| Una cuestión que se plantea, como es lógico, cuando se reflexiona sobre la existencia del mal en el mundo, es -supuesta la creación universal de Dios- si no era mejor no crear al hombre, puesto que Dios sabía que había de pecar y desencadenar tragedias tremendas e incontables a lo largo de la Historia.
La respuesta la da Dios mismo por medio de Juan evangelista: "El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros". Luego, según la infinita e inescrutable sabiduría divina, no sólo vale la pena -compensa- crear al hombre, sino que vale la pena que el Hijo Unigénito del Padre se encarne y viva entre nosotros, conviva con nosotros.
Incluso, le compensa sufrir por ello el crimen más horroroso posible: "matar al Autor de la vida".
Le vale la pena a Dios Hijo, que responde con el silencio y la "pasividad", cuando quienes le crucificaron, le gritaban, mientras colgaba del madero: "¡Baja de la cruz y creeremos en ti!"; "puede salvar a otros y no se puede salvar a sí mismo...!
La respuesta es inequívoca.
Antonio Orozco
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