Benedicto XVI, 11 de enero de 2009
: el bautismo es el puente que Dios ha
construido para acercarse al hombre
CIUDAD DEL VATICANO, domingo 11 de enero de
2008 (ZENIT.org).-
El sacramento del bautismo es el camino, el
puente que Dios ha establecido para
encontrarse con el hombre. Así lo afirmó hoy
el Papa Benedicto XVI durante la homilía con
motivo de la Solemnidad del Bautismo del
Señor, celebrada esta mañana en la Capilla
Sixtina, y durante la cual bautizó a 13
niños.
Con esta fiesta, con la que concluye el
tiempo litúrgico de la Navidad, “el Señor no
se cansa de repetirnos: 'Sí, estoy aquí. Os
conozco. Os amo. Hay un camino que viene de
mí a vosotros. Y hay un camino que desde
vosotros sube hasta mí'. Jesús nos
introduce, podríamos decir, en la
cotidianeidad de una relación personal con
Él. De hecho, mediante la inmersión en las
aguas del Jordán, Jesús se ha unido a
nosotros”.
“El Bautismo es por así decirlo el puente
que Él ha construido entre sí y nosotros, el
camino por el que se nos hace accesible; es
el arco iris divino sobre nuestra vida, la
promesa del gran sí a Dios, la puerta de la
esperanza y, al mismo tiempo, el signo que
nos indica el camino a recorrer de forma
activa y alegre para encontrarlo y sentirnos
amados por él”, añadió.
El Papa explica el gesto de Jesús, que
“confundido entre la gente, se presenta para
ser bautizado”, tiene una importante
consecuencia para el hombre en su relación
con Dios.
“Desde cuando el Hijo unigénito del Padre se
hizo bautizar, el cielo se ha abierto
realmente y sigue abriéndose, y podemos
confiar cada nueva vida que nace en las
manos de Aquel que es más poderoso que los
poderes oscuros del mal”. Este
acontecimiento marca un nuevo comienzo para
toda la humanidad, afirmó el Papa, “que se
cumplirá plenamente con la muerte en cruz y
resurrección” de Jesús. Hasta entonces, el
bautismo era signo de penitencia, algo “muy
distinto” del sacramento, por el cual “no
nos sumergimos sencillamente en las aguas
del Jordán para proclamar nuestro empeño de
conversión, sino que se infunde en nosotros
la sangre redentora de cristo que nos
purifica y nos salva”.
Después, durante el rezo del Ángelus, el
Papa volvió sobre el argumento, explicando
que este acto “fue el primer acto de su vida
pública, narrado en los cuatro Evangelios”.
Al explicar el pasaje evangélico, el Papa
afirmó que “con estas palabras: 'Tu eres mi
hijo amado' se revela qué es la vida eterna:
es la relación filial con Dios, tal y como
Jesús la vivió y nos la ha revelado y
entregado”. “Es el Hijo amado del Padre, en
el que Él se ha complacido, el que nos
devuelve la dignidad y la alegría de
llamarnos y ser realmente 'hijos' de Dios”
[Por Inma Álvarez]
El Papa explica la importancia del bautismo
de los niños
“No son propiedad privada de los padres,
estos deben ayudarle a ser hijo de Dios”
CIUDAD DEL VATICANO, domingo 11 de enero de
2009 (ZENIT.org).-
El Papa explicó la importancia del bautismo
de los niños, al bautizar hoy a 13 bebés en
la Capilla Sixtina, como es tradición en la
Solemnidad del Bautismo del Señor, y afirmó
que con él “restituimos a Dios lo que ha
venido de Él”.
“El niño no es propiedad de los padres, sino
que ha sido confiado por el Creador a su
responsabilidad, libremente y de una forma
siempre nueva, para que éstos le ayuden a
ser un libre hijo de Dios”, explicó el Papa.
Sobre estos niños, afirmó, “se posa hoy el
'complacimiento' de Dios”.
“Desde cuando el Hijo unigénito del Padre se
hizo bautizar, el cielo se ha abierto
realmente y sigue abriéndose, y podemos
confiar cada nueva vida que nace en las
manos de Aquel que es más poderoso que los
poderes oscuros del mal”, recalcó el Papa.
En primer lugar, Benedicto XVI señaló la
importancia de que Dios se haya hecho un
niño pequeño, que es precisamente el centro
de la celebración del tiempo litúrgico de
Navidad que se cierra con la Solemnidad del
Bautismo del Señor.
“El Creador ha asumido en Jesús las
dimensiones de un niño, de un ser humano
como nosotros, para poderse hacer ver y
tocar. Al mismo tiempo, abajándose hasta la
impotencia inerme del amor, Él nos muestra
qué es la verdadera grandeza, es más, qué
quiere decir ser Dios”. Agradeciendo la
oportunidad de poder bautizar en esta
ocasión, el Papa hizo notar sobre todo la
importancia del papel de los padres y de los
padrinos para hacerles comprender un día el
sacramento que han recibido.
“Sólo si los padres maduran esta conciencia
conseguirán encontrar el justo equilibrio
entre la pretensión de poder disponer de los
propios hijos como si fueran una propiedad
privada, plasmándolos en base a las propias
ideas y deseos, y la postura libertaria que
se expresa en dejarlos crecer en autonomía
plena, satisfaciendo cada uno de sus deseos
y aspiraciones”, explicó. Por otro lado,
bautizar a los niños pequeños, explicó el
Papa, no es “hacerles violencia”, sino
“darles la riqueza de la vida divina en la
que se enraiza la verdadera libertad que es
propia de los hijos de Dios”. Esta libertad,
añadió, “deberá ser educada y formada con el
madurar de los años, para que los haga
capaces de elecciones personales
responsables”.
Respecto a la educación en la fe del
pequeño, el Papa explicó que “si con este
sacramento, el bautizando se convierte en
hijo adoptivo de Dios, objeto de su amor
infinito que lo tutela y defiende de las
fuerzas oscuras del maligno, es necesario
enseñarle a reconocer a Dios como su Padre y
a saberse relacionar con Dios con actitud de
hijo”.
Además, el bautismo, recalcó, introduce a
los niños en “una nueva familia, más grande
y estable, más abierta y numerosa que la
vuestra: me refiero a la familia de los
creyentes, a la Iglesia, una familia que
tiene a Dios por Padre y en la que todos se
reconocen hermanos en Jesucristo”. Confiando
estos niños “a la bondad de Dios, que es
potencia de luz y de amor;, éstos “aún en
las dificultades de la vida, no se sentirán
nunca abandonados, si permanecen unidos a
Él”.
“Preocupaos por tanto de educarlos en la fe,
de enseñarles a rezar y a crecer como hacía
Jesús y con su ayuda, en sabiduría, edad y
gracia ante Dios y ante los hombres”,
concluyó.
Después, durante su alocución durante el
rezo del Ángelus, el Papa volvió a señalar
la importancia de este sacramento, por el
cual el hombre “recibe la vida eterna”.
“¡Qué grande es el don del Bautismo! Si nos
diéramos cuenta plenamente, nuestra vida se
convertiría en un 'gracias' continuo”,
exclamó. Para los padres cristianos, es una
“gran alegría” y una “gran responsabilidad
tras “ver surgir de su amor a esta nueva
criatura, llevarla a la fuente bautismal y
verla renacer del seno de la Iglesia, para
una vida que nunca tendrá fin”.
“Esta es la estupenda realidad: la persona
humana, mediante el Bautismo, se inserta en
la relación única y singular de Jesús con el
Padre, de forma que las palabras que
resonaron en el cielo sobre el Hijo
Unigénito se hacen verdaderas para cada
hombre y toda mujer que renacen del agua y
del Espíritu Santo: Tu eres mi Hijo, el
amado”.
[Por Inma Álvarez]