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María Cruz Díaz de Terán Velasco.
DERECHO Y NUEVA EUGENESIA.
Un estudio desde la Ley 35/88, de 22 de noviembre de técnicas
de reproducción asistida.
EUNSA.
Pamplona, 2005. 290 pp.
PVP: 17 €
Por Luis Miguez Macho
El presente libro aparece en un momento especialmente oportuno,
pues ya se anuncia una modificación de la regulación
legal de la reproducción asistida con la intención
de hacer posible la experimentación con embriones humanos.
Como resulta que, además, se pretenden ocultar las
gravísimas implicaciones que tiene esta cosificación
del embrión mediante cortinas de humo de tono más
o menos sensiblero y sentimentaloide, pretendiendo hacer creer
a la opinión pública que nos hallamos ante la
panacea para la curación de innumerables enfermedades,
es imprescindible escuchar la voz de expertos con una sólida
formación no sólo técnica, sino también
moral, como es la doctora Maria Cruz Díaz de Terán
Velasco, profesora de Filosofía de Derecho en la Universidad
de Navarra.
La profesora Díaz de Terán se ocupa de los
problemas que plantea la selección de los embriones
creados in vitro antes de su implantación, con el fin
de eliminar los supuestamente enfermos o defectuosos. De manera
muy acertada, la autora califica esta práctica como
"nueva eugenesia", ya que, en efecto, lo que se
persigue con ella no es curar, sino eliminar al enfermo (o
al supuesto enfermo).
El estudio que se lleva a cabo no es exclusivamente jurídico,
sino que se articula en tres grandes capítulos. En
el primero, se exponen los fundamentos científico-biológicos
de la reproducción humana en general y de la reproducción
artificial o asistida en particular. Esto es esencial para
comprender que el estado actual de los conocimientos científicos
obliga a reconocer que desde el mismo momento de la concepción
surge una realidad genéticamente distinta al padre
y a la madre, en definitiva, un ser humano distinto, único
e irrepetible, al que en ningún caso es aceptable cosificar
o tratar como si fuera un órgano o un apéndice
de otro cuerpo.
En segundo lugar, se abordan los aspectos filosófico-antropológicos
de la cuestión, oponiéndose las concepciones
naturalistas de la persona, que reducen al ser humano a su
mera animalidad, a las concepciones unitarias de aquélla,
que reconocen la singularidad humana como agregado inseparable
de cuerpo animal y alma espiritual. Así, las justificaciones
filosóficas de las prácticas eugenésicas
suelen partir de un salto lógico inaceptable, el que
lleva del plano descriptivo de cómo la naturaleza actúa,
al plano prescriptivo o ético de cómo debe actuar
el ser humano.
Por último, la tercera parte de la obra es la propiamente
jurídica. En ella se analiza de forma crítica
la regulación internacional y española vigente
sobre selección de embriones, sobre la base de los
fundamentos filosófico-antropológicos sentados
en el capítulo precedente.
En una sociedad pluralista como la nuestra, en la que no
hay criterios éticos y morales admitidos de modo general,
un libro del estilo del que nos ocupa no va a convencer a
quienes no comparten los fundamentos de los que parte. No
obstante, hay unos datos incontestables que la Ciencia aporta
y que no pueden ser ignorados. Volviendo a lo ya dicho, lo
cierto es que entre el momento de la concepción, que
marca, como se ha dicho, el surgimiento de un nuevo patrimonio
genético, y la muerte del individuo es imposible establecer
científicamente cortes radicales, pues lo único
que hay es el proceso continuado de crecimiento y maduración
de la vida.
El subterfugio legulesco de distinguir entre pre-embrión,
embrión y feto, con la evidente finalidad de privar
de toda protección al primero, y a ser posible, reducir
también la del segundo, no es más que un pobre
remedo de la teoría de Santo Tomás de la adquisición
progresiva del alma (vegetativa, animal y humana). Pero si
Santo Tomás tenía la disculpa del escaso grado
de desarrollo de los conocimientos científicos en su
tiempo, hoy resulta grotesco que haya quien se atreva seriamente
a defender ese tipo de concepciones carentes de la menor base
científica.
Publicado en EL
SEMANAL DIGITAL el 16 de mayo de 2005
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