|

CINE DE HOY
 |
BODAS Y PREJUICIOS
Dirección: Gurinder Chadha.
Intérpretes: Aishwarya Ray, Martin Henderson.
Título original: Bride and Prejudice. USA/UK.
Valoración: Jóvenes-adultos. |
|
Por Gustavo de Prado,
Televideo Familiar |
A Gurinder Chadha deberían darle el oscar a la
globalizadora total: de origen indio, nacida en Kenya,
educada en Sudáfrica, residente en Londres y casada con un
japonés. Se dio a conocer internacionalmente con
Quiero ser como Beckam, la historia de una chica
india residente en Londres que, para desesperación de la
familia, quiere jugar al fútbol en vez de buscar marido.
En Bodas y prejuicios se acentúa la
globalización. Chadha toma la decimonónica novela de
Jane Austen, Orgullo y Prejuicio, y sitúa la
acción en la India del siglo XXI. Nos mueve de India a
Inglaterra y a Estados Unidos. Usa las formas de Bollywood y
el contenido de Hollywood y lo mismo nos presenta la danza
de la cobra, un góspel en la playa o una canción mariachi.
La trama es sencilla. La señora Bakshi tiene cuatro hijas.
Ha encontrado un buen partido para la mayor: un indio
residente en Estados Unidos. A la chica no parece importarle
mucho que su matrimonio haya sido concertado. Tras conocer
al novio, se enamora de él y concluye que, con el tiempo,
pueden hacerse felices el uno al otro. La señora Bakhsi,
inmediatamente, empieza a buscar marido para la segunda:
Lalita.
Lalita es distinta. Tampoco le importa que su matrimonio se
concierte... siempre y cuando ella dé el visto bueno. Con el
novio de la hermana ha venido un tipo cien por cien
americano. Lalita se siente atraída. Él también. Pero los
sucesivos encuentros acaban en encontronazos. Lalita
–interpretada por la miss Universo Aishwarya Ray- es
una chica discreta, madura, bastante occidentalizada,
relativamente cultivada, con ideas propias y un carácter que
estalla ante la estulticia.
El comienzo de la película (unos 45 minutos) es una
fulminante explosión de color, música y ritmo, llena de
bailes vibrantes en salones, en las populosas calles de
Arimtshar... Un auténtico festín de alegría. En el siguiente
tramo, la película decae como si la directora no hubiese
sido capaz de avanzar en la acción a ritmo de musical. Se
vuelve un tanto tópica al seguir la habitual línea
romántica. Y el final es demasiado precipitado en su versión
occidental. En versión hindi es más larga pues allí están
habituados a las tres horas.
Sin embargo, incluso en sus tramos más flojitos, siempre le
queda a Chadha el recurso de un número musical
original (el baile nocturno de las hermanas), una escena
llamativa (la pelea en el cine) o el suspense con la
aparición de un malo. Porque en Bodas y Prejuicios
casi todo el mundo es bueno.
En cierto sentido recuerda a Frank Capra por dos
motivos. Primero por su celebración de la vida. Los
personajes se encuentran fascinados en la exploración de la
belleza de este mundo, en las gentes que poblamos esta
aldea global. Chadha se muestra más desinhibida,
más frivolilla, más directa y menos sutil que Capra,
pero va contra la corriente del cine tristón y
existencialista. Encuentra que esta vida es aprovechable. Y
segundo por la forma de enriquecer a los personajes
secundarios. El padre sensato, la madre charlatana, la
casquivana Laki o el señor Kholi son excelentes
caracterizaciones. Algunos personajes se quedan cojos -cosa
que nunca le ocurrió a Capra- como la tercera hermana
o la amiga de Lalita. Sin embargo, se trata de un esfuerzo
notable.
Chadha
se ha dejado muchas cosas en el celuloide que podrían haber
dado más fruto. Pese a todos sus defectos, Bodas y
prejuicios es algo que no se ve frecuentemente en el
cine: una muestra colorista de cine divertido y vital, a
veces algo alocado. Pero, aún así, no podemos sino sumarnos
a lo que dicen en una de las canciones: gracias por traernos
esta boda a la ciudad.
|
©
ASOCIACIÓN ARVO 1980-2005 |
|
Contacto: mailto:webmaster@arvo.net |
|
Director de Revistas: Javier Martínez Cortés |
|
Editor-Coordinador: Antonio Orozco Delclós
|
|