Juan Manuel ROCA
Cuando yo era pequeño iba al circo y lo que
más me gustaba era el número del elefante.
El elefante es un animal que desplaza un
enorme peso y despliega una fuerza brutal. A
mí me asombraba ver que, tras su fascinante
actuación, hasta poco antes de volver a la
pista, el elefante quedaba sujeto tan sólo
por una cadena que ataba una de patazas a
una pequeña estaca, un minúsculo palo de
madera apenas enterrado en el suelo. Un
animal capaz de arrancar de cuajo un árbol
¿no podía irse a paseo por donde gustara sin
consultar a nadie ni preocuparse de aquel
palillo insignificante?
Indagué la razón de proceder tan extraño, al
tiempo que peligroso para los que se movían
en las proximidades del paquidermo, hasta
que un experto en estas cuestiones me
explicó que el elefante no escapa porque
desde muy pequeño estuvo atado a un palo
parecido. Así que, ese animal gigantesco y
poderosísimo, no intenta arrancar la estaca
porque cree que no puede. En su más tierna
infancia se vió incapaz de librarse de la
cadena y siempre mantendrá el registro de su
impotencia bien guardado en la memoria
(memoria de elefante, por cierto)
Arvo Net, 27 de
julio de 2005
En el libro de Juan Manuel ROCA, Cómo
acertar con mi vida, Ed. Eunsa, Pamplona
2002, pp. 122-123.
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ANÉCDOTAS GENIALES
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