| Si tomamos un vaso de agua en reposo, metemos una cucharilla y agitamos. El agua adquiere un movimiento circular. Sacamos la cucharilla. El agua sigue moviéndose, pero por poco tiempo. Enseguida vuelve a su estado primitivo. Esto significa que el agua no tiene ese movimiento por sí misma, lo tiene recibido.
Todo lo que se mueve o cambia en el universo, se mueve con movimiento recibido que tiende a cero, ya tarde unos segundos, ya trillones de años. Si nos fijamos en que lo que cambia tiene ser y todo lo que tiene ser en el universo cambia (ya sea perfectivamente, ya sea defectivamente), es necesario que reciba el ser que tiene. Pero no sólo cuando comienza a ser, sino en todo el curso de su existencia.
Antonio Orozco
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