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CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 4 mayo
2006 (ZENIT.org).-
En un mensaje dirigido a todos los
budistas del mundo, la Santa Sede
invita a los seguidores de esa
religión y a los católicos a
redescubrir el sentido de la palabra
«amor» para poder avanzar en la
colaboración entre los creyentes.
La misiva ha sido escrita por el
Consejo Pontificio para el Diálogo
Interreligioso con motivo de la
fiesta de Vesakh, la más
importante para los budistas, que
según una de las tradiciones, la
therevada, este año se celebra el 14
de mayo.
«En este mundo, en el que se usa y
se abusa tanto de la palabra amor,
¿no sería útil que los budistas y
los cristianos redescubrieran su
significado original, basándose en
las respectivas tradiciones propias
y compartieran con los demás lo que
han comprendido?», se pregunta el
texto vaticano.
«Alentaría a los seguidores de ambas
religiones a trabajar juntos para
construir relaciones basadas en el
amor y en la verdad, para promover
el recíproco respeto, para avanzar
en el diálogo y en la colaboración
al servicio de los necesitados»,
aclara.
El mensaje explica a los budistas
uno de los conceptos centrales de la
encíclica «Deus caritas est» de
Benedicto XVI, el término «ágape»,
el amor desinteresado, y constata
que para los cristianos el ejemplo
por antonomasia de este amor está
encarnado en Cristo, cuando muere en
la cruz para salvar a todos los
hombres.
La carta constata que los budistas
también aluden con la palabra «metta»
al «amor desprendido del deseo de
posesión, orientado a ayudar a los
demás», «un amor que está dispuesto
a sacrificar los propios intereses
en bien de la humanidad».
«Que la fiesta de Vesakh se
convierta en un momento en el que la
amistad entre budistas y cristianos
se consolide y se refuerce la
colaboración con un espíritu de
"ágape" y de "metta"», concluye el
mensaje.
Los budistas en el mundo son unos
360 millones, de los cuales 354
viven en Asia.
Mensaje vaticano a los budistas con
motivo de la fiesta de Vesakh
«Budistas y cristianos al servicio
de la humanidad»
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 4 mayo
2006 (ZENIT.org).-
Publicamos el mensaje que ha enviado
el Consejo Pontificio para el
Diálogo Interreligioso a los
budistas con motivo de la fiesta de
Vesakh, la más importante
para los seguidores de esta
religión.
En los países de tradición budista
therevada, (Sri Lanka, Tailandia,
Camboya, Laos y Myanmar), Vesakh
es una festividad móvil, que
conmemora importantes hechos de la
existencia de Gautama Buda. En este
año, la fiesta cae el 12 de mayo.
En los países de tradición budista
mahayana (China, Japón y Corea),
estos hechos se celebran en días
distintos.
Budistas y cristianos al servicio de
la humanidad
Queridos amigos budistas:
1. De parte del Consejo Pontificio
para el Diálogo Interreligioso
expreso a todas las comunidades
budistas del mundo mis mejores
deseos con motivo del Vesakh.
Espero que podáis pasar una fiesta
gozosa.
2. Como ya es costumbre, quisiera
aprovechar esta ocasión para
compartir con vosotros algunos
pensamientos que pueden ayudar a
reforzar las relaciones entre
nuestras comunidades. En este año,
estas reflexiones se basan en la
primera encíclica del Papa Benedicto
XVI a los católicos de todo el
mundo. Esta carta, «Dios es amor», o
según el texto en latín «Deus
caritas est» (DCE), examina la
naturaleza del amor. Su Santidad el
Papa está convencido de que este
término, que se usa con tanta
frecuencia, pero que a menudo se
interpreta mal, debe encontrar de
nuevo su significado más auténtico
para convertirse en faro para la
vida de todos los días.
3. El Papa Benedicto habla de dos
tipos de amor: el primero, el «eros»,
el amor entre un hombre y una mujer,
un amor que busca la propia
satisfacción personal; el segundo,
el «ágape», un amor que busca el
bien del otro, aunque pueda ser que
el otro no me guste o incluso no lo
conozca. Para los cristianos, este
segundo tipo de amor sólo es posible
si se fundamenta en el amor por
Dios, en respuesta al amor de Dios
por los seres humanos. De este modo,
el amor por Dios y el amor por los
semejantes son inseparables, y
conforman un único mandamiento: «El
amor crece a través del amor. El
amor es "divino" porque proviene de
Dios y a Dios nos une» (DCE, 18).
4. Nosotros, los cristianos, creemos
que la perfecta manifestación del
«ágape» se fundamenta en Jesucristo,
el Hijo de Dios hecho hombre, que
pasó toda su vida predicando con
palabras y obras la Buena Noticia
del amor de Dios. La máxima
manifestación de este amor tuvo
lugar cuando Jesús dio su vida por
toda la humanidad. Es más, Jesús es
la fuente del «ágape», en particular
con el don de sí mismo en la
Eucaristía. Acudiendo a este
manantial, los cristianos tratan de
seguir las huellas de Jesús
manifestando amor hacia sus hermanos
y hermanas, especialmente hacia los
pobres y los que sufren.
5. A través de nuestro diálogo,
hemos podio apreciar la importancia
que vosotros, los budistas, dais al
amor hacia el prójimo, que se
expresa con el concepto de «metta»,
un amor desprendido del deseo de
posesión orientado a ayudar a los
demás. Es considerado como un amor
que está dispuesto a sacrificar los
propios intereses en bien de la
humanidad. De este modo, «metta»,
según la enseñanza budista, no se
limita a un pensamiento benévolo,
sino que implica el cumplimiento de
obras de caridad al servicio de cada
uno y de todos. Es verdaderamente
una benevolencia universal. Tampoco
hay que olvidar la otra virtud, «karuna»,
con la que se manifiesta compasión
amorosa hacia cada uno de los seres
vivientes.
6. En este mundo, en el que se usa y
se abusa tanto de la palabra amor,
¿no sería útil que los budistas y
los cristianos redescubrieran su
significado original, basándose en
las respectivas tradiciones propias
y compartieran con los demás lo que
han comprendido? Alentaría a los
seguidores de ambas religiones a
trabajar juntos para construir
relaciones basadas en el amor y en
la verdad, para promover el
recíproco respeto, para avanzar en
el diálogo y en la colaboración al
servicio de los necesitados.
7. Estas consideraciones me llevan a
expresar un deseo final: que la
fiesta de Vesakh se convierta
en un momento en el que la amistad
entre budistas y cristianos se
consolide y se refuerce la
colaboración con un espíritu de
«ágape» y de «metta». Con este
espíritu, os deseo una feliz fiesta
de Vesakh.
Ciudad del Vaticano, 14 de febrero
de 2006
[Traducción del original inglés
realizada por Zenit]
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