
|

 |
LA DEMOCRACIA REQUIERE EL SENT (Philippe Bénéton) |
|
 |
 |
|
 |
 |
 |
Documento sin título
|
|
Philippe Bénéton vincula la democracia con el "sentimiento de obligación cívica"
Philippe Bénéton es profesor de la Universidad de Rennes (París).
Manuel Castells
"Los procedimientos democráticos no pueden funcionar en ausencia de un sentimiento de obligación cívica". Philippe Bénéton participó en las XLI Reuniones Filosóficas que se celebraron en la Universidad de Navarra, organizadas por el departamento de Filosofía en colaboración con el Instituto Empresa y Humanismo del campus pamplonés. Este profesor de la Universidad de Rennes (París) pronunció una conferencia titulada "Acerca de la participación democrática: la versión sana y la versión corrompida".
Para este profesor, existen dos versiones de la democracia liberal: "En primer lugar, una versión substancial, basada en el reconocimiento político de una dignidad propia del hombre y de una naturaleza común a todos, que justifica pero también ordena la igualdad y la libertad. Esta es la versión sana". Por otro lado, el profesor distingue una versión procesual, "en la que la democracia liberal se confunde con las reglas del juego, con los procedimientos democráticos. La versión corrompida".
En su opinión, "la democracia liberal no se puede confundir con los simples procedimientos. Pero hoy en día las formas pierden fuerza frente a las reglas del juego. La representación no es más que una necesidad técnica y no el medio para incrementar el papel de la razón". Según Philippe Bénéton, si la democracia liberal se considera un mecanismo, "es suficiente respetar los procedimientos, y los ciudadanos y los dirigentes son dispensados de todas las demás obligaciones. Pero los resultados electorales no se juegan nunca a un voto".
Educación cívica de los ciudadanos
Philippe Bénéton explicó que, "desde un punto de vista procesual, el ejercicio de los derechos políticos es una cosa sencilla: el ciudadano es autónomo por naturaleza y no hay necesidad de educarlo para serlo. Su elección tiene el mismo valor si es obra de la razón o de sus pasiones". Sin embargo, a su juicio, "el voto debe tener la solemnidad que conviene al ejercicio de una magistratura. Debe ser preparado, de manera que prevalezca al máximo la razón sobre las pasiones, y el interés común sobre los intereses particulares". Por eso, "el ciudadano debe ser educado para ejercer sus derechos", afirmó. Y subrayó que si el sentido de la obligación política se debilita o incluso desaparece en tiempos ordinarios, "puede traer graves consecuencias en situaciones extremas".
En definitiva, según este experto, la cuestión es la del bien común, que trasciende los intereses particulares. "Cuando reina la libertad indeterminada, la sociedad no es más que un conglomerado de individuos que sólo se ponen de acuerdo sobre el respeto del reglamento. Además, el estado se comporta de modo neutral frente a los distintos valores y los diferentes estilos de vida, y la política se vuelve laicista en un sentido radical: su indiferencia se extiende hacia las costumbres, su objetivo se reduce a reglas formales que permiten a los actores, que ya no tienen nada en común, perseguir sus propios intereses", concluyó.
|
|
| © ASOCIACIÓN
ARVO 1980-2005 |
| Contacto: webmaster@arvo.net |
| Director de Revistas: Javier Martínez
Cortés |
| Editor-Coordinador:Antonio Orozco
Delclós |
|
|
|
|
 |
 |
|
 |
 |
 |
|
 |
|
|
|

|