Por
Gustavo de
Prado
Casablanca
Comunicación
Arvo
Net,30/06/2005
Dirección:
Steven
Spielberg.
Intérpretes:
Tom Cruise,
Dakota
Fanning,
Miranda
Otto, Tim
Robbins.
Título
original:
War of
the Worlds.
USA.
Valoración:
Mayores de
13 años.
Hay buenas
películas de
miedo en
diferentes
géneros
(espíritus,
psicópatas,
zombis...),
buenas
películas
catastrofistas
(incendios,
fuerzas de
la
naturaleza...),
buenas
películas de
extraterrestres
(cómicas,
terror...).
Con mucha
frecuencia
los géneros
se dan la
mano. Pero
La
Guerra de
los Mundos
va más allá
de todo eso
porque
Spielberg
la ha
convertido
en un
monumento al
pánico.
No se centra
en una
persona que
tiene miedo
o en un
grupo de
adolescentes
aterrorizados
en una casa
de campo. Lo
que ha hecho
Spielberg
es casi un
ensayo sobre
el
pánico,
sobre la
cualidad en
sí, sobre
ese
sentimiento
que
paraliza,
bloquea,
congela
pensamientos.
El
pánico
actuando
sobre
decenas,
centenares,
miles de
personas.
¿Dónde voy?,
¿qué hago?,
¿tiene esto
sentido?,
¿cómo hice
otras veces
para
pensar?
Los primeros
75-80
minutos
poseen una
contundencia
impecable,
un vigor que
no le dejará
moverse del
asiento, tan
paralizado y
asombrado
como los
personajes
de la
película.
Ray (Tom
Cruise)
es un tipo
bastante
impresentable.
Es fin de
semana y su
ex-mujer
Mary Ann (Miranda
Otto) le
deja a los
dos hijos de
ambos:
Robbie (Justin
Chatwin)
y Rachel (Dakota
Fanning).
Pero el fin
de semana
será
distinto a
todos los
demás porque
los
extraterrestres
invaden la
Tierra.
Spielberg,
con
brevedad,
presenta a
la familia
marcando muy
bien los
caracteres.
Está claro
que no se
llevan bien
(atentos a
la secuencia
en que Mary
Ann,
embarazada,
tiene que
cargar con
la pesada
maleta). La
tensión
familiar
entre todos
ellos cede
paso
enseguida a
la angustia
ante un mal
mayor.
No esperen
al cachas de
turno
salvando el
planeta, ni
al
graciosete
indiferente
que logrará
introducir
un virus
informático
en la nave
alienígena,
ni al
presidente
de Estados
Unidos
vestido de
dominguero
tras
abandonar
presurosamente
su jornada
de pesca, ni
a generales
del
Pentágono
desplegando
diezmados
ejércitos.
En la
película
acompañamos
a Ray,
contemplando
el modo en
que trata de
salvar a sus
hijos, en
sus andanzas
por un mundo
al borde de
un
anticipado
apocalipsis.
Tras este
inicio (muy
largo) de
gran fuerza,
llegamos al
sótano de
Ogilvy (Tim
Robbins),
un tramo en
el que decae
algo la
calidad
anterior,
más que nada
porque
resulta un
tanto
ilógico
tanto en las
relaciones
personales
que se
establecen
entre los
protagonistas
como en la
supuesta
inteligencia
de los
extraterrestres.
No quiero
decir que la
película se
eche a
perder,
simplemente
da la
apariencia
de que
Spielberg
no ha
terminado de
pulir ese
tramo o se
ha dejado
cosas en la
sala de
montaje. Si
en el primer
tramo el
pánico fluye
con
naturalidad,
aquí la
tensión se
vuelve un
tanto
artificiosa.
El final: si
han leído la
novela de
H. G. Welles
comprobarán
que
Spielberg
lo ha
respetado
escrupulosa
y
literalmente,
de ahí que
sobren los
tópicos de
un solo
individuo
contra toda
una raza
alienígena.
De Tom
Cruise
no hay nada
nuevo que
decir: es un
gran actor
con
suficientes
registros
para dar
verosimilitud
a cualquier
personaje
que encarne.
Aquí, como
padre
irresponsable,
exhibe una
caracterización
muy lograda,
muy
preparada.
Pero fíjense
en esa niña
de 11 años
que es
Dakota
Fanning.
Ha trabajado
con
Brittany
Murphy (Niñera
a la fuerza),
Denzel
Washington
(El
fuego de la
venganza),
Robert de
Niro (El
escondite),
ahora con
Tom Cruise
y,
próximamente,
la veremos
con Kurt
Russell
(Dreamer).
Con todos
ellos no es
una actriz
de reparto
sino la
actriz
principal. Y
asombra con
su
naturalidad
y su
versatilidad.
Asombrosa.
Síganle la
pista.
En 1977
coincidían
en cine la
primera
película de
La
Guerra de
las Galaxias
y
Encuentros
en la
Tercera Fase.
28 años
después
vuelven a
coincidir la
última
película de
La
Guerra de
las Galaxias
con La
Guerra de
los Mundos.
Casi tres
décadas
después y
con temas
similares,
Lucas
y
Spielberg
siguen
siendo
quienes
mejor
convocan a
las masas
con su
inconfundible
estilo,
comercial si
se quiere
(¿qué tiene
de malo?),
pero
vigoroso y
al alcance
de todo el
mundo. En
1978 ambas
cintas
fueron
nominadas a
los Oscar
como mejor
película. No
sería
extraño que
volvieran a
coincidir.
Al menos,
La Guerra
de los
Mundos
se lo
merece: para
ser una peli
de
marcianos
tiene una
carga
dramática
muy
interesante.