| Director: Alfred Hitchcock
Producción: Alfred Hitchcock, Warner Bros.
Guión: Alfred Hitchcock, basado en la obra teatral "Dial M for murder"
Música: Dimitri Tiomkim
Intérpretes: Grace Kelly (Margot Wendice), Ray Milland (Tom Wendice), Robert Cummings (Mark Halliday), John Williams (Inspector), Anthony Dawson (Swan)
Duración: 88 minutos, Warner Color, rodada en naturalvision y 3D
Film infravalorado del maestro que en su tiempo supuso una revolución técnica. Un modelo ejemplar del clásico y puro suspense de su director, Hitchcock, que aquí se enfrentaba a la dificil tarea de adaptar una obra teatral.
Un jugador de tenis arruinado y sin dinero, Tom Wendice, temiendo que su esposa, que posee una gran fortuna, le abandone por Mark Halliday, un apuesto novelista americano, proyecta asesinarla para hacerse dueño su herencia. Utilizando el chantaje, convence a un aventurero que se encuentra en apuros para que estrangule a su mujer en el momento en el que el esté en un lugar público en compañía de su rival, consiguiendo así una coartada irreprochable. El crimen distará mucho de ser perfecto, pues Margot se defiende con todas sus fuerzas del agresor, logrando abatirle con una tijeras después de una violenta lucha. El marido no hará nada por evitar que su mujer sea condenada a muerte por asesinato. Por el contrario, dispondrá todas las pruebas de modo que la policía piense que su mujer fingió el estrangulamiento despues de haber matado a Swan, que aparentemente la hacia víctima de un chantaje.
Film infravalorado del maestro que en su tiempo supuso una revolución técnica, pues está rodado íntegramente en tres dimensiones, concretamente en Relieve Polaroid, sistema binocular. Fotografiada en color por su habitual Rodert Burks, con un logrado guión del propio Hitchcock y una estupenda música de Dimitri Tiomkim, la película es un modelo ejemplar del clásico y puro suspense de su director, que aquí se enfrentaba a la dificil tarea de adaptar una obra teatral de éxito. Con todo, la forma en que nos es narrada esta historia criminal, con unos magníficos movimientos de cámara que parecen conceder mayor amplitud a la sala, enfatizando los detalles significativos para transmitir al espectador la ansiedad necesaria es sencillamente magistral. La trama funciona a la perfección, siendo la primera hora de metraje un perfecto mecanismo de relojería que alcanza momentos memorables, especialmente en las escenas paralelas al asesinato, para descender levemente hacial el final del film. Todo esto junto con las estupendas interpretaciones de Ray Milland, en el clásico papel hichcockiano de ciudadano medio con un intenso lado oscuro, y la gélida y fascinante Grace Kelly hacen de Crimen perfecto una gran película que el tiempo elevará justamente a los primeros puestos de una filmografía tan completa como la de Hitchcock.
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