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Por Joan Manuel Gutiérrez
Delgado (*)
Pero, ¿qué es exactamente el New Age? ¿Una nueva moda religiosa?
¿Una evasión del mundo real o la proyección de un mundo lleno
de ilusión?, ¿Es aquello que algunos llaman el retorno al
IV Reich? ¿O más bien es una nueva mentalidad religiosa que
surge en el mundo científico, frío y sin sentido trascendental
de Occidente?
En este escrito, quiero presentar las líneas filosoficoteológicas
generales de lo que es en realidad el New Age y mediante qué
signos o características se manifiesta al hombre de hoy.
Los creyentes católicos debemos conocer realmente estas nuevas
sensibilidades religiosas que hablan de sincretismo, niegan
la revelación cristiana y propugnan el culto del yo y de numerosas
falsificaciones de la verdadera fe cristiana.
I. Definición y origen
A. ¿Qué es el New Age?
El New Age es un conjunto de prácticas aparentemente heteróclitas,
pero unificadas por una visión de humanización total (holista):
técnicas de ""ampliación de la conciencia"" y medicina del
alma, astrología o channelling (comunicación con la
entidad del mundo invisible), control del cuerpo por medio
de artes marciales, y mediante el aislamiento sensorial o
las terapias inocuas; control de la naturaleza con el arte
foral, la ecología o el vegetarianismo. El New Age es un nuevo
modo de ver la realidad de las cosas. Según lo definen los
propios fundadores del New Age, este movimiento es ""un nuevo
paradigma"".
Por otra parte, Donald Leonard afirma que es un ""lago esotérico
y misterioso donde fluyen las corrientes de los años "60:
Ecologistas, movimientos radicales, ambientalistas y pacifistas"".
El movimiento de la Nueva Era busca la liberación de la naturaleza
humana y cósmica de sus múltiples dolencias y sufrimientos,
no a través de paradigmas políticos o ideológicos, si bien
el New Age de hecho está unido al partido verde, sino por
medio de la meditación y del conocimiento. Hace que la humanidad
penetre en el nivel de conocimiento espiritual-planetario,
para entrar en una ""nueva era"" caracterizada por la paz
y la felicidad.
La conocida newager Marilyn Ferguson, afirma que el
New Age es una ""red sin líderes, que trabaja para realizar
cambios radicales en los Estados Unidos"". Pero, según Franc
Rodé, se trata de un ""supermercado de religiones donde cada
uno toma lo que le gusta y deja el resto"". Y según los sondeos
sociológicos, se trata de una religiosidad destinada a convertirse
en fenómeno de masas por su ambigüedad, su fuerza y su capacidad
de servir al romanticismo y al sentimentalismo religioso de
la sociedad actual.
B. Origen y sus inspiradores
A la pregunta de cómo nace el New Age, podemos responder que
posee dos fuentes principales de nacimiento: la corriente
del Acuario con Paul Le Cour y la Sociedad Teosófica con Alice
Balley, que más adelante veremos.
M. F. Jacques define con el nombre de ""precursores de la
era del Acuario"" las corrientes esoteroocultistas, nacidas
en la segunda mitad del siglo XIX. Este pensamiento esotérico
trata sobre la transformación de la civilización: Cada vez
que el sol entra en un nuevo signo zodiacal, esto es, alrededor
de cada 2.160 años. La última transformación acaecida fue
la del cristianismo en la era de Piscis. Por esto, el próximo
gran cambio que se acompañará al advenimiento de la era del
Acuario corresponderá a una hecatombe, a la que seguirá la
venida de un ""gran Rey"", el retorno del Cristo-Acuario,
que marcará el inicio de una nueva edad de oro. La nueva religión,
entonces, será un esoterismo cristiano y gnóstico, basado
en el Evangelio de San Juan, el verdadero evangelio del Acuario.
También, Alice Bailey (1880-1949), discípula de la Sociedad
Teosófica, esperaba la transición hacia una nueva era, donde
se reconciliarían todas las religiones en la identidad de
sus orígenes, basados en lo que ella denominaba la verdad
eterna. Bailey desarrolló las ideas gnósticas de Helena
Blavatsky (1831-1891), como la nueva encarnación del Cristo
cósmico. ""La doctrina teosófica de la Sra. Blavatsky estriba
en un esquema de tipo gnóstico-neoplatónico; unidad esencial
de todo, ley cósmica (karma), manifestaciones del espíritu
en la materia (avatara) y el regreso del hombre al espíritu"".
Se creará una religión mundial donde Dios será similar al
Brahman hindú, anunciado por todos los avatares, como Cristo,
era tras era. El espíritu de la Nueva Era está en la ley de
la reencarnación y continuará la revelación por el nuevo Salvador
o avatar.
II. Características
La característica principal del New Age es su preferencia
por la reflexión oriental de estilo panteísta, como camino
para vivir una nueva religiosidad. Propugna un sistema religioso
donde Dios se disuelve en lo Divino y viene a ser una ""energía
cósmica"". Dios se identifica con lo último de la realidad
de las cosas, especialmente con la psique humana. El movimiento
de la Nueva Era busca lo trascendente, y no lo sensible, para
liberarse en su totalidad de lo terreno, y se une a la conciencia
cósmica o conciencia colectiva. Excluye la noción de creación
y refuta toda visión dualista de la realidad.
También se trata de una visión ""científica"" de la realidad
basándose en el holismo y en la evolución. El holismo de la
física moderna, que identifica la materia con las ondas de
la energía, hace del universo, según Fritjof Capra, un ""océano
de energía"" donde todo nace, participa de la misma realidad
y se halla en evolución constante.
Como técnicas, el New Age adopta la música, la danza, el arte
en general, las artes marciales, el yoga, el budismo zen,
el misticismo, la búsqueda de la sabiduría en las civilizaciones
antiguas, la magia, la droga, el contracto con la naturaleza
(la diosa Gaia) y otros métodos y técnicas. Utiliza la psicología
de Jung (conciencia colectiva) y la psicología humanística
de Maslow, que se basa en la experiencia de la unidad con
el cosmos.
El New Age busca una transformación cultural de la sociedad,
que incluye la sustitución de todas las religiones en nombre
de una Nueva Era (tal y como es la traducción propia en lengua
inglesa: new age). Este movimiento también niega las verdades
más fundamentales de la fe cristiana, si bien tiene como texto
básico de estudio la Biblia, especialmente el Evangelio según
San Juan.
III. La fe del New Age
El New Age expresa una concepción innovativa del mundo (del
cosmos, en su concepción más extensa) con los siguientes adjetivos:
holística (la realidad de las cosas se encuentra en
el Todo),
ecológica (la diosa Gaia es la madre Tierra, que debe
ser adorada),
andrógina (el mundo es una unión de lo masculino y
lo femenino),
mística (lo divino pertenece a un Todo),
mundial (conciencia colectiva).
En el movimiento de la Nueva Era, se transita de la fe sencilla
a lo gnóstico o creencias ocultas, de la religión a la espiritualidad,
de la oración-súplica a la oración-mantra, de la obediencia
a la experiencia... La fe está fundamentada en una espiritualidad
esotérico-mística, donde se busca la unidad con una visión
totalizante de la realidad de las cosas. También, se promueven
un complejo de técnicas para explorar las fuentes del Ser
y del Uno donde se refuerza el narcisismo del ego.
En la fe del New Age hay un sentido de profundo vacío existencial
y de un deseo divino no colmado, donde se buscan las razones
para vivir. Lo espiritual se identifica con lo emocional,
aparece el culto de uno mismo, y existe un misticismo pagano,
en donde se adora una divinidad sin nombre.
Según el New Age, el mundo va ""hacia una mayor unidad"" (en
palabras de Teilhard de Chardin). La cosmogénesis,
o la organización de la materia en aglomeraciones siempre
diversificadas, con el paso del tiempo produce la biogénesis,
o la vida en la tierra. La vida crea la biosfera, que se desarrolla
en formas más complejas hasta llegar a la creación del cerebro.
Aquí nos encontramos con la antropogénesis, la ascensión
hacia el hombre. El hombre es el resultado final por encima
de todos los seres del universo. Por ello, el hombre es persona
en cuanto es conciencia pensante a sí misma. Después se origina
un desarrollo de nivel cósmico: la conciencia no es
solamente vida, sino reflexión. Entonces, la unidad logra
el dominio absoluto sobre la propia evolución, y puede decidir
sobre sí misma. Posteriormente, el hombre evoluciona hacia
la noegénesis, o la génesis del espíritu, creando una
nueva era de luz y de amor.
El objetivo planetario del New Age es la creación de un verdadero
y propio sistema nervioso de la nueva humanidad: la comunidad
científica mundial (educación mundial). Ésta es la transformación
de la era del Acuario que nos llevará a la Omega, que
es la realidad total y totalizante, el primer motor de la
actividad humana que posee dimensiones universales. También
es incorruptible, trascendente, unificadora, es el Amor divino.
Gnosis y razón se encuentran relacionadas entre sí, y esto
se debe a una duda fundamental contemplando la capacidad de
la razón y de la conciencia moderna de responder a los más
profundos interrogantes del hombre. El objetivo de los neognósticos
del New Age es reconducir el desgarrón que el saber puramente
racionalista (positivismo y materialismo ateo) ha producido
en un mundo todavía desilusionado y sin esperanza.
El semanario NEWSWEEK publicaba no hace mucho tiempo un análisis
sobre las inclinaciones espirituales y religiosas en Estados
Unidos, indicando que la ley de la oferta y de la demanda
y los trucos comerciales se están aplicando ya a las diferentes
comunidades religiosas cristianas.
De este modo la ley del mercado hace que la eficacia
de un pastor protestante o de un sacerdote católico no se
mida por su ejemplo fiel a las Sagradas Escrituras o a la
predicación propia, sino a la cantidad de gente que acude
a la iglesia y a la cantidad de dólares recaudados en las
ceremonias religiosas. Así, para que la religión convenza
deberá observar las ""prescripciones de calidad"" propias
de un mercado competitivo, porque aparentemente esto es de
lo que se trata, de ganar clientela. NEWSWEEK anota tres:
1.Se presenta como un menú de restaurante. Las diversas
confesiones e iglesias ofrecen doctrinas entre las que cada
persona escoge, según sus gustos. No se trata de pertenecer
a una fe determinada, sino de írsela haciendo a la medida,
escogiendo un poco de esta religión y un poco de la otra.
2.Religiosidad entendida como feeling, sentimiento.
No existe ningún interés por la formación religiosa ni por
la profundización en la fe o en los fundamentos propios de
la religión. Las creencias que se admiten son epidérmicas
y no exigen una adhesión comprometedora a ninguna religión
en concreto.
3.Religión fácil. Es una religiosidad basada en una
intensa vida social, en vistas a satisfacer el sentimiento
religioso propio de todos los hombres.
Por otra parte, el Credo del New Age es ambiguo y busca la
satisfacción de todos los gustos y medias espirituales a elegir.
Evidentemente, posee ""dogmas"" o directrices adoctrinales,
aunque no se sostienen como tales, y son éstos los que fundamentan
su Credo:
1.Rechazo radical de la filosofía y la religión de la ""Old
Age"", Era Antigua. Esto significa una oposición frontal
frente a la civilización judeocristiana.
Promueve las religiones paganas (ritos celtas, mitología germánica...).
2.Se enfrenta al dualismo creado por Occidente denominado
""Dios y hombre"", considerando que la humanidad es una, la
naturaleza y la humanidad son una sola realidad, el Universo
y Dios son uno.
3.Propone el libre examen de la percepción de la realidad,
donde cada uno interpreta como quiere las religiones y la
realidad existencial que las rodea, frente al dogmatismo religioso
de las religiones tradicionales.
4.Predica la Era del Acuario, que teóricamente nos
traerá una era de armonía y paz cósmica a lo largo del Tercer
Milenio. Nacerá así una nueva religión, bajo la llegada de
un Cristo Aquarius liberador.
Frente a este Credo, nos encontramos con otra realidad, y
es el hecho palpable de la expansión vertiginosa del New Age
por todo el globo terrestre: múltiples seminarios, un sin
fin de cursos, revistas y librerías. Concretamente se han
creado unos 50.000 centros y librerías New Age que, con imágenes
y rótulos diversos, se reproducen por doquier, comercializando
todo tipo de objetos, plantas, curiosidades diversas. Existen
actualmente más de 100.000 libros publicados sobre cualquier
tema que desarrolle el pensamiento newager, como si
se tratara de un apostolado escrito. Además de poseer numerosos
supermercados y farmacias especializados en alimentos newagers
(alimentos ecológicos, vegetarianos, de relajación...) y medicina
alternativa.
Conclusión
He realizado una explicación breve de la Era de Acuario, del
New Age. Debido al factor tiempo no ha sido una explicación
completa ni exhaustiva. Esto podría hacerse en un Seminario
sobre esta temática. Sí que hay abundante bibliografía. Precisamente
en una colección que dirige Mons. González se publicará un
trabajo mío sobre el New Age y su relación actual con el cristianismo.
A lo largo de esta conferencia hemos caminado por el sendero
de la Nueva Era. Conocemos las ideas básicas de la espiritualidad
del New Age, cuáles son sus características fundamentales
y cómo se manifiesta al hombre y mujer del siglo XXI. Pero
me surge una pregunta que me inquieta: ¿cómo podemos vivir
nuestra religión católica ante el influjo irremediable de
este nuevo movimiento sincrético, esotérico y ocultista?
Por una parte, conviene reconocer que la Era del Acuario nos
propone una visión ambigua del mundo en lo espiritual
y en lo religioso. Intrínsecamente, es una respuesta a las
preguntas y a la sed de trascendencia del hombre actual. Pero
el agua que presenta el New Age es un agua no potable, contaminada
de lo pagano, lo gnóstico y lo sincrético.
Por otra parte, Juan Pablo II insiste en una nueva evangelización
que supere al New Age, y también a todos los nuevos movimientos
religiosos denominados ""sectas"".
Urge defender la fe frente a estas nuevas concepciones descristianizadoras.
Considero que tal defensa consiste en efectuar un refuerzo
de la identidad cristiana, ligar de nuevo la relación auténtica
entre fe y obras (praxis), fe y vida cristiana, y una
conciencia vital de aquello a lo que oramos y en lo que cristianamente
creemos. Potenciar nuestras creencias cristianas básicamente
desde la reflexión del Credo de nuestra fe católica, completada
a través de una catequesis profunda y desde la vivencia de
la fe personal, que logre adentrar a todo creyente en la auténtica
senda del itinerarium Dei. La catequesis está
destinada a llevar a cabo esta función evangelizadora, frente
al mundo actual, necesitado de dar respuesta a cuestiones
inquietantes de la existencia humana.
En este sentido, Francesc Torralba afirma: ""Hay un redescubrimiento
de la dimensión invisible del ser humano, de la interioritas
agustiniana. (...) Después del eclipse de Dios que ha
caracterizado el siglo XX, el hombre contemporáneo parece
abrirse, desde múltiples perspectivas, al Reino del Espíritu,
a la esfera de lo sagrado, pero le faltan pedagogos, maestros
espirituales"".
Y podemos añadir: Tales pedagogos o maestros espirituales
los encontramos en Edith Stein, John Henry Newman, Teresa
de Lisieux, von Balthasar, Henry de Lubac, Teresa de Calcuta...
y tantos otros. Estos pensadores y testimonios cristianos
del siglo XX nos ofrecen su peculiar espiritualidad, madurada
tras la experiencia personal con el Dios-Amor, y tras los
duros golpes de la vida. Nos presentan una catequesis desde
la vivencia coherente de la fe, llevada incluso hasta el extremo
de dar la vida heroicamente, como Edith Stein al morir en
la cámara de gas de Auschwitz en 1942. Urge una nueva proclamación
entusiasta y con convicción clara del Evangelio, sin miedos,
escuchando constantemente en nuestro interior el mensaje esperanzador
del Papa Wojtyla: ""Abrir las puertas de vuestros corazones
a Cristo"".
(*)Abogado, profesor de filosofía y escritor.
Tomado de e-cristians
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