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ORIGEN DE LA PERSONA (Antonio Orozco-Delclós)

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ORIGEN DE LA PERSONA

¿De dónde procede la persona? ¿de la química, de la biología, del azar, de Júpiter, de Saturno, de la unión de Júpiter con Saturno, de la unión de un óvulo con un espematozoide...?

Por Antonio Orozco-Delclós


¿De dónde procede la persona? ¿de la química, de la biología, del azar, de Júpiter, de Saturno, de la unión de Júpiter con Saturno, de la unión de un óvulo con un espematozoide...?

La persona humana requiere un soporte biológico en el que situarse y expresarse. Pero no es reductible a nada material. El verdadero antecedente de la persona no puede ser la materia; sólo puede ser la Omnipotencia Personal creadora.

Karl Marx pensaba que los hombres creemos en la inmortalidad del alma porque no nos podemos imaginar inexistentes (es decir, siendo nada). Podemos imaginar el mundo sin nosotros, pero no podemos imaginarnos, al pensar, que podríamos no existir. ¿Qué significaría para mí «no existir»? «Ser nada». Es impensable.

Al pensar, no nos podemos imaginar inexistentes, porque siempre hemos existido. ¿Dónde, cómo? Responde Tomás de Aquino: en Dios, siempre, de modo eminente. Dios es nuestro inmediato antecedente.

La imaginación se ha inclinado a imaginar a la criatura, en concreto al hombre, en suspenso sobre la nada. La imaginación pagana cristianizada ha formado la imagen del hombre sostenido por la mano de Dios, pero igualmente suspendido sobre la nada. "Si Dios me suelta de su mano, me hundo en la nada". Ninguna hipótesis más falsa. La nada no está abajo ni arriba, no está en parte alguna. La persona no puede hundirse en la nada, porque la nada no es en absoluto. La persona no está colgada de la mano de Dios sino -con su existencia y todo cuanto es-, como asentada en la omnipotencia creadora de Dios, es decir, sobre el Absoluto, sobre el suelo más firme, más sólido y absolutamente inquebrantable.

Bien dicen algunos -Maritain, Polo, etc.- que la persona no existe meramente, sino que co-existe; no vive, con-vive. Una persona rigurosamente sola no podría vivir vida de persona. No llegaría a pensar ni a hablar. La experiencia lo confirma en los casos de niños muy pequeños perdidos en la selva. A los diez o doce años ya son irrecuperables para el lenguaje.

Antonio Orozco

 

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Director de Revistas: Javier Martínez Cortés
Editor-Coordinador:Antonio Orozco Delclós

 

03/08/2005 ir arriba
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