Por José Miguel Odero
En la biblioteca de un hogar es lógico
que no falten novelas escogidas del género detectivesco. Constituyen,
en ocasiones, una sana diversión; son "lectura", que ya es
decir; y, además, según el profesor Odero constituyen un ingrediente
que propicia la salud mental. Compartimos su opinión, porque,
aunque se trate de relatos imaginarios, pueden ayudar a forjar
la confianza -del todo necesaria para la vida normal de la
inteligencia- en la humana capacidad de llegar al conocimiento
de las causas, a partir de ciertos efectos suyos. En esta
época de predominio del escepticismo y del relativismo, es
muy saludable redescubrir un principio tan elemental como
fecundo e indispensable: el principio de causalidad. Veamos.
TRASFONDO DE LAS NOVELAS DE DETECTIVES
"Desde hace un siglo, dice el profesor Odero, millones de
personas leen asiduamente novelas detectivescas. Quizá por
eso los intelectuales españoles -como los italianos o franceses-
hayan menospreciado el valor literario del género, clasificándolo
apresuradamente como subliteratura o cultura de masas. La
crítica anglosajona y alemana, sin embargo, se interesan más
y más por el trasfondo intelectual de los mejores novelistas
de este género literario: Poe, Conan Doyle, Chesterton, Van
Dine, etc., en cuyas «novelas-problema» son elementos básicos
y decisivos la lógica y el razonamiento".
Lo que ahora nos importa subrayar es que en este género literario
de tanto éxito se da casi por supuesto -y desde luego como
conclusión constante- la capacidad del ingenio humano para
descubrir la verdad de "un caso", por escondida que se encuentre,
por enmarañada que sea la selva que la encubra, o por débiles
que sean las pistas que a ella conducen.
POE: CAPACES DE DESCUBRIR LA VERDAD OCULTA
En medio del imperio de las ideologías decimonónicas de signo
positivista que vedaban la pregunta por las causas de los
fenómenos, la aparición del género detectivesco diseñado por
Poe es una viva protesta a la tiranía de los hechos ostentada
por la cultura oficial. Poe manifiesta con fuerza insospechada
la natural convicción en la capacidad de alcanzar verdades
que posee la inteligencia humana, su aptitud para descubrir
realmente la verdad oculta. Podemos desvelar las causas profundas
de los acontecimientos. Y "Poe lo hace de un modo específicamente
literario: manifestándolo verosímilmente a lo largo de un
relato de ficción."
SHERLOK HOLMES: EL ANALISIS
Sherlok Holmes, personaje creado por Conan Doyle (1859-1930),
ha sido, sin duda, el más popular del género detectivesco.
Su pasión literaria por lo criminal define ciertamente su
personalidad, que está enteramente volcada a este fin: desvelar
el crimen. Su método criminalista es el análisis: a partir
del conocimiento de los efectos de una acción, en la que no
ha estado presente ningún testigo, deducir la serie de hechos
y motivos que la originaron. Esta deducción produce una certeza
idéntica a la ciencia matemática y Holmes se gloría de realizarla
casi sin esfuerzo -"elemental, querido Watson"-, y con una
rapidez casi intuitiva.
"La certeza humana -afirma Holmes- es como una cadena: a partir
de un eslabón pueden conocerse todos los demás con una certeza
«euclidiana»". Se requiere, eso sí, "gran capacidad de observación,
hay que examinar los indicios -aún minusculos-, que se presentan
como evidencias de verdades ocultas. También se precisa preparación
científica para llevar a cabo la deducción desde los indicios
a las causas: un acerbo de conocimientos exactos sobre los
que basar sus inferencias".
"Aunque Holmes no encarne precisamente el ideal de humildad
socrática, sino una capacidad que no existe en ningún hombre,
a no ser imperfectamente, es una vigorosa afirmación de la
claridad solar del intelecto, el soberano poder del entendimiento
que puede juzgar la realidad con justicia inexorable. El hombre
tiene en sí una energía para escapar de la cárcel de los datos
inmediatos y alcanzar la verdad, el fundamento de la realidad."
Existe la convicción en este género literario, de que los
hechos son siempre algo más que simples fenómenos mudos. Operando
con esfuerzo intelectual sobre lo dado en los hechos, podemos
hallar la verdad.
NO BASTA RAZONAR: HAY QUE RAZONAR BIEN
Claro es que la actuación del investigador puede ir mal orientada.
Un uso inadecuado de la inteligencia conduce al error. «La
proliferación de razonamientos no asegura sin más que el investigador
haya dado paso alguno hacia la verdad; por el contrario, puede
constituir una nube de humo, una pantalla opaca (...)". Hay
que procurar que los raciocinios sean de buena calidad.
Desconfía, que de tanto razonar te expones a no comprender
la razón de nada, dice un personaje de Bernanos, en su Diálogo
de carmelitas. Bien es verdad -advierte Baltasar Gracián-
que el varón sabio ha de ir deteniéndose, y más donde no conoce;
entra con recato (en el discurso) sondando los fondos, especialmente
si presiente profundidad, pero lo que resulta imposible es
no encontrar nunca evidencia alguna, ninguna luz que sea descanso
para la razón en activo. La duda sistemática, ya sea del escéptico,
que no quiere creer en nada, ya sea del racionalista, que
quiere razonarlo todo, hasta la existencia del mundo y cosas
por el estilo, es un mal sistema de pensamiento. Hay que saludar
gozosamente la verdad cuando se nos presenta, aunque nos inste
a rectificar de algún modo nuestro rumbo vital. El uso sereno
y sin miedo del entendimiento es "el lado bueno de la razón",
y con éste se alcanza la verdad. Y "si entiende de verdad,
entiende la verdad".
FATHER BROWN: CAPACIDAD DE COMPRENDER LOS OTROS "YO"
Por una vía distinta, Chesterton, con su inefable Padre Brawn,
nos descubre la falsedad del problema de la comunicación verdadera
entre las personas, planteado por el subjetivismo moderno.
El subjetivismo puro lleva a encapsular al sujeto dentro de
sí mismo, sin posibilidad de comunicación verdadera, condenándole
a ser un eterno incomprendido. Pues bien, "Father Brawn, que
viene a ser la antítesis de Sherlok Holmes -un cura de pueblo,
de apariencia insignificante y ningún prestigio social-, resuelve
de paso y sin darse ninguna importancia, grandes enigmas policiales;
no examina huellas ni colillas, sino que interpreta pistas
y ambientes psicológicos. Su método es "simpatizar" con el
criminal hipotético, preguntándose qué estilos o estados mentales
pueden haberle llevado a desear el crimen. "Y cuando estoy
absolutamente seguro de que yo me siento como el asesino mismo,
entonces sé desde luego quién fue".
POIROT: VENCEDOR DE LA MENTIRA
Hercules Poirot -creado por Agata Christie- se suele encontrar
con una tupida malla de mentiras. Pero su inteligencia viva
es una implacable palanca que, apoyada en un pequeño detalle,
resulta capaz de remover una mole aplastante de patrañas.
"Las novelas policíacas de A. Christie son, una tras otra,
homenajes reiterados a la capacidad humana para desvelar la
verdad y la rebeldía inconformista frente a la mentira y la
injusticia"
BUSCA Y CAPTURA DEL AUTOR DE UN "ANTICRIMEN"
"Hay -dice el profesor Odero- una investigación detectivesca
que a cada hombre toca afrontar: la busca y captura del misterioso
Autor de un "anticrimen" maravilloso, que consistió en otorgar
vida y existencia a mi propia persona y al mundo que ante
mí se abre. Este peculiarísimo e irrepetible «crimen», creador
y no aniquilador, es un acto insólito que deja tras de sí
un "corpus delicti" flagrante: una vida humana, un microcosmos
que es espejo del Universo y su núcleo de sentido". Las novelas
policiacas pueden ilustrarnos también sobre la capacidad "investigadora
de nuestro entendimiento respecto a la máxima osadía del hombre:
acceder a Dios de algún modo, localizarle." Es indudable que
rastreando por el mundo, nada más empezar, nos encontramos
con una huella inconfundible: la huella de Alguien que ha
hecho esa obra de arte que es el universo.
LA DUDA SOBRE LA EXISTENCIA DE DIOS
La duda sobre la existencia no sólo de Dios sino del mundo
mismo -que ya hemos mencionado-, es un fenómeno incubado en
ambientes teológicos del siglo XVI, una época de retraimiento
y desvitalización del pensamiento.Dice José María Odero que
sucedió algo así como si Sherlock Holmes, en una de sus depresiones,
hubiera desesperado totalmente de su propia capacidad criminalista
y se planteara el problema de qué significa ser "asesino"
y se quedara absorbido de tal modo en la tarea de determinar
el origen de esta idea (la de asesino) que su contenido mismo
llegara a resultarle problemático. En adelante, cuando un
cliente eventual llegara a su casa de Baker Street a plantearle
un caso criminal, se sentiría perplejo y aturdido, molesto
de ser interrumpido y desviado, con planteamientos "ingenuos",
de sus trascendentales investigaciones.
AGNOSTICOS Y ATEOS: PISTAS FALSAS
"También podría suceder que Sherlok Holmes cayera en la más
falsa de las pistas: confundir al asesino real con su propia
idea del asesino y pensar que atraparle en sueños bastaría
para tenerle ya entre rejas".
"Por extraño que parezca -como ha denunciado el filósofo Etiènne
Gilson-, el Dios del que hablan los libros de muchos autores
modernos, como Descartes, Spinoza, Kant, Hegel- es sólo un
fantasma de Dios, una falsificación que cabe calificar de
primera calidad, pero que no es en modo alguno el Dios vivo.
Estos libros, a través de páginas densísimas nos llevan a
pensar en un Dios al que, por ejemplo, no se le puede, ni
se le debe rezar. Introducen en una pista falsa. Por eso,
cuanto más de cerca la sigamos, más nos alejaremos del verdadero
Dios. Los modernos agnósticos -dice Gilson- son "teólogos
mal encaminados", detectives confundidos que han abierto la
vía al ateísmo".
Muchos aficionados a la filosofía que niegan la validez de
las pruebas de la existencia de Dios y dicen que "el Dios
de los filósofos" no tiene realidad, confunden la filosofía
con la filosofía de marca "Descartes - Kant - Hegel - Marx...".
Pero una filosofía rigurosamente fundada en la experiencia,
en pistas reales, en efectos evidentes, concluye con todo
rigor en la realísima existencia del Autor de todo cuanto
existe. Lo ha hecho desde hace muchos siglos, y lo sigue haciendo,
porque las "pistas" son más evidentes que nunca, no sólo en
el macrocosmos, que pudieron contemplar ya los antiguos, sino
quizá más aún en el microcosmos, que el progreso de la técnica
nos ha desvelado hasta límites insospechados.
¿Y los ateos? "Los ateos -dice José Miguel Odero- son comisarios
de policía que, con gesto crispado y solemne -casi un conjuro-,
declaran cerrado "el caso de Dios" y empiezan a sospechar
de quienes no obedecen esa orden".
Pero con esas actitudes propias de un subjetivismo irracionalmente
dogmático no aquietan el entendimiento, no satisfacen a la
persona y una y otra vez volverán a demandar la reapertura
del caso.
LA VERDADERA PISTA
"Pensadores de primera categoría han coincidido en señalar
que la observación inteligente de la naturaleza es el camino
más hacedero por el que los hombres llegan a situar a Dios.
Contemplando el orden, la belleza, el cuidado del mundo, tan
patentemente señalados en la naturaleza, es como adquirieron
tantos hombres la convicción racional de que el mundo es obra
de Dios Creador. De esta forma la idea de Dios se llena de
sentido inteligible: Dios es el Creador del mundo en que vivo
y de mí mismo".
"Tomás de Aquino anota que llama la atención de una persona
inteligente ver que «seres desprovistos de inteligencia, como
los seres materiales, obran por un fin», es decir, se comportan
como si fueran inteligentes, a pesar de que nos consta que
no lo son. ¿Y en qué parecen inteligentes? En que «siempre
o casi siempre se los ve obrar de una misma manera, que es
precisamente la óptima, la que alcanza el resultado mejor».
"Quienes cultivan las ciencias naturales, quienes tienen intereses
«ecológicos» o naturalistas, están topándose constantemente
con estas «maravillas de la naturaleza». Maravillas como la
estructura de un ojo o de un ala, como la organización de
una colmena o de un ecosistema, como la bella arquitectura
de un mineral cristalizado o la de una galaxia, como la historia
de la evolución progresiva de las formas vivientes en la Tierra.
Son maravillas que debían darnos qué pensar".
"En el argumento de un filme de los años setenta, un Banco
era atracado por una manada de perros «doverman». A pesar
de la sorpresa del cajero ante lo insólito del caso, podemos
comprender que fácilmente fue capaz de intuir la mano de un
hombre detrás del estudiado atraco a cargo de los colosales
perrazos. Fenómenos como la domesticación de animales y plantas
o la programación cibernética son modos en que el hombre hace
participar a las cosas de sus designios inteligentes.
"Los seres desprovistos de inteligencia no se dirigen hacia
un fin sino en cuanto son dirigidos por un ser inteligente
que conoce ese fin y es capaz de proponérselo. He aquí el
momento más importante en que nuestra inteligencia ha de saber
reconocer por simpatía que frente a sí tiene otra Inteligencia.
Robinson Crusoe ha de saber interpretar las huellas de pies
desnudos que ve en la playa y reconocer que no está solo;
un arqueólogo sabe distinguir entre las ruinas de Micenas
y las rocas caprichosas de la Ciudad encantada de Cuenca".
EL ARTISTA DEL COSMOS
"En consecuencia, hay un ser inteligente capaz de conducir
y ordenar todas las cosas naturales a su fin. Alguien que
no se limita a encauzar los fines naturales de las cosas hacia
otros propósitos, como cuando el hombre domestica al caballo
para montarlo; sino Aquel que, por ser Señor de la Vida, ha
sido capaz de planear el caballo y el águila, el potrón y
las galaxias, conformándolas de acuerdo a la función que debían
desempeñar. Aquel a quien imitan J. S. Bach cuando crea una
«fuga» o Tolkien cuando planea su mundo fantástico; con la
diferencia de que el hombre no es capaz de otorgar sustantividad,
autonomía y vida a sus creaciones artísticas. Este artista
del Cosmos -del Universo ordenado y bello- «es el ser que
llamamos Dios».
"Saber que Dios es creador de todo lo que existe no es saberlo
todo de su Persona, pero es ya saber bastante; es tener un
punto de partida para deducir otras muchas cosas y, sobre
todo, es una orientación fundamental para que el hombre pueda
vivir una vida auténticamente humana: la religión es la mayor
rebeldía del hombre, que no quiere vivir como una bestia (Beato
Josemaría. Escrivá)".
Cuando un científico intuye que, más allá de las explicaciones
«científicas» inmediatas dadas a tantos fenómenos naturales,
se está revelando la acción de «un principio inteligente dominador
de la realidad -comenta Cornelio Fabro-, no peca en absoluto
de antropomorfismo, sino que da satisfacción a una exigencia
ínsita en el mismo fenómeno físico, globalmente considerado,
y en las condiciones fundamentales de la inteligibilidad del
mismo», si bien lo está haciendo no desde un punto de vista
estrictamente físico o biológico, sino metafísico, existencial,
¡humano! Cuando los científicos no quieren abrirse de este
modo a la verdad que su condición humana reclama, sufren el
mismo castigo que Dante adjudicaba en su Infierno a los enemigos
de la metafísica: caer prisioneros de la mitología, llenar
con una imaginación sentimental el hueco del misterio (piénsese
en la «mística» atea de la cosmovisión de un Carl Sagan)"
"«Lo invisible de Dios, su eterno poder y divinidad, son conocidos
mediante las criaturas», de modo que quienes no llegan a hacerlo
-decía San Pablo- «son inexcusables». Y el libro de la Sabiduría
añade: «Vanos y frívolos son los hombres que carecen del conocimiento
de Dios, y por los bienes que disfrutan no alcanzan a conocer
al que es fuente de ellos, y por la consideración de sus obras,
no conocieron al artífice de ellas»".
"El Evangelista San Lucas recoge también en este sentido unas
duras palabras de Jesucristo: «Cuando veis levantarse una
nube por poniente al instante decís: Va a llover y así sucede.
Cuando sentís soplar el viento soléis decir: Hará calor y
lo hace. ¡Hipócritas!, sabéis juzgar el aspecto de la tierra
y el cielo, ¿pues cómo no juzgáis por vosotros mismos lo que
es justo?». ¿No será la gran hipocresía que en una época de
grandes descubrimientos científicos nos parezca tan difícil
hallar a Dios? El sentido de lo invisible -afirma Thibon-
es uno de los «bienes esenciales» que, como la espontaneidad
o la libertad, puede embotarse por su mero desuso y perderse
indoloramente".
"La literatura detectivesca puede ser un estímulo intelectual
para detectar y resolver este problema, el que más importa
al hombre. La condición de posibilidad para llevar a cabo
esta investigación será una revitalización de la inteligencia.
La inteligencia ha de sentirse capaz de descubrir que, más
allá del mundo experimentable, habita Alguien a quien podemos
entender, aunque limitadamente; de quien podemos hablar, si
bien brevemente, con un discurso pobre, pero preciso; Alguien
cuya presencia actuante no es sólo una hipótesis de la imaginación.
Alguien en quien la fe cristiana podrá reconocer luego al
Dios Salvador, que se manifestará abiertamente a todos en
su Hijo al final de los tiempos. Y será precisamente entonces
cuando quedará definitivamente fracasado y confundido el personaje
que, como el villano en las novelas de A. Christie, urde en
la historia humana la tela de araña de la mentira para ocultar
la luz de Dios ante los ojos de los hombres: Satán."
Adaptación: Por Antonio Orozco-Delclós |