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Por Paco Sánchez
CONOZCO a muy poca gente
que se haya sometido a procedimientos de fecundación
artificial, aunque serán más de los que pienso, porque
nadie va por ahí contándolo. En cualquier caso, de los
pocos que conozco, el cien por ciento han fracasado: no
han conseguido tener hijos, pero sí unas molestias muy
grandes, tanto físicas como psicológicas, lo que después
de algunos ensayos -en un caso, hasta tres- les ha
llevado a desistir. Parece que esto es lo normal: en los
dos primeros intentos, e incluso en el tercero, las
posibilidades de éxito son bajísimas, casi nulas: esta
misma semana reconocían un 30,7: menos de un embarazo
por cada tres carísimos intentos. Partos, ni dicen.
Bastantes menos, supongo, y encima admiten que, de cada
tres, uno es parto múltiple. Un negocio multimillonario
con las ilusiones de la gente, en el que se paga el
fracaso más asombroso y se consiente que queden por el
camino miles de embriones muertos o congelados, que la
investigación en células madre embrionarias -también sin
resultados conocidos- permite liquidar para ahorrar
almacenamiento y... quien se oponga será tachado de
frenar el progreso científico por intolerancia
religiosa. Brillante.
pacosanchez@lavoz.es
La Voz de Galicia y Arvo Net 11.02.2006
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