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«BUSCANDO A NEMO» (M.ª Ángeles Almacellas)

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«BUSCANDO A NEMO»

Uno de los títulos de Educar con el cine. 22 películas de M.ª Ángeles Almacellas . Valores que aparecen en la película: Familia, Generosidad, Amor, Agradecimiento, Libertad, Amistad, Responsabilidad, Reflexión, Acogimiento, Solidaridad.

Por M.ª Ángeles Almacellas (*)
En "Educar con el cine. 22 películas"

Colección: Yumelia. Ed. EIUNSA

Título original : Finding Nemo
Género : Animación
Nacionalidad : EE.UU.
Año : 2003
Dirección : Andrew Stanton y Lee Unkrich
Guión : Andrew Stanton, Bob Peterson y David Reynolds. Basado en un argumento de Andrew Stanton
Productora : Disney - PIXAR
Producción : Graham Walters para Pixar Inc.
Música : Thomas Newman
Fotografía : Sharon Calahan y Jeremy Lasky
Montaje : David lan Salter
Diseño de producción : Ralph Eggleston.
Dirección artística : Randy Berrett, Anthony B. Christoy, Robin Cooper y Ricky Vega Nierva
Duración : 100 min.
Obtuvo el Oscar a la mejor película de animación
Edad : Todos - Aunque sus imágenes de vivos colores pueden atraer la atención de niños muy pequeños, se requieren por lo menos tres años para poder entender y comentar con cierto rigor la historia de Nemo


Valores que aparecen en la película

Familia
Generosidad
Amor
Agradecimiento
Libertad
Amistad
Responsabilidad
Reflexión
Acogimiento
Solidaridad
Confianza

Contenido formativo

- La familia es una comunidad de seres unidos por un amor generoso y desinteresado.

- Una relación de amistad sincera y comprometida exige el cumplimiento de ciertas exigencias, pero reporta frutos magníficos pues enriquece a las personas.

Argumento

La película narra las aventuras de Madin, un pez payaso que vive totalmente dedicado a cuidar y educar a Nemo, su único hijo. El pequeño Nemo no es dócil a las enseñanzas de su padre ni corresponde debidamente a su amor generoso: le habla con dureza y le desobedece.

En su primer día de colegio, desoyendo los consejos de Marlin, Nemo se lanza a nadar a mar abierto para explorar un bote que ha llamado su atención. Antes de que su padre pueda darle alcance, un submarinista le atrapa en su red de pescar. Y así empiezan las peripecias de Marlin para rescatar a su hijo, que ha acabado en la pecera de la consulta de un dentista, frente a la bahía de Sidney. En su aventura tendrá que superar mil peligros, pero también vivirá grandes experiencias de ayuda y amistad con los personajes que encuentra en su camino: juguetones bancos de peces, tortugas, pelícanos y, sobre todo, un pez cirujano azul llamado Oory, que se convertirá en su amiga y tiene la particularidad de que carece de memoria inmediata. «Me viene de familia..., o, al menos, eso creo...», dice.

Esta extraña pareja tendrá que enfrentarse a grandes obstáculos y no pocos peligros, como un divertido grupo de tiburones que asisten a una terapia de grupo porque quieren dejar de comer peces y comenzar a verlos como amigos («Soy un tiburón, no una máquina de comer. Si voy a cambiar esta imagen, primero debo cambiar yo. Los peces son amigos, no comida»), una ballena azul que les atemoriza aunque finalmente les ayuda, un campo minado de medusas, unas agresivas gaviotas...

Mientras tanto, Nemo, profundamente arrepentido y triste, intenta en vano escaparse de su prisión, en la que convive con unos pintorescos personajes: Gill, un ídolo Moro que es el líder del grupo; Peach, la estrella de mar; Jacques; el camarón Guglú; Globo y Oeb -y su hermana Flo-, a la que se imagina cuando se ve ella misma reflejada en el cristal.

A la pecera llegan noticias de la epopeya del heroico pez payaso que está cruzando el océano en busca de su hijo Nemo. Éste, al oído, se emociona y, al sentir de nuevo cerca el amor de su padre, recobra el ánimo para intentar escaparse hacia el mar.
Gracias a la colaboración de los miembros de la comunidad de la pecera y de Nigel, un simpático y amistoso pelícano, padre e hijo logran reunirse y emprender el camino de retorno al hogar.


Experiencias humanas profundas

El amor de los padres es generoso y desinteresado

El fundamento de la familia es el amor de los esposos abiertos a la vida y comprometidos generosa e incondicionalmente con el desarrollo integral de sus hijos.

Marlin y Coral son una pareja feliz. Viven alegres e ilusionados porque pronto nacerán sus primeros hijos. Por ello han elegido una gran anémona para convertirla en un hogar acogedor y confortable. Coral teme que sea demasiado grande, pero Marlin la tranquiliza diciéndole que necesitan espacio para los hijos que van a tener. Su amor no se repliega sobre ellos mismos, no se limita a su mutua relación, sino que está generosamente orientado a dar vida a nuevos seres. Vida física, pero también vida espiritual, puesto que no eligen la vivienda en función de sus gustos personales, sino pensando en la adecuación a las necesidades de sus hijos, para que puedan crecer y desarrollarse convenientemente.

Llegada la ocasión, Marlin no duda en arriesgar su propia vida por defender a los suyos del ataque de un depredador. (En realidad, el gesto de amor hasta la muerte corresponde a la figura parental, no sólo al padre varón. También Coral se apresura a proteger a sus crías y muere en el intento. Pero no nos detenemos en este hecho porque reflexionar en él podría resultar excesivamente conmovedor para los niños).
Todo es inútil, y sólo Nemo logra sobrevivir. Marlin llora desconsoladamente, pero su amor es más fuerte que su tristeza: el pequeño pez lo necesita, y esto le da energías para seguir; lo acoge con inmenso amor y se compromete a cuidarlo, protegerlo y educarlo. Y así empieza el proceso de formación de Nemo. Su padre le enseña a moverse por la vida, a guardarse de los peligros, y está pendiente de responder a los miles de preguntas de su inquieto hijo.

Ahora bien, la relación padres-hijos no es unidireccional, sino que constituye una experiencia reversible y, por tanto, exige el cumplimiento de ciertas condiciones, como generosidad, respeto, confianza, agradecimiento... Marlin da buen ejemplo a su hijo de vida valiosa y bien orientada. Sin embargo, Nemo es un poco egoísta y sólo piensa en lo que le apetece hacer.

El egoísmo ciega para los valores y, por ello, Nemo no comprende que la gran preocupación de su padre -que al pequeño le parece agobiante- procede de tres causas principales: a) ama profundamente a su hijo y no quiere que sufra ningún mal; b) conoce los peligros de la vida y teme que la inexperiencia de Nemo le haga correr graves riesgos; c) Marlin conoce bien las limitaciones de su hijo, porque los peces payaso no están hechos para lanzarse a mar abierto, por lo cual prefieren permanecer cerca de su hogar, en el interior de los tentáculos de las anémonas marinas que viven en los arrecifes de coral, y, además, Nemo tiene deformada su aleta derecha.

El pequeño no es consciente de su realidad de pez payaso ni de su limitación física. No comprende que es inmensamente valioso para su padre ya que éste lo quiere por ser «quien es», su hijo amado, no por sus cualidades ni por sus méritos propios. El amor de padre es respetuoso, acepta al hijo tal como es, y busca su desarrollo personal desde su propia realidad. Por eso a la aleta deforme la llama «aleta de la suerte».

A Nemo le falta confianza en su padre para comprender cuánto lo quiere y que todo lo hace por su bien. En su inexperiencia, sólo piensa en sus deseos de aventuras y no escucha a Marlin, no presta atención a sus buenos consejos, a sus enseñanzas, a su generosidad y entrega desinteresada, al amor que le profesa. Nemo no es agradecido.

Desobedece a su padre y, en este acto de alejamiento y desamor, se precipita hacia su propia destrucción personal. El que elige hacer caprichosamente lo que quiere en cada momento puede parecer, a primera vista, que actúa a velas desplegadas, pero en realidad no es libre con libertad creativa, sino esclavo de su propia desorientación. Así, la aventura de Nemo de lanzarse a mar abierto hasta la barca, desoyendo a su padre, termina cuando es atrapado en la red del submarinista. Creía ser libre y se encuentra prisionero.

Nemo respondió al amor del padre con un «te odio» y un gesto de rebeldía que ha tenido graves consecuencias. Sin embargo, Marlin está dispuesto a lo que sea por el bien de su hijo: no lo abandona a su suerte; lo sigue hasta la extenuación. El amor de padre nunca falla.

La amistad sincera y comprometida enriquece a las personas

En el camino, Marlin se encuentra con Dory, un pintoresco y desmemoriado cirujano azul, alegre, generoso y, sobre todo, deseoso de amistad. Se ofrece a acompañarlo para ayudarle y, en adelante, Marlin ya no estará solo.

Bruce, un gran tiburón blanco les da caza y se los lleva adonde les esperan sus compañeros, Anchor, un tiburón martillo, y Chum, un tiburón Mako. Marlin y Dory están horrorizados porque se sienten presa de tres depredadores, pero, en realidad, son tres seres que están haciendo esfuerzos por elevarse al nivel de la amistad. «Los peces no son comida, son amigos», repiten sin cesar.

Por fin encuentran las gafas del buceador que se llevó a Nemo. En ellas está escrita su dirección, pero Marlin no sabe leer. Sin embargo ya no está solo, tiene amigos que colaboran con él y le pueden ayudar: primero Dory que sí sabe leer y luego Anchor y Chum, que impedirán que Bruce -enloquecido por la fuerza del instinto- se los coma.

Mientras tanto, Nemo está en la pecera del dentista que lo capturó. Está asustado y profundamente triste sin su padre. Se siente solo y tiene miedo de los demás peces, porque el ambiente de esa cárcel le resulta totalmente hostil. Llevado del miedo, se mueve torpemente y queda atascado en un tubo. Entonces llora y llama, desconsolado, a su padre: «¡Papi, ayúdame!». Sus compañeros de prisión quieren ayudarle, pero Gill, un ídolo Moro con larga experiencia de frustrados esfuerzos por recobrar la libertad, les impide actuar porque Nemo debe madurar, no puede seguir siendo el pequeño al que le dan todo resuelto. «¡Que nadie lo toque!». «Te has metido tú solito y tienes que salir tú solito», le dice. Y añade: «Piensa bien cómo actuar». La actitud de Gill no es excesivamente dura, sino que se comporta como un verdadero amigo que busca el bien de Nemo, y por ello le exige esfuerzo y superación.

Valoración de la película

La epopeya de Marlin es la gran aventura del amor de un padre, que asume el proceso educativo de su hijo, le protege de todos los peligros, le acompaña, vela por él, sufre con sus problemas, nunca se cansa de amarle, esperarle y buscarle. Por eso no sólo es una película que prepara a los niños para que desde muy pequeños valoren el amor de sus padres hacia ellos, caigan en la cuenta de lo afortunados que son de tener un padre y una madre que les quieren tanto, que se ocupan generosamente de ellos y los cuidan con cariño. Además, Buscando a Nemo puede perfectamente ser un buen instrumento para iniciar al niño en el conocimiento de Dios -el Padre bueno que le ha creado por amor, lo cuida y se preocupa de él-, y comprender que nuestras debilidades humanas, también las suyas de niño pequeño, son ofensas a Dios, pero que Él nunca se cansa, siempre está dispuesto a velar por el hombre y protegerlo. El amor de Dios Padre bueno nunca falla. En ese sentido Buscando a Nemo cumple ampliamente dos grandes objetivos formativos para los niños: por una parte, abrirles a la flexibilidad, a la docilidad y al agradecimiento hacia sus padres y, por otra, iniciarles en la admiración, la relación personal y el agradecimiento hacia Dios, paradigma de amor paterno.

Sugerencias para la reflexión y el diálogo

Cuando Nemo va al colegio, sus compañeros quedan sorprendidos por su aleta deforme, pero inmediatamente empiezan a mostrar sus propias diferencias. ¿Por qué?

Los seres humanos no somos «objetos» idénticos entre sí. Una persona no es un producto fabril, sino un hijo de Dios, creado por amor, como un ser único e irrepetible. Por eso, los «pre-juicios» no tienen sentido, es decir son insensatos. Para formarse una opinión sobre alguien, primero hay que conocerlo, saber cómo es, cuáles son sus actitudes, y observar cómo actúa. Nadie es inferior a superior a otro por ser de distinto sexo, raza, etc. La dignidad de ser humano está muy por encima de cualquier particularidad o diferencia.

En principio, los «alumnos» del Sr. Ray se sorprenden porque Nemo es exactamente como ellos esperaban que fuera un pez, y Nemo se queda dolido porque se siente «diferente». Pero inmediatamente le hacen notar que ser diferente de los demás en algo no significa ser distinto en calidad. «Este tentáculo no es tan largo como los otros», dice uno; y otro añade: «Yo soy intolerante al H2O». Los rasgos peculiares nos distinguen a unos de otros, pero, al mismo tiempo, somos miembros de la comunidad de los hombres, todos somos hermanos. La actitud hacia Nemo de los alumnos del colegio es, pues, acogedora y cordial.

Nemo le dice a su padre: «Te odio». ¿Conoce de verdad el significado de sus palabras?

Cuando un niño insulta a sus padres no es que lo sienta realmente, sino que está irritado porque no le dejan hacer sus caprichos. Ahora bien, las palabras de Nemo, aunque no sean verdad, son de una gran crueldad, pues a Marlin le duelen profundamente. Es preciso enseñar al niño a dar todo su valor a las palabras, pues esto implica un pensamiento preciso y la mejor garantía de que estará siempre preparado para resistir a las presiones de cualquier manipulador.

Nemo le dice «Te odio» a su padre, le desobedece abiertamente y por esa causa, acaba encerrado en una bolsa de plástico. Marlin podría pensar que se lo tenía bien merecido y dejarle que corriera su propia suerte, pero se apresura a socorrer a su hijo arriesgando mil veces la propia vida. ¿Por qué? ¿Merece Nemo el amor y la entrega de su padre?

Marlin es un ejemplo de amor paterno. Por eso, a través de él, el niño puede iniciarse en el conocimiento de Dios, que ama infinitamente al hombre. Quiere a su hijo por ser quien es, por el mismo hecho de ser Nemo, a pesar de sus limitaciones y sus debilidades. Las duras e injustas palabras de éste y su actitud rebelde y desconsiderada le hacen mucho daño a su pobre padre, que, sin embargo, no lo abandona a su suerte, sino que permanece fiel a su promesa de cuidar siempre de él.
En el nivel 1 , ciertamente Nemo no merece en absoluto la atención de Marlin, pero el amor sincero y desinteresado es propio de los niveles 2 y 3 , donde la lógica de las relaciones humanas no se fundamenta en el equilibrio de la compensación, sino que la medida de la entrega viene dada por el ejemplo de Jesús, que nos amó sin límites, hasta «dar la vida por el amigo» (Jn 15,13). Si se moviera en el nivel 1 el de lo útil, lo agradable y lo práctico Marlin se habría lamentado de la soberbia y la desobediencia de su hijo, habría llorado su ausencia y su desgracia, pero sin alejarse de la seguridad de su anémona. Sin embargo, el amor de padre se mueve en niveles superiores, está siempre dispuesto a disculpar y perdonar, ama sin límites.

¿Por qué Dory tiene más memoria cuando va con Marlin que cuando está sola?

La amistad es una forma muy valiosa de encuentro personal, que implica el cumplimiento de ciertas exigencias, como la confianza mutua («Confía en mí. Esto es lo que hacen los amigos», le dice Dory a Marlin), o la generosidad en la entrega, como cuando Marlin, a salvo por fin de las medusas, regresa para rescatar a Dory, que había quedado atrapada. Pero, a su vez, el encuentro-amistad reporta grandes frutos, pues ayuda al crecimiento y enriquecimiento personal. «Contigo me acuerdo mejor de las cosas -exclama Dory- Cuando te miro, estoy como en casa. Por favor, no quiero perder esto, no lo quiero olvidar».



(*) Titulo: Educar con el cine. 22 películas
Autor: M.ª Ángeles Almacellas
ISBN: 84-8469-118-7
PVP: 12,50/13 € (sin Iva/con Iva)
Páginas: 228
Colección: Yumelia
De interés: General.

EIUNSA



M.ª Ángeles Almacellas Bernadó es doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación, Licenciada en Filología Hispánica, Diplomada en Formación Teológica, profesora de la Escuela de Pensamiento y Creatividad (fundada por el profesor López Quintás), miembro del Centro de Estudos Medievais-Oriente & Occidente de la Universidad de Sao Paulo de Brasil (Departamento de Filosofía y Ciencias de la Educación - Facultad de Educación), y profesora de educación secundaria en un colegio de Madrid.

Autora de diversos libros como "Educar la inteligencia. Descubrimiento de los valores a través de la literatura y el cine", Argentina 2000, en colaboración con la profesora argentina Teresa Elena Piscitello, en 1998 obtuvo el Primer Premio Nacional de Investigación Pedagógica del Consejo General de los Ilustres Colegios Oficiales de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de España, con el trabajo "Enseñanza de valores y crecimiento personal desde el análisis literario".

 

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Contacto: webmaster@arvo.net
Director de Revistas: Javier Martínez Cortés
Editor-Coordinador:Antonio Orozco Delclós

 

17/07/2005 ir arriba
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