Card.
Joseph
Ratzinger
PREGUNTA.
- He
cursado
estudios
de
Economía
y
ahora
soy
profesor
ayudante.
Tengo
la
oportunidad
de
tratar
con
muchos
jóvenes
y
veo
cómo,
entre
los
valores
predominantes,
está
el
ganar
más
dinero,
tener
más
prestigio,
ser
más
que
los
demás.
Yo
pienso
que
lo
más
importante
es
servir
a
los
demás,
y
que
haciendo
Economía
puedo
servirles
ayudando
a
satisfacer
mejor
sus
necesidades.
Mí
pregunta
es:
¿qué
valores
piensa
usted
que
deberíamos
transmitir
y
fomentar
entre
los
estudiantes,
sabiendo
que
el
dinero
es
hoy
un
valor
predominante?
CARD.
J.
RATZINGER.
-Me
parece
que
has
planteado
una
pregunta
muy
importante,
porque
el
sistema
capitalista
y
liberal,
en
sus
raíces,
es
un
sistema
materialista,
y
por
lo
tanto
tampoco
tan
radicalmente
distinto
de
los
sistemas
marxistas
que
han
existido:
también
promete,
a
través
de
lo
material,
un
mayor
bienestar
y,
por
consiguiente,
la
felicidad.
Pero
sabemos
y
vemos
que
la
riqueza
no
produce
la
felicidad;
es
más,
puede
producir
multitud
de
problemas:
se
ve
que
entre
familias
ricas
aparecen
problemas
de
drogas,
de
protesta
entre
ellos,
y
esa
llamada
a
tener
cada
vez
más,
a
ansiar
cada
vez
más.
La
posesión
de
algo
sólo
tiene
valor
si
está
en
función
de
los
bienes
espirituales.
Por
eso,
tenemos
que
educar
a no
buscar
primeramente
la
posesión
y el
éxito,
sino
enseñar
también
a
prescindir
de
cosas,
enseñar
el
valor
de
la
sencillez,
de
la
simplicidad,
de
la
solidaridad
con
los
demás.
Ahora
bien,
esto
sólo
se
puede
vivir
si
Dios
está
en
el
centro
de
la
vida,
si
dejamos
que
Él
nos
apele
como
persona,
si
desde
Él
vamos
desarrollando
un
sistema
de
valores
en
el
que
adquiere
sentido
el
prescindir
de
cosas
y
también
el
poseerlas,
puesto
que
pueden
ponerse
al
servicio
de
los
demás.
Lo
primero
que
hay
que
enseñar,
me
parece
a
mí,
es
la
propia
fe:
llevar
a
las
personas
a la
amistad
con
Dios
y
con
Jesucristo.
Y
luego,
a
partir
de
ahí,
ir
desarrollando
el
sistema
de
valores
del
Evangelio,
porque
sólo
ahí
los
valores
materiales
adquieren
un
sentido.
Sólo
ahí
también
el
éxito
adquiere
un
sentido,
que
se
puede
convertir
en
un
instrumento
de
servicio.
Tienen
los
valores
materiales
un
sentido
positivo
sólo
cuando
se
ponen
al
servicio
de
los
valores
espirituales,
porque
entonces
ayudan
realmente
a
superar
la
pobreza,
a
superar
los
problemas.