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UN ESTADO LAICO, GRACIAS A DIOS (La Nueva España) |
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Un Estado laico, gracias a Dios
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Un
Estado laico, gracias a Dios
ANDRÉS OLLERO CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA DEL DERECHO:
«ALGUNOS ENTIENDEN LA RELIGIÓN COMO EL TABACO DEL PUEBLO; HAY QUE
FUMAR POQUITO Y EN CASA»
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Arvo.net,
24/03/2008
Dos de los
grandes juristas españoles,
Peces-Barba y Ollero, debaten en
Oviedo sobre lo religioso y lo
civil, Educación para la Ciudadanía
y los obispos
La Nueva España
Oviedo, Eduardo GARCÍA
Domingo 16 de marzo de 2008
Gregorio Peces-Barba tardó muy poco el
pasado jueves en el Aula Magna de la
Universidad de Oviedo en destapar la
caja de los truenos con sus alusiones
nada implícitas a monseñor Rouco Varela,
recién nombrado presidente de la
Conferencia Episcopal, y a la asignatura
de Educación para la Ciudadanía. Tenía
enfrente en el debate a otro intelectual
de enorme prestigio, Andrés Ollero.
Ambos son catedráticos de Filosofía del
Derecho y coincidieron como diputados,
aunque en filas y adscripciones bien
distintas. Debatían sobre «La laicidad
del Estado»... y el ambiente en la sala
prometía.
El encontronazo ideológico entre
juristas que nunca pierden la compostura
fue profundo. Y entre sesudas menciones
a Locke, Havel o Habermas hubo alusiones
directas y hasta ironías de altura.
Peces-Barba tiró de libro de Historia
para recordar que «a lo largo del tiempo
los pasos hacia la modernidad son pasos
de laicidad. El concepto de dignidad
humana se ha ido secularizando,
vinculado a grandes rasgos humanos, esos
seres capaces de elegir, de razonar -sin
la muleta de la religión-, de construir
belleza, de comunicar y dialogar y de
construir sociedades basadas en reglas».
Andrés Ollero inició su intervención
declarándose «decidido partidario de la
laicidad, que es un invento cristiano y
en la que hay que avanzar». A los
representantes del Consejo de
Estudiantes de la Universidad, que
organizaban el acto, les debió de
parecer entonces que se venía abajo el
debate. Pero nada de eso. Y es que
Ollero hila fino: «El laicismo es una
caricatura de la laicidad. El laicismo
pretende que ningún ciudadano tenga
religión en el ámbito público. Algunos
entienden la religión como el tabaco del
pueblo: hay que fumar poquito y en
casa», y reivindicó las convicciones,
«ésas que tenemos todos y que desde
algunos sectores se le dice a los
católicos que no cabe imponer».
Dijo Peces-Barba que «las iglesias
tienen todo el derecho a expresar sus
opiniones», y en lo que respecta a la
católica le restó trascendencia: «Las
posiciones descalificadoras hacia los
poderes públicos son poco relevantes en
la sociedad moderna. Hay quien las
sigue, pero hemos visto que no son
decisivas». Se refería al resultado de
las últimas elecciones. Para Peces-Barba
el sueño de Rouco sería «un país con
elecciones por sufragio universal y un
clérigo por encima de los gobernantes».
«Los obispos tienen más protagonismo en
España de lo que deberían tener»,
reconoció Andrés Ollero. «De Rouco me
molesta que mienta, que manipule y que
tenga la osadía de decir que los
derechos humanos son una creación de la
Iglesia». Ollero respondió: «No sé qué
miedo da que hable el señor Rouco. El
que quiera hacerle caso, allá él. No
entiendo los miedos a que Rouco pueda
convencer». No es un temor de ahora.
Andrés Ollero recordó aquel Parlamento
de 1931 «cuando dos de las tres únicas
mujeres diputadas votaron en contra del
sufragio femenino por temor a que las
mujeres votaran lo que les dijera el
cura».
Peces-Barba calificó de «fanáticos
armados de un derecho natural» a los
objetores de Educación para la
Ciudadanía. «Frente a una ejemplar
sentencia del Tribunal Superior de
Justicia de Asturias han surgido otras
por ahí que van a durar menos que un
pastel a la puerta de un colegio.
Estamos ante una objeción de conciencia
a lo bestia».
Ollero ironizó sobre unas palabras de la
vicepresidenta del Gobierno: «Dice María
Teresa Fernández de la Vega que no se
puede objetar contra una ley. Entonces
¿contra quién objeto? ¿Contra la
primitiva? No se puede tratar de cambiar
el código moral de los ciudadanos a
través del Código Penal. Eso se está
haciendo con Educación para la
Ciudadanía y es lamentable».
Peces-Barba pidió respuestas
contundentes contra «los llamamientos a
la desobediencia civil como ha hecho la
presidenta de la Comunidad de Madrid,
Esperanza Aguirre. Si llega a ser
Ibarretxe... No se puede subvencionar a
centros que no cumplan los preceptos
constitucionales». Ollero había
apostillado con anterioridad: «Si voy a
la desobediencia civil y me sancionan,
es mi problema».
Tras un coloquio con los asistentes más
bien ácido («Rouco discrepa, pero no
ofende», le dijo con vehemencia uno de
los presentes a Peces-Barba), la sesión
finalizó con unas palabras del moderador
del debate, el catedrático Luis Martínez
Roldán: «En este tema no hay
unanimidad... Gracias a Dios».
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FILOSOFÍA Y DERECHO
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