|

BENEDICTO
XVI
El hecho de que su mandato se presuma breve no
indica necesariamente que no deje una fuerte
impronta en la Iglesia y en el mundo. El ejemplo más
reciente es Juan XXIII que era un Papa de transición
y fue el que puso en marcha el Concilio Vaticano II
que marcó un antes y un después en la historia de la
Iglesia.
Lluís
Foix
La Vanguardia 19/04/2005
21.24 horas
Joseph
Ratzinger entró como papable en el Cónclave y ha salido como
Papa con el nombre de Benedicto XVI rompiendo la leyenda
popular que indica lo contrario. Su elección en la cuarta
votación no fue tan laboriosa como la de Juan Pablo II que
salió en el octavo recuento ni como la de Pablo VI que fue
Papa en la sexta votación. La sorpresa y el misterio
preceden siempre la aparición del nuevo Pontífice en el
balcón principal de la basílica de San Pedro. Hay una
cierta lógica en la elección de Benedicto XVI. El cardenal
Ratzinger fue la mano derecha del anterior Papa a la hora de
fijar los criterios morales y doctrinales de la Iglesia. En
los diecisiete días desde la muerte de Juan Pablo II ha
tenido un protagonismo evidente. Ofició el funeral del Papa
difunto, abrió el Cónclave y pronunció dos homilías
relevantes que pueden interpretarse como discursos
programáticos de su Pontificado. En este sentido puede
considerarse que Benedicto XVI será un Papa que continuará
la línea de Juan Pablo II. Ha sido profesor, obispo,
miembro decisivo de la Curia, dos veces ha presidido la
Congregación para la Doctrina de la Fe y ha administrado la
ortodoxia de la Iglesia con mucha autoridad. En la homilía
que abrió el Cónclave denunció la dictadura del relativismo
moral de la sociedad moderna y también el subjetivismo que
es contrario a la solidaridad. Fue considerado progresista
al comienzo de su larga trayectoria eclesiástica para ir
convirtiéndose progresivamente en el máximo defensor de la
fe. El nuevo Papa es filósofo y teólogo y conoce las
corrientes de pensamiento del mundo moderno. Es un
intelectual. El sábado cumplió 78 años lo que permite
pensar que los cardenales abogaron por un perfil
continuista después del largo y prolífico pontificado de
Juan Pablo II. Por razón de su edad será un pontificado
limitado en el tiempo. Se ha roto la tradición de no
designar a un Papa procedente de un país importante.
Alemania no es Estados Unidos pero es la principal potencia
europea. El Cónclave parece que ha tenido en cuenta uno de
los principales retos de la Iglesia al comienzo de este
milenio que es revitalizar la dimensión religiosa en el
llamado primer mundo. El otro gran reto es cómo el mensaje
del nuevo Papa llega a un Tercer Mundo cada vez más
empobrecido respecto a los países industrializados. Ratzinger
es un una persona con gran voluntad. Fue el principal
coordinador del Catecismo publicado en 1992. Unas
declaraciones publicadas en Le Monde poco después hablaba
sorprendentemente de que Europa tiene necesidad de
recuperar unas referencias morales que puedan ser
compartidas por al gran mayoría de europeos. No ha
escogido el nombre de Juan Pablo III, un detalle que habría
indicado una inequívoca continuidad con su antecesor.
Benedicto XV fue Papa desde 1914 a 1922 en unos tiempos en
los que Europa y el mundo vivían la tragedia de la Primera
Guerra Mundial. Benedicto XV predicó la paz en tiempos de
conflictos con millones de muertos en las trincheras
europeas. Pero fue también un luchador contra el integrismo
católico de la época. En su libro “Dios y el mundo” habla de
una reforma descentralizadora de la Iglesia. Es prematuro
juzgar a un Papa el día de su elección. Hay que esperar para
ver por dónde y cómo da los primeros compases de su
pontificado. No sería la primera vez que un Papa que fue
elegido como liberal pasa a ser un conservador. Y al revés.
El hecho de que su mandato se presuma breve no indica
necesariamente que no deje una fuerte impronta en la
Iglesia y en el mundo. El ejemplo más reciente es Juan
XXIII que era un Papa de transición y fue el que puso en
marcha el Concilio Vaticano II que marcó un antes y un
después en la historia de la Iglesia. Era uno de los tres
cardenales del Cónclave que recibió la birreta de manos de
Pablo VI. Es un Papa inteligente, trabajador, culto y
espiritual. Habla diez lenguas. Dicen los que le conocen que
es dialogante desde su firmeza. Todas estas cualidades las
tendrá que ejercitar para dirigir una Iglesia que tiene su
epicentro en Roma pero que su mensaje es escuchado en todo
el mundo.
|
©
ASOCIACIÓN ARVO 1980-2005 |
|
Contacto: mailto:webmaster@arvo.net |
|
Director de Revistas: Javier Martínez Cortés |
|
Editor-Coordinador: Antonio Orozco Delclós
|
|