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EL CÓDIGO DA VINCI (José Miguel Cejas) |
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El Código da Vinci, un montaje de carcajada.
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El Código da Vinci
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Un montaje millonario para sacar
cuartos a los ingenuos y de paso
confundirles al máximo las ideas
sobre Cristo y la Iglesia (o/y
viceversa). De carcajada, si no
fuera por la sacralidad de lo que se
trata. |
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Un
conglomerado
La novela
‘El Código Da Vinci’ es un conglomerado
de arqueología, simbología, misterio,
datos reales y colosales invenciones.
Todo ello tramado en un relato bastante
bien escrito que llega a encubrir la
falta de verdad y quien sabe si también
las intenciones menos confesables.
El autor ya
había ensayado este procedimiento en
novelas anteriores, especialmente en la
última, Ángeles y Demonios, una historia
en la que se mezclan simbología,
religión y secretos misteriosos; tuvo
una acogida más bien limitada.
En ésta que comentamos da un salto
descomunal e involucra en su trama todo
aquello que más revuelo puede causar, a
personas tan relevantes como Jesús de
Nazaret y la Magdalena
[...]
La novela
parte de un crimen extraño que se comete
en el Louvre: la víctima es un sucesor
de Leonardo da Vinci y de Isaac Newton
que se lleva a la tumba “el fabuloso
secreto” del Santo Grial y la verdad
sobre Cristo. A partir de este suceso
Brown entreteje una trama confusa de
peripecias fantásticas para dar con ese
supuesto secreto.
Al llegar el cambio de milenio sin
haberlo descubierto se movilizan los
poderes interesados en poseer esas
pruebas, y llevan a cabo una serie de
estratagemas, en las que no falta el
chantaje y hasta el crimen, con tal de
hacerse con el curioso secreto. Éste es
en síntesis el contenido del libro.
Consciente
de que el escrito atañe a elementos muy
enraizados en el alma de hipotéticos
lectores, presenta sus fuentes de
información. Para apoyar la verdad sobre
Jesús, incluso esa invención del
matrimonio con la Magdalena y la
supuesta hija de ambos, habla de unos
evangelios apócrifos, pero silencia que
todo el apoyo de esta burda quimera es
una frase del evangelio gnóstico de
Tomás: “Y (Magdalena) subirá a mi
tálamo...”, y, por supuesto, se
calla que los gnósticos entendían el
tálamo nupcial en sentido místico, nunca
en sentido literal, y que ningún
comentarista serio interpreta dicha
expresión gnóstica como lo hace Brown
influido por “La última tentación de
Cristo” y algunos escritores
sensacionalistas de “teología ficción”
[...]
Sobre la
Iglesia católica que termina siendo el
blanco último de sus envenenados dardos,
no menciona ni un solo documento de sus
dirigentes jerárquicos ni de los
innumerables comentaristas e
historiadores bien intencionados.
Se limita a repetir los viejos tópicos
sobre las Cruzadas, la inquisición, la
condena del racionalismo o cientifismo,
etc., y cuando se refiere a la época
contemporánea, alude, siempre de modo
negativo, al Banco Ambrosiano y a las
finanzas del Vaticano, al supuesto afán
de dominio o a la escasa valoración de
la mujer en la Iglesia. Con todo esto el
libro aporta mucha información aparente,
pero con incorrecciones y errores de
bulto que no resisten la crítica más
elemental.
Un relato
deforme
Todo en el
relato es ampuloso y deforme. La figura
de Jesús es tratada con menosprecio.
Además de negar su divinidad se le
describe como un hombre cualquiera,
acosado de pasiones y cargado de
problemas menos nobles. No se oculta su
condición de maestro y líder, pero
siempre en un plano horizontal y
achatado. Su matrimonio con la Magdalena
y el trato con su hija son elementos
básicos para rebajar su condición
espiritual y su condición divina, y
vulgarizar lo más posible su
comportamiento.
Al referir
sucesos en los que intervienen miembros
del Opus Dei los trazos se hacen más
gruesos, se describen como habituales
actitudes aberrantes y se deforma la
personaldiad de los protagonistas hasta
extremos insospechables. A lo largo del
libro se presenta una figura tan deforme
del Opus Dei que ni los enemigos más
enconados podrán aceptar, por
inverosímil.
La Obra es, según la novela, una especie
de secta fanática, formada por monjes
que desprecian su cuerpo y hacen
penitencias increíbles; someten y
oprimen a la mujer, fomentan los valores
más conservadores del catolicismo y
adoptan agresivos métodos de
reclutamiento, como drogar a los jóvenes
con mezcalina. Eso sí, es una empresa de
gran potencial económico, construye un
rascacielos en Manhattan, el prelado
viaja en jet privado y ostenta joyas
fabulosas, etc.
En el mismo clima de exageraciones se
dice que obtuvo de la Santa Sede la
forma jurídica de Prelatura a cambio de
enjugar el déficit de la banca vaticana
que sobrevino tras la quiebra del Banco
Ambrosiano (¡mil millones de dólares!
costó la broma).
La
presentación deforme y siempre negativa
del comportamiento del personaje
siniestro, un monje albino y
desequilibrado, miembro del Opus Dei,
llega al extremo cuando relata que
cometió varios asesinatos, mató a su
padre, a la monja que conocía aspectos
de su vida e incluso llega a amenazar de
muerte al Prelado.
Demasiada
invención
Demasiada
invención, demasiada maldad, demasiada
perversión como para ser ni siquiera
verosímil, pero los lectores más
inocentes pueden quedarse con la idea de
que el Opus Dei es una institución poco
fiable.
La Iglesia
Católica es, como hemos indicado, el
centro de su demencial condena. La idea
que deja traslucir sobre el Opus Dei
repercute necesariamente en la Iglesia y
en su jerarquía, puesto que es una
institución aprobada y apreciada. Pero
además la novela contiene invectivas
directas, tan graves como falsas.
La Iglesia es, en la novela, la gran
mentira histórica, nacida como
consecuencia de una invención del
emperador Constantino, que buscaba una
religión única para el imperio; hasta
entonces era una simple creencia de
origen oriental que giraba en torno a un
profeta judío llamado Jesús que había
enseñado una doctrina atractiva mientras
convivía con una mujer de nombre María
Magdalena y con su hija Sarah.
Constantino
El propio
Constantino convocó el Concilio de Nicea
donde sometió a votación y se declaró
como dogma la divinidad de Jesús. Desde
entonces el que era un hombre sencillo
fue encumbrado a la dignidad de Hijo de
Dios. Semejante innovación obligó a
destruir los antiguos evangelios y
reescribirlos de nuevo mostrando el
carácter divino de Jesús. Estos nuevos
relatos manipulados ya no mencionan a la
Magdalena como mujer de Jesús.
A partir de
entonces la Iglesia católica se ha
convertido en una institución poderosa
que no ha dudado en cometer crímenes
horrendos para conservar su prepotencia.
Por conservar el secreto, base de la
ficción de la novela, la Iglesia es
capaz de todo tipo de atropellos, de
todo tipo de falacias.
En este contexto se valoran
negativamente las cruzadas (campañas
militares de la Iglesia para recopilar y
destruir información sobre el secreto de
los orígenes vergonzantes del
cristianismo), se exageran los crímenes
cometidos por la Inquisición, se
ridiculizan las condenas del
racionalismo, etc.
Lo que se opone a la Iglesia es
presentado como auténtico y digno de
aprecio; lo que está a favor, es deforme
y engañoso.
Por más que
el autor intenta enmascarar estos
disparates con múltiples referencias
históricas, religiosas o artísticas,
cualquier lector medianamente informado
se sentirá herido y tomado por estúpido.
Santiago
Ausín
Profesor de Sagrada. Escritura
Tesis
fundamentales del Código da Vinci
Por José Miguel Cejas
¿Cuáles
son las afirmaciones fundamentales
del mensaje del Código da Vinci?
-
Jesús tuvo una mujer, que fue
María Magdalena;
y
sus hijos, los portadores de su
sangre, son el Santo Grial
(sangre de rey = sang real =
Santo Grial), que fueron los
fundadores de la dinastía
Merovingia en Francia y
antepasados de la protagonista
de la novela.
-
Jesús y María Magdalena
representaban la dualidad
masculina-femenina
(como Marte y Atenea, Isis y
Osiris) y los primeros
seguidores de Jesús adoraban "el
sagrado femenino", hasta que
Constantino y la Iglesia
acabaron con esa realidad
sustituyéndola por “leyendas”.
¿Qué
consecuencias tiene el mensaje que
propone El Código con
respecto a Cristo?
-
Estos son los rasgos del “Cristo
de Dan Brown” Cristo no
es Dios.“Hasta
aquel momento de la historia
Jesús era visto por sus
discípulos como un profeta
mortal, un poderoso y un gran
hombre, pero un hombre nada más.
Un mortal”. Y ataca a la
Iglesia por devaluar la
humanidad de Cristo.
Señala Welborn: "La afirmación
de El Código Da Vinci
de que el cristianismo
tradicional devalúa la humanidad
de Jesús es absolutamente
falsa. Los Evangelios nos lo
presentan sistemáticamente como
un personaje real, muy humano,
opuesto a la bastante etérea
figura que encontramos en los
escritos gnósticos. Muchas de
las discusiones teológicas y de
los conflictos en los primeros
cuatro siglos de la historia del
cristianismo reflejan la
determinación de los Padres
cristianos de ser fieles a los
relatos del Evangelio, y de
permanecer firmemente unidos a
la perfecta humanidad de Jesús".
-
Jesús estuvo casado.
Brown afirma que los Evangelios
silencian el matrimonio
de Jesús porque ese estado era
el habitual de cualquier judío;
y no se consideraba lo bastante
importante como para
mencionarlo. Además –dice Brown
por boca de un personaje- el
matrimonio era absolutamente
normativo para un hombre judío
en tiempos de Jesús,
especialmente para un rabino
como él: un Jesús soltero
habría necesitado
defenderse.
-
Meier rebate este argumento
del silencio, porque los
Evangelios no ocultan otras
relaciones de Jesús. Los
Evangelistas mencionan a sus
padres y a otros parientes; se
habla de las mujeres que le
seguían, prestándole ayuda, etc.
No hay motivos para no mencionar
a una posible esposa. Además,
Jesús no era un rabino: sus
discípulos le llamaban «rabbi»,
que significa «maestro», pero
eso no significa que fuera un
rabino en el sentido formal o
institucional.
Y no es cierto que todos los
rabinos se casaran: en aquella
época hubo al menos una secta
judía –los esenios- que
permanecían célibes.
Con
respecto a la Iglesia Católica
-
p.288 Brown niega la inspiración
divina de la Biblia, la
divinidad de Cristo y afirma que
el cristianismo es un invento de
Constantino adaptado de las
simbologías paganas.
-
p.290. Afirma -en contra de los
testmonios que se conservan- que
hasta el Concilio de Nicea,
Jesús era considerado un hombre
corriente. Al divinizarlo
-dice Brown- se tuvieron que
reescribir los libros sagrados,
quemando los antiguos, que se
conservan en Qumrán.
-
La
Iglesia Católica -afima Brown-
es una gran asesina que ha
matado para ocultar su vicio de
origen.
-
Esto le lleva a lanzar las
teorías más fantásticas: las
Cruzadas fueron para Brown
unas campañas militares de la
Iglesia, organizadas para
recopilar y destruir información
sobre el secreto de la falsedad
de los orígenes del
cristianismo.
¿Qué
afirma Brown sobre el catolicismo y
los católicos?
-
Los
Cuatro Evangelios
Para Brown los Cuatro Evangelios
-objeto de investigación
histórica durante siglos- son un
simple montaje de
Constantino. Y no da más datos,
como de costumbre, para avalar
su información.
La tesis
de Brown se contradice
frontalmente con la realidad
histórica: los
apóstoles y otros discípulos
fueron testigos de la
predicación de Jesús, de su
muerte y su resurrección.
Guardaron lo que habían
visto y oído y lo
transmitieron.
-
Aparecieron otros textos,
gnósticos, que no tuvieron
credibilidad para la gran masa
de los cristianos. Como recuerda
Introvigne, en la época del
Canon Muratoriano -que data
aproximadamente del 190 después
de Cristo- el reconocimiento de
cuatro evangelios como canónicos
y la exclusión de textos
gnósticos era un proceso que ya
se encontraba sustancialmente
completo: ¡noventa años
antes de que naciese
Constantino!
-
Sin
embargo, para Brown el Nuevo
Testamento no merece ser
considerado como fuente de
información fidedigna. «La
Biblia no nos llegó impuesta
desde el cielo», dice un
personaje de la novela. Afirma
que la formación de la Escritura
fue un proceso oscuro en el cual
se aceptaron o se negaron
pasajes de la vida de Jesús en
función de los intereses de unas
gentes movidas por el deseo de
poder.
-
Pero la historia sobre el
establecimiento del Canon de la
Sagrada Escritura –que
está científica y seriamente
estudiado- muestra
claramente que eso no sucedió
así. Jesús dejó
una Iglesia: los apóstoles,
María, y otros discípulos
(hombres y mujeres)
que
sólo aceptaron los textos que se
escribieron en la primera época
apostólica.
-
Esos discípulos conservaron con
exactitud las palabras y los
hechos de Jesús; eran palabras
que se empleaban en la liturgia,
la predicación y la enseñanza
para comunicar fielmente la fe
en Jesús a toda la comunidad
cristiana.
-
Por
el contrario, los textos
gnósticos en los que Brown
centra su teoría nunca
fueron considerados canónicos,
ni se
consideraron fiables y dignos de
crédito..
-
Dice un estudioso del "Código da
Vinci": “Tenemos que pensar con
lógica y seriedad sobre esto.
¿Qué provecho obtendrían los
apóstoles y los primeros
cristianos por ocultar la
verdad? ¿Les proporcionaría
honra y alabanzas? ¿Les haría
más ricos? ¿Les haría ganar
poder? Puesto en lugar de ellos,
¿soportaría uno los mismos
padecimientos de los primeros
cristianos si supiera que era
una mentira? Y, además de todo
lo anterior, ¿qué sucedió al
final con Jesús? ¿Acaso no
resucitó?
-
Lo
cierto es que, a lo largo de los
siglos, los cristianos fueron
arrestados, torturados y
encarcelados, pero no por seguir
simplemente a un maestro.
Fueron castigados
porque, tal y como se entendía
el cristianismo, daban culto a
Dios, encarnado en Jesús de
Nazaret, con una fidelidad que
les impedía honrar a César como
señor o como dios, aunque eso
les acarrease el martirio.
Su visión de un mundo en el que
Dios reinaba como Señor del
universo era, con absoluta
certeza, una traición para los
demás”.
Otras
instituciones y personajes
-
La
Magdalena.
Brown afirma que María Magdalena
fue demonizada por el
cristianismo tradicional, que la
pintó como una prostituta, con
el propósito de injuriarla.
Pero eso no es cierto: jamás ha
sido demonizada: el cristianismo
la honra como santa y los
cristianos han puesto su nombre
a iglesias y le atribuyen
milagros.
-
Y
si los seguidores de Pedro –los
"manipuladores", según Brown-
depuraron la figura de
María Magdalena ¿por qué
destacaron su actuación en los
relatos de la resurrección,
mostrando que fue la primera
persona –una mujer- que recibió
la Buena Noticia del mismo Jesús
resucitado?
-
Cinco millones de brujas (¡!)
Es una cifra absurda,
además de un error táctico por
parte del autor que busca el
desprestigio a toda costa de la
Iglesia Católica, ya que fue
precisamente en los países
protestantes donde la caza de
brujas fue más larga y
virulenta, a diferencia de los
países católicos.
-
La
Gioconda.
Giuseppe Pallanti
ha demostrado que no era una
cortesana ni una amante de
Leonardo, como afirma Brown,
sino un personaje bien
documentado: se llamaba monna
Lisa Gherardini, una mujer que
vivió en Florencia, ciudad en la
que nació –concretamente, en la
Via Maggio en el 1479- y era
esposa de un amigo de la familia
de Leonardo, comerciante en
sedas.
-
El
cuadro de La Última Cena.
Brown afirma que este cuadro
está lleno de códigos que
apuntan a un Jesús casado con
María Magdalena, porque el
personaje que se ha considerado
como el de Juan es en realidad
María Magdalena; por la postura
de Jesús y de esta supuesta
María Magdalena; por una mano
sin cuerpo, supuestamente la de
Pedro, que esgrime un cuchillo;
y porque allí no hay cáliz: si
no lo hay, ese cáliz tiene
que ser la propia María
Magdalena.
-
Pero este cuadro no
representa el momento de la
institución de la Eucaristía,
sino el momento en que Jesús
anuncia que alguno de sus
discípulos le va a traicionar.
Por eso Leonardo sitúa a los
personajes al mismo lado de la
mesa. Como de costumbre, los
presupuestos de Brown son
falsos.
-
La
crítica de arte Elizabeth Levy
afirma en el libro
"Descodificando a da Vinci":
«Brown aprovecha el rostro de
suaves rasgos y la figura de un
Juan imberbe del cuadro de
Leonardo para presentarnos su
fantástica afirmación de que se
trata de una mujer. Por otra
parte, si realmente San Juan
fuera Mana Magdalena, hemos de
preguntamos por el apóstol que
falta en aquel crítico momento.
El
problema real es el resultado de
nuestra falta de familiaridad
con los "tipos". En su
Tratado de la Pintura,
Leonardo explica que cada
personaje debe ser pintado con
arreglo a su edad y condición.
Un hombre sabio tiene ciertas
características, una anciana
otras y los niños otras. Un tipo
clásico, como en muchos cuadros
del Renacimiento, es el
"estudiante".
El favorito, el protegido o el
discípulo son siempre hombres
muy jóvenes, totalmente
afeitados y de cabello largo,
con objeto de transmitir la idea
de que aún no han madurado lo
suficiente como para haber
encontrado' su camino. A lo
largo del Renacimiento, los
artistas pintaron así a San
Juan: es el estudiante ideal; es
el "discípulo amado", el único
que permanecerá al pie de la
cruz. Y lo representaron siempre
como un joven imberbe, sin la
fisonomía dura y resuelta del
hombre.
La Última Cena de
Ghirlandaio o de Andrea del
Castagno nos muestran al mismo
dulce y joven Juan» (de un
artículo en www.zenit.org).
-
Como escribe el critico de arte
Bruce Boucherel 3 de agosto del
2003 en el New York Times
, la mano misteriosa sin
cuerpo que, según Brown, amenaza
a María Magdalena tiene también
una explicación:
«... pero no es una mano sin
cuerpo. El dibujo preliminar y
las copias posteriores de La
Última Cena demuestran que
la mano y el cuchillo pertenecen
a Pedro: una referencia al
pasaje del Evangelio de San Juan
en el que Pedro saca la espada
en defensa de Jesús».
-
Los
documentos de la Biblioteca de
París.
Según Introvigne, “Se trata de
los famosos documentos en parte
“redescubiertos” en 1975 en la
Biblioteca Nacional de París, y
en parte transmitidos
anteriormente al escritor Gérard
de Sède. Los documentos, sin
embargo, han sido
“redescubiertos” por las mismas
personas que los habían
escondido en la Biblioteca
Nacional de París: Plantard y
sus amigos. Y es completamente
cierto que no se trata de
documentos antiguos sino de
documentos falsos modernos.
-
El
principal autor de los
documentos falsos,
Philippe de Chérisey -muerto en
1985- ha confesado haber
participado en su falsificación,
lamentándose incluso de haberlos
utilizado sin que se le pagara
la debida compensación, hecho
sobre el que existen cartas del
abogado de Chérisey.
-
¿El
Tíber o el Sena?
"A
la mayoría los quemaban en la
hoguera y los arrojaban al Tíber
sin más ceremonias." (Pág.
357) Dice una estudiosa: “Se
equivocó de río. Si se refiere a
la famosa ejecución del gran
maestre de Molay y de su
compañero de Charney en 1314,
como fueron quemados en París el
río era el Sena. Si quiere hacer
una referencia al papado,
debería haber escrito el Ródano
puesto que en esos años, la sede
papal no era Roma sino Avignon".
-
Opus Dei.
Cualquier parecido entre lo que
cuenta Brown del Opus Dei y esta
realidad de la Iglesia Católica
es pura coincidencia.
-
Los escolares franceses
saben que París fue fundada
por una tribu céltica, los
Parisii, en el
siglo III antes de Cristo.
-
Los merovingios convirtieron
a París en la capital de los
francos unos siglos más
tarde, en el 508 después de
Cristo.
Una
curiosa omisión
-
“En
“El Código Da Vinci”, Brown
insiste en que en los dos mil
últimos años el cristianismo ha
sido ferozmente patriarcal y
está dispuesto a honrar todo
indicio de lo «sagrado femenino»
en cualquier lugar que surja.
Aparentemente -y resulta
asombroso-, Brown nunca ha oído
hablar de María, la Madre de
Jesús. Si realmente uno desea
apreciar la distancia que hay
entre las afirmaciones de esta
novela y la realidad del
cristianismo, debe reflexionar
un momento sobre esta patente y
extraña omisión: hay que
preguntarse cuál es la causa. Y
sólo podemos llegar a la
conclusión de que la enorme
importancia de María en el
pensamiento y las
manifestaciones cristianas
socavan los argumentos de Brown
sobre el temor que el
cristianismo siente por lo «sagrado
femenino»; en consecuencia,
Brown decide que lo mejor es
pretender que nunca existió.
Pero existió.
Los cristianos a lo largo de la
historia han afirmado siempre
que María es la Madre Virginal
del Hijo de Dios encarnado; a
través de su papel en la
salvación -al decir «sí» a Dios,
su fiat-, su vida nos revela la
fidelidad de Dios, su compasión
y la magnitud de su amor, como
se manifiesta a través del amor
de una madre.”
¿Hay
algo positivo en todo esto?
-
El
“fenómeno Da Vinci” pone de
relieve el interés de
muchas personas por los grandes
temas: Cristo, los
primeros cristianos, la Iglesia,
el sentido de la vida.
-
Manifiesta de forma patente la
gran ignorancia religiosa
actual,
fruto de décadas de una
catequesis muy deficiente
por parte de los católicos
medianamente formados. Afirma
Welborn:
"En
el centro de estos temas aparece
uno que no es un tema, sino que
es una persona: Jesús de Nazaret.
Estoy convencida de que el
motivo de que muchos de los
nuestros hayan aceptado las
afirmaciones de El Código Da
Vinci con tanta credulidad
se debe a que no hemos intentado
tratar de conocer seriamente a
Jesús.
-
Tanto si vamos a la Iglesia como
si no, nos hemos mantenido a
distancia de Él, dejando que
sean los demás quienes nos digan
lo que hemos de pensar, sin
molestarnos en leer ni un solo
Evangelio desde el principio
hasta el fin. Y, en
consecuencia, asumimos la
conclusión, tan común en nuestra
cultura, de que, en cualquier
caso, se trata de un tema
opinable, sin una auténtica
seguridad en el fondo.
Pues bien, como aclaran
brillantemente los testimonios
de los primeros apóstoles, no se
trata de opiniones, de mitos o
de metáforas. Pedro, Pablo y,
sí, María Magdalena no dieron
sus vidas a una metáfora.
Conocieron a Jesús como ser
humano y misteriosamente,
gloriosamente, como algo más, y
le entregaron sus vidas
literalmente, unas vidas en
plenitud de la gracia que les
invadía".
-
Este libro plantea, para las
personas amantes de la verdad y
para los cristianos,
la
necesidad acuciante de
transmitir de forma amena y
sencilla -como la ha hecho Brown-
las verdades históricas y las
verdades de fe.
-
Muestra cuáles deben ser
las
prioridades en la
Evangelización: hablar de Cristo
y de su mensaje, con una
doctrina seriamente fundamentada
en la historia, en la teología y
enraizada en un conocimiento de
la cultura.
José
Miguel Cejas
http://www.conelpapa.com/codigo/index.htm
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Enviado por Arvo - 19/03/2006 |
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