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FAMILIAS EN TORRECIUDAD (Oficina de Información del Opus Dei)

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FAMILIAS EN TORRECIUDAD

“Os invito, con Juan Pablo II, a no cerrar a Cristo las puertas de vuestra vida y de vuestro hogar. ¡Abridlas de par en par! Dejad que entre en vuestras almas y en vuestras casas la Luz que disipa todas las tinieblas. Secundad la “luminaria de la fe y del Amor”, que nos habilita para dar testimonio cabal de la verdad sobre el matrimonio y la familia” (Palabras del Prelado del Opus Dei pronunciadas en la homilía.)

Torreciudad se convierte por unos días en el Santuario de las familias.

Torreciudad, 04 de septiembre de 2004

Santuario de las familias

Durante los días 3 y 4 de septiembre Torreciudad se ha convertido en el santuario de las familias con motivo de la XV JORNADA MARIANA DE LA FAMILIA. Se trata del mayor encuentro de estas características que se produce en España, reuniendo alrededor de treinta mil personas, con el propósito de fortalecer y recordar a los hogares cristianos su ineludible condición de portadores de las raíces cristianas en la Europa actual.

El viernes 3, se celebraron distintos seminarios interdisciplinares bajo el tema: La genealogía de la persona y sus valores familiares.

El sábado, desde muy temprano, comenzaron a llegar los peregrinos al Santuario. Los actos comenzaron a las 12 de la mañana con la lectura de la Ofrenda de las Familias. Una familia de Barcelona con seis hijos dirigió a la Virgen una oración en acción de gracias y de petición, para poner a todos los hogares católicos bajo el patrocinio de Ntra. Sra. de los Ángeles de Torreciudad. El rector del santuario bendijo los productos y regalos que ofrecieron asociaciones familiares y matrimonios a la Virgen; desde un bastón de peregrino con motivo del Año Santo Compostelano a los productos ciertos de los distintos lugares de procedencia. En total se realizaron cincuenta ofrendas.

Concelebración eucarística

El acto central tuvo lugar con la concelebración eucarística presidida por monseñor Javier Echevarría, Obispo Prelado del Opus Dei, desde el altar exterior situado en explanada del santuario. En su homilía monseñor Javier Echeverría definió el matrimonio como ““sacramentum magnum”: signo eficaz de la presencia del Señor en el mundo y manifestación del amor indefectible con que Cristo ama a su Iglesia y la hace fecunda. Hemos venido a reafirmar, con el Papa Juan Pablo II, que “en la visión cristiana del matrimonio, la relación entre un hombre y una mujer –relación recíproca y total, única e indivisible– responde al proyecto primitivo de Dios”.

En otros momentos de la homilía planteó a las familias retos ambiciosos “Queridas familias, tened la gozosa certeza de que esto es así: sois la esperanza de la Iglesia y del mundo. (…) Por eso os invito, con Juan Pablo II, a no cerrar a Cristo las puertas de vuestra vida y de vuestro hogar. ¡Abridlas de par en par! Dejad que entre en vuestras almas y en vuestras casas la Luz que disipa todas las tinieblas. (…) Del deseo de defender el matrimonio y la familia nace también el amor al propio país, al que amamos como buenos ciudadanos. Este derecho y deber no se limita al ámbito estrictamente religioso o espiritual, porque como conocéis, la familia, “comunidad de vida y de amor”, es la célula básica y esencial de la sociedad; y, protegiéndola, hacéis un gran bien a vuestro pueblo y ayudáis a que los gobernantes y los dirigentes sociales tengan en cuenta –no deben ignorarlos– los deseos legítimos de sus ciudadanos, a los que han servir honestamente, en la búsqueda sincera del bien común que legitima la autoridad".

Animó a los asistentes a acudir a las enseñanzas de San Josemaría sobre la familía, para profundizar en su sentido cristiano y sentido común, validos para todas la épocas “No me resisto a transcribiros alguna de sus espontáneas consideraciones:“A los que estéis casados os felicito; pero os digo que no agostéis el amor, que procuréis ser siempre jóvenes, que os guardéis enteramente el uno para el otro, que lleguéis a quereros tanto que améis los defectos del consorte, siempre que no sean una ofensa a Dios””.

Terminó la homilía dirigiendo la siguiente súplica a Nuestra Madre “Tennos de tu mano, Virgen bendita; intercede ante Dios por nuestras familias y por todas las familias de la tierra. Haznos fieles apóstoles de tu Hijo para desarrollar –muy unidos al Papa y todos los Pastores de la Iglesia– la evangelización de la sociedad. Y muéstranos, finalmente, a Jesús, fruto bendito de tu seno”.

Durante la ceremonia, corales de asociaciones de padres de alumnos de los centros educativos El Vedat de Valencia, Aitana y Altozano de Alicante, cantaron acompañados de la organista titular del santuario, Maite Aranzabal.

Al finalizar la Misa, se leyó el mensaje del Santo Padre dirigido a los asistentes con ocasión del evento, trasmitiendo su Bendición Apostólica.

“Para todos los públicos”

La jornada acabó por la tarde con el rezo del Rosario y la exposición solemne con el Santísimo. Durante el mediodía los más pequeños pudieron disfrutar de media docena de atracciones hinchables. Los jóvenes y mayores participaron en otras actividades como el festival de música de las familias, concursos de pintura y redacción.

Entre los asistentes las impresiones respondían al gusto de todos los públicos. Para los más pequeños lo que más le llamaba la atención era el “paisaje tan bonito del entorno de Torreciudad”, el servicio de guardería y “los juegos de las profesoras”, el “viaje en coche” o la comida tipo picnic. Muchos de los padres reunidos en la explanada del santuario manifestaron su sorpresa al encontrar a “tanta gente buena reunida a los pies de la Virgen”.

Cifras del encuentro

Para atender la masiva afluencia de peregrinos, según los datos facilitados desde la Oficina de Información del propio santuario, durante la jornada del sábado 4 se contó con la colaboración de 300 voluntarios, 20.000 sillas de cartón y plástico, 30.000 litros de agua en botellines, una video-pantalla de grandes dimensiones para seguir los actos, así como servicios de alimentación y refrescos para cerca de 1.000 personas.

Por otra parte, los peregrinos dispusieron de 100 sacerdotes que estuvieron confesando desde las 9:30 de la mañana y que posteriormente se encargaron de repartir la comunión en la Misa del encuentro.

Asimismo, con el objetivo de facilitar la llegada escalonada de la gente se acondicionaron 500 plazas de autobuses y 3.000 para turismos.

© 2004, Oficina de información del Opus Dei en Internet



El Prelado del Opus Dei confía a las familias la evangelización de la sociedad bajo la protección de la Virgen.

Monseñor Javier Echeverría presidió la concelebración eucarística de la Jornada Mariana de la familia desde el altar exterior situado en la explanada del Santuario de Torreciudad. Recogemos algunos fragmentos de la homilía.

04 de septiembre de 2004

Queridísimas familias:

Un año más he de agradecer al Señor el regalo de poder celebrar esta XV Jornada Mariana de la Familia, con todos vosotros, venidos a este Santuario de Nuestra Señora de Torreciudad desde tantos puntos de España y desde algunos países vecinos.

Estamos aquí –en “la casa de la Virgen” y envueltos en el entrañable recuerdo de san Josemaría Escrivá de Balaguer– como testigos de la familia y de la vida.(...)

Hoy nos encontramos en Torreciudad para avivar en nosotros estas certezas de fe y para proclamar que el matrimonio es también “sacramentum magnum” : signo eficaz de la presencia del Señor en el mundo y manifestación del amor indefectible con que Cristo ama a su Iglesia y la hace fecunda. Hemos venido a reafirmar, con el Papa Juan Pablo II, que “en la visión cristiana del matrimonio, la relación entre un hombre y una mujer –relación recíproca y total, única e indivisible– responde al proyecto primitivo de Dios”.(...)

Sí, hermanas y hermanos, hijas e hijos míos: celebramos esta XV Jornada Mariana de la Familia como expresión inequívoca de nuestro compromiso de “proponer con fidelidad la verdad sobre el matrimonio y la familia” , tal como la hemos recibido de Dios. A través de su Vicario en la tierra, el Señor nos convoca para vivificar la sociedad con las enseñanzas perennes de la Iglesia, pues “son muchos los factores culturales, sociales y políticos que contribuyen a provocar una crisis cada vez más evidente de la familia”, y que a veces llegan a desvirtuar “la idea misma de la familia” . (...)

Ante una situación semejante, que puede afectar a millones de personas de España y del mundo, el lema escogido para la Jornada de este año es especialmente significativo: “la familia cristiana, esperanza del mundo”.

Queridas familias, tened la gozosa certeza de que esto es así: sois la esperanza de la Iglesia y del mundo. El Señor espera a nuestra fidelidad –unida a la de tantos otros– para iluminar este mundo, el Señor cuenta con vosotros –en palabras de san Josemaría– “para ahogar el mal en abundancia de bien” y para llevar de nuevo al mundo el mensaje salvador de su Evangelio. (...)

Por eso os invito, con Juan Pablo II, a no cerrar a Cristo las puertas de vuestra vida y de vuestro hogar. ¡Abridlas de par en par! Dejad que entre en vuestras almas y en vuestras casas la Luz que disipa todas las tinieblas . Secundad la “luminaria de la fe y del Amor” , que nos habilita para dar testimonio cabal de la verdad sobre el matrimonio y la familia: sobre su unidad e indisolubilidad; sobre el auténtico amor de los esposos, abierto siempre a la vida –no tengáis miedo a la llegada de otros hijos-; sobre la mutua fidelidad en las tristezas y alegrías; sobre la generosidad y la delicadeza en el trato; sobre el olvido de sí, sobre la dedicación a los hijos y al servicio a la sociedad... Acoged en vosotros la Luz divina, para que ese cúmulo de realidades –casi siempre ordinarias y aparentemente sin esplendor– que configuran la vida matrimonial y familiar, brillen en vuestro hogar con todo su relieve humano y sobrenatural y lo conviertan en una verdadera “iglesia doméstica”: en cauce de santidad y apostolado.

San Josemaría os ayudará a profundizar y hacer vida estas enseñanzas perennes sobre la familia. Su predicación está llena de ejemplos que rezuman sentido cristiano y sentido común, válidos para todas las épocas. No me resisto a transcribiros alguna de sus espontáneas consideraciones: “A los que estéis casados os felicito; pero os digo que no agostéis el amor, que procuréis ser siempre jóvenes, que os guardéis enteramente el uno para el otro, que lleguéis a quereros tanto que améis los defectos del consorte, siempre que no sean una ofensa a Dios”. (...)

Permaneciendo siempre cerca del Señor, Él os concederá una “descarada carga apostólica”, repleta de comprensión y eficacia, para acometer la inmensa tarea de la nueva evangelización de las familias que la Iglesia debe llevar a cabo. Uno a uno, familia a familia, llegaréis a miles de personas y hogares y les mostraréis la grandeza humana y sobrenatural de la vocación matrimonial.(...)

Del deseo de defender el matrimonio y la familia nace también el amor al propio país, al que amamos como buenos ciudadanos. Este derecho y deber no se limita al ámbito estrictamente religioso o espiritual, porque como conocéis, la familia, “comunidad de vida y de amor” , es la célula básica y esencial de la sociedad; y, protegiéndola, hacéis un gran bien a vuestro pueblo y ayudáis a que los gobernantes y los dirigentes sociales tengan en cuenta –no deben ignorarlos– los deseos legítimos de sus ciudadanos, a los que han servir honestamente, en la búsqueda sincera del bien común que legitima la autoridad.(...)

Tennos de tu mano, Virgen bendita; intercede ante Dios por nuestras familias y por todas las familias de la tierra. Haznos fieles apóstoles de tu Hijo para desarrollar –muy unidos al Papa y todos los Pastores de la Iglesia– la evangelización de la sociedad. Y muéstranos, finalmente, a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

© 2004, Oficina de información del Opus Dei en Internet

http://www.opusdei.org

En este Sitio: EL VALOR DE LA FAMILIA y EL VALOR DE LA PATERNIDAD / MATERNIDAD

 

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Director de Revistas: Javier Martínez Cortés
Editor-Coordinador:Antonio Orozco Delclós

 

06/07/2005 ir arriba
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