| Por Araceli de
Anca Abati
La "terapia" de traer a nuestro recuerdo,
continuamente, la Filiación divina.
Algunos beben para olvidar...
***
Pero otros, los que se sienten hijos de Dios, sencillamente,
con sólo recodar su Filiación divina, se sienten
interiormente felices, aun en medio del sufrimiento, del trabajo
y de las contrariedades de la vida (cfr. SAN JOSEMARIA ESCRIVA.
FORJA, nº 266).
¿Paradoja?...
...Experiencia: ¡cuántos enfermos y cuántos
desheredados de la fortuna, por vivir esa Filiación
divina y saber que Cristo reina en la intimidad de sus corazones
y en las profundidades de sus almas, tienen más alegría
que muchos mimados por la dicha y la ventura!, pues la alegría
se contrapone a la tristeza pero no al sufrimiento.
***
¿Razón de las alegrías difícilmente
comprendidas?, la dará Jesús el día en
que "Interrogado por los fariseos sobre cuándo
llegaría el Reino de Dios, él les respondió:
El Reino de Dios no viene con espectáculo; ni se podrá
decir: vedlo aquí o allí; porque, mirad, el
Reino de Dios está ya en medio de vosotros" (Lucas
17, 20-21).
© Araceli de Anca Abati
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