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Por Gustavo de Prado
Arvo Net, 20.02.2004
Casablanca Comunicación
Dirección: George
Clooney.
Intérpretes: David
Strathairn, Patricia
Clarkson, George
Clooney, Frank Langella,
Jeff Daniels.
Duración: 93 m.
Género: Drama.
Valoración: Mayores de
10 años.
Para su segundo
largometraje como
director, George
Clooney ha escogido
una película en la que
debía afrontar una serie
de riesgos de los que no
siempre ha salido bien
parado. Advirtamos antes
que el resultado es
francamente bueno y, el
hecho de que sea una de
las favoritas al Oscar,
es señal de ello. Sin
duda, a Clooney
le habría gustado hacer
una película mejor
porque lo que tenía en
la cabeza no es lo que
ha quedado plasmado en
la pantalla. Al menos
podemos adivinar eso: le
bullía una gran idea que
ha logrado transmitir
sólo parcialmente.
Por poner un ejemplo que
sería muy de su gusto,
parece que hubiese
estado jugando una
partida de póquer entre
lo que le habría gustado
contar, el modo de
montarlo, la sujección a
un metraje normal y el
tratar de sugerir sin
ser explícito. Y en una
partida de póquer no
pueden ganar todos. Pero
ahí queda, pese a todo,
una muestra de sus
posibilidades futuras:
cuando deje de jugar al
póquer y ponga las
cartas en una mesa de
negociaciones.
Sería un error pensar
que se trata de una
película sobre
McCarthy. O al menos
pensar que se trata sólo
de eso. Comienza con la
caza de brujas del
senador y con un
presentador de la CBS,
Edward R. Munroe
que, con más miedo que
valor, decide hacerle
frente en la pantalla.
Buenas noches, y
buena suerte es
una película que
comienza así de pequeña,
con escaso presupuesto y
rodada en seis semanas.
Pero su trama crece
repentinamente y va más
allá de los presupuestos
iniciales. En realidad
va más allá de la sala
del cine pues el
espectador se
sorprenderá
planteándose, tiempo
después, algunas
preguntas, ideas,
matices o volverá sobre
alguno de los
personajes. Logra
elevarse a un plano
superior con referentes
universales porque, más
allá del mccarthysmo,
Clooney habla de la
libertad de prensa (de
la que tanto se habla),
de la responsabilidad de
los periodistas (de la
que ellos nunca hablan),
de los peligros de la
democracia, del buen o
mal uso de la
televisión. No todo es
tan sencillo como en una
primera impresión se
pueda tener. Porque
mientras está visible
McCarthy, como un
fantasma que aterroriza
a una nación, pasa
desapercibido lo que
después va a estallar:
resulta que el senador
no era perfecto, pero
tampoco lo eran la CBS
con sus intereses
económicos y reglamentos
caprichosos, ni lo eran
los productores, ni los
publicistas y ni
siquierea el héroe
con algún que otro
prejuicio. Y es que la
televisión vive de
heroísmo mientras le da
dinero.
Clooney
plantea preguntas: ¿la
televisión debe
entretener o formar
opinión? ¿El periodista
debe informar o
implicarse en los
hechos? ¿De cuántos
modos manipula la
publicidad? Y, sobre
todo, ¿quedará algún
idealista, alguien que
siga haciendo lo que
debe hacer por encima de
intereses
económico-político-sociales?
(*)
Una película con un
guión muy clásico, una
estupenda fotografía en
blanco y negro y una
dirección ejemplar tanto
desde el punto de vista
formal como en el del
contenido. Los
personajes han perdido
definición pues se ha
puesto el acento en las
ideas (ésa dichosa
partida de póquer). Es
es único fallo de
Clooney. Ésta es una
de esas películas en las
que no habría importado
media hora más para
perfilar caracteres.
Quizá en la próxima
ocasión veamos algo
todavía más grande.
G. de P.
_______________________________________________________________
(*) Esta película no
debiera verse como de
simple evasión o
entretenimiento, sino,
como base para pensar en
esas cuestiones que se
plantean, al margen de
que los personajes
utilizados sean por un
lado McCarthy, por otro
los comunistas y en
medio Edward R. Munroe.
Lo que está en juego es
precisamente el Estado
de Derecho, cosa que a
todos nos importa, muy
especialmente en estos
tiempos que corren
(NdE).
Arvo Net,
20/02/2006 |