Arvo.net,
12/02/2008
Es un tema comparable al de la
esclavitud. Tiene una gran
importancia en la historia de
nuestra cultura. Igual que fue muy
difícil abolir la esclavitud, lo
será yo creo acabar con este
problema de la legalización del
aborto y lo que lleva consigo de
muerte de seres humanos, porque
exige también ir contracorriente,
luchar contra lo políticamente
correcto.
Guadalupe Juárez:
Regresamos con un tema que estoy segura,
le va a interesar. Vamos a platicar esta
mañana con el doctor Andrés Ollero
Tassara. Él es catedrático de
Filosofía y Derecho de la Universidad
del Rey Juan Carlos allá en Madrid.
Entre sus obras más relevantes sobre la
Constitución Española pueden citarse
Derechos humanos y metodología jurídica,
Discriminación por razón de sexo,
Igualdad en la aplicación de la ley y
precedente judicial, Derecho a la
verdad. Es miembro de la Junta Electoral
Central y él ha sido diputado durante 17
años.
Andrés Ollero:
Sí, en efecto.
Guadalupe Juárez:
¿Cómo le va doctor? Bienvenido. Que
gusto saludarle. Muy buenos días.
Andrés Ollero:
Encantado de estar aquí en México una
vez más, porque afortunadamente ya tuve
tres ocasiones de estar aquí.
Guadalupe Juárez:
Y viene con un asunto muy particular. Va
a platicar, va a dar una conferencia
sobre el aborto. Se discutió mucho este
tema, hace unas semanas, hace unos
meses, estábamos platicando de la
Asamblea Legislativa del Distrito
Federal donde se llevó a cabo esta
resolución sobre el aborto aquí en la
Ciudad de México.
Un asunto que dividió evidentemente a la
población, la ciudadanía a favor y en
contra de estos puntos y platicábamos
doctor que no se necesita estar en un
partido u otro. Aquí lo que se tiene que
respetar son los derechos humanos.
Andrés Ollero:
Sin duda alguna. Es un tema que me
afecta mucho personalmente, porque me
dedico a la teoría y a la filosofía del
derecho y creo que es un tema comparable
al de la esclavitud. Tiene una gran
importancia en la historia de nuestra
cultura .Igual que fue muy difícil
abolir la esclavitud, lo será yo creo
acabar con este problema de la
legalización del aborto y lo que lleva
consigo de muerte de seres humanos,
porque exige también ir contracorriente,
luchar contra lo políticamente correcto.
Lo políticamente correcto fue que
hubiera esclavos, por supuesto; no se
concebía un sistema económico que
pudiera funcionar sin esclavos. Por
ejemplo en el sur de Estados Unidos ¿no?
Sin embargo, hubo quien luchó contra
aquello y consiguió que hoy en día nos
extrañe que hubiera una época de la
humanidad en que hubiera esclavos. Yo
creo que dentro de algún tiempo, quizá
demasiado, igualmente se extrañarán de
que en el siglo XX, en el siglo XXI, en
zonas civilizadas se pudiera considerar
normal jurídicamente, acabar con la vida
de un ser humano ¿no?
Guadalupe Juárez:
En este caso. ¿Cómo se divide la ciencia
y el derecho?. ¿Cómo se pueden
conjuntar?, ¿Qué es lo que sale de todo
esto?
Andrés Ollero:
Creo que es muy importante que cada uno
esté en su sitio, porque si no, se
engaña a la gente. La ciencia lo que
hace es describirnos hechos. Por
ejemplo, los científicos lo que hacen es
decirnos: desde el momento de la
concepción hasta el nacimiento, en la
semana primera pasa tal cosa, en la
semana segunda pasa tal otra, etcétera,
etcétera y se acabó...
Por supuesto, un científico sabe que
desde la concepción hay vida humana.
Sabe distinguir una célula embrionaria
humana de la célula de un chimpancé o de
la célula de un vegetal. Eso está
clarísimo. El asunto es, en qué medida
luego el jurista considera o no
justificados esos hechos que el
científico va transmitiéndole; o sea, el
jurista considera o no de justicia que
reconozcamos como ser humano a efectos
jurídicos lo que tenemos ahí. Esa es la
clave. Ahora, lo que yo creo que hay que
evitar es echarle al científico “el
muerto” como suele decirse; y nunca
mejor dicho que en este caso sería
echarle “el muerto”... El científico lo
único que ha dicho es que hasta la
duodécima semana - puesto que de ese
plazo habla la ley de la Asamblea
Legislativa -, hasta la duodécima semana
el desarrollo del embrión humano ha sido
“éste...” Ahora, si debe o no
considerársele como un ser humano a
efectos jurídicos, como persona,
etcétera, es ya un asunto respecto al
cual el científico no tiene nada que
decir.
El jurista no debe transferir su
responsabilidad y decir, como he leído
aquí a algunos prestigiosos colegas
mexicanos, que hasta las doce semanas
biológicamente no hay vida humana… Eso
es un disparate. Vida humana hay desde
la concepción; lo sabe cualquier
biólogo. Observa esa célula y sabe
distinguirla de la de un chimpancé,
porque tenemos un ADN distinto. Eso es
obvio. El asunto jurídico será si
nosotros vamos a considerar que desde
que hay un ser humano, lo vamos a
respetar como tal, o si hacemos aquí un
club donde admitimos a quienes creamos
oportuno y cuando nos parezca oportuno.
Entonces, en un país, serán doce
semanas, en otro país serán más semanas,
porque, por ejemplo en España, en
algunos supuestos despenalizados, no se
juega con doce semanas, sino con más.
Eso es absolutamente arbitrario y no
tiene nada que ver con la ciencia.
Guadalupe Juárez:
¿Cómo se divide el derecho y la moral?
¿Aquí cómo se le hace? Porque, pues, un
abogado puede estar a favor. Un abogado
puede estar en contra y aquí ¿cómo le
hacemos para separar estas cuestiones?
Andrés Ollero:
Eso es un problema interesantísimo;
quizá el más complicado que hoy tenemos.
Se suele decir que el derecho es un
mínimo ético, lo que significa que el
derecho no debe obligar a que se cumpla
toda exigencia moral. A nadie lo
condenan por malos pensamientos,
afortunadamente... El derecho lo que va
a hacer es ocuparse de unos contenidos
éticos mínimos imprescindibles para que
haya una convivencia humana. Entonces
aquí, el problema consiste en si vamos a
entender que la vida del no nacido forma
parte de ese mínimo ético que el derecho
tiene que proteger o si por el
contrario, consideramos que no y, por
tanto, allá cada cual con su conciencia;
que haga con el no nacido lo que le
parezca. Lo que significa que o el ser
humano va a estar disponible para que
cada cual en conciencia haga con él lo
que quiera o el ser humano va a estar
protegido por el derecho de manera que
no pueda nadie disponer de él. Esa es la
clave de la cuestión. Estamos
discutiendo si respetar la vida del no
nacido es meramente una exigencia moral,
y allá cada cual con el concepto de
moral que tenga, su concepto de lo bueno
o de lo útil o de lo que sea; o si, por
el contrario, aquí hay un derecho humano
que hay que defender y que además para
eso está aquí la Corte Suprema de
Justicia o el Tribunal Constitucional
Español; para que, gobierne quien
gobierne, haya que protegerlo siempre,
para que no quede al albur de mayorías
parlamentarias coyunturales. Los
derechos humanos no pueden depender de
que gane las elecciones fulanito o
menganito, sino que tienen que estar
protegidos siempre.
Guadalupe Juárez:
En este aspecto, ha surgido el
bioderecho. ¿Qué tan importante es esta
rama para tratar de darle salida a
asuntos como el aborto, como la
clonación, como los embriones humanos,
como la eutanasia. En fin, otros temas
que también son muy delicados
Andrés Ollero:
Sí. En concreto, tengo un libro sobre
bioderecho y he utilizado ese término y
no el de bioética, porque creo que es
importante una vez más distinguir la
moral y el derecho, por lo siguiente: en
la moral, lo lógico es que surja en
primer plano la compasión.
Por ejemplo en el caso de la eutanasia:
un enfermo terminal que está sufriendo.
Lo lógico es que uno sienta compasión
por él y diga a ver cómo arreglamos esto
como sea. O, por ejemplo en el caso del
aborto, pues hay una mujer que ha sido
violada, o una mujer que está en una
situación social desesperada. En España
la mayor parte de las que abortan, son
inmigrantes, sin papeles, porque están
abandonadas, sin nada, y encima de
pronto, se encuentran embarazadas y
dicen y ahora qué hacemos... Entonces,
se genera esa actitud de compasión.
El derecho, sin embargo, suelo decir de
modo un poco gráfico, pinta con brocha
gorda. El derecho no hace miniaturas,
como hace la moral, que estudia un caso
determinado y se compadece de él. El
derecho tiene que regular relaciones
generales y por tanto, intentar hacer
una miniatura con brocha gorda es
imposible. El derecho tiene que estar
pendiente de cuáles son las
consecuencias de lo que va a hacer,
porque su problema no es resolver la
situación de un enfermo determinado.
Hubo alguno muy famoso, en España; fue
el caso que mereció una película. Pero
el jurista se tiene que preguntar: si yo
despenalizo la eutanasia, ¿qué pasa
luego? Lo que pasa, según los holandeses
nos cuentan, es que mil personas que no
han pedido morir, mueren. Ah, pues eso
es un disparate...
¿Qué pasa con el aborto? Si nos
planteamos que está en peligro la salud
de la madre, hay que elegir entre la
vida de la madre y la del hijo,
deberíamos solucionar esa tragedia en
miniatura. Así, al final, en España
¿qué es lo que ocurre? Pues que se
despenaliza el aborto y el último año ha
habido cien mil abortos. Y según la
última encuesta seis mil mujeres, seis
mil, han sido víctimas del aborto ya
tres veces. O sea, que se ha
trivializado de tal manera el aborto,
que se ha convertido en algo que se hace
con absoluta naturalidad y sin que
resulte particularmente escandaloso que
se llegue a esa situación de auténtica
trivialidad, cuando es impensable que
una mujer se haya encontrado en tres
ocasiones en una auténtica situación
límite. Sucede que eso se ha convertido
ya en algo que se hace con la misma
normalidad que operarse de apendicitis.
Creo que el jurista debe sentirse
responsable de las consecuencias de lo
que está haciendo, porque, a lo mejor,
argumenta queriendo resolver un caso que
genera compasión moral, pero lo que está
haciendo es un despropósito desde el
punto de vista jurídico.
Guadalupe Juárez:
Pero aunque no se despenalice el aborto,
sigue habiendo abortos.
Andrés Ollero:
Si, es un argumento que me ha llamado la
atención entre los que aquí esgrimen los
que defienden ese proyecto de la
Asamblea Legislativa. Dicen: aborto hay
de todas maneras; por tanto, para qué lo
vamos a penalizar cuando además en un
sistema liberal rige el principio de
mínima intervención penal, por el cual
el derecho penal debe entrar en juego lo
menos posible.
Bueno, con ese mismo argumento se diría:
robo va haber siempre, por tanto, para
qué lo vamos a penalizarlo ¿no? Yo creo
que es al contrario...
Guadalupe Juárez:
Pero ¿no son dos casos diferentes, no
son dos cosas diferentes?
Andrés Ollero:
Evidentemente que son diferentes, para
mi es mucho más importante la vida
humana que la propiedad. Por tanto, para
mi tiene más importancia penalizar el
aborto, que lo que hace es sacrificar
una vida humana, que penalizar el robo,
que a lo mejor moralmente incluso, en
estado de necesidad, sería totalmente
inocuo. Una persona que necesita para
subsistir algo, ese algo es suyo, desde
el punto de vista moral, porque los
bienes son de disposición general...
Guadalupe Juárez::
Pero entonces, ¿una mujer no tiene
derecho a decir, no quiero tener un
hijo, no puedo tener un hijo?
Andrés Ollero:
Por supuesto que sí.
Guadalupe Juárez:
¿Y practicarse sin que haya penas para
ella?
Andrés Ollero:
Por supuesto que sí. Por supuesto que
sí. La mujer tiene absoluto derecho a
autodeterminarse respecto a si quiere o
no a tener un hijo y a cuántos quiere
tener y cuándo los quiere tener. Eso es
clarísimo. Lo que debería también estar
clarísimo es que una vez que lo tiene,
no tiene derecho a matarlo en absoluto.
Guadalupe Juárez:
¿Se le debe castigar a las mujeres?.
¿Debe haber mujeres en las cárceles por
estos hechos?
Andrés Ollero:
Eso ya es distinto y, en el fondo, nos
lleva también una vez más a recordar
cómo funciona el derecho, porque casi
siempre estas cuestiones se acaban
planteando a golpe de leyes, con brocha
gorda, pero el derecho tiene también su
capacidad de miniatura que es la función
del juez. El juez, con una ley que
penalice el aborto, puede utilizar lo
que se llaman atenuantes o incluso
eximentes y puede por tanto evitar tener
que castigar a una mujer, si entiende
que ha habido unas circunstancias que
así lo justifican. De hecho, por
ejemplo, en España no se condena por
aborto a una mujer desde tiempo
inmemorial.
Esto ha hecho que un magistrado
penalista español escriba hace unos
días: bueno, para qué penalizamos el
aborto, si luego no castigamos a
nadie... Pero esa es una visión del
derecho penal falsa, porque el derecho
penal no existe solamente para castigar.
El derecho penal normaliza las
relaciones sociales. Convierte en normal
o anormal una conducta. Si yo
despenalizo el aborto en las doce
primeras semanas, lo que estoy diciendo
es que es normal abortar en esas
semanas; que es igual que decidir si me
voy de vacaciones o no. Es un problema
ante el que yo dispongo lo que me
parezca. Como el ciudadano tiende a
pensar que lo que le prohíbe el derecho
es rechazable y lo que le permite es
aceptable, lo que se está consiguiendo
es que el aborto se convierta en algo
aceptable.
En España, en la práctica, no
va a la cárcel por aborto ninguna mujer,
pero, como consecuencia de la
despenalización, el número de abortos
crece cada año. El último año ha crecido
un diez por ciento. ¿Por qué?, porque el
ciudadano entiende que es normal abortar
y entonces nos encontramos con esas
mujeres que llegan a ser víctimas,
porque las víctimas son ellas, llegan a
ser víctimas de un aborto tres veces.
Eso es consecuencia de la
despenalización; si no, no hubiera
ocurrido nunca. Probablemente, a lo
mejor se hubieran visto involucradas en
un proceso, no hubieran sido condenadas,
no hubieran ido a la cárcel.
Guadalupe Juárez:
En el caso del bioderecho, aquí ¿cuál
sería la pena?, ¿cómo se sale de este
problema para que no haya más abortos,
para que no haya mujeres en la cárcel y
para que las mujeres tengan derecho a
realizar sobre su cuerpo lo que ellas
decidan?
Andrés Ollero:
Pues mire, en España hay una iniciativa
muy interesante que está teniendo unos
resultados bastante llamativos. Se está
poniendo en marcha en todas las
Comunidades Autónomas, que son como los
Estados acá. Una iniciativa legislativa
popular. Con millares de firmas de
ciudadanos, se proyecta una ley, que lo
que pretende es algo muy simple: que a
cualquier mujer embarazada se le
garantice ayuda para resolver todos los
problemas que su embarazo le pueda
producir.
Eso se ha puesto en marcha en la
Comunidad Autónoma de Madrid y en un año
se han evitado diez mil abortos, que
equivale al diez por ciento de los que
ha habido en toda España. Simplemente
porque a esa inmigrante que de pronto
está embarazada y se encuentra sin
papeles, sin trabajo, convirtiéndose en
un problema para los que la rodean, se
le acoge, se le ayuda, se le resuelve la
cuestión y no aborta. Si la primera que
no quiere abortar es la mujer... Yo no
conozco a ninguna mujer que disfrute
abortando. Si hasta cuando se produce un
aborto espontáneo hay que acudir con
frecuencia a apoyo psicológico para
ayudar a esa mujer, porque le produce un
síndrome depresivo. Mucho más cuando
ella misma se siente responsable de que
su hijo haya muerto. Eso es tremendo...
Guadalupe Juárez:
Claro que no solo es un problema de
mujeres migrantes, también es un
problema de mujeres españolas.
Andrés Ollero:
En España sin embargo, se está dando una
circunstancia muy original. Por un lado,
las pocas veces que han detenido a
médicos por abortos ilegales, suelen ser
extranjeros. Y las pacientes en gran
medida son también extranjeras,
inmigrantes... O sea, que el número de
españoles que intervienen en abortos es
relativamente inferior... Y luego, otro
aspecto más preocupante. Cada vez es
mayor el número de menores de edad,
menores de dieciocho años que abortan.
En el fondo, el aborto se está
convirtiendo en una especie de medio
anticonceptivo de emergencia.
Guadalupe Juárez:
¿Cuál sería entonces la solución para el
bioderecho en este asunto del aborto en
particular?
Andrés Ollero:
Para mi, la solución es defender los
derechos humanos, defender, por tanto,
el derecho a la vida del no nacido y
luego a la vez…
Guadalupe Juárez:
¿Que se prohíba el aborto?
Andrés Ollero:
Claro.
Guadalupe Juárez:
¿Esa es la solución?
Andrés Ollero:
Evidentemente y a la vez ayudar a la
mujer.
Guadalupe Juárez:
Entonces, ¿se equivocó la Asamblea
Legislativa al aprobar en la Ciudad de
México esta ley que se acaba de
aprobar?
Andrés Ollero:
No tengo la menor duda. Por supuesto que
eso es un atropello a los derechos
humanos. De hecho, según la
jurisprudencia constitucional española,
eso sería imposible hacerlo en España.
Sería inconstitucional, porque esa es
otra.. He leído aquí algunos argumentos
sobre la jurisprudencia española que la
verdad, fruto de la ignorancia serán,
porque no creo que lo sean de la mala
fe; no tienen nada que ver con lo que
dice la sentencia del Tribunal
Constitucional español. La sentencia
española rechaza absolutamente la
posibilidad de que se pueda disponer de
un ser humano durante las doce primeras
semanas. Otra cosa es que, en
determinados casos, ponderando el
derecho de la madre y el bien jurídico
de la vida del no nacido, se admita en
casos como violación o malformaciones
congénitas, pero siempre con un elemento
de justificación; no diciendo: durante
las primeras doce semanas hagan lo que
quieran. No, no, eso en absoluto...
Guadalupe Juárez:
Pues que interesante la discusión
doctor. ¿Dónde le podemos seguir, dónde
va a ser la conferencia?
Andrés Ollero:
Pues en la misma Corte Suprema Corte de
Justicia.
Voz de hombre:
En la sede de Avenida Revolución 1807.
Guadalupe Juárez:
Avenida Revolución 1807. Junto al Teatro
helénico. ¿A qué hora?
Voz de hombre:
A las cinco de la tarde.
Guadalupe Juárez:
A las cinco de la tarde. Muy bien, pues
ahí los que nos están escuchando y que
se han quedado “picados” como decimos
por acá doctor, entonces que lo vayan a
ver. ¿Es abierto para toda la población
interesada?
Voz de hombre:
Así es
Guadalupe Juárez:
Muy bien, puede ir cualquier persona, la
entrada es libre y ahí tiene una cita
usted con el doctor Andrés Ollero
Tassara que va a seguir con este tema.
Doctor un placer. Muy buenos día.
Andrés Ollero:
Muchas gracias a ustedes.