Natalia López Moratalla analiza los datos, publicados hasta último día diciembre de 2005, en relación con la obtención de células troncales de origen embrionario , así como de la obtención, por transferencia nuclear, de células del tipo embrionario con dotación genética de un enfermo. El informe lo publica Cuadernos de Bioética con el título “EL LOBBY DE LAS CÉLULAS EMBRIONARIAS, TELÓN DE FONDO DEL FRAUDE DE LA CLONACIÓN.
Las conclusiones son claras y aclaran muchos aspectos controvertidos.
1) Las promesas de uso de las células madre de origen embrionario en terapias regenerativas han fracasado. La idea de su potencial futuro para solucionar graves enfermedades se ha mantenido sobre la base de una remota posibilidad de obtener células de tipo embrionario con la dotación genética del paciente, mediante transferencia nuclear. La clonación animal también ha resultado ineficaz y con ello se veía fracasar la clonación humana con fines terapéuticos. El trabajo de los investigares de Corea del Sur se acogió como un indicio de que la “clonación terapéutica” estaba cercana, a pesar de la irracionalidad de un procedimiento que requiere óvulos humanos para generar células madre a la carta; células de las que se desconoce que puedan tener alguna utilidad.
2) El trabajo de Hwang, y sus colaboradores, ha resultado ser un fraude total y pone al descubierto la ilegitimidad de las promesas terapéuticas de las células derivadas de la destrucción de embriones. El paso, proclamado ampliamente, hacia el protocolo de “clonación terapéutica” no se ha dado. Sin embargo, los promotores de la clonación humana insisten en que lo podrán conseguir en breve y lamentan que el desprestigio aleje a sus patrocinadores.
3) El interés por las células madre de tipo embrionario con dotación genética de un enfermo está entrando en alianza con la clonación “reproductiva” que pretende un desarrollo, más o menos artificial, de los embriones al estado fetal a fin de conseguir células madre que tengan ya iniciado el proceso de diferenciación.
4) Existen presiones fuertes sobre los intereses profesionales y económicos de los investigadores que les intimidan a guardar silencio acerca de la verdad de los estudios de medicina regenerativa. A nadie le interesa crearse enemigos por criticar el presunto potencial terapéutico de las células embrionarias, aún a costa de dejar que se les creen falsas expectativas a los enfermos. Este lobby, pro investigación con embriones, dirige su lucha a no permitir que el debate se centre en la discusión científica de los resultados, y lo derivan con todas sus fuerzas a enfrentar ciencia y religión.