Miércoles - 23.Mayo.2012

Grandes Secciones
Actualidad
Autores
Biología humana
Avances científicos de relevancia ética
Fe y ciencias
Ciencia
Filosofía
Teología
Espiritualidad
Religión
Derecho
Familia - educación
Etica
Valores
El valor de la vida humana El valor de la vida humana
El valor del trabajo El valor del trabajo
El valor de la libertad El valor de la libertad
El valor de la familia El valor de la familia
La vejez El valor de la vejez
El valor de la muerte El valor de la muerte
El valor de la sexualidad El valor de la sexualidad
El valor de la moda El valor de la moda
El valor de la política El valor de la política
El valor de la verdad El valor de la verdad
Descanso, diversión, deporte Descanso, diversión, deporte
Valores de la mujer Valores de la mujer
El valor del sufrimiento El valor del sufrimiento
Matrimonio: amor, fidelidad Matrimonio: amor, fidelidad
Alegría y optimismo Alegría y optimismo
El valor de la literatura El valor de la literatura
Maternidad / paternidad Maternidad / paternidad
El valor del esfuerzo El valor del esfuerzo
 amistad, amor amistad, amor
Arte, belleza, elegancia Arte, belleza, elegancia
Sonreir, pensar y viceversa Sonreir, pensar y viceversa
El valor de ser católicos El valor de ser católicos
Economía Economía
Demografía Demografía
Cultura
Literatura
Libros
Cine
Vídeos culturales
Testimonios
Archivo
Blog de N. López Moratalla
Los secretos de tu cerebro
Blog de A. Orozco
Blog informal. Notas. Avisos de Arvo.net.

UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES (Carlos Goñi)

ver las estadisticas del contenido recomendar  contenido a un amigo
ARVO NET: EL DON DE LA LIBERTAD



UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES

 



En la elección libre descubrimos que no estamos hechos sólo de carne y hueso, sino que somos seres espirituales capaces de decidir lo que queremos ser. Todo elegir es un elegirnos.

Por Carlos Goñi
Arvo Net

 

La ética es el arte de usar bien nuestra libertad. Nos sabemos y nos queremos libres, amamos la libertad por encima de todo, incluso por encima de nuestra propia existencia. ¿Quién quiere vivir siendo esclavo? La historia de la humanidad está llena de personas que han dado su vida por la libertad. Sin embargo, ¡qué difícil nos resulta a menudo ser libres! ¡cuánto nos cuesta elegir libremente! ¡qué contratiempo aceptar que después del ejercicio de la libertad llama a la puerta la responsabilidad! Muchas veces sentimos ese “miedo a la libertad” del que habla E. Fromm, porque sabemos que ser libres no es tarea fácil.

Unamuno estaba en lo cierto al observar que “la libertad no está en el follaje, sino en las raíces”, que el buen jardinero no deja crecer las plantas sin ponerles obstáculos, sino que las cuida, las poda y les pone guías para que lleguen a ser fuertes y hermosas. Por eso, la auténtica libertad necesita echar raíces en la conciencia. En ella se me hace presente la norma moral y yo me exijo a mí mismo una forma de obrar determinada, a veces, contraria a mis apetencias, pero libremente querida. La conciencia me pone en contacto con un criterio moral absoluto que hace que el bien se me aparezca como algo que debo hacer. Por la conciencia, el ser humano se pone por encima de sí mismo y descubre que posee un valor y una dignidad.

Hemos dicho al principio que la ética es el arte de usar bien nuestra libertad. La libertad aparece, por tanto, como la condición del obrar moral. Si no fuéramos libres, no tendríamos conciencia, no nos sentiríamos obligados por un deber, ni podríamos decir que hemos actuado bien o mal. Por eso, Kant decía que la libertad era un postulado de la Razón Práctica sin el cual la moralidad se viene abajo. Si nos quitan la libertad nos quitan lo más genuinamente humano. Si no tenemos libertad nuestra existencia pierde su sentido.

Seguro que muchas veces nos hemos sentido libres, que lo que hacemos no está determinado por nada externo a nosotros, sino que surgía de nuestro interior. Este sentir que soy yo el origen de mis propias decisiones, aunque hayan influido motivaciones, inclinaciones, otras personas o circunstancias diversas, etc..., es un signo de libertad. Ahora bien, esto no significa que todos nuestros actos sean libres. Seguro que también hemos sentido muchas veces que no hemos podido hacer lo que realmente queríamos y que hemos obrado llevados por las indicaciones de nuestros superiores, por el miedo o por “el qué dirán”.

¿Qué es la libertad? La libertad no es arbitrariedad, hacer lo que me da la gana, pura espontaneidad; no es vivir sin normas ni obligaciones; no es poder comprar un choche mejor o elegir el tipo de champú. No. La libertad es la afirmación más profunda que podemos hacer, que surge de lo más profundo de nosotros mismos, de nuestra voluntad. El objeto de esta afirmación es proponernos fines en nuestra vida y orientar nuestro obrar hacia ellos. Cuando sentimos que no son las cosas externas las que nos atraen, sino que somos nosotros los que nos decidimos a propósito de las cosas, estamos haciendo uso de nuestra libertad. En la elección libre descubrimos que no estamos hechos sólo de carne y hueso, sino que somos seres espirituales capaces de decidir lo que queremos ser. Todo elegir es un elegirnos. Si ante un accidente de tráfico decidimos detenernos y ayudar a los implicados, aun a riesgo de llegar tarde a una cita importante, hemos elegido ser altruistas y generosos; si, en cambio, excusados por las prisas, optamos por seguir adelante, hemos elegido ser egoístas.

La libertad, dice L. Polo, tiene los elementos de un cuento o una película de aventuras: una misión, un camino que recorrer y un destinatario. En el cuento de La caperucita roja, la madre le encomienda llevar la merienda (la misión) a su abuelita (el destinatario) y le avisa de los peligros -sobre todo el lobo- que puede encontrar en el bosque (el camino). Entre el momento en que la niña es capaz de asumir su misión y el encuentro con la abuelita, está el bosque y el lobo, el camino donde se ha de ejercer la libertad. Caperucita sólo cuenta con su misión, con las advertencias que le ha hecho su madre y consigo misma.

A Caperucita le fascina ir descubriendo los secretos de la naturaleza y se entretiene persiguiendo mariposas y recogiendo flores -sería absurdo cruzar el bosque a toda prisa y en línea recta-. Hasta ese momento es una niña ingenua e inconsciente porque todavía no ha tomado conciencia de su camino. Es cuando aparece la dificultad -el lobo- cuando recuerda su misión y junto a ella reclama su ejercicio la libertad. El lobo engaña a Caperucita y, desde ese momento, tendrá que proyectar nuevas rutas para llegar a su final.

El esquema de este cuento infantil se repite en la literatura y en el cine, porque refleja de una manera “poética” la existencia humana. La historia de Caperucita es la historia de cada uno de nosotros. El caminar por el bosque simboliza el ejercicio de nuestra libertad; el encargo de la madre, nuestra misión en la vida; la abuelita, los otros como destinatarios de nuestro obrar.

Lo que ocurre muchas veces es que rechazamos al destinatario y entonces la libertad se convierte en hacer lo que nos conviene, lo que nos apetece, siguiendo los dictados de nuestro propio egoísmo: como si Caperucita se comiera la merienda de la abuelita. Otras veces negamos el encargo (¡resulta tan difícil descubrir nuestra misión en la vida, el sentido de nuestra existencia!), entonces la libertad queda vacía, sin contenido, y la interpretamos como poder hacer lo que nos venga en gana, poder ir a cualquier parte, simplemente porque no se tiene a dónde ir: como si Caperucita deambulara sin rumbo por el bosque. En ambos casos la libertad carece de sentido y estamos, como creía Sartre, “condenados” a ser libres sin finalidad alguna.

 

Recuerda que eres hombre: para Don Quijote la libertad es “uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

Extracto de su libro: Recuerda que eres hombre (Ed. Rialp).


RELACIONADOS:
Artículos del mismo autor
en este sitio
EL VALOR DE LA LIBERTAD
______________________________________________________________________


Arvo Net 17 septiembre, 2005

© ASOCIACIÓN ARVO 1980-2005

Contacto: webmaster@arvo.net

Director de Revistas: Javier Martínez Cortés

Editor-Coordinador:Antonio Orozco Delclós

 

 

Enviado por Arvo Net - 17/09/2005 ir arriba
COMENTARIOS añadir comentario
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba

v01.99:0.35
GestionMax
TIENDA   Novedades   rss   contacto   buscador   tags   mapa web   
© ASOCIACIÓN ARVO | 1980-2009    
Editor / Coordinador: Antonio Orozco Delclós