| Por Natalia López Moratalla y María J. Iraburu Elizalde
Prólogo de Esteban Santiago .
Ed. EUNSA, Pamplona, septiembre 2004, 215 páginas.
Este libro es un relato fiel de lo que se sabe sobre la maravillosa historia de los primeros momentos de la vida, paso a paso. Permite acercarse y conocer con detalle los primeros días de un embrión humano en marcha y en diálogo molecular con la madre. Nos descubre cómo el cigoto se convierte en embrión: un conjunto perfectamente ordenado de células que crecen, se diferencian y transmiten unas a otras informaciones precisas.
Es un libro vivo que leerán con interés científicos, legisladores, expertos en ética y todos aquellos interesados en conocer los detalles de cómo se transmite y arranca la vida, lo que es y lo que no es un embrión, y cómo aparecen los gemelos idénticos; cómo son los conjuntos celulares parecidos a embriones obtenidos por los procesos de clonación o partenogénesis, y qué son las células troncales embrionarias.
Los quince primeros días de una vida humana llega en un buen momento: recoge datos abundantes y precisos de la bibliografía más reciente de un área científica en expansión. Sin duda animará a investigadores jóvenes a introducirse con entusiasmo en este campo de la ciencia donde tantas cosas están en juego y en el que tantas esperanzas pone la medicina de este nuevo milenio.
Natalia López Moratalla es Licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada, Doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad de Navarra y Catedrática de Bioquímica desde 1981. Investiga en el área de biomedicina, acerca de los mecanismos de potenciación del sistema inmunitario frente al cáncer, enfermedades autoinmunes y tolerancia inmune. Ha realizado una amplia labor de investigación y divulgación científica en las áreas de la Antropología y la Biología humana.
María Iraburu Elizalde es Doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad de Navarra, donde realizó también sus estudios de Licenciatura. Tras una estancia post doctoral en el Albert Einstein College de Nueva York, su investigación se ha centrado en la regulación de la fibrosis y la apoptosis en la fisiopatología hepática.
Prólogo
del libro
por Esteban Santiago
Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular
Mientras escribo estas líneas me gusta pensar que este libro será motivo de alegría para muchos científicos. Verán en sus páginas un relato fiel de tantas cosas que se han ido sabiendo sobre esa historia maravillosa de los primeros momentos de la vida, paso a paso, minuto a minuto.
Puedo decir que he tenido la suerte de ver «nacer» este libro. La profesora Natalia López Moratalla ha puesto en sus páginas el mismo entusiasmo con que dirige sus explicaciones a grupos de estudiantes de biología, o de farmacia, o de medicina. Un trabajo serio, con esos plumazos ágiles y bien traídos de una última referencia. He visto cómo sus alumnos se dejaban contagiar de ese entusiasmo vivo; con frecuencia seguían, tras la clase, la discusión de datos en ocasiones aparecidos la tarde anterior en las páginas impresas de una revista científica. Las páginas de la web permiten ahora ese prodigio de acercarse, si uno las sabe mirar, a lo nuevo, y dejar a un lado lo novedoso.
Es éste un libro actual. Refleja la investigación de muchos laboratorios en todo el mundo en los que los investigadores se afanan por conocer detalles de qué es lo que pasa en esos primeros días de un embrión en marcha. Muchos se alegrarán al comprobar cómo ese «amasijo» de células, lejos de serlo, es un conjunto de células perfectamente ordenado, células que se diferencian, células que crecen, células que se transmiten informaciones precisas... Ahí está el entronque de lo que es un embrión lleno de vida, que se deja incluso examinar por los medios de captación de imágenes.
La biología molecular discierne ya esas etapas en que genes se activan y genes se duermen. Enzimas aparecen y enzimas desaparecen. Es un libro vivo que leerán con interés legisladores, expertos en ética y todos aquellos interesados en conocer los detalles de cómo se transmite la vida y cómo transcurre en esos días primeros.
El libro entra en los detalles de cómo se unen las células, un tanto originales, que son los gametos, detalles que permiten poner en un primer plano las deficiencias de las técnicas de fecundación in vitro.
Describe el texto todo lo relacionado con el establecimiento de los ejes corporales, qué será cabeza y qué serán pies, y quedan claros los «problemas» de la gemelaridad.
Se «entiende» el diálogo molecular entre la madre y el embrión y cómo la madre aprende a tolerar lo «no propio», y no vea «señal de peligro» en aquello que pertenece a lo que el padre aportó en su gameto para la constitución de esa primera célula, inédita hasta ese momento, una célula nueva, que es más, mucho más, que la suma de las células que le dieron origen; es el cuerpo del hijo que empieza a vivir.
Toca también el libro el tema de las células troncales embrionarias procedentes de un blastocisto, el embrión de los primeros cuatro o cinco días, en que se rompen las relaciones entre las células de su masa celular. Y también se describen con cierto detalle otros temas de un interés actual como los conjuntos celulares que se originan por manipiluaciones de los gametos: partenogénesis, clonación y semiclonación.
Es un libro que llega en un buen momento y que facilitará la búsqueda de datos abundantes y precisos en la bibliografía. Animará, sin duda, a investigadores jóvenes como ha ocurrido ya con la segunda autora del libro, la profesora María Iraburu a meterse con entusiasmo en este campo de la ciencia donde tantas cosas están en juego, donde tantas esperanzas pone la medicina de este nuevo milenio.
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