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¿QUÉ HAY DE NUEVO SOBRE LAS CÉLULAS MADRE? (Natalia López Moratalla)

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¿Qué hay de nuevo sobre las células troncales? La utopía de la “clonación terapéutica”. ¿Qué hay de nuevo sobre las células troncales? La utopía de la “clonación terapéutica”.

¿Qué hay de nuevo sobre las células troncales? La utopía de la “clonación terapéutica”.

What is new on stem cells? The utopia of therapeutic cloning

 
 

Natalia López Moratalla
Departamento de Bioquímica. Universidad de Navarra
Edificio de Investigación. c/Irunlarrea, s/n. 31008 Pamplona.
Teléfono: 948 425600 ext. 6318
Fax: 948 425649 E-mail:
natalialm@unav.es

 

Resumen. La Ley de Investigación Biomédica, aprobada en España el pasado 28 de marzo de 2007, permite la donación de óvulos humanos, embriones y fetos para investigación. Promueve la transferencia nuclear a oocitos humanos y su activación (tecnología que se conoce como “clonación terapéutica”) a fin de que prosiga la investigación con embriones y sus células, lo que la ley considera imprescindible para el desarrollo de la Medicina regenerativa. Se analizan los resultados científicos de los dos últimos años en este campo:

A) No se ha desarrollado ningún tipo de terapia basada en las células troncales embrionarias (ES); maduran y se estabilizan algo más cuando el desarrollo avanza y se hacen troncales fetales. B) Las células procedentes del cultivo de ovocitos, con transferencia nuclear (NT-ES), han podido obtenerse en algunas especies. La eficiencia de la transferencia de un núcleo de célula somática a un ovocito desnucleado en primates (no humanos y humanos) y la posterior reprogramación del material genético ha sido nula hasta el momento. La “clonación terapéutica” es una utopía científica; no es posible pensar en un tratamiento que requiriera generar un clon a la carta de cada paciente y la comprobación de que las células obtenidas no se han alterado o transformado en el proceso de su diferenciación y maduración. Por otra parte no se ha solucionado la obtención de óvulos humanos. C) Para uso terapéutico se cuenta con las células troncales de adulto del propio paciente, con sus células “rejuvenecidas” a fin de conseguirlas en mayor cantidad, o de células ajenas tolerantes como las de la sangre del cordón umbilical de neonatos, etc. Por ello deja de ser un “dilema ético” usar o no embriones humanos para causar un bien: no está justificada desde ningún punto de vista. Por otra parte, las curiosas células obtenidas por transferencia nuclear, si se resolviese el grave problema de los riesgos de las mujeres donantes de óvulos, puede que fueran de interés en alguna investigación, no biomédica, sino dirigida a “aprender más” acerca de los mecanismos biológicos que permiten el desarrollo temprano del embrión en el útero materno. Una investigación que no puede estar justificada: causar un mal para un ambiguo posible bien, y existiendo otras alternativas.

Palabras clave: investigación biomédica, embriones humanos, fetos, óvulos, transferencia nuclear.

 

Summary. The Law of Biomedical Research, approved in Spain on March 28, 2007, allows donation of human ovules, embryos and fetuses for research purposes. Nuclear transference to human oocytes is promoted as well as its activation (known as “therapeutic cloning”) thus clearing the way for research with embryos and cells derived from them. This research is considered essential by this law for the development of regenerative medicine. Scientific results related to this field are discussed in this article.

A) No therapy based on embryonic stem cells (ES) has been achieved to this moment; these stem cells become more mature and reach further stability, if obtained from later embryo stages or from a fetus. B) Cells from oocytes subjected to nuclear transference (NT-ES) have been obtained in some animal species. Transference of a nucleus from a somatic cell to an egg cell with its nucleus removed has not yet been achieved in (human or not human) primates  and reprogramming has so far failed. Therapeutic cloning is a scientific utopia; it is impossible to think of a treatment requiring a specific clone of cells for each individual patient being absolutely certain that cells are not altered or undesirably transformed when differentiating or maturing them. And problems related to safe egg donation have not yet been solved. C) Stem cells from the patient or from other adults are being used with therapeutic purposes. They can be obtained in high quantity. And cells from the umbilical cord are also being used. The ethical dilemma introduced by the idea of using embryo cells (after destroying the embryo) is not justified. On the other hand, the odd cells obtained by nuclear transference, if risks of egg donation were eliminated, could possibly be of interest in some types of research to know details of early development of the embryo in the human uterus. However, these cells would be of no interest in biomedical research. No research would be justified if an evil is caused to reach something good. Fortunately reasonable alternatives exist.

Key Words: Biomedical Research, human ovules, embryos and fetuses, nuclear transfer.

 

 

1. La cuestión de la “clonación terapéutica”: de embriones a fetos.

A comienzos del año 2002, reinaba un gran optimismo en torno a las células troncales embrionarias. Eran muchos, en verdad, los que pensaban que ayudarían a curar o aliviar a millones de enfermos. A pesar de los profundos problemas éticos por el uso de embriones humanos muchos acogieron las promesas y soñaron con el milagro que se ofrecía. El problema planteado desde el inicio acerca del previsible rechazo, si se llegasen a usar células troncales embrionarias en terapias regenerativas, hizo que en los 5 últimos años el trabajo se centrara especialmente en la transferencia nuclear (conocida como “clonación terapéutica”), a fin de conseguir células embrionarias de un embrión clónico del paciente. Se propuso además que el desarrollo in vivo, o in vitro, del clon sería un sistema de conseguir órganos y tejidos capaces de ser transplantados al paciente[1]. Se dispondría así de células embrionarias y fetales o de órganos fetales “a la carta” para potenciales terapias y además de un material humano comercializable para investigación biomédica.

Sin embargo, la clonación de mamíferos no ha logrado aún un animal sano y la transferencia nuclear ha resultado ser más difícil en primates (humanos y no humanos) que en otros mamíferos. Comienza entonces la historia de la defensa de que una cosa es lograr el individuo vivo y otra clonar tejidos derivados del embrión clónico: “clonación terapéutica”. Se ha supuesto, gratuitamente, que las dificultades se resuelven con tiempo, dinero e investigación; se trata de mantener las promesas sobre el potencial terapéutico y de investigación biomédica de las células derivadas de embriones humanos.

A finales del año 2005 se habían hecho enormes promesas acerca de la constitución de bancos de líneas de células troncales maduras “a la carta”, obtenidas por la tecnología de transferencia nuclear, o “clonación terapéutica”, que estarían disponibles a lo largo del año 2006. Promesas basadas en el articulo publicado en mayo del año anterior en Science por Woo Suk Hwang, y que resultó ser un fraude[2]. No sólo no se habían conseguido líneas celulares de los clones, sino que había usado unos 2.200 óvulos humanos sin resultado.

En marzo de 2007 se ha aprobado en España la ley de Investigación Biomédica, que abre de par en par las puertas a la llamada “clonación terapéutica”, legaliza la donación de óvulos para investigación, y permite el uso de embriones y fetos humanos para investigación[3]. El planteamiento de la ley parte del error de que “la investigación con gametos, embriones o células embrionarias se ha hecho imprescindible en el ámbito de la terapia celular y la medicina regenerativa”[4].

Esto, junto al hecho de la reciente incorporación de los científicos Miodrag Stojkovic a Valencia y de Jose Cibelli, de la empresa norteamericana de Worcester, Massachusetts, Advanced Cell Technology (ACT), al Banco de Líneas Celulares de Granada, a la espera de que entre en vigor la ley, hace necesario analizar con rigor la situación actual de la tecnología de transferencia nuclear, en relación con la obtención de células troncales para la Medicina regenerativa.

Miodrag Stojkovic, en el laboratorio de Alison Murdoch en la Universidad de Newcastle, publicó “online” en el 2005, la generación de un blastocisto (embrión de cinco días) humano clónico pero no fue capaz de conseguir a partir de él ninguna línea de células troncales embrionarias[5]. La causa del fracaso inicial, según afirma, es que los oocitos no fueron suficientes en calidad y en cantidad para que la técnica resultase eficiente. Las condiciones de la mujer donante de óvulos son dos: juventud y tener al menos un hijo biológico a fin de asegurar la calidad de sus células. Ahora, según sus propias declaraciones, usará óvulos de los producidos en los aproximadamente 3.000 ciclos de tratamientos de infertilidad que atiende el Instituto Valenciano de Infertilidad que donen las mujeres a cambio de un descuento en el tratamiento[6]. Realmente ¿servirán esos óvulos? Mientras tanto, en Serbia, con un año sabático, Miodrag Stojkovic, utiliza embriones humanos muertos para derivar de ellos células embrionarias y publica sus resultados online[7], con dirección en su antiguo centro de investigación en Newcastle, y además en el Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia.

Un poco antes, en el año 2004, había publicado que los embriones deberían ser de mejor calidad que los sobrantes de la FIV y que había que conseguir su desarrollo en el laboratorio más tiempo a fin de que las células que les constituyen, estuvieran más maduras y suficientemente “domesticadas”[8]. Esto es importante: la atención se les ha desplazado de embriones vivos, incluso “sobrantes” de la FIV, que han demostrado no ser válidos para obtener células estables hacia fetos humanos de varias semanas, o meses.

Por su parte, los investigadores de la ACT decidieron que la transferencia nuclear es una técnica con futuro, ya que sólo las células embrionarias derivadas de un clon del paciente serían adecuadas para la terapia regenerativa. El problema técnico de la ACT para desarrollar líneas celulares con dotación genética elegida es también conseguir óvulos de calidad y en cantidad[9]. De forma similar a lo comentado del científico de Newcastle, también Robert Lanza, director de la ACT, propone curiosas alternativas a la destrucción de embriones para obtener las células embrionarias: derivarlas de una biopsia de embriones generados in vitro y que hayan alcanzado el estado de 8 células[10]. Un planteamiento utópico, no sólo, como era de esperar, a ninguno de los embriones humanos usados en sus experimentos se les dio la oportunidad de sobrevivir, sino que además en virtud de qué los progenitores van a consentir que se practique una intervención que puede producirle lesiones sin que la retirada de esas células supongan ningún tipo de beneficio al hijo.

Por otra parte, Lanza[11] había publicado que en el ratón es posible regenerar tejido cardiaco con células procedentes de una transferencia nuclear, como una aproximación a la terapia humana. Los clones deberán desarrollarse hasta alcanzar la ventana de tiempo en que se empiezan a organizar los órganos y tejidos, como se había mostrado que ocurre en el desarrollo fetal del cerdo[12]. En efecto, la estrategia que ACT propone en el 2004 para generar un suministro ilimitado de células histocompatibles para el tratamiento de la enfermedad cardiaca, es el uso de células fetales. Obtuvieron células fetales de hígado de un embrión clónico de ratón y las inyectaron en el corazón previamente infartado para inducir la reconstrucción del tejido. Los miocitos generados por transdiferenciación reemplazaron en un 38% a los destruidos. La reprogramación de las células para dar el ratón clónico no es trasladable a humanos.

Esto hace que el feto humano se sitúe en el punto de mira de la investigación embrionaria, como material biológico de partida.

Es obvio que una investigación que requiere usar como material de partida óvulos humanos, embriones o fetos, tiene necesariamente que demostrar que está justificada. Debe haber datos en modelos animales convincentes acerca de un potencial biomédico y demostrarse previamente que carece de alternativas que no requieran un material de partida que suponga, como es el caso, riesgo y molestias para las mujeres donantes y embriones y fetos, incluso en el caso de que estuvieran muertos.

Es preciso además revisar qué conocimientos ha aportado la investigación con embriones y con células embrionarias y de tipo embrionario y qué conocimientos valiosos, como todo conocimiento verdadero, pueden conseguirse con material biológico que no conlleve ni destrucción de embriones humanos, ni mujeres donantes de óvulos. El debate debe abrirse con rigor. Para ello, es esencial hoy conseguir liberar la ciencia biomédica de los poderes políticos, legislativos  y económicos en la búsqueda de autenticas alternativas a que el material de partida de una investigación, que es de sumo interés, sean embriones, fetos y óvulos humanos.

 

2. La ciencia no sabe aún generar tejidos de adulto desde células embrionarias.

Las dificultades técnicas con las células embrionarias han sido enormes[13]. Los tres problemas planteados desde el inicio están aún por resolver. En primer lugar no ha sido posible controlar el potencial tumorigénico. Las predicciones optimistas de que los teratocarcinomas sólo los dan las células embrionarias indiferenciadas, es sólo una predicción ambigua y temeraria. Diversos artículos han puesto de manifiesto la formación de tumores en animales tratados con células ya diferenciadas derivadas de las embrionarias; y el 70% de los animales han muerto por tumores que no son metastásicos. Las células maduras derivadas de las embrionarias los producen e incluso se des-diferencian de forma descontrolada al ser transplantadas a un nicho de adulto. Más alarmante aún es que las células embrionarias tanto mantenidas en el laboratorio como incorporadas al paciente pueden convertirse en malignas, ya que de forma espontánea acumulan anormalidades genéticas asociadas al carcinoma embrionario, altamente metastásico.

En segundo lugar, no hay datos convincentes de que estas células se diferencien a los tipos adultos normales y estables. No hay datos suficientes de que sean totalmente pluripotentes. Son capaces de participar en el desarrollo normal y en todos los tejidos del cuerpo cuando se introducen en un embrión, lo cual también lo hace la célula cancerosa del carcinoma embrionario. Es decir, ambos tipos celulares son capaces de contribuir al desarrollo de los diferentes tejidos por responder adecuadamente a señales que regulan el desarrollo embrionario, in vivo. Lo cual es muy diferente de que puedan suplir a las células dañadas de un no-embrión como es el adulto o el recién nacido.

Hace 5 años algunos científicos creían que averiguarían el tipo de factores moleculares requeridos para replicar en el laboratorio el misterio de la vida íntima del embrión y de esta forma se produciría in vitro cualquier tejido. Cientos de artículos decían haber conseguido una línea celular desde células embrionarias. Sin embargo, una cosa es una línea celular con algunas de las propiedades de un célula madura y otra una célula normal de adulto que pueda ser colocada en el organismo de un individuo y contribuya al normal funcionamiento del órgano. Si ya es problemático que sobreviva (las células derivadas de las embrionarias mueren al poco tiempo de transferirlas al órgano de adulto) mucho más lo es que reemplace la función. No hay datos de beneficio terapéutico ya que en los modelos animales sólo se logra beneficio por un tiempo modesto y las investigaciones muestran que no son las células embrionarias las que producen el beneficio, sino los factores que segrega el organismo con su llegada.

En tercer lugar, se requiere asegurar una supresión inmunológica que evite el rechazo. Se plantearon varias soluciones al problema de incompatibilidad y todas ellas han sido problemáticas: a) generar grandes bancos de líneas celulares de donde elegir las más compatibles, pero las líneas celulares se transforman con el tiempo. b) la ingeniería genética, que no ha dado resultados y, c) como la mejor solución al problema, clonar embriones humanos con material genético del paciente para que tuvieran su propio perfil.

La investigación sobre la inducción de tolerancia inmunológica (esto es, que el organismo pueda reconocer algo como extraño, pero sin señal de peligro) se ha desarrollado en los mismos años. Denise Faustman[14] inició este estudio como medio potente para las enfermedades autoinmunes; persigue, justamente, que los pacientes de diabetes del tipo 1 no destruyan su páncreas, ni los islotes pancreáticos ajenos o las células productoras de insulina propias o ajenas sin lo que no hay terapia regenerativa posible frente a enfermedades en que el organismo reconoce lo propio como peligroso, pierde la tolerancia y su sistema inmunológico se vuelve contra un órgano o sistema propio. Recientemente[15] se ha dado un gran paso para lograr inducir tolerancia ante un transplante renal, eliminando linfocitos T con memoria y transfiriendo al mismo tiempo que el órgano células de la médula ósea.

Es decir, en las enfermedades autoinmunes antes de reemplazar las células destruidas por otras autólogas o heterólogas, es preciso tratar la causa de la destrucción (inducir la tolerancia) y además conservar las células troncales del tejido. En este sentido, está en marcha un estudio encaminado a conservar las células beta-pancreáticas de pacientes de diabetes mellitus tipo 1 mediante un transplante antólogo, no mioloablativo, de células madre hematopoyéticas (Voltairelli, J.C. JAMA 2007; 297, 1568-1576); los enfermos diabéticos han estado hasta 36 meses sin necesidad de insulina, aunque es insuficiente esta terapia para una eficacia a largo plazo.

El rechazo inmunológico, la formación de tumores y los mecanismos íntimos del desarrollo embrionario son un reto para los próximos años.

 

3. La ciencia no sabe aún con precisión cómo cumplen las células troncales de adulto su función regenerativa propia.

En los mismos años las células troncales de adulto daban sus primeros pasos en la Medicina regenerativa. A lo largo del año 2006 se han dado importantes avances en el conocimiento de los mecanismos íntimos que regulan el funcionamiento de los diferentes tipos de células troncales y de las células madre de diversos tumores. Se va conociendo qué tipo de nicho necesitan para cumplir su función, qué genes se expresan y cómo se regulan y, por tanto, qué les permite por una parte regenerar el tejido y por otra qué alteración las transforma en inicio de un cáncer. Conocimientos claves, aunque aún incipientes, para el avance de las terapias regenerativas.

La terapia regenerativa se basa en este potencial natural de las diferentes células troncales para sustituir a las células maduras destruidas por enfermedades degenerativas, cáncer o eliminación accidental. La mayoría de los tejidos del organismo contienen poblaciones heterogéneas de células con una gama de diferenciación, o maduración, que abarca desde células madre multipotentes capaces de diferenciarse a una variedad de tipos, células progenitoras y células diferenciadas a término. Las células madre de los tejidos son reservas de células mantenidas jóvenes, o inmaduras, en su nicho específico, y capaces de madurar en condiciones apropiadas al recibir señales específicas.

Se ha afirmado, con frecuencia, que existen muchas diferencias entre las células madre adultas y las embrionarias, para su manejo en la regeneración de tejidos. A favor de las embrionarias se repite, de una parte su gran tendencia a multiplicarse, lo que las hace formadoras de tumores. Esto les da incapacidad para uso en terapias pero las hace de interés para algunos estudios del proceso de oncogénesis. Por otra, se les adjudica un carácter totipotencial; esto es, capacidad de diferenciarse en cualquier tipo celular y teóricamente capaces de madurar y convertirse en células de cualquier tipo. Por el contrario, las adultas son pluripotenciales, es decir, se diferencian a células de diversos tejidos pero no en todos; lo cual es positivo en terapias ya que existen diversas fuentes que ofrecen así la posibilidad de usar la más adecuada en cada caso; por otra parte, la cantidad de células que se obtiene a partir de las células troncales adultas es mucho menor, ya que tienen un cierto número definido de divisiones, en comparación con las que ofrecen las embrionarias. Ahora bien, se ha comprobado que puede aumentarse su carácter proliferativo, rejuvenecerlas, de forma controlada.

Conocer a fondo la programación y desprogramación celular es el punto de confluencia de los trabajos con unos y otros tipos de células troncales.

Es muy abundante, pero aún muy incompleto, el conocimiento de los delicados, y perfectamente regulados, procesos por los que se construyen los tejidos, órganos y sistemas en el desarrollo, así como los procesos por los que las células inmaduras en reserva maduran en la vida postnatal y adulta. Se conoce que cada tipo celular requiere un nicho específico que guía su maduración y le aporta las señales necesarias para ello[16]. Un nicho es una localización anatómica que regula cómo la célula troncal participa en la generación del tejido, el mantenimiento del mismo y su reparación. El nicho protege a la célula tanto de su destrucción, como de una proliferación descontrolada por transformación que la convertiría en célula madre de un proceso tumoral. Es así, una unidad básica de la fisiología del tejido que integra las señales y equilibra la respuesta de las células troncales a las necesidades del organismo. Sólo conociendo el funcionamiento y las patologías del nicho podrá alcanzar la medicina regenerativa la madurez necesaria para los diseños terapéuticos oportunos para cada una de las lesiones degenerativas o alteraciones tumorales.

Esto no significa que toda la clínica actual con células troncales de adulto tenga que esperar para ir avanzando a que se haya entendido todo lo que ocurre in vivo. Significa que no se puede dejar atrás la investigación básica. Hace falta mucha investigación básica sobre el desarrollo y la construcción de los órganos, tejidos y sistemas. El avance es necesariamente lento ya que requerirá conocer el proceso de maduración celular con la suficiente precisión para llegar a saber qué célula, en qué grado de maduración y qué entorno, es el adecuado para la medicina regenerativa que aporte soluciones a cada enfermedad o situación de destrucción celular. Los ensayos clínicos tienen que cumplir los requisitos de rigor en un campo nuevo.

1) El organismo contiene diversos tipos de células troncales. Existen reservas, como la médula ósea que contiene progenitoras, multipotentes y un tipo de célula madre pluripotente, la MACP, capaz de madurar a los diversos tipos celulares del organismo[17]. En proporciones mínimas estas células están presentes en el torrente circulatorio, y, obviamente, la sangre del recién nacido que puede recogerse del cordón umbilical contiene estas células en mayor proporción que en la sangre del adulto[18]. Dos conocimientos acerca de ellas son clave en la terapia regenerativa. Uno de ellos, que circulan y se quedan en órganos y tejidos, como cerebro y corazón, contribuyendo a su regeneración[19] y otro, que pueden ser movilizadas desde la médula ósea a fin de aumentar el número de las que circulan[20].

Además, se han encontrado células pluripotenciales en los testículos del recién nacido[21] y adulto.[22]

Las leyes españolas de Reproducción Humana Asistida y de Investigación Biomédica (aprobada el 28 marzo de 2007) despenalizan el uso de fetos procedentes de abortos y del aborto selectivo (conocido como reducción embrionaria) asociado a la práctica de las técnicas de reproducción asistida; y se permite la producción de fetos clónicos. Una vez más hay alternativas a las necesidades de material biológico humano para investigación que no supongan producción y destrucción de embriones: se han aislado células madre fetales desde las muestras sobrantes del líquido amniótico obtenidas para realizar el diagnostico prenatal.

En efecto, se han aislado[23] células madre multipotentes capaces de diferenciarse en múltiples linajes de las tres capas germinales (células adipogénicas, osteogénicas, miogénicas, endoteliales, neuronales y hepáticas), del líquido amniótico (AFS) de ratones y humanos. Expresan los marcadores de la pluripotencialidad de células embrionarias (Oct4 y SSEA4), y expresan marcadores de células mesenquimales y neurales; se expanden sin necesidad de lecho al doble de la cantidad inicial en 36 horas y no son tumorígenas. Son “intermedias en madurez y juventud” entre las embrionarias y las de adulto. Potencialmente, células AFS con una amplia representación de los tipos de histocompatibidad podrían conservarse en bancos y ser útiles para transplantes alogénicos en medicina regenerativa; al ser indiferenciadas  y estar asociadas a los tejidos maternos, es posible incluso que induzcan tolerancia y no sean rechazadas.

2) Las lesiones celulares son muy diversas. Hay lesiones que se remedian transfiriendo al lugar afectado un tipo celular que aporta los materiales necesarios, en el sitio adecuado. Es el caso, por ejemplo, del uso de las células troncales autólogas de la médula ósea, multiplicadas en un Biorreactor e incorporadas en soportes adecuados, para tratar fracturas no consolidadas, o pseudoartrosis hipotrófica[24]. Y hay procesos de diferenciación celular bien conocidos, como el de hematopoyesis, que permite autotransplantes de células en enfermedades de la sangre[25], como las leucemias[26]. Se conoce, además, que es una célula troncal capaz de regenerar la sangre, y qué es una célula madre tumoral de la leucemia[27].

3) Es obvio que según sea el tejido a reparar y el tipo de lesión, el proceso regenerativo será más o menos complejo. Hay tejidos, como por ejemplo el de la glándula mamaria, que se regeneran a partir de un solo tipo celular[28]. Otros, como el del cerebro, tienen múltiples sistemas de diferenciación específica y diversificada[29], lo que hace difícil cualquier tipo de reemplazamiento de neuronas. Las células del cerebro han de migrar al sitio que les corresponde; en abril de 2007 Harald Neumann de la Universidad de Bonn manipuló células precursoras de la médula ósea para que expresen una proteína (TREM2) que les permite migrar. Estas células han corregido la lesión en ratones de un modelo animal de la esclerosis múltiple (PlobS Med 2007, 4: e124).

En general los tejidos requieren sus propias células precursoras para regenerar lesiones. Así, para regenerar la lesión producida en el corazón por el infarto de miocardio se han empleado precursores del propio enfermo como los mioblastos, células de la médula ósea que aportan factores esenciales para el desarrollo de cardiomiocitos y se plantea también el uso de células troncales de la grasa. Ahora bien, resolver la lesión es una cuestión y otra la completa restauración de la función del órgano.

El funcionamiento del corazón es mucho más delicado que el de otros músculos. Por ello parece más asequible corregir la distrofia muscular a pesar de tener un origen genético que asegurar la regeneración cardiaca tras un infarto. El equipo de Giulio Cossu[30] ha descrito un modelo en perro de tratamiento de la distrofia muscular de Duchenne; en esta enfermedad está afectado el gen que codifica la proteína muscular distrofina. Corrigieron las  células de la médula ósea autólogas almacenadas en pequeños vasos, los mesoangioblastos, insertándoles el gen y después las  infundieron en las arterias. Los mesoangioblastos corregidos pasaron a través de los vasos a los diversos músculos y los regeneraron con sorprendente eficacia.

 

4. Las células troncales de adulto pueden ser rejuvenecidas a células pluripotenciales.

Las células troncales de adulto pueden ser inducidas a proliferar para, en definitiva, aumentar la cantidad de la reserva regeneradora. Y pueden ser situadas en el equivalente a las células presentes en la constitución del órgano fetal, para investigación.

Existen alternativas para rejuvenecer la célula de adulto; se trabaja en dos estrategias en este sentido: la fusión celular y la reprogramación inducida por extractos celulares. La primera no ha dado resultados por ahora. Por el contrario, la exposición a combinaciones específicas de factores de crecimiento ha permitido que células de adulto den lugar a células troncales de tipo embrionario[31]; Shinya Yamanaka y Kazutoshi Takahashi han conseguido la reprogramación de fibroblastos de la piel de ratón a células pluripotentes semejantes a las embrionarias, mediante la adición de unos pocos factores definidos; en este caso los productos de los genes Oct4, Sox2, c-Myc, y Klf4. Estas células expresan todos los marcadores de células pluripotenciales, forman teratomas después de su implantación y dan animales  quimeras

Enviado por Arvo Net - 25/04/2007 ir arriba
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