EL
LOBBY
DE LAS CÉLULAS EMBRIONARIAS,
TELÓN DE FONDO DEL FRAUDE DE LA CLONACIÓN.
Natalia López
Moratalla
Departamento de Bioquímica. Universidad de
Navarra
Edificio de
Investigación. c/Irunlarrea, s/n. 31008
Pamplona. Teléfono: 948 425600 ext. 6318
Fax: 948 425649 E-mail:
natalialm@unav.es
Resumen.
Se analizan los datos, publicados hasta
finales de diciembre de 2005, en relación
con la obtención de células troncales de
origen embrionario, así como de la
obtención, por transferencia nuclear, de
células del tipo embrionario con dotación
genética de un enfermo. Las declaraciones y
los silencios de los científicos del área,
las imprecisiones en las publicaciones
científicas, y con ello su divulgación en
los medios de comunicación, ponen de
manifiesto la existencia de un lobby
a favor de la investigación con embriones y
de la clonación humana con la pretensión de
un hipotético interés terapéutico en
medicina regenerativa. El lobby
falsea la realidad, ocultando que la
investigación científica ha demostrado con
rigor que las células madre embrionarias no
tienen posibilidad alguna en la terapia
regenerativa; por el contrario, la eficacia
de las células de madre de adulto está
siendo probada y aceptada. El grupo de
presión aúna intereses económicos de
empresas biotecnológicas, impulsadas por los
propios investigadores, e intereses de
clínicas privadas de fecundación in vitro,
que tienen ligados a ellas
centros de investigación con embriones.
Reúne, a su vez, intereses políticos e
ideológicos de gran influencia en las
legislaciones internacionales y nacionales;
tratan de hacer creer que los promotores del
uso de embriones y/o fetos humanos como
material de trabajo tienen motivaciones
exclusivamente científicas, mientras que los
oponentes solo tendrían motivos religiosos
que frenan el progreso de la ciencia.
Estas
presiones, ajenas a la ciencia, han quedado
plenamente de manifiesto con los
acontecimientos que han conducido a la
revelación del fraude de los datos
publicados en mayo del 2005, que se presentó
como un importante avance hacia la clonación
humana con fines terapéuticos con la que
resolverían, según ellos, graves
enfermedades degenerativas.
Palabras clave:
Blastocisto clónico; fraude; células madre
embrionarias; transferencia nuclear;
clonación humana.
Lobby of embryonic stem cells. Background of
the cloning fraud
Summary.
Data published up to the end of December
2005 and concerning embryonic stem cells, as
well as cells of embryonic type pretending
to preserve the genetic information of
patients and prepared by nuclear
transference are analyzed. Comments and
silences of scientists working on this
topic, the lack of precise information in
scientific publications, and the way this
subject is being treated on the media,
reflect the existence of a lobby supporting
research on embryos and human cloning aimed
at a hypothetical therapeutic use in
regenerative medicine. This lobby is
falsifying reality hiding that scientific
research has clearly shown embryonic stem
cells lack any value in regenerative
medicine, and not showing the efficiency of
adult stem cells. This pressure group
assembles economic interests of
biotechnological firms and IVF private
clinics with their research centres aimed at
the study of embryonic stem cells. Political
and ideological interests seriously
influencing laws on this topic supporting
promoters of the use of embryonic cells
and/or fetuses as working material,
justifying their scientific endeavours are
also gathered. Opponents to this work would
be disqualified because of religious
motivations thus being, according to them,
an obstacle to scientific progress. This
pressure is clearly alien to science. It is
now clear that data, published on may 2005
and related to cloning aimed at therapeutic
use, were a fraud as manifested by their
authors.
Key words:
Clonic blastocyst; fraud; embryonic stem
cells; nuclear transference.
Primera parte. El fraude de la clonación
humana con fines terapéuticos.
1. Breve historia de los antecedentes del
fraude protagonizado por Hwang.
1.1. Las publicaciones en el área de la
clonación en algunas de las principales
revistas.
Varias de las revistas científicas de mayor
prestigio, y con gran rivalidad entre sí,
mantienen una política editorial marcada por
el sesgo de favorecer la investigación con
embriones y su generación mediante
transferencia nuclear (identificada con
clonación). Mientras buscan resultados en la
línea de las células troncales (o madre) de
origen, o de tipo, embrionario obstaculizan,
por rechazo, la publicación de los numerosos
trabajos, llevados a cabo en estos últimos
años, que muestran el valor terapéutico de
las células troncales del organismo, las
llamadas “de adulto”. La mayor parte de
estos trabajos quedan silenciados y al mismo
tiempo se reitera cualquier tipo de duda
sobre el valor terapéutico de los
resultados, incluso después de confirmado
ese valor.
Los investigadores de la Universidad de
Seúl, Woo-Suk Hwang y sus 23 colaboradores
surcoreanos, y el científico de la
Universidad de Pittsburg,
Gerald Schatten,
invitado a participar con ellos,
publican, en
mayo de 2005, en Science la obtención
de células embrionarias que portaban
material genético incluso de varones
enfermos de diabetes, daño en la médula y
trastornos genéticos de la sangre.
La eficacia técnica que mostraban los datos
era sorprendente. Con la misma técnica
utilizada meses antes, y sin más cambio que
la menor edad de las donantes de óvulos, el
éxito se multiplicó por diez. Habían
conseguido con 185 óvulos de 18 mujeres
producir 31 “blastocistos de transferencia
nuclear” de los que derivaron los 11 tipos
celulares inmortalizados. Tanta eficacia
que, aunque el trabajo no afirmaba haber
clonado pacientes hasta el estado de
embrión, muchos pensaron que se estaba a
punto de llegar a generar un verdadero
embrión humano clónico. La noticia se dio
así a los medios de comunicación y de forma
que la “clonación terapéutica” aparecía en
el panorama mundial como un protocolo a
punto de lograrse y que resolvería graves
enfermedades como diabetes y Parkinson.
En efecto, los resultados del trabajo
liderado por Hwang validaba el anterior
de noviembre de
2004, en que comunicaban la obtención
de“blastocistos clónicos” y a partir de
ellos una única línea celular femenina;
; ésta poseía el material genético de una
mujer de la que se había tomado una célula
nutricia del óvulo y con su núcleo se había
reconstruido por transferencia el óvulo
vaciado del suyo propio. En el resumen del
artículo los autores muestran sus dudas
acerca de que el resultado de esa
transferencia nuclear fuese “blastocisto
clónico” y no un partenonte generado por la
mera activación del óvulo. Esta publicación,
también en la revista Science, tuvo
como coautor invitado a Joseph Cibelli,
de la empresa “Advanced Cell Technology”
(ACT). La razón para que firmara el artículo
fue que la tecnología empleada era
básicamente la que éste había empleado poco
antes para llevar a cabo en humanos, aunque
sin ningún éxito, la transferencia de
núcleos,
también con la finalidad de conseguir
células madre embrionarias con dotación
genética de un adulto. Este artículo se
publicó en una revista Online recién
creada, el “Journal of Regenerative
Medicine”, a pesar de que Cibeli ya era
conocido en el área de la clonación por su
trabajo en Science de una
paraclonación a partir de fibroblastos
fetales de borrego.
El artículo Online está firmado en lugar
preferente por Robert Lanza, director médico
de ACT y Vicepresidente del laboratorio “Medical
& Scientific Development” para los trabajos
con células madre embrionarias, y
que recientemente ha
publicado en Nature su propuesta de
un sistema de biopsias de embriones
generados in vitro en las clínicas de
Reproducción Asistida, como material de
partida para la obtención de células madre
de origen embrionario.
Al mismo tiempo, en
agosto de 2005, el equipo de Allison Murdoch
de la Universidad de Newcastle Upon Tyne,
del Reino Unido, anunció la creación de un
único “blastocisto de transferencia
nuclear”, que murió antes de que pudieran
obtener células madre humanas de tipo
embrionario, y reclamó compartir el éxito
del equipo de Corea del Sur
(M. Stojkovic
et al. Reprod. BioMed. Online 11,
226–231; 2005).
Con anterioridad, dos equipos de
investigadores de China, comunicaron que
habían clonado células de adulto por
transferencia nuclear. El equipo liderado
por
Guangxiu Lu de la Xiangya Medical College
en Changsha (Chinese Sci. Bull. 48,
1840–1843; 2003) no
consiguió sacar
células de tipo embrionario del “blastocisto
clónico”.
El trabajo del
equipo de Huizhen Sheng de “Shanghai Second
Medical University” tiene un especial
interés, aunque ha quedado relegado;
consiguieron extraer células madre
embrionarias de un “embrión” generado por la
transferencia de un núcleo de células
humanas a un óvulo de coneja al que se le
habían extraído sus propios cromosomas.
Aunque no se trate de una célula híbrida y
mucho menos de un híbrido hombre-animal,
para algunos, mezclar material humano con el
de otra especie, resulta ofensivo. En todo
caso, está por averiguar si las células
crecen a largo plazo y si el material
genético mitocondrial del óvulo animal es
compatible con el nuclear humano. No
obstante, si resultase factible eliminaría
la necesaria donación de óvulos humanos.
De hecho, tanto
por la eficacia tan baja de la técnica como
por la fuente de los óvulos, la
transferencia nuclear resulta una utopía
para la obtención de células tanto para la
investigación, como para posibles
tratamientos terapéuticos.
En los últimos años, se han realizado
numerosos esfuerzos por conseguir clonar
mamíferos. Después de la oveja Dolly se han
publicado datos de ratón, toro, cabra, cerdo
y conejo clónicos. Posteriormente (los datos
están publicados en Science o
Nature) se ha clonado un gato (Shin, T.
et al. Nature 415, 2002,859), una
mula (Woods, GL. et al. Science 301,
2003,1063), un caballo (Galli, C. et al.
Nature 424, 2003,635) y una rata (Zhou,
Q. et al. Science 302, 2003,1179),
por transferencia del núcleo de una célula
somática a un óvulo desnucleado y posterior
transferencia del embrión clónico al útero
de una hembra de la especie correspondiente.
Pues bien, en
agosto de 2005, Nature publica un
artículo breve, y rodeado de gran
publicidad, que señala la clonación del
primer perro,
por el protagonista y el investigador
invitado del publicado en mayo en
Science.
Hasta
ese momento, y con la tecnología disponible,
no se había logrado debido a la dificultad
de madurar los óvulos caninos in vitro.
El éxito de la transferencia nuclear, según
Hwang, depende de la calidad, disponibilidad
y maduración de los óvulos de partida.
Algunos animales como el perro ovulan en la
profase de la primera meiosis y sus ovocitos
maduran el día 2 ó 3 en la región distal
del oviducto. En este trabajo describen la
recogida de una media de 12 ovocitos por
cada hembra y con ellos reconstruyen un
total de 1.095 embriones caninos que fueron
transferidos a 123 perras receptoras. Dos
fetos llegan a termino (1.6% de eficacia) de
los que uno muere enseguida. Existen
fundadas sospechas de que “Snuppy” (que así
han llamado al perro generado) tampoco sea
realmente un clon.
Es interesante destacar que el valor
atribuido a ambos trabajos descansa sobre el
mismo hecho: la eficiencia lograda se debe a
la “calidad” de los óvulos, humanos en un
caso, y caninos en el otro, y la calidad de
su manipulación.
1.2. El contexto de la publicación.
La historia de
la obsesión por el potencial terapéutico de
las células madre de origen embrionario
tiene un importante capítulo en la
“clonación terapéutica”. Con esa
denominación se conoce uno de los posibles
procedimientos de obtener células de tipo
embrionario. La ventaja que ofrecen es la de
poder elegir la dotación genética; de esta
forma, si en un futuro pudieran utilizarse
en terapia regenerativa se evitaría el
rechazo inmune en el enfermo, ya que el
núcleo transferido al óvulo para obtenerlas
sería de una de sus células.
Esto es, esta tecnología ofrece una futura
producción de “células embrionarias a la
carta” a las que, irónicamente, no se les ha
encontrado aplicación.
Por ahora, la
técnica de transferencia nuclear sin
verdadera reprogramación, aplicada a
primates, supone la obtención de células
madre de tipo embrionario sin generar un
individuo;
los datos disponibles muestran que la simple
transferencia nuclear no es suficiente en el
caso del hombre y de los demás primates para
generar un verdadero embrión clónico. De
hecho, el trabajo publicado en Science
no hace referencia a clonación sino a
“transferencia de núcleos somáticos
humanos”, y no se refiere a la obtención de
un verdadero embrión, sino de blastocisto
“construido por transferencia nuclear”. Sin
embargo, la noticia corre con el beneplácito
general como el comienzo de la realización
de las “promesas terapéuticas” de la
clonación humana;
sustituyen así y de forma sutil las promesas
terapéuticas de las células de origen
embrionario que habían fracasado.
Es muy
significativo que el comedido lenguaje del
artículo de Hwang fuera reprochado en la
revista pro-clonación “The New England
Journal Medicine” en julio de 2005;
Anthony Perry llamó la atención acerca de
que Hwang eludía el término “clonación” con
el rodeo de “transferencia de núcleos
somáticos humanos”, y evitaba hablar de
embrión con el rodeo de “constructo de
transferencia nuclear”. Más aún, en el mismo
comentario apostillaba que este intento de
disimulo lo habían tenido otros en
experimentos con animales; pero resultaba
que era él mismo quien confundía la
procedencia de los embriones humanos: hizo
pasar como clonaciones meras fecundaciones,
los resultados de dos artículos del equipo
de Lorenz Studer, de Nueva York.
Como otros muchos (Caplan, McGee, etc.)
Perry desvirtuaba el hecho de que no había
prueba alguna de que se hubiera generado un
verdadero embrión para poder mantener las
promesas “terapéuticas” de la clonación
humana. ¿Cómo se entiende que una revista
como NEJM permita el error de Perry? La
respuesta la da la propia revista, que en el
editorial del 17 de julio de 2003 dice que
los editores acogerían y realzarían los
artículos sobre células madre embrionarias,
para que la miopía de los legisladores no
enturbiara la luz de la ciencia.
Los datos, hasta que
se publica el trabajo de
Hwang, mostraban que
la tasa de obtención
de estas células de tipo embrionario, con
dotación genética elegida, era muy baja. De
ratón, un mamífero clonado en 1998,
se habían aislado células embrionarias tras
una transferencia nuclear
y se han usado para tratamiento terapéutico
en modelo animal,
que no es extrapolable a humanos.
En primates, tras cerca de 800 intentos, no
se había conseguido la
reconstrucción del embrión, ni del ovocito.
La eficacia de producción de líneas
embrionarias humanas a la carta, que
mostraba el trabajo de Hwang, fue recibida
con entusiasmo. En EE.UU. se reabre el
debate de la política de la clonación; se
afirma que las restricciones legales
impuestas por la Casa Blanca en esta materia
son la causa de que ese país hubiera perdido
el liderazgo en la clonación terapéutica. En
marzo la mayoría de los países asiáticos
(Camboya, China, India, Corea del Norte y
del Sur, Japón, Singapur y Tailandia) se
reservaron el derecho de decidir por sí
mismos si rechazaban toda forma de clonación
humana propuesta en Naciones Unidas. Por
ello se insiste que mientras que los
investigadores de EE.UU. están aherrojados
por atavismos, Hwang y su equipo muestran a
las claras que Asia avanza hacia el
progreso.
1.3. Entre la publicación y la revelación
del fraude.
Los científicos del área, muchos de los
cuales habían colaborado en la creación de
empresas de biotecnología para la producción
de células madre, encontraron en este
trabajo un incentivo. Y, a pesar de que la
eficacia de la producción de líneas
celulares embrionarias era tan sorprendente,
como para hacer pensar en un cierto
maquillaje de los resultados, el artículo
fue acogido con alabanzas, ya que daba la
oportunidad de atraer capital a los nuevos
bancos de células madre que se iniciaron
entonces y que empezaron a ofertar células
para el 2006.
La propia revista Nature publica la
situación de los bancos de células madre
hasta diciembre de 2005.
El banco más desarrollado es el “UK Stem
Cell Bank” en el “National Institute for
Biological Standards and Controls” en
Potters Bar, cerca de Londres. Iniciado en
Septiembre de 2002, y fundado por el
“Medical Research Council” y el
“Biotechnology and Biological Sciences
Research Council” en enero de 2003, proyecta
ser un reservorio de todo tipo de células
troncales humanas. En octubre de 2005, tenía
24 líneas aunque ninguna disponible para su
uso, algo que probablemente podrían
conseguir en el 2006, según su director Glyn
Stacey.
Otra iniciativa en marcha es el “US National
Stem Cell Bank” que se situará en el WiCell
Research Institute, en Madison, Wisconsin;
cuenta con una dotación de 16.1 millones de
dólares para un periodo de cuatro años y
procedente de los “National Institutes of
Health”. Podrá adquirir, almacenar,
caracterizar y distribuir las líneas de
células madre embrionarias humanas para las
que se ha aprobado el uso de fondos
federales.
En
Edinburgo, el brazo Europeo del “Stem Cell
Sciences” de Melbourne de Australia, ha
desarrollado células troncales neurales,
similares a las encontradas in vivo,
y derivadas tanto de células embrionarias,
como de células fetales y de tejido cerebral
de adulto. Intentan inducir en ellas
mutaciones genéticas y podrían ser útiles en
investigación biomédica para pruebas de
fármacos in vitro. R&D Systems
of Minneapolis, Minnesota ofrece “preparadas
para usar” células primarias corticales
derivadas de embriones de ratas y el kit que
les permitirá crecer. Pueden diferenciarse
en astrocitos, neuronas y oligodendrocitos.
Nada menos que James Thomson, el padre de
las células embrionarias cuando trabajaba en
la empresa Geron, promete para el 2006 un
servicio de chequeo a industrias
farmacéuticas y biotecnológicas, en su
empresa “CID” de Madison. Y por último, el
artículo informa de la aprobación de un
centro en la Universidad de Granada de
España y otro en Corea del Sur.
En efecto, en octubre de 2005 Seúl se había
convertido en la capital mundial de la
clonación con la creación del Banco Mundial
de las Células Madre. Los investigadores de
otros países, incluidos los de occidente,
podrían mandar células de enfermos y ellos
harían la transferencia de los núcleos de
esas células a los óvulos donados por las
chicas coreanas; conseguirían células en
cantidad para venderlas a quienes
investigando, tal vez alguno llegara a
encontrarles aplicaciones terapéuticas.
1.4. El entusiasmo oculta la falsedad e
irracionalidad de la clonación con fines
terapéuticos.
Supongamos que la eficacia en línea celular
de células madre embrionarias a la carta,
por óvulo reconstruido, fuera la que según
Hwang él consiguió; Supongamos que ahora
todavía no se ha logrado esa eficacia pero
que, como insiste
Rudolf Jaenisch del Whitehead Institute,
“el procedimiento de trabajo podría ser
repetido en otros laboratorios y
conseguirlo”. Demos por supuesto además que
el problema ético de crear un ser humano por
clonación y destruirlo a los cinco o seis
días de vida no exista porque el resultado
de la transferencia nuclear en primates no
da lugar a un verdadero individuo sino a un
conjunto de células de las que se pueden
derivar las buscadas. Aún así, la “clonación
terapéutica” tiene el
grave
problema de la donación y uso de
óvulos humanos. Este problema no es un
simple olvido; se diluye porque se quiere
diluir.
En un artículo publicado en el mismo número
de Science y comentando el de Hwang
desde el punto de vista ético, David Magnus
y Mildred Cho de la Universidad de
Stanford, partidaria de la investigación con
células madre embrionarias, observaban:
“Entre un 0.3 y un 5 por ciento a un 10 por
ciento de las mujeres a las que se induce la
hiperproducción de óvulos experimentan un
grave síndrome de hiperestimulación ovárica
que produce dolor, que a veces exige
hospitalización, fallo renal, posible
infertilidad futura, e incluso la muerte”.
Un riesgo que no va en beneficio de ellas,
sino en una investigación de interés
hipotético. Un riesgo que hace de suyo
irracional un procedimiento terapéutico que
tenga óvulos como material de partida para
las milagrosas células.
La cuestión nuclear es que este sistema de
generar células a la carta requiere muchos
óvulos de mujer y que el medio que se tiene
para que una mujer los produzca en
abundancia es una verdadera explotación. Lo
de menos es que se le gratifique, más o
menos generosa o tacañamente, para suplir
gastos de transporte, ausencia del trabajo,
molestias, como se hace con cualquier
persona voluntaria en una investigación
biomédica. El problema es la explotación que
supone el procedimiento en sí mismo. Es
curioso que las mismas molestias de la
multiovulación para la mujer que quiere ser
madre, se consideran lo suficientemente
fuertes para que las clínicas de FIV
congelen los embriones en vez de repetir el
tratamiento y la punción. Pero la realidad
es que el negocio de la compra-venta de
óvulos ha entrado en la opinión pública bajo
la capa humanitaria de una donación para
hacer feliz con la gestación de una criatura
a mujeres sin óvulos o a las que se les pasó
la edad de la maternidad.
¿Alguien puede
creer en una donación totalmente gratuita
cuando la donante pasa por un tratamiento
hormonal con consecuencias y una
mini-intervención para extraer los óvulos?
Una mujer puede hacer esto en particular y
gratuitamente, por una hermana, una amiga…
pero no para que se lucren terceros. Si se
presenta así es porque la realidad esta
amañada por los intereses lucrativos de
centros de Reproducción Asistida. ¿Cómo se
explican los datos publicados que resumen
las estadísticas de los centros de FIV de
los diferentes países de Europa? La donación
de óvulos va en aumento y de forma más
llamativa en España: en el año 2004, 1.577
ciclos de FIV (de un total de 14.519) han
sido con óvulos donados y han dado lugar a
1.416 transferencias de embriones a la mujer
receptora. Un porcentaje que es
llamativamente alto y desde luego mucho más
alto que en el total de Europa donde se han
llevado a cabo 6. 530 ciclos con óvulos
donados del total de 279.267 ciclos.
Las condiciones mínimas puestas en España
para la FIV hacen que varios centros sean un
reclamo para mujeres extranjeras, que tienen
obstáculos legales en sus países
(principalmente Alemania e Italia). El
Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI)
realizo un tercio de sus tratamientos (2.400
en el año 2004) a extranjeras; y el 80 por
ciento de la clientela del Centro Mar&G de
Granada procede de países fuera de España,
especialmente de Francia e Italia, y que
acuden por la disponibilidad de óvulos.
Ambas ciudades españolas compiten con otras
(Barcelona, Bilbao) por los centros de
investigación con embriones.
2. La confirmación del fraude de la
clonación terapeútica.
Hwang ha
confesado en diciembre que el trabajo
publicado en Science es un invento,
aunque posee la tecnología para llegar a
hacerlo. Nature se reserva confirmar
los resultados de la clonación del perro.
Gerald Schatten, un experto en células madre
de la Universidad de Pittsburg, invitado por
Hwang a firmar como coautor a fin de que las
revistas aceptasen más fácilmente sus
artículos, intenta retirarse. No participó
directamente en los experimentos como ha
confirmado un portavoz de su Universidad.
Los revisores
suelen con frecuencia pedir más datos a los
autores para confirmar algún punto. Los
revisores de Nature no pidieron a
Hwang aportar datos que mostraran la
evidencia de una auténtica clonación. Los
revisores de Science pidieron a Hwang
que suministrara las pruebas del DNA de cada
una de las células embrionarias y de los
enfermos de los que las habían obtenido y
éste aportó unos datos de tal perfección que
despertó sospechas;
pero esta “anomalía” se hizo pública muy
tarde. También estaban trucadas las
fotografías que mostraban 11 tipos celulares
embrionarios: 4 pares de imágenes son
duplicadas. Por tanto, la eficacia en
producción de células de tipo embrionario no
era tan elevada, y sobre todo las células
obtenidas no han sido generadas por
transferencia de núcleos de las células de
varones adultos enfermos y más tarde se ha
sabido que las células manejadas procedían
de embriones fecundados in vitro en
la clínica asociada.
La revista
Science, cuyos revisores redujeron el
tiempo de revisión habitual de tres meses a
dos, ha tenido que rectificar y aclarar la
postura editorial con relación a este
artículo.
El paso, proclamado ampliamente, hacia el
protocolo de “clonación terapéutica” no se
ha dado. La revista pide en los últimos días
del año 2005 que se retracten todos y cada
uno de los falsos autores de la
investigación.
2.1. El inicio de las sospechas por la
cuestión de las mujeres donantes de óvulos.
Curiosamente, las sospechas de fraude se
habían iniciado no por la extraña, o
insólita, eficiencia sin que hubieran
aplicado nuevos procesos “técnicos” que la
justificaran, sino por la inmoralidad e
ilegalidad de la obtención del
consentimiento de las donantes de óvulos. En
efecto, los
problemas comenzaron a cercar a Hwang tras
admitir éste que los óvulos los habían
donado dos miembros de su laboratorio y que
habían pagado al resto de las donantes.
Muchos en Corea piensan que esto no es grave
debido a diferencias culturales con
occidente; incluso en este país no existía
hasta enero una ley que
prohibiese un pago a las donantes de óvulos.
Pero Hwang tuvo
que dimitir como Director del recién creado
Banco Mundial de Células Madre.
El 6 de mayo de 2004
la revista Nature había dado la
alarma sobre este tema en relación con el
primer trabajo de Science. Se suceden
en el plazo de un mes a finales de 2005 una
serie de acusaciones que acaban con la
confesión del investigador principal y su
expulsión de la Universidad de Seúl. El 12
de noviembre
Schatten acusa a Hwang de mentir en la
fuente de los óvulos en el trabajo del 2004
de Science. Jose Cibelli de la
Universidad del Estado de Michigan y coautor
de este artículo se muestra “confuso”. El 21
de noviembre Sung-Il Roh, un especialista en
FIV del MizMedi Hospital de Seúl, coautor
del articulo del 2005 y que extrajo los
óvulos de las donantes para ese estudio,
admite haber pagado a las donantes del 2004.
El pago ha sido el equivalente a
1.430 dólares a cada
donante. El escándalo es curioso; esa
cantidad es similar a la que sirve de
gratificación a los voluntarios de pruebas
de procedimientos o de fármacos, para suplir
gastos y trastornos de ausencia del
trabajo.
Entre el 1 y el 19 de diciembre salen a la
luz las falsificaciones de los datos. El
gobierno de Corea promete seguir ayudando a
los investigadores con células madre “para
no defraudar las esperanzas de la gente” y
continuar impulsando la tecnología de las
células como una industria nacional
lucrativa.