Por Sunsi Estil-les Farré
Arvo Net, 28.03.2006
Muchas veces, desde el 11 de marzo,
me he preguntado qué será de
aquellos amigos musulmanes,
hospitalarios donde los haya, que
nos invitaron a su boda sin
importarles nuestra creencias; que
pintaron las manos de mis hijas con
henna, como si formaran parte
de su extensa familia; que no me
pidieron que me descalzara cuando
entré en aquella estancia inmensa y
alfombrada donde se realizaban los
preparativos para el gran día; que
nos ofrecieron ese té tan especial,
azucarado y adornado con menta,
servido con la máxima delicadeza,
acompañado con unas pastas
exquisitas; los que nos dieron a
probar harera – una sopa de
pollo espesa, consistente, que los
mantiene en pie el mes del Ramadán-;
que mandaron un obsequio –a pesar de
la distancia- el día que nuestra
hija pequeña celebraba su Primera
Comunión...
-Mina, ¿ qué está pasando?. Por favor,
háblame de “tu” Islam.
-¿ “Mi” Islam?-responde... sorprendida.
-Sí, “tu” Islam... que no mata, que llama a
la oración, al ayuno , a la limosna; el
Islam que tú me contaste hace tiempo y que
ahora no me encaja.
Tenemos una conversación, larga, con muchos
intervalos de silencio. Elocuentes
silencios. La entrañable Mina ... triste,
preocupada; pesimista. Y hablamos, no de
“su” Islam ... sino de Muhammad y de
sus libros sagrados, el Qur’ an y el
Sunnah –que recoge la práctica y el
ejemplo de su Profeta -. Ella, haciendo un
esfuerzo para que la entienda; yo,
escuchando con voluntad de comprender. Me
cuenta... “Islam significa sumisión y se
deriva de una palabra árabe cuyo sentido
originario es ¡paz!”. “¿Y entonces...?”
“Espera... los musulmanes creemos en
Dios, Uno, Único e Incomparable; en los
Profetas a través de quienes llegaron sus
revelaciones a la humanidad; en el día del
juicio final y en la responsabilidad
individual por las acciones de cada uno; en
la autoridad absoluta de Dios sobre el
destino humano y en la vida después de la
muerte”. “¿Y los cinco pilares del
Islam?.” “Los cinco pilares vienen a ser
como la forma de vida de los musulmanes. El
primero es la fe, todo en lo que creemos ,
lo que te he contado al principio. La
oración –salat- es el segundo pilar. Nos
obliga a rezar cinco veces al día, al
amanecer, al mediodía, por la tarde, a la
puesta de sol y por la noche; son como cinco
parones que determinan el ritmo de todo el
día...”.
“¿Y por qué rezáis así?”...Y hago esos
movimientos que tanto llaman la atención.
“Todo tiene su significado. Cuando
decimos `¡Allah es el más grande!´ elevamos
las manos a la altura de las sienes para
testimoniar el poder absoluto del Dios del
Universo, luego inclinamos la espalda como
señal de reverencia y nos postramos con la
frente tocando el suelo en actitud de
súplica. Después nos enderezamos y
permanecemos sentados sobre los talones, con
las rodillas en el suelo y la cabeza
inclinada para manifestar nuestro fervor;
también realizamos un movimiento de cabeza,
a derecha e izquierda, para saludar a los
dos Ángeles”...
“¿Has dicho ángeles?”... Mina suelta una
carcajada al ver mi cara de sorpresa.
“Sí, niña. Los musulmanes creemos en los
ángeles.” ... “Y a todo esto, si estás
en la oficina o tomando un café... ¿cómo
haces?”. “Pues igual. Ojalá tuviéramos
una mezquita al lado. Pero si no, cualquier
sitio vale”. No...si valer, vale. El
problema es lo extravagante que resulta. Y
se lo digo; y dice que ya lo sabe. “El
Islam parece exótico, extraño...pero el
problema es del mundo moderno, que desliga
completamente las creencias de la vida
ordinaria.”
Además de la fe y la oración, me explica la
importancia del
Zakat,
la limosna,
“nuestras posesiones se purifican dando una
parte de ellas a los necesitados”.
“¿Tenéis una cantidad estipulada?”
“Sí, un porcentaje de nuestras ganancias; en
concreto el dos y medio por ciento del
capital anual de cada uno”.
El Ramadán es, quizá, lo más conocido. Por
eso le pregunto cómo es de estricto el
ayuno.
“Los enfermos, los ancianos, los que están
de viaje y las mujeres embarazadas o que
amamantan a sus hijos pueden quebrantar el
ayuno; pero deben recuperarlo en un número
igual de días. Si no pueden realizarlo por
causas físicas deben alimentar a una persona
necesitada por cada día que no han cumplido
el ayuno”.
Uno se queda pensando...Desde el alba hasta
la puesta de sol, sin comer ni beber, todo
un mes. Durísimo. ¿Y con qué fin? Mina me da
una explicación que, por lo menos, hace
pensar.
“El que ayuna, al abstenerse de las
comodidades a las que está habituado, logra
una mayor compasión hacia los que pasan
hambre; también ayuda a profundizar en la
vida espiritual”.
“El quinto pilar es la peregrinación que
todo musulmán debe realizar, al menos una
vez en la vida y si se tienen medios para el
viaje”.
Todo lo que me explica no tiene nada que ver
con las bombas humanas, ni con el odio, ni
con las masacres que están causando tantas
muertes, tanto dolor; de momento lo que
advierto son bastantes preceptos y
obligaciones. Por ello, Mina puntualiza.
“No te vayas a quedar sólo con eso. En el
Islam, la intención es necesaria para la
validez de todos los actos obligatorios.”...
Tenía que salir, eso sí que era obligatorio
y ella lo sabe. “Mina, no te ofendas...” Por
el tono intuye que le voy a preguntar sobre
la jihàd. Me explica que
jihàd
significa lucha y que la más importante es
la interior, la que cada uno mantiene
consigo mismo para lograr la paz de
espíritu. En cuanto a la guerra, el Islam
permite luchar en defensa propia y en
defensa de la religión, aunque matiza
“El Qu´ran dice : `Combatid por Dios contra
quienes combatan contra vosotros, pero no os
extralimitéis. Dios no ama a los
transgresores
´ `Si
buscan la paz, búscala tú también. Y confía
en Dios, porque Él es Quien todo lo oye,
Quien todo lo sabe’ “.
Noto que es un tema del que le cuesta
hablar. Porque ama su religión... como yo
amo la mía. Miles y miles de musulmanes
repartidos por todo el mundo están
sufriendo; es un sufrimiento que no se ve,
que no se oye. No sabemos de su angustia
porque su angustia no hace ruido. Pasan
desapercibidos porque son buena gente y la
buena gente no es noticia.
Mina me da las gracias por interesarme por
ella y los suyos. “¡ Por Dios!; ¡es lo
mínimo! ...Y te lo debía”.
*Sunsi Estil.les Farré
Diari de Tarragona