| Mientras que algunas
piedras se despedazan al chocar o rozarse entre sí, otras
como el duro pedernal -la piedra de silex- no se romperá,
pero del roce de unas con otras saltarán innumerables chispas
de luz.
***
Pues, en el trabajo ordinario, en los afanes de cada día,
en la convivencia humana: ¡cuántos roces!..., de los cuales:
- unos serán inútiles: sólo servirán para romperse en nerviosismos,
- otros, como consecuencia del cumplimiento del deber, servirán
para autoeducarse. Roces que al cristiano le servirán para
su santificación, tanto en la convivencia diaria como al hacer
obras de fraternidad, pues si son ofrecidos al Amor divino,
dejarán saltar chispas de luz invisible que no pasarán desapercibidas
en el Cielo ni tampoco en el corazón humano, ya que por ser
chispas de Luz divina, se encenderán para dar Gloria a Dios
Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo.
***
Jesús dirá a sus discípulos: "Vosotros sois la luz del
mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en lo alto de
un monte; ni se enciende una luz para ponerla debajo de un
celemín, sino sobre un candelero a fin de que alumbre a todos
los de la casa" (Mateo 5, 14-15).
© Araceli de Anca Abati
© Arvo Net 2003 |