Miércoles - 23.Mayo.2012

Grandes Secciones
Actualidad
Autores
Biología humana
Avances científicos de relevancia ética
Fe y ciencias
Ciencia
Filosofía
Teología
Espiritualidad
Religión
Derecho
Familia - educación
Etica
Valores
El valor de la vida humana El valor de la vida humana
El valor del trabajo El valor del trabajo
El valor de la libertad El valor de la libertad
El valor de la familia El valor de la familia
La vejez El valor de la vejez
El valor de la muerte El valor de la muerte
El valor de la sexualidad El valor de la sexualidad
El valor de la moda El valor de la moda
El valor de la política El valor de la política
El valor de la verdad El valor de la verdad
Descanso, diversión, deporte Descanso, diversión, deporte
Valores de la mujer Valores de la mujer
El valor del sufrimiento El valor del sufrimiento
Matrimonio: amor, fidelidad Matrimonio: amor, fidelidad
Alegría y optimismo Alegría y optimismo
El valor de la literatura El valor de la literatura
Maternidad / paternidad Maternidad / paternidad
El valor del esfuerzo El valor del esfuerzo
 amistad, amor amistad, amor
Arte, belleza, elegancia Arte, belleza, elegancia
Sonreir, pensar y viceversa Sonreir, pensar y viceversa
El valor de ser católicos El valor de ser católicos
Economía Economía
Demografía Demografía
Cultura
Literatura
Libros
Cine
Vídeos culturales
Testimonios
Archivo
Blog de N. López Moratalla
Los secretos de tu cerebro
Blog de A. Orozco
Blog informal. Notas. Avisos de Arvo.net.

LA FAMILIA Y SU FUTURO (Rodrigo Guerra López)

ver las estadisticas del contenido recomendar  contenido a un amigo
SENTIDOS CLÁSICO Y MODERNO DE



LA FAMILIA Y SU FUTURO


Extracto de la ponencia de Rodrigo Guerra López que lleva por título "La Familia y su futuro en México". Aquí se recogen los párrafos de valor universal. El texto completo, con gráficos y notas bibliográficas, se encuentra en en esta misma página web, en formato .PDF

 

RODRIGO GUERRA LÓPEZ

FORO «MÉXICO MÁS ALLÁ DEL 2006»

FUNDACIÓN RAFAEL PRECIADO HERNÁNDEZ A.C.

KONRAD ADENAUER STIFTUNG

29 DE JULIO DE 2005

 

Sumario

Introducción

1. Tres elementos empíricos a considerar
2. Necesidad del matrimonio y la familia como referentes simbólicos para la vida humana.

3. La funcionalidad de la familia

 

‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾

INTRODUCCIÓN

  

La «familia» es un tópico que ha ingresado como categoría relevante desde hace algunos años en  la retórica política. No es extraño encontrar abundantes discursos partidistas y gubernamentales,  desde las más diversas posturas ideológicas, que utilizan el concepto de «familia» al momento de  querer ofrecer un sentido humano, cálido y de concreción a las políticas públicas que se planean o  se implementan.

 

Aún a nivel puramente discursivo se intuye que una manera de validar una política pública, sobre  todo de índole social, es precisamente detectando si posee algún impacto en las familias reales.  Las familias por una parte son un lugar empírico, concreto, tangible, que hace que el imaginario  personal y social se enfoque en una realidad que nos es cercana y significativa. Por otro lado, la  familia es un espacio en el que un conjunto de valores cualitativos asociados psicológica y  socialmente a «lo humano» emergen y se desarrollan. No nos referimos con esto a experiencias  particularmente sublimes que en algunas pocas familias eventualmente puedan darse en torno a  ciertos valores vividos en su máximo de virtud. Nos referimos más bien a la experiencia cotidiana  de la verdad, de la justicia, del desinterés que en las relaciones más elementales de tipo familiar,  aunque no se den de manera eminente, suelen existir y configuran el «ethos» diferenciador de esta institución.

 

El uso retórico y hasta mercadotécnico de la categoría «familia» por parte de gobernantes,  legisladores, jefes partidistas, candidatos, primeras damas y similares muestra de una manera  elocuente que aún en la debilísima referencia nominal a esta realidad es posible detectar que  existen algunos contenidos elementales irrenunciables que anuncian al menos parcialmente que la  «familia» posee una cierta consistencia y una cierta funcionalidad social.

 

A continuación, de manera sucinta, trataremos de mostrar tres conjuntos de datos empíricos que  enmarcan la situación de las familias mexicanas en la actualidad. Buscaremos a través de estos  elementos evidenciar la necesidad de fortalecer a la familia en algunos rubros que impactan  directamente en las funciones sociales que esta desempeña al interior de una comunidad y de una  nación como la nuestra. De esta manera pretendemos poner la base para la eventual elaboración  de una propuesta pertinente para las familias mexicanas.

 

 

 

1. Tres elementos empíricos a considerar

 

1.1 Envejecimiento poblacional  (Ver archivo PDF)

 

2. Necesidad del matrimonio y la familia como referentes simbólicos para la vida humana.

2.1 La tendencia social no siempre es evolutiva

 

Los datos antes expuestos nos muestran que la sociedad mexicana se encuentra inmersa en un  proceso de envejecimiento poblacional, en una expansión de la familia extensa, en un  protagonismo creciente de la mujer y en una transformación del matrimonio como institución.

 

Si a estas consideraciones se le suman las relativas a la situación de la pobreza, de la salud, de la  alimentación y de la educación que privan en México el escenario adquiere una complejidad  notable.

 

Desde nuestro punto de vista son más o menos evidentes un conjunto de problemas sociales que  se agudizarán en el futuro próximo en torno a la familia. Piénsese, a modo de ejemplo, en el  aumento de los adultos mayores y su implicación en términos de seguridad social para los  próximos años. Piénsese que a diferencia del proceso de envejecimiento poblacional de los países  europeos el caso mexicano se encuentra acompañado de un conjunto de condiciones estructurales  que aún impiden el que se dispare un itinerario de desarrollo humano y social continuo y sólido.  Piénsese en el incremento de la unión libre, las madres solteras y el número de personas  separadas.

 

Hubo una época en la que existía la convicción referente a que las tendencias sociales de suyo  eran evolutivas. Así se llegó a pensar que una transformación de la familia y del matrimonio  tendiente a reformular su estructura y funcionalidad básica per se era un proceso positivo, de  mejora, más aún, de liberación. La disminución poblacional, el aumento de divorcios, de  matrimonios sin hijos, nuevas formas socialmente aceptadas de preferencia y satisfacción sexual,  hacían pensar a algunos que era necesario aceptar «nuevos modelos de familia» que darían paso a  la supresión de la estructura familiar tal y como la hemos conocido hasta hoy [ Cf. C. LÉVI-STRAUSS, Las estructuras elementales del parentesco, Planeta-Agostini, Barcelona 1993, 2 Vols.; F.  TÖNNIES, Community and Civil Society, Cambridge University Press, 2001; A. GIDDENS, The Transformation of  Intimacy, Polity, Cambridge 1992; S. ASQUITH-A. STAFFORD, Families and the Future, HMSO, Edimburgo 1995; D.  GITTINS, The Family in Question, Macmillan, Londres 1992.]. Los mitos y  tabúes del pasado deberían de caer ante la llegada de una comprensión más racional – y por ello  – más emancipada de vida personal y social. Actualmente la realidad se ha impuesto y nos ha  mostrado más allá de las exposiciones puramente académicas que este tipo de percepción se  encontraba montado sobre el paradigma moderno ilustrado, es decir, sobre la idea racionalista  referente a que el presente siempre es mejor que el pasado y el futuro siempre será mejor que el  presente. Este paradigma, como todos sabemos, ha mostrado su fracaso teórico y práctico a lo  largo del siglo XX (tanto en sus versiones de izquierda como de derecha) y ha generado un  conjunto de nuevas búsquedas que aunque con diversas direcciones tienen en común un gran  rechazo: el rechazo a la racionalidad instumental autolegitimada, motor del mito del progreso indefinido, y sus promesas de redención social.

 

2.2 El aprecio del matrimonio y del papel diferenciado del padre y la madre no es mero  conservadurismo

 

Esta consideración es pertinente debido a que las tendencias en las que se encuentran inmersas las  familias mexicanas si bien comportan aspectos indiscutiblemente positivos (por ejemplo, la  acogida de adultos mayores por parte de la familia extensa) también involucran aspectos  problemáticos como la crisis que se genera en los hijos al descubrirse abandonados por alguno de los padres. El argumento para hacer un juicio riguroso de esta naturaleza presupone una cierta  antropología y teoría social que en este momento no podemos exponer [8]. Sin embargo, es posible  tener una aproximación empírica a esta misma idea observando, por ejemplo, que de acuerdo al  análisis realizado en la World Values Survey en México el aprecio por la institución del  matrimonio continúa siendo muy importante (más del 76% de la población mayor de 18 años).  Así mismo, la valoración de la población mexicana respecto a que los niños necesitan de un  hogar con padre y madre para crecer adecuadamente permanece siendo muy alta (más del 86%) [9].

 

¿Serán estos resultados fruto de un conservadurismo que se mantiene pese a todo en la conciencia  de las personas en nuestro país? Atendiendo a la World Values Survey habría muchos otros  resultados que podrían dar esta impresión para un observador superficial, sobre todo, si aún no ha  hecho suficiente revisión crítica de la modernidad ilustrada y su crisis 10.

 

2.2.1 La ineludible referencia heterosexual

 

Desde nuestro punto de vista la respuesta es compleja y no puede ser atendida rápidamente. En  todas las civilizaciones a lo largo de la historia de la humanidad el matrimonio y la familia han  jugado un papel como referente simbólico y normativo. En otra ocasión hemos analizado con  mayor detenimiento que aún en situaciones difíciles (familias monoparentales, familias  reconstruidas, etc.) o controversiales (parejas homosexuales con adopción de hijos, etc.) el  «ethos» familiar aparece en cierto grado mientras se mantiene una cierta referencia elemental al matrimonio monogámico y heterosexual (y a su dinámica constitutiva) 11. No nos es posible aquí  repetir el razonamiento que hemos realizado de manera completa. Baste mirar al menos uno de  sus elementos esenciales, en el que por otra parte, es uno de sus casos más elocuentes:  aparentemente las preferencias sexuales de las personas al poder ser tan variadas, tan  diversificadas, han dado lugar a que sea posible afirmar que no existen sólo dos géneros  (masculino y femenino) sino también otros igualmente válidos (gay, lesbiana, bisexual,  transexual, etc.) que podrían fungir como base para la constitución de algún tipo de «familia».

 

Dejando de lado los juicios éticos que desde distintas premisas morales o religiosas es posible  hacer sobre la práctica homosexual hay que reconocer que si somos atentos al hecho empírico los  géneros añadidos al masculino y al femenino indican preferencias sexuales en las relaciones  afectivas pero no novedades estrictas en el código simbólico fundamental. La pareja homosexual  más innovadora en su conducta y forma de vida a cada instante recae en el uso de códigos  heterosexuales de los cuales es imposible fácticamente evadirse12. Utilizando otro enfoque menos  sistémico y más hermenéutico podemos llegar al mismo lugar. La conducta homosexual puede  ser interpretada como un lenguaje que posee una gramática fundamental que ni siquiera en el más  sofisticado experimento «lingüístico» puede destruirse. Parte de esta gramática está constituida  por los significados esenciales de la vida sexual humana (semántica) y sus leyes funcionales y  estructurales básicas (sintaxis) que en sus expresiones más elementales no pueden no revelarse  aún cuando se pretenda violentarlas en algún grado. En resumen: las conductas homosexuales  revelan códigos heterosexuales sin los cuales la sexualidad no puede siquiera expresarse.

 

 

2.2.2 La referencia a la exclusividad propia de la monogamia

 

Algo similar se puede decir respecto de la monogamia. La desnudez de los cuerpos en el acto  sexual implica en todas las culturas un gesto de confianza, disponibilidad y entrega total aunque  no se exprese con un lenguaje técnico. Este gesto construye a través de sus significados

 

Además de lo que se anota arriba los hallazgos de la antropología estructural siempre resultan de utilidad.  Recuérdese el clásico: C. LÉVI-STRAUSS, Las estructuras elementales del parentesco, Paidós, Bs. As. 1969. En esta  obra se muestra que las sociedades pueden tener muy diversas formas de configuración en base al parentesco. Sin  embargo, en todas existe una restricción estructural y normativa básica: la prohibición del incesto. El cumplimiento  de esta norma no puede darse si no existe una clara identificación de las figuras de los padres y de las normas que  regulan de manera básica las relaciones sexuales.

 

 constitutivos uno mayor: la exclusividad. Aún en ambientes educados profundamente bajo un  paradigma liberal en el que existe el acuerdo voluntario sobre la no-exclusividad sexual,  acontecen experiencias afectivas en el interior de las personas asociadas a la decepción, la tristeza  y el anhelo cuando una de las partes se involucra con una nueva persona y convive con ella de  manera sexual. Las patologías en torno a los celos no niegan lo que aquí decimos. Al contrario, se  montan justamente sobre la advertencia universal de un valor que se lastima cuando el otro o la  otra comparten su intimidad sexual con alguien más.

 

 

2.3 Las leyes y las políticas públicas deben ser justas

 

Negar el contenido significativo esencial del lenguaje sexual tanto en sus expresiones  convencionales como en sus manifestaciones más creativas y (aparentemente) novedosas ha  provocado que exista una importante desorientación respecto de aquello que puede ser  considerado justo tanto en el orden legislativo como en el orden de las políticas públicas en el  ámbito del matrimonio y la familia. Para decirlo de una manera breve: no toda libertad es un  derecho. Para que el ejercicio de una libertad sea derecho requiere ser justa, es decir, debe  corresponder objetivamente al valor de las personas y al significado que portan sus actos, sus  conductas. No es suficiente la correspondencia con el anhelo, con el deseo, con la elección. Si lo  fueran bastaría el acuerdo entre partes para que una relación fuera justa. El hecho empírico de que  existen acuerdos plenamente consensados entre partes para realizar cosas particularmente  perversas (asesinar, robar, secuestrar, etc.) muestra didácticamente que la esencia de la justicia no  es meramente consensual. Siempre se requiere algo más que el consenso, que el acuerdo, que la  libre aceptación voluntaria para que exista auténtica legitimidad en la acción. Esto es válido en  todos los órdenes, también en el campo de la comprensión del matrimonio y de la familia como  referentes simbólicos significativos para la vida humana.

 

 

2.4 Los hijos necesitan de padres

 

Con esto dicho es posible entender por qué es tan importante que a través de las políticas públicas  y de la legislación se fortalezca la idea de que la familia es más plenamente familia si existe una  referencia al matrimonio monogámico y heterosexual como orientación simbólica y normativa.  La familia no se agota en esta referencia, sin embargo, esta le es constitutiva.

 

El papel diferenciado del padre y la madre es también sumamente relevante en la formación de  los hijos. Así como un niño es biológicamente impensable sin la carga genética masculina que  porta el espermatozoide y la carga genética femenina que porta el óvulo, la formación psicológica  de la subjetividad humana no se desarrolla sin la relación constitutiva (al menos de modo  simbólico e idóneamente de modo empírico) con el padre y la madre. Los niños aprenden en su  relación con su padre y con su madre a dar expresión cultural, y por ello humana, a sus impulsos,  es decir, a integrarlos y orientarlos en torno a valores descubiertos por la inteligencia, que  realizan la propia personalidad. Cuando el proceso de sublimación del impulso se realiza de  modo pleno a través de la opción inteligente por el valor surge una persona desarrollada e  integrada. Cuando, por el contrario, el proceso de sublimación queda incompleto el ser humano  conserva dentro de su interior una carga de insatisfacción neurótica provocada por impulsos que  no está en condiciones de satisfacer de modo directo ni de transformar a través de la sublimación.  Siguiendo en cierta medida las huellas de Sigmund Freud somos de la opinión que en el origen de  la neurosis suele ser frecuente una relación deficiente con la pareja de progenitores que no ha facilitado o permitido la interiorización de sus figuras constitutivas y los valores de los que son  portadores.

 

 

3. La funcionalidad de la familia

 

En ocasiones las referencia a un constitutivo esencial de la familia es fácilmente refutado debido  a la conciencia que todos tenemos de la diversidad socio-cultural e histórica de la misma.  Nosotros consideramos que los significados, estructuras y funciones elementales de la familia  que han comenzado a ser detectadas líneas arriba son precisamente significados, estructuras y  funciones permanentes. La inmensa diversidad de las familias muestra justamente a través de sus  particularidades que existe algo realmente esencial en ellas.

 

Una manera funcionalista de presentar parte de la dimensión permanente de las familias ha sido  investigada con gran agudeza por el sociólogo José Pérez Adán, de la Universidad de Valencia [J. PÉREZ ADÁN, Repensar la familia, Eiunsa, Madrid 2005; Sociología, Eunsa, Pamplona 1997].  Con algunas modificaciones y ampliaciones nosotros la presentamos del siguiente modo: la  familia posee funciones de latencia con respecto a la sociedad más amplia como son el  mantenimiento de pautas de conducta y el manejo de tensiones. Así mismo, existen funciones  manifiestas que conforman el proceso de educación y socialización a través del cual las personas  asimilan a su modo el ethos y la cosmovisión imperante en la sociedad y además desarrollan su  personal relación con el mundo. A grandes rasgos podemos afirmar que las principales funciones  de la familia natural son cinco:  

• EQUIDAD GENERACIONAL: la familia promueve la existencia de solidaridad diacrónica, es  decir, corresponsabilidad intergeneracional (abuelos-padres-hijos, por ejemplo) que  permite que los miembros de la familia al poseer diversas edades y papeles puedan recibir  diversos cuidados, afectos y equilibrios entre actividad laboral, servicio e inactividad  forzosa a través del tiempo. La equidad generacional se ejercita en el ámbito de lo  privado, es decir, de lo propiamente intra-familiar y tiene una incidencia fortísima en el  ámbito de lo público: piénsese, por ejemplo, en los ancianos que al dejar de trabajar  pueden ser acogidos, sostenidos y queridos por los más jóvenes. La «equidad  generacional» prepara educativamente a las personas para ser responsables no sólo de las  generaciones que las anteceden sino también de las que vendrán. De esta manera podemos  observar que el amplio tema de la cultura base para desarrollo sustentable aparece incoado  en esta función familiar básica.

 

• TRANSMISIÓN CULTURAL: la familia natural educa en la lengua, la higiene, las costumbres,  las creencias, las formas de relación legitimadas socialmente y el trabajo. Sobre todo la  familia natural emerge en su funcionalidad cuando educa a las personas en el modo de  buscar el significado definitivo de la vida que evita el naufragio existencial al momento  de afrontar situaciones-límite: muerte de un ser querido, desamor, enfermedad, injusticia  laboral, etc. En el proceso de transmisión cultural los roles diferenciados del varón y la  mujer contribuyen a construir una imagen complexiva de «lo humano». Las facultades  cognoscitivas y la dinámica afectiva diferenciada del padre-varón y de la madre-mujer abren un horizonte educativo a los hijos que les permite introducirse a la totalidad de los  factores de lo real. La necesidad de complementariedad y de reciprocidad heterosexual  entre los padres puede ser redescubierta analizando los valores que preferencialmente son  subrayados por la masculinidad y la feminidad en cada caso [16 Cf. R. GUERRA LÓPEZ, Pensar la diferencia. Reflexiones sobre la condición femenina y el fundamento  antropológico de la diferenciación sexual, en Medicina y Etica. Revista Internacional de Bióetica, Deontología y  Ética Médica, Facoltá di Medicina e Chirurgia dell’Università del Sacro Cuore-Universidad Anahuac, vol. VII, n.4,  octubre-diciembre de 1996]. En la actualidad no es  posible dudar de la importancia que tiene el vínculo madre-hijo en la primera infancia y  de la importancia de la figura del padre conforme este vínculo se transforma a lo largo del  desarrollo psicológico del niño [17 H. R. SCHAFFER (ed.), Studies in Mother-Infant Interaction, Academic Press, London 1977].

.

 

•SOCIALIZACIÓN: la familia natural desempeña la función de proveer los conocimientos,  habilidades, virtudes y relaciones que permiten que una persona viva la experiencia de  pertenencia a un grupo social más amplio. La familia es una comunidad en una amplia red  de comunidades con las que se interactúa cotidianamente. Las personas desarrollan su  socialidad, o mejor aún, su comunionalidad extra-familiar gracias a que la familia de suyo  socializa dentro de sí y hacia fuera de ella. Esto quiere decir que el que la familia natural  sea mediación social supone que en su interior existen valores y dinámicas privadas  imprescindibles para la vida en el espacio público. Así, de manera más bien existencial,  las personas aprendemos los límites y alcances de lo público y lo privado. Más aún, así  aprendemos su articulación constitutiva. Quienes luego en el discurso o en la acción  política fracturan estos ámbitos considerándolos absolutamente heterogéneos, lastiman  con ello la dinámica social propia de la familia en la que se transportan valores a la vida  pública que de otro modo no podrían habitar en ella.

 

•CONTROL SOCIAL: la familia natural introduce a las personas que la constituyen en el  compromiso con las normas justas, con el cumplimiento de responsabilidades y  obligaciones, con la búsqueda no sólo de bienes placenteros sino de bienes arduos que  exigen esfuerzo, constancia, disciplina, sobre todo a través del papel del padre. Es esta  introducción al compromiso la que eventualmente aporta el ingrediente cultural para que  las conductas delictivas puedan ser prohibidas a través de la ley, y además, la que permite  de hecho que una ley vigente goce de un cierto respaldo cualitativo al menos implícito por  parte de la comunidad.

 

•AFIRMACIÓN DE LA PERSONA POR SÍ MISMA: la familia funciona cuando ofrece una  experiencia para todos sus integrantes de afirmación de la persona por sí misma, es decir,  cuando el carácter suprautilitario de las personas – el valor que las personas poseen  independientemente de su edad, salud, congruencia moral, capacidad económica, o  filiación política – se salvaguarda y se promueve. Justamente esta función permite el  descubrir existencialmente la importancia de la propia dignidad y de los derechos  humanos que tienen su fundamento en ella [Cf. R. GUERRA LÓPEZ, Afirmar a la persona por sí misma. La dignidad como fundamento de los derechos de la  persona, Comisión Nacional de los Derechos Humanos, México 2003]. Esta función también permite descubrir el  sentido personalista de la amistad, lo más necesario en la vida, según Aristóteles [ARISTÓTELES, Ética nicomáquea, Gredos / Planeta-De Agostini, Barcelona 1995, Lib. VIII, 1155 a 4].

 

 

Las cinco funciones que la familia desempeña son condiciones de posibilidad de la vida social en  general. El derrumbe histórico de las grandes civilizaciones acontece no sólo cuando existen  poderes exógenos que desafían los poderes locales sino cuando la consistencia cualitativa,  propiamente cultural de la sociedad, que habita en la familia al estar debilitada, hace vulnerables  a las instituciones y a su capacidad de respuesta y adaptación al entorno.

 

En la medida que en las políticas públicas y en la legislación, en la acción de la sociedad civil  organizada y en la educación, en la pastoral de las iglesias, en los medios de comunicación y en  el mundo del trabajo se promueven y respetan las funciones antes mencionadas lo esencial de la  familia se mantiene y se fortalece. La relación entre función y sujetos-en-relación en la familia es  sumamente íntima. Por ello, una manera de activar una auténtica «perspectiva de familia» que  permita atender a las personas reales como sujetos inmersos en un haz de vínculos fundamentales  que dinamizan el «ethos» familiar es precisamente generando iniciativas que sin sustituir la  libertad y la responsabilidad de las personas coadyuven a la realización de la funcionalidad de la  familia.

 

Somos de la opinión que una reconsideración de la familia como comunidad de personas que  desempeñan ciertas funciones sociales (las mencionadas) permitirá que el propio Estado y el  mercado encuentren cotas y eviten la autorreferencialidad. Un Estado y un mercado que se dejan  a su dinámica espontánea terminan lastimando la dignidad de las personas y aplastan la delicada  consistencia de las familias. Mientras que una política pública y una legislación que reconoce la  soberanía de las familias y la toman como parámetro principalísimo en su diseño, ayuda a que «lo  social» adquiera verdadera condición sustantiva en el modelo de desarrollo, quedando entonces el  poder político y el poder económico reajustados como medios, como elementos adjetivos, al  servicio de lo esencial, al servicio de los rostros reales que integran a las familias reales.

 

‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾

* Rodrigo Guerra López,  Doctor en Filosofía por la Academia Internacional de Filosofía del Principado de Liechtenstein; Profesor- investigador de la Universidad Panamericana; Consejero de la Fundación Rafael Preciado Hernández A.C. E-mail:  guerrar@infosel.net.mx / rguerra@mx.up.mx

 

‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾

© ASOCIACIÓN ARVO 1980-2005

Contacto: webmaster@arvo.net

Director de Revistas: Javier Martínez Cortés

Editor-Coordinador:Antonio Orozco Delclós

 

 

 

Enviado por Arvo Net - 07/08/2005 ir arriba
COMENTARIOS añadir comentario
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba

v01.99:0.35
GestionMax
TIENDA   Novedades   rss   contacto   buscador   tags   mapa web   
© ASOCIACIÓN ARVO | 1980-2009    
Editor / Coordinador: Antonio Orozco Delclós