Luis Olivera ,
demógrafo y periodista
Población: los catastrofistas, desenmascarados
Por la boca muere el pez, dice el refrán popular. Ahora la que “ha sido pescada” por sus declaraciones inverosímiles ha sido toda una ministra noruega. La exageración de cifras sobre abortos clandestinos y muertes maternas se ha convertido en una práctica común para quienes buscan legalizar el aborto a toda costa en los países pobres. Ya, antes, en los países desarrollados, como en España y Francia, se utilizó esta misma técnica propagandística con éxito. Además de exageradas, suelen ser grandes cifras, siempre redondas, con muchos ceros que, a base de repetirlas muchas veces, acaban pareciendo irrebatibles. El propio Solzenicyn afirmó que en su país “la mentira ha llegado a ser no una categoría moral, sino un pilar del Estado” .
Sin embargo, una funcionaria noruega nunca esperó que utilizar esta práctica sin ninguna ética la dejara en pública evidencia como mentirosa, rodeada de luz y taquígrafos en abundancia. Todo empezó el año pasado. Desde entonces, los abortistas que ocupan cargos públicos en Noruega han hecho una serie de declaraciones –desafortunadas para los anti-vida- que han confirmado el uso de eufemismos y ‘grandes cifras' para justificar el aborto legal.
Por ejemplo, poco después de la Cumbre de la Infancia que celebró la ONU en 2001, David Hansen , asesor político del Departamento Noruego de Ayuda Internacional, admitió que el término "derechos reproductivos" en la ONU incluye los “abortos seguros”. Ahí se desveló unos de los eufemismos más utilizados por los partidarios del control de la población en los últimos años. Ahora, la ministra de cultura y credo, y además líder del supuestamente pro-vida Partido Popular Cristiano (PPC) de Noruega, Valgerd Svarstad Haugland , ha señalado ante la prensa que “cada año mueren 800 mil mujeres en los países en desarrollo porque los abortos no se practican de la forma adecuada”. Con el fin de acabar con esa situación, pidió la “ayuda” noruega para facilitar estos procedimientos.
A un reportero del diario “Dagen” (de Bergen), Jostein Sandsmark , le pareció que ha cifra era un tanto desmesurada y le despertó el espíritu crítico. Y, después de algunas averiguaciones, encontró que la cifra de las supuestas 800 mil muertes es 130 veces mayor que la cantidad estimada por la American Life League y 11,5 veces mayor que la utilizada por el Fondo para Asuntos de la Población de la ONU (UNFPA) para justificar sus esfuerzos a favor del aborto. Esfuerzos que no han cesado nunca.
Cuando la ministra fue interpelada por el origen de la tan hinchada cifra, Haugland respondió que había conseguido la referida cifra del Departamento de Ayuda Internacional de su gobierno. “No tengo razones para dudar de ella” , agregó la ministra. Pero cuando le dijeron que la cifra se alejaba demasiado de las estadísticas manejadas en diversas fuentes oficiales internacionales, Haugland sólo atinó a decir –con la boca pequeña-- que iniciaría una investigación para saber de dónde había salido el número tan redondo como incierto que dio. A manipulaciones de la verdad tan crudas como ésta, el escritor finlandés Mika Waltari las llamaba “traiciones”.
Para Doug Sylva , director de investigaciones del Catholic Family and Human Rights Institute de Nueva York, las declaraciones de Haugland no son sorprendentes, dado que muchos políticos se prestan al juego de la desinformación abortista. Por su parte, Hillary White , directora de investigaciones de Campaign Life Coalition Toronto, comparó la cifra noruega con la mentira abortista que circuló en Estados Unidos antes del caso Roe V. Wade , sobre los "cientos de miles" de mujeres que supuestamente morían al año en abortos clandestinos. “La cifra noruega es la cifra más grande que escuchado en los últimos tiempos. No parece solo una estadística exagerada, sino que es una mentira descarada” , indicó White . Está en la línea de lo que decía el intelectual francés Jean-François Revel : “ La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira” . Sobre todo si los que deben pensar se chupan el dedo.
La mayoría de países –entre ellos los nórdicos-- y organizaciones internacionales dedicados a la promoción del control compulsivo de la natalidad, siguen recurriendo a la vieja artimaña: utilizar cifras exageradas sobre los niveles de sanidad, pobreza y hambre en el Tercer Mundo, para crear una paranoia de “explosión poblacional” permanente. Comentando esta estrategia, los investigadores del Population Research Review americano lamentan que organizaciones internacionales aparentemente serias “engañen al público con cifras infladas” , con el único fin de promover sus intereses. Y es que parece que el desenfocado enfoque occidental piensa que el cáncer que tiene el mundo es el hombre.
Y es que los manipuladores de la opinión pública, con tal de conseguir sus fines, muchas veces inconfesables, caen en eufemismos y en cifras catastróficas que no resisten un contraste mínimo con la realidad. Actúan bajo el lema de “miente, miente, que algo queda” , amparados en su poder de influencia sobre los grandes medios periodísticos occidentales. Me acuerdo de aquel libro, titulado “Mentiras, grandes mentiras y estadísticas” , del célebre sociólogo americano Wen Wattemberg, al que algunos añaden los sondeos de opinión. En la citada obra, éste salía al paso de todo tipo de cifras y noticias negativas que aparecen diariamente en los medios de comunicación, concluyendo que “la buena noticia es que las malas noticias –como la de los 800.000 abortos mortales— son mentira ”. Se combate la mentira con la verdad. Y es que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Y si además es un cenizo, a doble velocidad. Abajo el periodismo de imprecisión.
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