Por Marosa
Montañés Duato
*
periodista
Arvo Net, 06.05.2006
Era el año 2003 y se celebraba el IV EMF en Manila:
desde Roma y sentado, casi sin aliento, Juan Pablo
II anunció la ciudad de Valencia como sede del VEMF
: en esas fechas , la familia española estaba mucho
más sana porque aún no se le había diagnosticado ni
padecía esta enfermedad mortal llamada “ presión
gubernamental disgregadora de la dignidad de la
persona humana” o “ totalitarismo político
antifamilia con pretensión de anular su trascendente
influencia”. Tres años después, la preparación del
VEMF y su celebración del 1 al 9 de julio , sirve y
servirá como norte para no perder el rumbo y afirmar
qué es y debe ser la institución natural más antigua
de la historia de la humanidad.
¿Qué nos dirá Benedicto XVI en su estancia en
Valencia el 8 y el 9 de julio? : sus dos
intervenciones claves - la tarde del 8 en el
encuentro festivo-testimonial y la mañana en la
homilía de la Misa conclusiva-, marcarán las líneas
maestras de los próximos años sobre “la transmisión
de la fe en la familia” en los 5 continentes; pero
para conocerlas habrá que esperar hasta el mes de
julio.
¿Qué necesita España para recuperar su salud, para
encontrarse a sí misma en su dignidad y para ser el
país dónde se busca y encuentra la Verdad?; sólo una
cosa: valorar, cuidar y fomentar cada uno su familia
. Si nos paramos a pensar – cosa difícil por el
ritmo trepidante de nuestra sociedad -, es en el
ambiente familiar donde descansamos, donde nos
encontramos en zapatillas, donde establecemos los
lazos de amistad más profundos ( padres con hijos,
marido con mujer, abuelos con nietos , etc ) , y
donde cargamos pilas . Y todo ello, ¿por qué?:
porque es en este clima donde la persona es querida
por sí misma , no por lo que tiene ni por lo que es
; pero también, porque esa realidad tiene un origen
mucho más alto: es el hombre – hombre y mujer hechos
a imagen y semejanza de Dios-, la única criatura
amada por sí misma por Dios . ¿Y por qué cuesta
tanto entender algo tan sencillo y evidente?; quizá
porque esta afirmación compromete y mucho y conlleva
un modo de vivir en cristiano a través del esfuerzo,
del sacrificio, de aceptación del dolor y de la
muerte. Si somos cada vez más “familia”, superaremos
antes, más y mejor todos los escollos que nos
presenta la vida. Y el VEMF es la ocasión de oro
para iniciar este camino. Toda España debe estar en
Valencia los días 8 y 9 de julio para escuchar a
Benedicto XVI.
*Marosa Montañés Duato.
subdirectora-voluntaria de comunicación del VEMF