| Para Levinas, toda la ética se origina en el lugar del rostro. Se arriesga en esta frase, puede que abrupta, pero profunda: "La ética es una óptica" 19. Porque encontrar el rostro de otro es sentir surgir en sí el imperativo categórico "No matarás". "En el rostro del otro es donde llega el mandamiento que interrumpe la marcha del mundo" 20. La primera palabra del rostro es la prohibición de matar. Una relación cara a cara aniquila todo poder de negación. Por eso no es extraño que se venden los ojos de los condenados a muerte, de los que van a ser fusilados, por miedo a encontrar su mirada. Desde el principio, la relación se desarrolla en la ética. Todo rostro empuja adelante. Es el principio de la sabiduría.
Sentimos haberse extraviado la referencia bibliográfica de esta interesante sugerencia. Aprovechamos la ocasión para remitir a un trabajo de interés antropológico sobre el filósofo Emmanuel Levinas: Eduardo Lostao, Reflexiones levinasianas acerca de la bondad, la libertad y la diferencia, en Anuario Filosófico, Pamplona 2000 (33), 631-640.
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