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11-01-2006
003/06
En
un gobierno donde hay cuatro
mujeres sin hijos, su caso llama
la atención. Markus Wehner la ha
entrevistado en el "Frankfurter
Allgemeine Zeitung"
(27-12-2005).
— Una ministra con siete hijos
se considera en Alemania una
provocación.
— Los muchos hijos que me han
sido concedidos son,
efectivamente, para algunos, una
provocación. Pero hay también
muchas personas que dicen: "Qué
bonito que todavía haya quien
viva esa experiencia y además
tenga un cargo político".
Algunos se comparan con mi
propia situación y afirman:
"Nosotros mismos tenemos que
hacer sacrificios con uno o dos
hijos". La época más difícil
para mi marido y para mí fueron
los comienzos de la vida
profesional como médicos jóvenes
en el hospital, con guardias
nocturnas y diurnas, teniendo
niños pequeños, que cada cierto
tiempo requerían dedicación, así
como la inexperiencia de unos
padres jóvenes unida a unos
ingresos modestos. Entonces sí
que me sentía a veces
desesperada.
— Ahora tenemos en el gobierno
cuatro mujeres sin hijos, y solo
usted contribuye a la cuota de
hijos. ¿No es esto señal de que
es difícil compaginar carrera
profesional y tener hijos?
— Ciertamente tenemos un
gobierno que refleja la realidad
de Alemania. A diferencia de
otros muchos países europeos de
nuestro entorno, en Alemania el
hecho de no tener hijos ha
dejado de considerarse una
carencia. Me gustaría dejar
claro que se trata de una fiebre
cultural. Pero al mismo tiempo
la renuncia a los hijos se ha
convertido en Alemania en
requisito para una brillante
carrera profesional. Y esto
constituye un verdadero drama.
— ¿Es la renuncia a los hijos el
precio que muchas mujeres deben
pagar por su emancipación?
— En absoluto. Simplemente no
hemos logrado armonizar una
buena formación y la entrada en
el mundo laboral con la
educación de los hijos. Hay otro
aspecto importante: debemos
dirigir más la mirada hacia el
padre, pues hemos comprobado que
son los hombres, más que las
mujeres, los que excluyen a los
hijos a la hora de planificar su
vida.
— ¿No es también un factor
importante la veneración por el
"soltero independiente" en la
renuncia a los hijos?
— Ciertamente ha acentuado esta
influencia. Pero, al mismo
tiempo, algunas empresas
reconocen que cuando se buscan
jóvenes con una buena formación,
hay que prestar atención también
al deseo de tener hijos de estas
personas. Las aptitudes de
liderazgo –capacidad de trabajo,
de organización, sentido de
responsabilidad– se adquieren
fundamentalmente, no en la
profesión, sino en la familia y
en cargos no remunerados. Una
empresa que quiera hacer surgir
personalidades directivas que a
la vez sean humanamente ricas,
debería preocuparse de que esas
personas tengan tiempo y lugar
para ser también padre o madre.
— Pero la realidad es otra.
— Tiene usted razón. Con todo,
también la política debe hacer
su parte, esto es, crear una
infraestructura variada y
flexible que posibilite la
atención de los hijos, y
procurar que la política
económica sea una ayuda real en
la etapa en que se tienen los
hijos, que suele ser la más
crítica. Por este motivo, en la
coalición de gobierno, hemos
decidido conceder especial
importancia a las familias
jóvenes, poniendo el acento en
una asignación para los padres a
partir de 2007.