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«CÓDIGO
DA VINCI»
1 ) Comunicado de Prensa
de la
Oficina de Información del Opus Dei en Roma. 2)
Entrevista a
Marc Carroggio, responsable de la relación del Opus Dei con
los medios internacionales. |
1)
Comunicado de Prensa
Oficina de Información del Opus Dei en Roma
14 de febrero de 2006
Durante los últimos días, nos llegan
muchas preguntas acerca de la película sobre el Código Da Vinci.
Deseamos reiterar lo que ya dijimos el pasado 12 de enero: no
tenemos ningún deseo de polémica, no habrá ningún boicot ni nada
parecido. Seguiremos manejando esta situación con una actitud de
transparencia, serenidad y espíritu constructivo
El Código Da Vinci ofrece una imagen deformada de la Iglesia
Católica. La publicidad del libro y de la película representan una
buena oportunidad de mostrar la auténtica realidad de la Iglesia.
En la encíclica Deus Caritas est, Benedicto XVI ha señalado que la
caridad es un rasgo esencial de la Iglesia: “El amor es el servicio
que presta la Iglesia para atender constantemente los sufrimientos y
las necesidades, incluso materiales, de los hombres” (n. 19).
En ese sentido, éste puede ser un momento adecuado para dar a
conocer la labor de servicio que desarrollan en África los
católicos, desde hace muchos siglos; y para sostener el empeño de
numerosas instituciones de la Iglesia en ese continente, que sigue
siendo una de las grandes emergencias del mundo.
Muchas personas se sienten dolidas por la falta de respeto del
Código Da Vinci a las creencias de los cristianos. Nos gustaría
invitar a esas personas a manifestar su disconformidad de forma
serena y constructiva: dando a conocer alguna iniciativa de
educación o de cooperación promovida por los católicos en África; o
contribuyendo a su sostenimiento con una pequeña aportación. Nos
damos cuenta de que una ayuda de ese tipo es sólo un gesto
simbólico, pero tiene también un significado concreto y positivo.
Harambee 2006 presenta cuatro proyectos promovidos por católicos en
África, dos de ellos por miembros del Opus Dei. Pero hay muchas
otras iniciativas que merecen la colaboración de todos, y no es
difícil escoger una.
Informar sobre las actividades de solidaridad de los católicos en
África es un modo de lograr que la discusión pública provocada por
el Código Da Vinci no se quede en una polémica estéril. Es una forma
de conseguir que el debate deje un fruto positivo: un mejor
conocimiento de un aspecto esencial de la Iglesia Católica, y una
ayuda concreta a personas necesitadas.
Al mismo tiempo, seguimos confiando en la sensibilidad de Sony-Columbia,
en su capacidad de reacción constructiva.
Es fácil comprender que no basta dar al ofendido la oportunidad de
defenderse, mientras se mantiene la ofensa. Estar a la altura de las
circunstancias significa evitar la ofensa, cuando aún posible.
Quedan todavía tres meses para el estreno. Por tanto, mantenemos la
esperanza de que no haya, en la edición final de la película,
referencias que pueden herir a los católicos. Esa decisión sería un
gesto conciliador muy apreciado, precisamente en estos momentos en
que todos lamentamos las penosas consecuencias de la intolerancia.
Sony - Columbia está a tiempo de hacer una contribución a la
concordia, de gran importancia en el contexto actual: puede
demostrar que son compatibles la libertad de expresión y el respeto
a las creencias; puede confirmar que el respeto es un acto libre que
nace de la sensibilidad, no una consecuencia de la censura ni de las
amenazas.
Al tomar una decisión conciliadora, Sony – Columbia haría un gran
servicio a la causa del diálogo entre las culturas, y honraría la
respetable tradición de esas empresas.
© 2006,
Oficina de
información del Opus Dei en Internet
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ENTREVISTA DE ZENIT A
MARC CARROGGIO,
responsable de la relación del Opus Dei con los medios
internacionales,
ZENIT
12 de enero de 2006
Marc Carroggio, responsable de la relación del Opus Dei con los
medios internacionales, reconoce a Zenit que el libro y la actual
expectativa "están resultando una especie de publicidad indirecta
para nosotros".
Carroggio adelanta que ante la película, que ha sido filmada en el
Museo del Louvre (París), no habrá ninguna declaración de guerra
contra nadie: se trata de aprovechar el gran interés suscitado para
proponer la figura de Jesucristo, subraya.
--¿Qué es lo que más les disgusta del libro y ahora de la
película?
--Carroggio: Ya sé que la ficción tiene sus propias reglas y
no hay que tomarla demasiado en serio. Pero, como a cualquier
cristiano, me disgusta la frivolidad con que el libro juega con la
vida de Jesucristo.
Además, el problema de un guión de este tipo es que "criminaliza" a
un grupo de personas. Presenta a la Iglesia como una banda de
delincuentes que durante dos mil años ha estado dispuesta a todo con
tal de mantener escondida una gran mentira.
Aunque resulte grotesco, y a veces algo cómico, se acaba ofreciendo
un retrato odioso de una institución, y está comprobado que los
retratos odiosos generan sentimientos de odio en personas que
carecen de recursos críticos.
Me parece que no necesitamos más caricaturas de ninguna religión.
Tendríamos que estar todos de la parte de la concordia, de la
tolerancia, de la comprensión. No se puede pedir la paz con la mano
izquierda y golpear con la mano derecha.
--El Opus Dei no acostumbra a emitir reacciones oficiales ante
acontecimientos. ¿Se hará una excepción con la película del Código
da Vinci?
--Carroggio: Hay quien está esperando una especie de
declaración de guerra, por parte de la Iglesia católica y, dentro de
ella, del Opus Dei. Quizá sería interesante para el márketing de la
película: ya sabe, un conflicto entre poderes y todo eso.
Pero puedo asegurarle que la única respuesta que llegará del Opus
Dei será una declaración de paz. Nadie va a formular amenazas, ni
promover boicots ni nada parecido.
La verdad es que habríamos agradecido un gesto explícito de respeto
de la empresa productora, Sony Columbia. Sin embargo, por su parte
sólo ha habido lo que podríamos llamar "amable indiferencia", sin
muestras concretas de sensibilidad hacia las creencias religiosas.
--¿Cuál piensa usted que será la reacción de las personas del
Opus Dei?
--Carroggio: La reacción de las personas del Opus Dei será la
misma que la de muchos otros cristianos: intentar convertir el limón
en limonada.
En realidad estamos ante una gran oportunidad de hablar de
Jesucristo. Pienso que el interés por la figura de Jesucristo
explica en parte la difusión de la novela. Es el típico caso de
parasitismo cultural: hacerse famosos polemizando con famosos;
presentar la trasgresión como arte. Si no fuera Jesucristo el
personaje que está en el centro de la trama de la novela, se
desinflaría su interés.
Opino que la mejor respuesta es facilitar el conocimiento de
Jesucristo, con medios adecuados. Intuyo que este año mucha gente se
animará a leer el Evangelio, consultará algún buen libro sobre la
vida de Cristo, y quizá se planteará los grandes temas de la fe, que
dan luz a las preguntas más difíciles sobre la existencia humana.
Para mí, todo esto es convertir el limón en limonada.
--En cierto modo Dan Brown ha puesto más de moda el Opus Dei y
ustedes tienen la oportunidad de explicarse. ¿Han notado un mayor
interés informativo?
--Carroggio: Sin duda. En estos meses pasados, sólo en
Estados Unidos, más de un millón de personas se han puesto en
contacto con nuestro website (http://www.opusdei.org), en parte
gracias al revuelo causado por el Código Da Vinci.
Está resultando una especie de publicidad indirecta para nosotros.
Me viene a la memoria algo que sucedía en los antiguos países
comunistas. Si un órgano oficial publicaba un artículo contra la
Iglesia, que incluía también ataques al Opus Dei, recibíamos
mensajes clandestinos de personas de esos países, que leían los
textos al revés, "en negativo": habían llegado a la conclusión de
que el Opus Dei tenía que ser interesante, si era criticado por
quienes critican también a la Iglesia católica. Con el Código Da
Vinci está ocurriendo algo parecido.
Ya hemos hecho bastante limonada con el libro y esperamos aumentar
la producción con la película, Dios mediante. Intentaremos realizar
un esfuerzo informativo, ofreciendo plena apertura y disponibilidad:
puertas abiertas. Nos gustaría dar, a quienes lo deseen, la
oportunidad de conocer el Opus Dei de primera mano. Algo que no han
querido hacer ni el autor de la novela ni el director de la
película.
--¿Llevarán a cabo alguna acción legal contra la película?
--Carroggio: Sinceramente, no lo creo. Desde luego, me parece
que habría motivo más que suficiente: imagine que una película
revelase que Sony-Columbia no es lo que hasta ahora pensábamos, sino
una empresa mafiosa, una secta asesina. No creo que sus abogados se
contentasen con un cartel que dijese: no se preocupe, es sólo
ficción. Estoy convencido de que amenazarían con una denuncia.
Pero también es cierto que un juicio es como el símbolo de un
conflicto institucional: daría lugar al "caso Opus Dei versus
Sony-Columbia". Me suena irreal. Ya le he dicho que lo único que va
a hacer el Opus Dei es una declaración de paz. Para pelear hacen
falta dos, y en este caso no habrá quórum.
Por otra parte, hay personas del Opus Dei en sesenta países. Algunos
de ellos promueven, con sus colegas, centros de formación
profesional para campesinos, o para jóvenes sin expectativas de
empleo, o también hospitales en zonas deprimidas. Todas esas
iniciativas viven gracias al apoyo económico de muchos
colaboradores. Es claro que la novela y la película pueden
dificultar su labor de recogida de fondos. Por esa razón, no me
sorprendería que algunas de esas organizaciones solicitaran
indemnizaciones económicas.
--¿Van a desaconsejar a los miembros del Opus Dei (más de 80.000
personas en el mundo) esta película, o prefieren que la vean para
que se percaten de lo mal que se ha entendido el Opus Dei en algunos
círculos?
--Carroggio: Los miembros del Opus Dei son adultos. No vamos
a hacer nada de ese estilo.
Una cuestión interesante es si esta película no tendría que
reservarse solamente a mayores. Cualquier adulto distingue realidad
de ficción: basta con un poco de cultura. Pero, ante una
manipulación de la historia, a un niño le faltan elementos de
juicio: no basta añadir un cartel de «ficción». Así como se les
protege de las escenas explícitas de sexo y violencia, ¿no habría
que protegerles de la violencia expresada de forma más sutil, y por
eso más insidiosa?
Me parece razonable sentir esta preocupación. Además de pensar en el
beneficio económico, es preciso pensar en la posible influencia
negativa sobre los jóvenes. Insisto, no estamos en tiempos de
sembrar discordia entre personas, países y religiones, sino de
promover la concordia.
© 2006,
Oficina de
información del Opus Dei en Internet
es posible que miembros del opus dei DEMANDen A SONY POR 'EL CÓDIGO
DA VINCI'
Diario de Noticias
El Opus Dei no excluye que sus miembros demanden a Sony-Columbia
tras intentar sin éxito que la productora suprimiera las alusiones a
esa prelatura en la versión cinematográfica de El Codigo Da Vinci
. Según el portavoz del Opus Dei en Nueva York, Marc Carroggio, las
querellas se presentarán si el impacto de la película, cuyo estreno
es el 19 de mayo, reduce la recaudación financiera para las obras de
caridad del grupo religioso.
"Aunque habría
motivos, no creo que el Opus Dei como tal emprenda acciones. Pero no
puedo responder por nuestros asociados, que no me extrañaría que lo
hicieran", dijo Carroggio. "Muchas de nuestras iniciativas se
sustentan en el apoyo de colaboradores, tanto personas como
instituciones. Está claro que el film puede dificultar su recogida
de fondos y no me sorprendería que pidieran indemnizaciones
económicas", anotó.
Carroggio reconoció que el Opus Dei intentó que Sony-Columbia
eliminara en la película toda referencia al grupo, que aparece como
una secta diabólica en la novela de Dan Brown en que se basa la
cinta y es un éxito de ventas en todo el mundo.
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