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El Papa Benedicto XVI
pidió ayer, 4 de junio,
que todos los cristianos
defiendan al unísono los
valores de la familia y
el matrimonio, en una
denuncia contra el
divorcio y las «uniones
irregulares» entonada
durante una audiencia
con un grupo de
peregrinos llegados
desde la diócesis de
Verona. El Pontífice
quiso recordar así a sus
fieles que la tutela de
la familia es uno de los
temas clave de la
orientación pastoral de
la Iglesia. Preocupado,
el Santo Padre recordó
que «ha aumentado el
número de divorcios»,
pidiendo que los
cristianos reaccionen
para «proclamar y
testimoniar en toda su
plenitud el evangelio de
la vida y la familia».
Benedicto XVI también
quiso subrayar que la
familia está llamada a
ser «íntima comunidad de
vida y amor» sólo si
«está fundada sobre el
matrimonio indisoluble».
Después, admitió que
«las dificultades y
condicionamientos
sociales y culturales
del actual momento
histórico» no ayudan a
seguir estos preceptos,
pero consideró que no
son excusas suficientes,
y añadió que los
matrimonios cristianos
han de mantener los
principios católicos y
ser «signo del amor fiel
de Dios». El Papa
también pidió que todos
los cristianos colaboren
con los sacerdotes para
«dar enseñanza pastoral
a los novios, a las
jóvenes parejas» a
quienes hay que explicar
el «valor de la familia»
y la necesidad de educar
en valores «a las nuevas
generaciones».
Tutela familiar.
No era la primera vez
que Benedicto XVI hacía
referencia a la tutela
de la familia, a cuya
defensa ha dedicado
varios discursos desde
que fue elegido Papa.
Habló del tema en su
reunión con los obispos
latinoamericanos e hizo
lo mismo durante el
coloquio con el
presidente de la
República italiana,
Carlo Azeglio Ciampi. Lo
cierto es que la
preocupación de la Santa
Sede por el estado de la
familia, especialmente
en los países
industrialmente
desarrollados, se
incrementó durante la
última etapa del papado
de Juan Pablo II. Su
sucesor ha querido
ampliar la atención al
problema, puesto de
relieve en los informes
negativos sobre el
estado de la familia en
Occidente que ha ido
recogiendo en los
últimos años el Consejo
Pontificio para la
Familia. No en vano, el
Papa confirmó hace unos
días su presencia en el
«Encuentro Mundial de la
Familia», que tendrá
lugar en Valencia, en
julio de 2006.
EL MATRIMONIO Y LA
FAMILIA NO ADMITEN
OTRAS ALTERNATIVAS
CIUDAD DEL VATICANO,
4 JUN 2005
(VIS).-Hoy se hizo
pública una carta
del Santo Padre al
cardenal Alfonso
López Trujillo,
presidente del
Pontificio Consejo
para la Familia, en
la que renueva la
convocatoria que
hizo Juan Pablo II
del V Encuentro
Mundial de las
Familias, que se
celebrará en
Valencia (España) en
julio de 2006.
Tras recordar el
tema del encuentro:
"La transmisión de
la fe en la
familia", el Papa
escribe en la carta
fechada el 17 de
mayo: "Me propongo
alentar, como lo
hizo Juan Pablo II,
"la estupenda
novedad", el
"Evangelio de la
Familia", cuyo valor
es central para la
Iglesia y la
sociedad".
"Todos los pueblos
-continúa-, para dar
un rostro
verdaderamente
humano a la
sociedad, no pueden
ignorar el bien
precioso de la
familia, fundada
sobre el matrimonio.
"La alianza
matrimonial, por la
que el varón y la
mujer constituyen
entre sí un
"consorcio"
para toda la vida,
ordenado por su
misma índole natural
al bien de los
cónyuges y a la
generación y
educación de la
prole", es el
fundamento de la
familia, patrimonio
y bien común de la
humanidad. Así pues,
la Iglesia no puede
dejar de anunciar
que, de acuerdo con
los planes de Dios,
el matrimonio y la
familia son
insustituibles y no
admiten otras
alternativas".
Benedicto XVI
subraya que "la
familia cristiana
tiene, hoy más que
nunca, una misión
nobilísima e
ineludible, como es
transmitir la fe.
(...). Los padres
son los primeros
evangelizadores de
los hijos, don
precioso del
Creador, comenzando
por la enseñanza de
las primeras
oraciones. Así se va
construyendo un
universo moral
enraizado en la
voluntad de Dios, en
el cual el hijo
crece en los valores
humanos y cristianos
que dan pleno
sentido a la vida".
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