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Título:
¿DIOS O LA MATERIA?
Autor:
Francisco Soler Gil
* Arvo
Net,
12.04.2008
Bajo el título
de “¿Dios o la materia?” acaba de publicar la editorial
Áltera [http://altera.net/nueva/libros/dios.htm
] el debate que Francisco José
Soler Gil y Martín López Corredoira han
mantenido acerca de la verosimilitud del enfoque teísta
cristiano y del enfoque materialista ateo, en el
contexto de la imagen científica del mundo (y en
especial en el contexto de la cosmología moderna).
Como muestra
del contenido de esa obra, ofrecemos seguidamente el
capítulo primero, en el que Soler Gil expone la tesis
inicial del debate. A saber: que la cosmología física
actual proporciona una serie de datos que encajan mejor
en la perspectiva teísta que en la perspectiva
materialista del mundo.
Pensando en la Encrucijada:
Interpretación Materialista e Interpretación Teísta de los
Datos Cosmológicos Fundamentales[1]
1. Introducción: Materialismo y teísmo
como marcos de referencia básicos
Filósofos o no, todos aspiramos a
ordenar las distintas facetas de nuestra experiencia en un marco
general, un marco que nos permita saber a qué atenernos en las
diversas situaciones de la vida, que nos ayude a reconocer la
importancia y el papel de las cosas, y que oriente nuestras
acciones y decisiones. En realidad, cada hombre se apoya en todo
momento en un marco así (al que también se puede denominar
perspectiva, o imagen del mundo), pero este apoyo es
provisional, ya que la experiencia no deja de poner a prueba la
solidez de los marcos, y la perspectiva de cada uno puede ir por
ello enriqueciéndose, o modificándose, o sufrir incluso, a veces
(raras veces), un vuelco radical.
Tal vez cabría pensar que hay tantas perspectivas
como personas, y, en cierto sentido, si las contemplamos en
todos sus detalles, puede muy bien que sea así. Pero, si nos
fijamos en las líneas maestras, no es tanta la variedad. No iría
muy descaminada la sugerencia de que, en términos generales, las
posibles imágenes del mundo se corresponden con los distintos
“ismos” de la historia de la filosofía. Pero incluso esta
variedad puede ser reducida, al menos en el contexto del
pensamiento occidental, puesto que en él encontramos, ante todo,
dos marcos de referencia básicos —radicalmente distintos— para
la interpretación de nuestra experiencia. Estos dos marcos, que
pueden denominarse “materialista
” y “teísta”,
difieren nada menos que en la concepción del carácter de la
realidad fundamental, de modo que las perspectivas, o imágenes
del mundo, a que dan lugar son irreconciliables.
Para el materialismo
, el corazón de la
realidad está constituido por la materia inerte, mientras que
para el teísmo
, ese corazón lo constituye
el Dios
vivo y personal. En el fondo
se trata de una opción entre la vida consciente y la muerte como
base de lo real: ¿Es la vida y la conciencia humana un mero
epifenómeno XE "epifenómeno"
de la materia inerte, regida por las leyes de la física? ¿O
constituyen más bien esta vida y esta conciencia un reflejo
[imago Dei] de una inteligencia superior, creadora y rectora del
mundo? ¿Qué es más indicativo de la esencia de la realidad, la
capacidad de las fuerzas naturales para destruirme, o mi
capacidad para darme cuenta de su existencia y de la mía?
A este respecto escribe Pascal
XE "Pascal, B."
:
“El hombre no es
más que una caña, lo más débil que existe en la naturaleza; pero
es una caña que piensa. No es preciso que el universo entero
se alce contra él para aplastarle: un vapor, una gota de agua
basta para matarle. Pero aunque el universo le aplastase, el
hombre seguiría siendo más noble que lo que le da muerte, puesto
que sabe que muere y conoce la superioridad que el universo
tiene sobre él, mientras que el universo no sabe nada”.
Ahora bien, ¿procede esa “nobleza” del parentesco
de la conciencia con la fuente de la realidad? ¿O se trata de
una “nobleza” meramente subjetiva, que resulta de que apreciamos
más lo más íntimamente nuestro? No es fácil exagerar la
importancia de estas preguntas: Nuestra postura ética
XE "ética"
en situaciones
límite, nuestra esperanza o desesperación ante la muerte
, nuestra valoración
de los bienes materiales, nuestra actitud ante el dolor
, todo esto,
absolutamente todo, depende de qué planteamiento nos parezca más
cuerdo: el materialismo
o el teísmo
.
La opción materialista
y la opción teísta se
encuentran por ello en la raíz de lo que el papa Juan Pablo II
XE “Juan Pablo II, Papa”
ha denominado la “cultura de
la muerte XE "cultura
de la muerte"
” y “la cultura de la vida
XE "cultura de la vida"
”,
dos planteamientos existenciales en conflicto radical; dos
fuentes de sentido y valor contrapuestas, cuya oposición aflora,
no sólo ya en forma de tensiones sociales,
sino quizá aún más en la multiplicación de dilemas y
enfrentamientos en el campo de batalla de la conciencia.
Describir en detalle tal
conflicto de imágenes del mundo (su historia, sus diversos
escenarios y sus consecuencias) supondría un objetivo demasiado
ambicioso para este artículo. Pero lo que sí que podemos hacer
aquí es preguntarnos si hay alguna forma de decidir
racionalmente entre estas opciones fundamentales. Ya que tenemos
ante nosotros dos caminos tan distintos, y puesto que hay tanto
en juego en la elección entre uno u otro, sería prudente
detenerse a examinarlos con cuidado. ¿Podría servirnos de ayuda
la razón en este examen?
A algunas personas les parece que no, ya que
opinan que una discusión racional
acerca de opciones
requiere un marco común en el que situarlas, y eso es
precisamente lo que no tenemos al tratar de escoger entre los
marcos fundamentales. Según estas personas, la decisión
fundamental habría que tomarla guiados por el sentimiento, o por
el talante, o por el deseo, o por cualquier otra cosa, menos por
la razón, que no tendría competencia este asunto. Hay algo de
cierto en esta apelación al sentimiento, ya que la opción por el
teísmo
(o por el materialismo
) es tan radical, y
tiene consecuencias de tal envergadura en nuestra vida, que
seguramente entran en juego, a la hora de tomar una decisión (o
de mantenerse en ella), todas nuestras dimensiones humanas: el
sentimiento
, la intuición, la
voluntad... pero también la razón
.
Sí. También la razón
. Porque, si bien es
cierto que no hay un marco más general en el que situar la
discusión entre teísmo
y materialismo
, sí que hay criterios
racionales para decidir qué imagen del mundo es más explicativa
a la hora de dar cuenta de los datos de la experiencia. La
simplicidad en la forma de enlazar los datos (un criterio que,
entre otras cosas, favorece las explicaciones que dejan un
mínimo de datos sueltos), la capacidad de acoger con naturalidad
nuevos hechos, la fecundidad que resulta de poder extender una
explicación hacia aspectos que no se consideraron al formularla
originalmente, la solidez del entrelazamiento de los distintos
aspectos de la explicación, etc., son criterios que pueden
aplicarse para comparar la aceptabilidad racional
del teísmo
y del materialismo
como imágenes del mundo.
En el resto del artículo me propongo, a modo de
ejemplo, mostrar que hay una serie de datos cosmológicos básicos
que encajan claramente mejor en el marco teísta que en el
materialista
. La consideración de
estos datos puede, por tanto, servir de apoyo al teísmo
. Al final del
artículo haré una breve referencia a otros aspectos de la
realidad que también se amoldan mejor al marco teísta, pero al
limitarnos a no discutir aquí más que un único tema (la
cosmología
) será posible
concretar más el análisis.
2. Tres datos cosmológicos para el
teísmo
Los datos cosmológicos sobre los
que quiero llamar la atención son los siguientes:
(1)
que el universo
existe,
(2)
que es racional
,
(3)
y que está ajustado
XE "ajuste fino"
finamente de un modo que favorece la aparición de vida.
Estos tres datos resultan muy molestos para el
materialismo
, que no sabe
realmente qué hacer con ellos. De ahí que los autores de
tendencia materialista
oscilen entre tratar de
negarlos (sí... incluso la existencia del universo
, como vamos a ver
seguidamente), o bien dejarlos como datos sueltos, como aspectos
de la realidad que no tienen explicación. En cambio, en el marco
teísta, la existencia del universo
XE "existencia del universo"
, su racionalidad
XE "racionalidad"
, y su carácter
productor de vida son tres aspectos esencialmente relacionados
entre sí, y que se explican de modo natural por la acción de un
Dios
racional
, del Dios vivo y dador de vida. Vamos a considerar estos puntos
más despacio:
El dato más básico de la experiencia lo
constituye nuestra percepción de nosotros mismos y de las cosas
que nos rodean. Llamamos universo
al
conjunto de estas cosas materiales. Estamos inmersos en el
universo, percibimos sus componentes, y por ello su existencia
nos parece innegable. Pero, ¿por qué existe?
Hay dos respuestas materialistas a esta pregunta:
La primera es que, en realidad, el universo
no existe, y la
segunda es que existe sin ningún “porqué”, sin causa
XE "causa"
. Estas dos respuestas aparentan ser muy diferentes, pero en el
fondo están íntimamente relacionadas. Veamos cómo:
Para algunos autores, la idea de universo
es una extrapolación inaceptable a partir de los objetos de
nuestra experiencia:
Como estamos rodeados de cosas, extrapolamos este hecho y
suponemos que todas las cosas forman parte de una Gran Cosa
llamada universo, una cosa que incluye todas las demás. Pero,
¿qué nos garantiza que exista una cosa así? ¿Por qué no podría
ocurrir, más bien, que no haya ninguna totalidad de las cosas
materiales? En ese caso la palabra universo estaría vacía de
contenido, o bien designaría una realidad material que no se
deja pensar como una cosa (ni, tal vez, de ninguna otra manera).
Y si no hay una cosa llamada universo, ¿qué sentido tiene
preguntarnos por su causa XE "causa"
? Sabemos que las cosas, los objetos de la experiencia, poseen
una causa. Pero ¿qué sentido puede tener extrapolar la idea de
causa más allá de los objetos de la experiencia?
Pues bien, esta última observación acerca de la
causalidad pone de manifiesto la relación esencial de la primera
con la segunda respuesta materialista
a la pregunta de por
qué existe el universo
, la respuesta de que el
universo no tiene por qué tener una causa
XE "causa"
:
Ciertamente que en nuestra experiencia ordinaria
se cumple el principio de que las cosas materiales siempre
existen por algo. Y también es cierto que a esta exigencia de
que no se dé un objeto sin una razón (determinante, o al menos
posibilitante), no se le puede oponer tampoco ningún
contraejemplo derivado de la física, ni de ninguna otra ciencia.
Antes bien, tal exigencia constituye un motor interno de la
investigación científica en general: La presencia de un objeto
material debe de poder justificarse de algún modo. Pero, por
otra parte, la física nos ha enseñado que, a diferencia de lo
que ocurre al tratar de la categoría de los objetos materiales
(o cosas), no todo suceso, o cambio, o estado de movimiento, ha
de tener forzosamente una causa
XE "causa"
. Según la mecánica de
Newton XE "Newton,
I."
, un cuerpo puede mantenerse
en un estado de movimiento rectilíneo y uniforme sin que precise
de causa para seguir moviéndose. Y según las interpretaciones
usuales de la mecánica cuántica XE "mecánica
cuántica" , no hay
ninguna causa (física) determinante de que una partícula posea
p.e. cierto impulso en una medida concreta, si antes de la
medida se hallaba en una posición determinada.
¿No podría entonces ser el universo
una de esas
entidades que no requieren causa? En tal caso el universo
existiría sin más.
Este segundo planteamiento materialista
termina, en
consecuencia, siendo muy similar al de la negación de la
existencia de una cosa llamada “universo
”: Lo importante en
ambos casos es negar que el universo sea un “objeto” similar a
los objetos materiales ordinarios, de los que sabemos por
experiencia que no existen sin más. En definitiva, lo que los
materialistas subrayan aquí, de un modo u otro, es que la
categoría de causa XE "causa"
se haya esencialmente ligada a la de objeto (o cosa), y que por
ello no cabe esperar una causa donde no tenemos un objeto, sea
lo que sea lo que tengamos en su lugar (si es que acaso tenemos
algo).
Desde luego que esta observación sobre los
límites del razonamiento causal es seria, y, en mi opinión,
resulta enteramente válida. Ahora bien, precisamente por estar
la causalidad tan estrechamente ligada con la categoría de
objeto, los argumentos materialistas que acabamos de considerar
han recibido un duro golpe de parte de la cosmología
física actual. Y la
razón de ello es que, en tanto que se acepte cualquiera de los
modelos del universo
que se barajan en la
cosmología actual (bien sea el modelo estándar de la Gran
Explosión XE “Gran Explosión”
, o bien alguna de las
variantes inflacionarias XE "inflación"
de dicho modelo, o
alguna de las variantes de la cosmología cuántica
XE “mecánica cuántica”
, o incluso alguno de los
modelos marginales propuestos por ciertos enemigos acérrimos de
la Gran Explosión), se puede mostrar que el universo es un
objeto ordinario, y que, por tanto, ha de tener una causa
XE "causa"
. No me puedo detener aquí en los detalles de esta demostración,
de los que ya me he ocupado en otra parte,
pero la idea general es, simplemente, que, puesto que la
cosmología describe el universo por medio de modelos enteramente
similares a los que se emplean para caracterizar a los demás
objetos físicos, lo razonable es considerar al universo como un
objeto tal... en tanto que el éxito empírico de alguna de las
propuestas cosmológicas nos incline a tomarla en serio.
En definitiva, que si aceptamos alguno de los
modelos de la cosmología
física, estamos
asumiendo que el universo
es un
objeto físico como cualquier otro. Y si el universo es un objeto
físico, lo razonable es suponer que existe por algo. De modo
que, ¿por qué existe el universo?
En este punto, al materialista
sólo le quedan dos
opciones: o encogerse de hombros, o postular una cadena de
universos, tratando de desplazar infinitamente la pregunta por
la causa XE "causa"
, al precio de admitir un número incontable de entidades
fantasmales, de las que ni tuvo ni tendrá nunca indicio
experimental alguno... y ni siquiera así resuelve nada, puesto
que se puede argumentar que tal cadena, como totalidad, es
también un objeto físico (por muy infinita que sea), y debería
tener una causa...
Bien, estos son los problemas del materialismo
con relación a la
existencia del universo
. ¿Y la respuesta teísta? Tal
respuesta consiste en afirmar que Dios
es la causa
XE "causa"
de la existencia del
universo XE "existencia del
universo" . A primera
vista, da la impresión de que no hemos avanzado mucho, ya que
ahora tenemos que hacernos la pregunta por la causa de Dios. Sin
embargo, no es lo mismo preguntar por la causa del universo que
preguntar por la causa de Dios: El universo parece ser un objeto
físico de lo más común, a juzgar por los modelos de la
cosmología
. Y por eso
tiene pleno sentido preguntar por su causa, puesto que todo
objeto físico posee una causa. Pero, ¿quién nos garantiza que al
traspasar la frontera del universo estaremos tratando todavía
con objetos ordinarios, a los que podremos seguir aplicando
nuestras categorías, y sobre los que podremos seguir planteando
las preguntas que hacemos acerca de los objetos físicos (y entre
ellas la pregunta por la causa)?
En resumidas cuentas, que resulta razonable
tomarnos en serio la necesidad del corte de la pregunta por la
causa XE "causa"
, habitualmente
defendido por los autores materialistas,... sólo que el punto
más natural donde aplicar este corte se encuentra un paso más
atrás de lo que afirman los materialistas: el universo
que describe la
cosmología
es un objeto demasiado
familiar como para renunciar a preguntar por su causa. La
cuestión que verdaderamente está de más es la de la causa de
Dios : Como no tenemos razón alguna
para suponer que nuestras categorías (y entre ellas la de
causa), hayan de aplicarse más allá del ámbito de los objetos de
la experiencia, y como el límite natural de ese ámbito parece
ser el universo como un todo (el último objeto del que cabe
elaborar un modelo), la pregunta de por qué hay Dios muy
posiblemente carezca de sentido: La última entidad que requiere
una causa es el universo, y su causa es Dios.
Que el universo
es racional
se muestra por el
éxito de la física en describirlo. ¿Por qué es el universo tan
comprensible? Si el hombre no es más que un producto marginal de
la materia inerte, ¿por qué la racionalidad
XE "racionalidad"
matemática —algo tan
humano— resulta así de efectiva para describir las operaciones
de la materia? ¿No dejará traslucir esta efectividad la
presencia de una mente ordenadora del cosmos? De ser esto
cierto, la observación de Pascal XE
"Pascal, B."
acerca de la nobleza del hombre (debida a su racionalidad)
estaría plenamente justificada. Este planteamiento sugiere, sin
duda, la interpretación teísta del hombre como imago Dei.
De ahí que hayan sido numerosos los materialistas que han
tratado de mostrar que la racionalidad del universo no
constituye otra cosa que algún tipo de espejismo. Dos son las
propuestas más destacadas en este sentido. Veámoslas:
Según ciertos autores, la racionalidad
XE "racionalidad"
no es más que la
expresión de nuestra adaptación al medio ambiente: un producto
de la lucha por la supervivencia. El pensamiento matemático
resulta ser, para estos autores, una mera codificación de
cualesquiera estrategias exitosas en nuestro entorno natural. De
modo que no debería sorprendernos su éxito. Pero este éxito no
implica que la naturaleza sea racional
. Nosotros proyectamos
racionalidad en nuestro entorno y esa proyección nos ayuda a
sobrevivir. ¿Por qué? No podemos saberlo realmente. Para saberlo
tendríamos que analizar nuestra racionalidad “desde fuera”,
saliendo de ella para contemplar “directamente” la naturaleza, y
ver la razón (si la hay) de nuestro éxito evolutivo
XE "evolución"
. Pero no podemos hacer tal cosa.
¿Qué se puede decir de este planteamiento? Claro
está que los diversos aspectos de la inteligencia humana
(inclusive su aptitud para las matemáticas) pueden haber ido
desarrollándose al hilo de la lucha de nuestra especie (y las
que le precedieron) por la vida. Pero, si de ahí se intenta
pasar a negar la racionalidad
XE "racionalidad"
real de la
naturaleza, entonces la efectividad de las matemáticas para
tratar de ámbitos muy alejados de nuestro entorno natural se
vuelve incomprensible. ¿Cómo explicar que una inteligencia
surgida en la lucha por la supervivencia de una especie de
homínidos en la sabana africana logre producir modelos exitosos
de la dinámica de la materia a altas energías, o de los primeros
estadios de la evolución XE "evolución"
del universo
, si no es asumiendo
que esa inteligencia tiene un cierto acceso a la inteligibilidad
real del mundo? Cuanto mayores resultan los éxitos de la física
a escalas muy pequeñas y muy grandes, tanto menos plausible
parece el recurso al origen evolutivo
XE "evolución"
de nuestra inteligencia de cara a eliminar la racionalidad real
del universo.
Ahora bien, tenemos que considerar aún una
segunda propuesta: la de los que tratan de reducir las leyes de
la naturaleza al resultado de un juego de azar
XE "azar"
. Según estos autores,
ciertamente que hay leyes que rigen el movimiento de los
cuerpos, y que constituyen la base real que justifica el éxito
de la física, pero tales leyes no son otra cosa que promedios
estadísticos que resultan de un juego de azar que, o bien tiene
lugar a cada momento, o bien tuvo lugar al comienzo del universo
. De modo que la
racionalidad XE "racionalidad"
de la naturaleza no
sería un aspecto fundamental de la misma, sino un derivado del
caos XE "caos"
. Y, en consecuencia, tampoco nuestra racionalidad nos
emparentaría con el fondo de la realidad, puesto que éste lo
constituiría el caos irracional e inerte, del que toda
racionalidad surgiría ciegamente. En qué consista el juego de
azar que se da en la naturaleza a nivel fundamental, es algo que
varía de unos autores a otros. Según algunos, las simetrías e
invariancias que percibimos en la naturaleza a bajas energías
surgirían espontáneamente a partir de procesos no invariantes y
no simétricos en el plano fundamental.
Según otros, las condiciones iniciales del universo podrían ser
arbitrarias, pero, debido a ciertos procesos de mezcla, el
universo terminaría siendo independiente de dichas condiciones
iniciales etc. etc.
Ahora bien, ¿podemos eliminar de este modo la
racionalidad
XE "racionalidad"
de entre los rasgos
esenciales del universo
? Ciertamente no, pues como
ha sido puesto de manifiesto, por autores como Heller
XE “Heller, M.” ,
XE "Heller, M."
todos estos planteamientos dan por hecho la validez del cálculo
de probabilidades en la naturaleza (sin el que no tendría
sentido hablar p.e. de promedios y compensaciones estadísticas),
y el cálculo de probabilidades es una teoría matemática tan
racional
como cualquier otra. El caos
XE "caos"
del que hablan los físicos no es nunca el caos filosófico de la
ausencia absoluta de racionalidad, sino que resulta constituido
por un conjunto de estados bien regulados por leyes de
distribución que mantienen su estabilidad a lo largo de todo el
juego. De este modo, cualquier intento de explicar el
surgimiento de las leyes conocidas de la física a partir de una
situación así, lo que hace es reproducir la cuestión de la
racionalidad matemática del universo a otro nivel.
En definitiva, la racionalidad
XE "racionalidad"
del universo
es un hecho que el
materialista
no puede sino reconocer, y
considerar como un “hecho bruto”, un dato primario sin
explicación. En cambio, desde el teísmo
, la racionalidad del
universo no resulta sorprendente, ya que se trata de la obra de
un Creador XE "Creador"
inteligente. Antes
bien, esta racionalidad es lo que cabría esperar de la creación
XE "creación"
. De ahí que los
fundadores de la física moderna, hombres todos profundamente
religiosos, no dudaran en comparar la naturaleza con un libro
escrito en lenguaje matemático por el Autor del mundo. Los
enormes progresos que la física ha realizado a través de su
historia en la comprensión del libro de la naturaleza
concuerdan, de modo creciente, con esta visión de sus
fundadores: todo lo real es racional
, porque Dios
, que es la fuente de la realidad, es racional.
Que las leyes y las constantes del universo
están ajustadas
finamente XE "ajuste
fino"
, de un modo que favorecen el
surgimiento de ambientes propicios a la aparición de la vida
XE "aparición de la
vida"
, y más específicamente de la
vida inteligente XE "vida
inteligente" (que
necesita, sin duda, mucho más tiempo para su aparición que la
simple vida monocelular), es un hecho que se ha ido poniendo
crecientemente de manifiesto en las últimas décadas.
Son, por ejemplo, numerosos los equilibrios en la síntesis
estelar de elementos que se requieren para que las estrellas
posean la estabilidad necesaria para dar tiempo a la evolución
XE "evolución"
de la vida. También
pende de hilos delicados la producción de elementos tales como
el carbono y el oxígeno, imprescindibles para la vida (al menos
tal como la conocemos). Y hubieran bastado valores ligeramente
diferentes en los parámetros cosmológicos básicos (tales como
por ejemplo la constante cosmológica
XE "constante
cosmológica"
) para que el
universo tuviera un aspecto completamente diferente al que
tiene,... y mucho más inhóspito.
Aunque no todos los ejemplos de ajuste fino
XE "ajuste fino"
sugeridos en los últimos años han resistido el análisis crítico
de la comunidad científica, hay ciertamente un número de ellos
muy bien establecido.
¿Qué pensar de este dato?
Desde un marco teísta, no sorprende que el
universo
esté dotado de leyes
y constantes adecuadas para el surgimiento de la vida humana
(sean éstas muy específicas o no, dentro del conjunto de todas
las leyes físicas XE "ley
física"
posibles). Parece una cosa
buena el que existan seres capaces de elegir entre el bien y el
mal, y por tanto de obrar libre, consciente, y responsablemente.
Parece que sería una cosa muy buena si tales seres pudieran
entrar incluso en una relación personal con Dios
. Por tanto,
determinando un Dios inteligente, omnipotente
XE "omnipotencia"
y bueno las leyes del universo, no resulta irrazonable
conjeturar que estas leyes favorecerán, o al menos
posibilitarán, (entre otras muchas cosas) la aparición de vida
como la nuestra.
Desde un marco materialista
, por el contrario, el
dato del ajuste fino XE "ajuste
fino"
del universo
es mucho más
problemático. ¿Por qué, si hay, en principio, tantas
combinaciones posibles de leyes y constantes físicas
XE "constante física"
, resulta que se dan
unas que hacen posible nuestra existencia, siendo así que parece
que serían muchísimas más las combinaciones de leyes y
constantes que implicarían un universo completamente muerto? Si
el materialista
no quiere
encogerse de hombros otra vez, tendrá que responder que, o bien
las combinaciones de leyes y constantes posibles no son tantas
como parecen, o bien que todas se dan de un modo u otro.
Ahora bien, ya que la primera respuesta no puede
apoyarse en nada concreto (ni siquiera en los actuales intentos
de construir una teoría unificada
XE "teoría unificada"
de todas las
interacciones físicas, puesto que en estos intentos se
introducen siempre nuevos parámetros ajustables), una buena
parte de los autores materialistas se inclina ahora por la
hipótesis llamada del “multiverso XE
"multiverso"
”, |