Jueves - 02.Septiembre.2010

Grandes Secciones
Actualidad
Autores
Biología humana
Fe y ciencias
Ciencia
Filosofía
Teología
Espiritualidad
Religión
Santos que hacen historia Santos que hacen historia
Libertad de religión Libertad de religión
Diálogo interreligioso Diálogo interreligioso
Diálogo cristianismo - islam Diálogo cristianismo - islam
Religión en la historia Religión en la historia
Apócrifos y herejías Apócrifos, herejías, supersticiones
Derecho
Familia - educación
Etica
Valores
Cultura
Literatura
Libros
Cine
Vídeos culturales
Testimonios
Archivo

EL CÓDIGO DA VINCI (José Miguel Cejas)

ver las estadisticas del contenido recomendar  contenido a un amigo
El Código da Vinci, un montaje de carcajada.

El Código da Vinci

 



Un montaje millonario para sacar cuartos a los ingenuos y de paso confundirles al máximo las ideas sobre Cristo y la Iglesia (o/y viceversa). De carcajada, si no fuera por la sacralidad de lo que se trata.

Un conglomerado

La novela ‘El Código Da Vinci’ es un conglomerado de arqueología, simbología, misterio, datos reales y colosales invenciones. Todo ello tramado en un relato bastante bien escrito que llega a encubrir la falta de verdad y quien sabe si también las intenciones menos confesables.

El autor ya había ensayado este procedimiento en novelas anteriores, especialmente en la última, Ángeles y Demonios, una historia en la que se mezclan simbología, religión y secretos misteriosos; tuvo una acogida más bien limitada.

En ésta que comentamos da un salto descomunal e involucra en su trama todo aquello que más revuelo puede causar, a personas tan relevantes como Jesús de Nazaret y la Magdalena
[...]

La novela parte de un crimen extraño que se comete en el Louvre: la víctima es un sucesor de Leonardo da Vinci y de Isaac Newton que se lleva a la tumba “el fabuloso secreto” del Santo Grial y la verdad sobre Cristo. A partir de este suceso Brown entreteje una trama confusa de peripecias fantásticas para dar con ese supuesto secreto.

Al llegar el cambio de milenio sin haberlo descubierto se movilizan los poderes interesados en poseer esas pruebas, y llevan a cabo una serie de estratagemas, en las que no falta el chantaje y hasta el crimen, con tal de hacerse con el curioso secreto. Éste es en síntesis el contenido del libro.

Consciente de que el escrito atañe a elementos muy enraizados en el alma de hipotéticos lectores, presenta sus fuentes de información. Para apoyar la verdad sobre Jesús, incluso esa invención del matrimonio con la Magdalena y la supuesta hija de ambos, habla de unos evangelios apócrifos, pero silencia que todo el apoyo de esta burda quimera es una frase del evangelio gnóstico de Tomás: “Y (Magdalena) subirá a mi tálamo...”, y, por supuesto, se calla que los gnósticos entendían el tálamo nupcial en sentido místico, nunca en sentido literal, y que ningún comentarista serio interpreta dicha expresión gnóstica como lo hace Brown influido por “La última tentación de Cristo” y algunos escritores sensacionalistas de “teología ficción” [...]

Sobre la Iglesia católica que termina siendo el blanco último de sus envenenados dardos, no menciona ni un solo documento de sus dirigentes jerárquicos ni de los innumerables comentaristas e historiadores bien intencionados.

Se limita a repetir los viejos tópicos sobre las Cruzadas, la inquisición, la condena del racionalismo o cientifismo, etc., y cuando se refiere a la época contemporánea, alude, siempre de modo negativo, al Banco Ambrosiano y a las finanzas del Vaticano, al supuesto afán de dominio o a la escasa valoración de la mujer en la Iglesia. Con todo esto el libro aporta mucha información aparente, pero con incorrecciones y errores de bulto que no resisten la crítica más elemental.

Un relato deforme

Todo en el relato es ampuloso y deforme. La figura de Jesús es tratada con menosprecio. Además de negar su divinidad se le describe como un hombre cualquiera, acosado de pasiones y cargado de problemas menos nobles. No se oculta su condición de maestro y líder, pero siempre en un plano horizontal y achatado. Su matrimonio con la Magdalena y el trato con su hija son elementos básicos para rebajar su condición espiritual y su condición divina, y vulgarizar lo más posible su comportamiento.

Al referir sucesos en los que intervienen miembros del Opus Dei los trazos se hacen más gruesos, se describen como habituales actitudes aberrantes y se deforma la personaldiad de los protagonistas hasta extremos insospechables. A lo largo del libro se presenta una figura tan deforme del Opus Dei que ni los enemigos más enconados podrán aceptar, por inverosímil.

La Obra es, según la novela, una especie de secta fanática, formada por monjes que desprecian su cuerpo y hacen penitencias increíbles; someten y oprimen a la mujer, fomentan los valores más conservadores del catolicismo y adoptan agresivos métodos de reclutamiento, como drogar a los jóvenes con mezcalina. Eso sí, es una empresa de gran potencial económico, construye un rascacielos en Manhattan, el prelado viaja en jet privado y ostenta joyas fabulosas, etc.

En el mismo clima de exageraciones se dice que obtuvo de la Santa Sede la forma jurídica de Prelatura a cambio de enjugar el déficit de la banca vaticana que sobrevino tras la quiebra del Banco Ambrosiano (¡mil millones de dólares! costó la broma).

La presentación deforme y siempre negativa del comportamiento del personaje siniestro, un monje albino y desequilibrado, miembro del Opus Dei, llega al extremo cuando relata que cometió varios asesinatos, mató a su padre, a la monja que conocía aspectos de su vida e incluso llega a amenazar de muerte al Prelado.

Demasiada invención

Demasiada invención, demasiada maldad, demasiada perversión como para ser ni siquiera verosímil, pero los lectores más inocentes pueden quedarse con la idea de que el Opus Dei es una institución poco fiable.

La Iglesia Católica es, como hemos indicado, el centro de su demencial condena. La idea que deja traslucir sobre el Opus Dei repercute necesariamente en la Iglesia y en su jerarquía, puesto que es una institución aprobada y apreciada. Pero además la novela contiene invectivas directas, tan graves como falsas.

La Iglesia es, en la novela, la gran mentira histórica, nacida como consecuencia de una invención del emperador Constantino, que buscaba una religión única para el imperio; hasta entonces era una simple creencia de origen oriental que giraba en torno a un profeta judío llamado Jesús que había enseñado una doctrina atractiva mientras convivía con una mujer de nombre María Magdalena y con su hija Sarah.


Constantino

El propio Constantino convocó el Concilio de Nicea donde sometió a votación y se declaró como dogma la divinidad de Jesús. Desde entonces el que era un hombre sencillo fue encumbrado a la dignidad de Hijo de Dios. Semejante innovación obligó a destruir los antiguos evangelios y reescribirlos de nuevo mostrando el carácter divino de Jesús. Estos nuevos relatos manipulados ya no mencionan a la Magdalena como mujer de Jesús.

A partir de entonces la Iglesia católica se ha convertido en una institución poderosa que no ha dudado en cometer crímenes horrendos para conservar su prepotencia. Por conservar el secreto, base de la ficción de la novela, la Iglesia es capaz de todo tipo de atropellos, de todo tipo de falacias.

En este contexto se valoran negativamente las cruzadas (campañas militares de la Iglesia para recopilar y destruir información sobre el secreto de los orígenes vergonzantes del cristianismo), se exageran los crímenes cometidos por la Inquisición, se ridiculizan las condenas del racionalismo, etc.

Lo que se opone a la Iglesia es presentado como auténtico y digno de aprecio; lo que está a favor, es deforme y engañoso.

Por más que el autor intenta enmascarar estos disparates con múltiples referencias históricas, religiosas o artísticas, cualquier lector medianamente informado se sentirá herido y tomado por estúpido.

Santiago Ausín
Profesor de Sagrada. Escritura


 

Tesis fundamentales del Código da Vinci
Por José Miguel Cejas

 

 

 

 ¿Cuáles son las afirmaciones fundamentales del mensaje del Código da Vinci?

 

  • Jesús no es Dios.

  • Jesús tuvo una mujer, que fue María Magdalena; y sus hijos, los portadores de su sangre, son el Santo Grial (sangre de rey = sang real = Santo Grial), que fueron los fundadores de la dinastía Merovingia en Francia y antepasados de la protagonista de la novela.

  • Jesús y María Magdalena representaban la dualidad masculina-femenina (como Marte y Atenea, Isis y Osiris) y los primeros seguidores de Jesús adoraban "el sagrado femenino", hasta que Constantino y la Iglesia acabaron con esa realidad sustituyéndola por “leyendas”.

  • Ha llegado el momento de descubrir las falsedades de la Iglesia Católica -dice Brown- y conocer el "verdadero mensaje de Cristo".

 


¿Qué consecuencias tiene el mensaje que propone El Código con respecto a Cristo?

 

  • p. 331. Brown afirma que la versión de la historia de Jesús que propone la Iglesia es inventada. Construye una figura de Jesús “políticamente correcta” para cierta mentalidad actual, y lo presenta como un hombre que no plantea ningún tipo de exigencia moral ni vital.

  • Estos son los rasgos del “Cristo de Dan Brown” Cristo no es Dios.Hasta aquel momento de la historia Jesús era visto por sus discípulos como un profeta mortal, un poderoso y un gran hombre, pero un hombre nada más. Un mortal”. Y ataca a la Iglesia por devaluar la humanidad de Cristo.

     

    Señala Welborn: "La afirmación de El Código Da Vinci de que el cristianis­mo tradicional devalúa la humanidad de Jesús es abso­lutamente falsa. Los Evangelios nos lo presentan sistemáticamente como un personaje real, muy humano, opuesto a la bastante etérea figura que encontramos en los escritos gnósticos. Muchas de las discusiones teológicas y de los conflictos en los primeros cuatro siglos de la historia del cristianismo reflejan la determinación de los Padres cristianos de ser fieles a los relatos del Evangelio, y de permanecer firmemente unidos a la perfecta humanidad de Jesús".


     
  • Jesús fue el primer feminista, dice Brown, que lanza esta firmación sorprendente: Pretendía que el futuro de su iglesia estuviese en manos de María Magdalena".

     

  • Jesús estuvo casado.

    Brown afirma que los Evangelios silencian el matrimonio de Jesús porque ese estado era el habitual de cualquier judío; y no se consideraba lo bastante importante como para mencionarlo. Además –dice Brown por boca de un personaje- el matrimonio era absolutamente normativo para un hombre judío en tiempos de Jesús, especialmente para un rabino como él: un Jesús soltero habría necesitado defenderse.

  • Meier rebate este argumento del silencio, porque los Evangelios no ocultan otras relaciones de Jesús. Los Evangelistas mencionan a sus padres y a otros parientes; se habla de las mujeres que le seguían, prestándole ayuda, etc.

    No hay motivos para no mencionar a una posible esposa. Además, Jesús no era un rabino: sus discípulos le llamaban «rabbi», que significa «maestro», pero eso no significa que fuera un rabino en el sentido formal o institucional.

    Y no es cierto que todos los rabinos se casaran: en aquella época hubo al menos una secta judía –los esenios- que permanecían célibes.

 

Con respecto a la Iglesia Católica

  • p.288 Brown niega la inspiración divina de la Biblia, la divinidad de Cristo y afirma que el cristianismo es un invento de Constantino adaptado de las simbologías paganas.
     

  • p.290. Afirma -en contra de los testmonios que se conservan- que hasta el Concilio de Nicea, Jesús era considerado un hombre corriente. Al divinizarlo -dice Brown- se tuvieron que reescribir los libros sagrados, quemando los antiguos, que se conservan en Qumrán.

  • La Iglesia Católica -afima Brown- es una gran asesina que ha matado para ocultar su vicio de origen.
     

  • Esto le lleva a lanzar las teorías más fantásticas: las Cruzadas fueron para Brown unas campañas militares de la Iglesia, organizadas para recopilar y destruir información sobre el secreto de la falsedad de los orígenes del cristianismo.

 

¿Qué afirma Brown sobre el catolicismo y los católicos?

 

  • Los Cuatro Evangelios

    Para Brown los Cuatro Evangelios -objeto de investigación histórica durante siglos- son un simple montaje de Constantino. Y no da más datos, como de costumbre, para avalar su información.


    La tesis de Brown se contradice frontalmente con la realidad histórica: los apóstoles y otros discípulos fueron testigos de la predicación de Jesús, de su muerte y su resurrección. Guardaron lo que habían visto y oído y lo transmitieron.

     

  • Aparecieron otros textos, gnósticos, que no tuvieron credibilidad para la gran masa de los cristianos. Como recuerda Introvigne, en la época del Canon Muratoriano -que data aproximadamente del 190 después de Cristo- el reconocimiento de cuatro evangelios como canónicos y la exclusión de textos gnósticos era un proceso que ya se encontraba sustancialmente completo: ¡noventa años antes de que naciese Constantino!

     

  • Sin embargo, para Brown el Nuevo Testamento no merece ser considerado como fuente de información fidedigna. «La Biblia no nos llegó impuesta desde el cielo», dice un personaje de la novela. Afirma que la formación de la Escritura fue un proceso oscuro en el cual se aceptaron o se negaron pasajes de la vida de Jesús en función de los intereses de unas gentes movidas por el deseo de poder.

     

  • Pero la historia sobre el establecimiento del Canon de la Sagrada Escritura –que está científica y seriamente estudiado- muestra claramente que eso no sucedió así. Jesús dejó una Iglesia: los apóstoles, María, y otros discípulos (hombres y mujeres) que sólo aceptaron los textos que se escribieron en la primera época apostólica.

     

  • Esos discípulos conservaron con exactitud las palabras y los hechos de Jesús; eran palabras que se empleaban en la liturgia, la predicación y la enseñanza para comunicar fielmente la fe en Jesús a toda la comunidad cristiana.

     

  • Por el contrario, los textos gnósticos en los que Brown centra su teoría nunca fueron considerados canónicos, ni se consideraron fiables y dignos de crédito..

     

  • Dice un estudioso del "Código da Vinci": “Tenemos que pensar con lógica y seriedad sobre esto. ¿Qué provecho obtendrían los apóstoles y los primeros cristianos por ocultar la verdad? ¿Les proporcionaría honra y alabanzas? ¿Les haría más ricos? ¿Les haría ganar poder? Puesto en lugar de ellos, ¿soportaría uno los mismos padecimientos de los primeros cristianos si supiera que era una mentira? Y, además de todo lo anterior, ¿qué sucedió al final con Jesús? ¿Acaso no resucitó?

     

  • Lo cierto es que, a lo largo de los siglos, los cristianos fueron arrestados, torturados y encarcelados, pero no por seguir simplemente a un maestro. Fueron castigados porque, tal y como se entendía el cristianismo, daban culto a Dios, encarnado en Jesús de Nazaret, con una fidelidad que les impedía honrar a César como señor o como dios, aunque eso les acarrease el martirio. Su visión de un mundo en el que Dios reinaba como Señor del universo era, con absoluta certeza, una traición para los demás”.

 

Otras instituciones y personajes

 

  • La Magdalena.

    Brown afirma que María Magdalena fue demonizada por el cristianismo tradicional, que la pintó como una prostituta, con el propósito de injuriarla.
    Pero eso no es cierto: jamás ha sido demonizada: el cristianismo la honra como santa y los cristianos han puesto su nombre a iglesias y le atribuyen milagros.

  • Y si los seguidores de Pedro –los "manipuladores", según Brown- depuraron la figura de María Magdalena ¿por qué destacaron su actuación en los relatos de la resurrección, mostrando que fue la primera persona –una mujer- que recibió la Buena Noticia del mismo Jesús resucitado?
     

  • Cinco millones de brujas (¡!)


    Es una cifra absurda, además de un error táctico por parte del autor que busca el desprestigio a toda costa de la Iglesia Católica, ya que fue precisamente en los países protestantes donde la caza de brujas fue más larga y virulenta, a diferencia de los países católicos.
     

  • Leonardo y el Código.

    Judith Verónica Field, profesora de la Universidad de Londres y presidenta de la Leonardo Da Vinci Society, niega cualquier tipo de "código" en el pintor italiano.
     

  • La Gioconda.

    Giuseppe Pallanti
    ha demostrado que no era una cortesana ni una amante de Leonardo, como afirma Brown, sino un personaje bien documentado: se llamaba monna Lisa Gherardini, una mujer que vivió en Florencia, ciudad en la que nació –concretamente, en la Via Maggio en el 1479- y era esposa de un amigo de la familia de Leonardo, comerciante en sedas.
     

  • El cuadro de La Última Cena.

    Brown afirma que este cuadro está lleno de códigos que apuntan a un Jesús casado con María Magdalena, porque el personaje que se ha considerado como el de Juan es en realidad María Magdalena; por la postura de Jesús y de esta supuesta María Magdalena; por una mano sin cuerpo, supuestamente la de Pedro, que esgrime un cuchillo; y porque allí no hay cáliz: si no lo hay, ese cáliz tiene que ser la propia María Magdalena.

     

  • Pero este cuadro no representa el momento de la institución de la Eucaristía, sino el momento en que Jesús anuncia que alguno de sus discípulos le va a traicionar.

    Por eso Leonardo sitúa a los personajes al mismo lado de la mesa. Como de costumbre, los presupuestos de Brown son falsos.

     

  • La crítica de arte Elizabeth Levy afirma en el libro "Descodificando a da Vinci":


    «Brown aprovecha el rostro de suaves rasgos y la figura de un Juan imberbe del cuadro de Leonardo para presentarnos su fantástica afirmación de que se trata de una mujer. Por otra parte, si realmente San Juan fuera Mana Magdalena, hemos de preguntamos por el apóstol que falta en aquel crítico momento.

    El problema real es el resultado de nuestra falta de familiaridad con los "tipos". En su Tratado de la Pintura, Leonardo explica que cada personaje debe ser pintado con arreglo a su edad y condición. Un hombre sabio tiene ciertas características, una anciana otras y los niños otras. Un tipo clásico, como en muchos cuadros del Renacimiento, es el "estudiante".

    El favorito, el protegido o el discípulo son siempre hombres muy jóvenes, totalmente afeitados y de cabello largo, con objeto de transmitir la idea de que aún no han madurado lo suficiente como para haber encontrado' su camino. A lo largo del Renacimiento, los artistas pintaron así a San Juan: es el estudiante ideal; es el "discípulo amado", el único que permanecerá al pie de la cruz. Y lo representaron siempre como un joven imberbe, sin la fisonomía dura y resuelta del hombre.

    La Última Cena de Ghirlandaio o de Andrea del Castagno nos muestran al mismo dulce y joven Juan» (de un artículo en www.zenit.org).

  • Como escribe el critico de arte Bruce Boucherel 3 de agosto del 2003 en el New York Times , la mano misteriosa sin cuerpo que, según Brown, amenaza a María Magdalena tiene también una explicación:

    «... pero no es una mano sin cuerpo. El dibujo preliminar y las copias posteriores de La Última Cena demuestran que la mano y el cuchillo pertenecen a Pedro: una referencia al pasaje del Evangelio de San Juan en el que Pedro saca la espada en defensa de Jesús».
     

  • Los documentos de la Biblioteca de París. Según Introvigne, “Se trata de los famosos documentos en parte “redescubiertos” en 1975 en la Biblioteca Nacional de París, y en parte transmitidos anteriormente al escritor Gérard de Sède. Los documentos, sin embargo, han sido “redescubiertos” por las mismas personas que los habían escondido en la Biblioteca Nacional de París: Plantard y sus amigos. Y es completamente cierto que no se trata de documentos antiguos sino de documentos falsos modernos.

     

  • El principal autor de los documentos falsos, Philippe de Chérisey -muerto en 1985- ha confesado haber participado en su falsificación, lamentándose incluso de haberlos utilizado sin que se le pagara la debida compensación, hecho sobre el que existen cartas del abogado de Chérisey.
     

  • ¿El Tíber o el Sena? "A la mayoría los quemaban en la hoguera y los arrojaban al Tíber sin más ceremonias." (Pág. 357) Dice una estudiosa: “Se equivocó de río. Si se refiere a la famosa ejecución del gran maestre de Molay y de su compañero de Charney en 1314, como fueron quemados en París el río era el Sena. Si quiere hacer una referencia al papado, debería haber escrito el Ródano puesto que en esos años, la sede papal no era Roma sino Avignon".

     

  • Opus Dei. Cualquier parecido entre lo que cuenta Brown del Opus Dei y esta realidad de la Iglesia Católica es pura coincidencia.
     

  • ¿Quién fundó París? "Los merovingios fundaron París." – afirma Brown con gran seguridad en la página. 275.

    • Los escolares franceses saben que París fue fundada por una tribu céltica, los Parisii, en el siglo III antes de Cristo.
       

    • Los merovingios convirtieron a París en la capital de los francos unos siglos más tarde, en el 508 después de Cristo.

 

 

Una curiosa omisión

  • “En “El Código Da Vinci”, Brown insiste en que en los dos mil últimos años el cristianismo ha sido ferozmente patriarcal y está dispuesto a honrar todo indicio de lo «sagrado femenino» en cualquier lugar que surja.

    Aparentemente -y resulta asombroso-, Brown nunca ha oído hablar de María, la Madre de Jesús. Si realmente uno desea apreciar la distancia que hay entre las afirmaciones de esta novela y la realidad del cristianismo, debe reflexionar un momento sobre esta patente y extraña omisión: hay que preguntarse cuál es la causa. Y sólo podemos llegar a la conclusión de que la enorme importancia de María en el pensamiento y las manifestaciones cristianas socavan los argumentos de Brown sobre el temor que el cristianismo siente por lo «sagrado femenino»; en consecuencia, Brown decide que lo mejor es pretender que nunca existió. Pero existió.

    Los cristianos a lo largo de la historia han afirmado siempre que María es la Madre Virginal del Hijo de Dios encarnado; a través de su papel en la salvación -al decir «sí» a Dios, su fiat-, su vida nos revela la fidelidad de Dios, su compasión y la magnitud de su amor, como se manifiesta a través del amor de una madre.”

 

¿Hay algo positivo en todo esto?

 

  • El “fenómeno Da Vinci” pone de relieve el interés de muchas personas por los grandes temas: Cristo, los primeros cristianos, la Iglesia, el sentido de la vida.

  • Manifiesta de forma patente la gran ignorancia religiosa actual, fruto de décadas de una catequesis muy deficiente por parte de los católicos medianamente formados. Afirma Welborn:

    "En el centro de estos temas aparece uno que no es un tema, sino que es una persona: Jesús de Nazaret. Estoy convencida de que el motivo de que muchos de los nuestros hayan aceptado las afirmaciones de El Código Da Vinci con tanta credulidad se debe a que no hemos intentado tratar de conocer seriamente a Jesús.
     

  • Tanto si vamos a la Iglesia como si no, nos hemos mantenido a distancia de Él, dejando que sean los demás quienes nos digan lo que hemos de pensar, sin molestarnos en leer ni un solo Evangelio desde el principio hasta el fin. Y, en consecuencia, asumimos la conclusión, tan común en nuestra cultura, de que, en cualquier caso, se trata de un tema opinable, sin una auténtica seguridad en el fondo.

    Pues bien, como aclaran brillantemente los testimonios de los primeros apóstoles, no se trata de opiniones, de mitos o de metáforas. Pedro, Pablo y, sí, María Magdalena no dieron sus vidas a una metáfora. Conocieron a Jesús como ser humano y misteriosamente, gloriosamente, como algo más, y le entregaron sus vidas literalmente, unas vidas en plenitud de la gracia que les invadía".

  • Este libro plantea, para las personas amantes de la verdad y para los cristianos, la necesidad acuciante de transmitir de forma amena y sencilla -como la ha hecho Brown- las verdades históricas y las verdades de fe.

  • Muestra cuáles deben ser las prioridades en la Evangelización: hablar de Cristo y de su mensaje, con una doctrina seriamente fundamentada en la historia, en la teología y enraizada en un conocimiento de la cultura.

 

José Miguel Cejas
http://www.conelpapa.com/codigo/index.htm

 

‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾

Enviado por Arvo - 19/03/2006 ir arriba
COMENTARIOS añadir comentario
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba

v01.91:0.39
GestionMax
TIENDA   Novedades   rss   contacto   buscador   tags   mapa web   
© ASOCIACIÓN ARVO | 1980-2009    
Editor / Coordinador: Antonio Orozco Delclós