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PREVENIR EL ESTRÉS (F. Sarrais Oteo)

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PREVENIR EL ESTRÉS

Para el estrés también se aplica el dicho: «más vale prevenir que curar”.Los consejos prácticos que aquí se dan - pautas de salud mental-, sirven para prevenirlo, y en muchos casos servirán también para curarlo.

Por F. Sarrais Oteo (*)

Para exponer con cierto orden estos métodos de prevención nos serviremos de una analogía: la tradicional olla a presión.

La olla y su contenido la comida con agua- sería el
individuo; el fuego al que se pone la olla es el ambiente con el conjunto de estímulos estresantes; el vapor que se produce dentro de la olla sería el estrés o ansiedad reactiva; y cocinar bien la comida sería el rendimiento exitoso o la adaptación adecuada del sujeto al ambiente, que conduce a la autosatisfacción.

Para prevenir que se produzca excesivo vapor dentro de la olla, con el riesgo de hacerla estallar y dar al traste con la comida, se pueden tomar las siguientes medidas:

- Poner una o varias válvulas de escape de vapor . En el caso de los individuos sometidos a estrés, las válvulas vendrían a ser todas aquellas actividades que relajen las tensiones o ansiedades, como la lectura de novelas o libros que diviertan y distraigan la atención de los estímulos estresantes; las películas de cine, sobre todo las comedias, pues el humor y la risa liberan rápidamente las tensiones; oir la música preferida, que sea tranquila, o mejor producir este tipo de música en algún instrumento si se sabe; dar un paseo andando despacio y sin prisa por un lugar tranquilo y estéticamente agradable; conversar sin prisas con alguien querido, amable y culto; hacer un deporte que se domine y se practique con asiduidad, o realizar ejercicio físico, preferiblemente al aire libre; realizar hobbies manuales como marquetería, mecánica, electrónica, aeromodelismo; jugar a juegos de mesa como cartas, dominó, ajedrez; ocuparse en entretenimientos culturales como la informática, filatelia, coleccionismo, crucigramas; actividades relajantes de por sí como el masaje, el yoga, la sauna. Estas ocupaciones, adecuadamente distribuidas a lo largo de los días de la semana, son unas excelentes válvulas de escape de tensiones.

-Quitar la olla del fuego para que baje la temperatura del interior . En el caso de los individuos, se trataría de fijar un horario de dedicación a las ocupaciones que producen estrés, procurando alternarlas con otras actividades menos estresantes o incluso con las actividades relajantes ya mencionadas. En este sentido actuarían la costumbre de no prolongar la jornada laboral de cada día; no llevarse trabajo a casa; evitar o controlar la frecuencia de los desayunos, comidas o cenas de trabajo, aprovechando esos momentos para relajarse en el hogar familiar. También va en esta dirección evitar, durante ciertos momentos de la jornada laboral, algunos estímulos estresantes como ciertas reuniones, ciertas personas, algunas llamadas telefónicas, etc.

- Bajar la intensidad del fuego . Vendría a ser, en los individuos, una serie de actitudes o hábitos de conducta que disminuyan la intensidad de la tensión con que se realizan las ocupaciones diarias. Algunos ejemplos pueden ser los siguientes: no dejarse apresurar para realizar lo que se tiene entre manos; andar o conducir despacio para aprovechar los traslados que nos llevan de un lugar a otro de trabajo para relajarnos; hablar menos, o sin tanto énfasis, o más despacio, para no ponernos tan tensos en las comunicaciones con los demás; no realizar más de una actividad en cada momento, o concentrarse en la actividad que se tiene entre manos, evitando pensar en la siguiente o en la anterior.

-Recubrir la olla con un material aislante, que disminuya el calor absorbido por la olla . Sería como vacunar a los individuos contra el estrés, haciéndoles más resistentes a los estímulos estresantes. Se trataría de fomentar en ellos unos modos de actuación y unas actitudes mentales que disminuyan la tensión con que realizan las tareas cotidianas, por ejemplo, no tener miedo a equivocarse; relativizar la importancia o relevancia de las cosas; no querer acertar a hacerla bien en la primera ocasión que se hacen; evitar competir con los mejores, estar dispuestos a pedir ayuda a los demás cuando sea necesario, evitando la actitud de no querer deber nada a nadie u ocultar nuestra limitación a toda costa; no empeñarse en sacar adelante una cosa que en ese concreto momento se nos resiste; ser tolerante y paciente con los fallos o limitaciones de los colaboradores, y así evitar enfadarse o abroncarlos; no pensar cada dos por tres lo que falta por realizar; aprender a decir «no» a ocupaciones extras o abusivas; huir del perfeccionismo.

Como cuadro resumen:

Actividades relajantes:

Lectura.
Cine.
Música.
Pasear.
Conversar sin prisa.
Hobbis.
Hacer deporte.
Juegos de mesa.
Entretenimientos culturales.
Masaje, yoga, sauna.

Ritmo diario:

No sobrepasar el horario de trabajo.
No llevarse trabajo a casa.
Respetar los horarios de las comidas.
Evitar los estímulos estresantes.


Modos de actuación y actitudes mentales:

No tener miedo a equivocarse.
Relativizar la importancia o relevancia de las cosas.
No querer hacerlo siempre todo bien a la primera.
Evitar competir con los mejores.
Estar dispuestos a pedir ayuda a los demás.
Evitar la actitud de no querer deber nada a nadie.
Evitar querer ocultar nuestras limitaciones o defectos.
No empeñarse en realizar algo que en ese momento se nos resiste.
Ser tolerante y paciente con los fallos y limitaciones de los demás.
Aprender a decir «no» a ocupaciones extras y abusivas.
Huir del perfeccionismo.



(*) Especialista en Psicología humana y Psiquiatría.
Clinica Universitaria de Navarra.
Tomado del artículo “Estrés en la población general” en “Tiempos Médicos”, Anuario 1995, pp 55-59.

 

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31/07/2005 ir arriba
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