asuntos personales".

Las responsabilidades frente al bien común no son iguales en todos los ciudadanos. Es mala la borrachera de un muchacho que viaja en un autobús, pero no tiene la misma trascendencia que la borrachera del conductor. De forma parecida, los hombres más conocidos de un país políticos, artistas, intelectuales, deportistas de élite, etc. han de ser íntegros, pues constituyen una minoría de prestigio cuya conducta tiende a ser imitada.

El ejemplo de esas minorías tiene un poderoso efecto multiplicador, que ya era conocido mucho antes de la existencia de los grandes medios de difusión. Así lo advertía Cicerón:

"Lo peor de las personas importantes no es que pequen aunque de por sí ya es un mal serio sino que tengan tantos imitadores. Pues basta con recorrer la Historia para ver que tal como fueron los principales ciudadanos de una república, así fue esa república, y los cambios que los grandes introdujeron en sus costumbres no tardaron en ser adoptados por el pueblo (...). Por eso los grandes, cuando tienen vicios, resultan particularmente perniciosos para el Estado (...), pues además de estar corrompidos, corrompen a los demás".

La responsabilidad de los ciudadanos respecto al bien común tiene dos vertientes. Por una parte, es un deber primordial intervenir, según las propias posibilidades, en las distintas esferas de la vida pública. Cuando se olvida este deber surgen el desinterés hacia lo que es de todos, el abstencionismo electoral, el fraude fiscal, la crítica estéril de la autoridad, y la defensa egoísta de los privilegios a costa del interés general.

Es de nuevo Cicerón quien denuncia que "hay algunos que por dedicarse sólo a sus negocios o por ser insociables, se aislan alegando que no hacen mal a nadie. No se dan cuenta de la injusticia que comenten al desentenderse de la sociedad y no emplear en su servicio ni su atención, ni su trabajo, ni sus cualidades".

La actitud contraria aparece en estas palabras: "Todas las pequeñas bonificaciones que nos proporcionaba nuestro carné de estudiantes rebajas para el teatro, conciertos y cosas semejantes las veía yo como un cuidado amoroso del Estado para con sus hijos predilectos, y despertaban en mí el deseo de corresponder más tarde con agradecimiento al pueblo y al Estado, mediante el ejercicio de mi profesión. Yo me indignaba por la indiferencia con que la mayoría de mis compañeros reaccionaban ante las cuestiones sociales. Parte de ellos no hacían otra cosa en los primeros semestres que ir tras los placeres. A otros sólo les preocupaba lo que necesitaban para pasar el examen y más tarde asegurarse el pesebre" (Edith Stein).


© José Ramón Ayllón, colaborador de Arvo Net, es filósofo y escritor, autor de varios libros de Filosofía, como «En torno al hombre» (Rialp, nueve ediciones)

 

© ASOCIACIÓN ARVO 1980-2005
Contacto: webmaster@arvo.net
Director de Revistas: Javier Martínez Cortés
Editor-Coordinador:Antonio Orozco Delclós

 

07/07/2005 ir arriba
COMENTARIOS añadir comentario
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba

v01.99:0.37
GestionMax
TIENDA   Novedades   rss   contacto   buscador   tags   mapa web   
© ASOCIACIÓN ARVO | 1980-2009    
Editor / Coordinador: Antonio Orozco Delclós