| Por Araceli de
Anca Abati
Dice la letra de una copla castellana:
"Cuando voy a la aldea de mi chiquita,
se me hace cuesta abajo la cuesta arriba,
y cuando bajo, se me hace cuesta arriba la cuesta abajo".
Y le seguirá pareciendo cuesta abajo a este enamorado
de la copla, el día que llueva o nieve; y no le dará
importancia el día que emprenda la cuesta con dolor
de cabeza; olvidará esas contrariedades y tomará
con ilusión la cuesta arriba porque en la aldea le
espera siempre el amor.
***
Y el cristiano, que ama a Dios sobre todas las cosas, subirá
con ilusión esa cuesta: la que supone cumplir su Voluntad;
sabe que ahí encontrará a Dios, y como su afán
es agradarle, no calculará si le compensa el esfuerzo,
ni pensará en las dificultades que pueda encontrar
(cfr. SAN JOSEMARIA ESCRIVA. Surco, nº 2).
***
San Juan Evangelista nos instruye en el verdadero Amor de
Dios: "En esto conocemos que amamos a los hijos de
Dios: en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues
el amor de Dios consiste precisamente en que guardemos sus
mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos"
(I Juan 5, 2-3).
© Araceli de Anca Abati
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